Cuál es el país de Latinoamérica que quedó atrapado por la puja tecnológica entre EE.UU. y China
- Redacción IT NOW
- 27 feb
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Estados Unidos presionó con sanciones a altos funcionarios por vínculos con proyecto de telecomunicaciones en alianza con Asia.

Estados Unidos impuso restricciones de visado a tres funcionarios chilenos, incluida la máxima autoridad de Transporte y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, en un gesto de presión política que expone una fractura cada vez más profunda entre Washington y Santiago en torno al papel de China en Latinoamérica.
En un discurso en Santiago, el embajador estadounidense Brandon Judd defendió la medida como una prerrogativa soberana, afirmando que Washington agotó todos los canales diplomáticos antes de revocar las visas, acusando a los involucrados de “socavar la seguridad regional”. La sanción, anunciada por el Secretario de Estado Marco Rubio, está vinculada a un proyecto de cable submarino de fibra óptica que contemplaba conectar Valparaíso (Chile) con Hong Kong (China), iniciativa que EE. UU. considera una amenaza potencial para la integridad de infraestructuras críticas.
El conflicto se encuadra en una estrategia más amplia del presidente Donald Trump para contrarrestar la presencia china en la región, incluso antes de la cumbre latinoamericana Shield of the Americas en Miami. La medida se produce en un momento de transición política en Chile; el presidente izquierdista Gabriel Boric está próximo a dejar el cargo, con el ultraconservador José Antonio Kast listo para asumir. Washington ha manifestado su deseo de construir alianzas más alineadas con su agenda geopolítica, mientras Santiago rechaza la injerencia en decisiones soberanas.
El proyecto del cable submarino, que podría extenderse casi 20.000 kilómetros y funcionar por 30 años, fue inicialmente aprobado y luego revocado por el ministro Muñoz citando errores técnicos, aunque el gobierno chileno sostiene que el trámite sigue en evaluación y que las decisiones se toman conforme al interés nacional. La disputa marca un punto de inflexión en la política exterior chilena, donde la balanza entre el acercamiento a China —su principal socio comercial— y las presiones de seguridad de Estados Unidos ahora están expuestas al escrutinio público.




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