Educación superior ante la disrupción de la IA: el reto urgente de cerrar la brecha con la industria
- Manuel Robles Quintero

- hace 6 horas
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Expertos de SAS advierten que las universidades deben acelerar su transformación, integrar tecnología real y fomentar el pensamiento crítico en los estudiantes.

La transformación digital está redefiniendo el mercado laboral a un ritmo que los sistemas educativos tradicionales aún no logran igualar. En este contexto, surge una preocupación creciente sobre la desconexión entre lo que enseñan las universidades y las habilidades que demandan las empresas en la era de la inteligencia artificial.
Durante una conversación sostenida en el marco de SAS Innovate, Liz Morán, Directora de Programas Académicos y Certificación de SAS, explicó a la revista IT Now, que existe una amplia brecha en la capacidad de respuesta de las instituciones educativas. “Algunos programas están haciendo un gran trabajo al colaborar con la industria, pero otros aún están tratando de encontrar cómo hacerlo”, afirmó. Según la especialista, uno de los principales obstáculos es la rigidez estructural de las universidades, donde la actualización de currículos puede tardar años.
Morán destacó que, ante estas limitaciones, muchas instituciones están recurriendo a estrategias complementarias como experiencias de aprendizaje aplicado, competencias con empresas, actividades inmersivas y colaboración directa con actores del mercado. Estas iniciativas permiten a los estudiantes tener contacto con tecnologías y casos reales, incluso cuando los planes de estudio formales no se actualizan con la suficiente rapidez.

En cuanto a las habilidades clave en la era de la inteligencia artificial, la experta señaló que no existe consenso. Mientras algunos sectores insisten en mantener una formación sólida en programación y matemáticas, otros consideran que es más importante enseñar a interactuar con tecnologías avanzadas. “Debe existir un equilibrio: los estudiantes necesitan entender los fundamentos estadísticos y matemáticos para interpretar los resultados de la IA, pero también deben aprender a construir soluciones que generen valor real y sean auditables”, explicó.
Desde la perspectiva de la industria, Waldimir Perdomo, Senior Director of Commercial Services, Education and Training de SAS, subrayó que la colaboración directa con las universidades es fundamental para generar talento relevante. Compartió el caso de República Dominicana, donde la falta de profesionales capacitados generaba una competencia constante entre bancos y entidades gubernamentales. A través de alianzas con universidades y acceso a tecnología y certificaciones, se logró ampliar el talento disponible y mejorar la empleabilidad de los egresados.
Morán añadió que en América Latina existe un creciente interés por este tipo de colaboraciones, especialmente en sectores como banca, telecomunicaciones y gobierno. SAS, explicó, actúa como facilitador entre empresas y universidades, proporcionando acceso a software, capacitación y recursos educativos. “Cuando eliminas las barreras y facilitas la adopción tecnológica, las universidades responden con mayor entusiasmo”, indicó.

Otro de los puntos críticos abordados fue la necesidad de un cambio urgente en el enfoque educativo frente a la inteligencia artificial. Para Morán, las universidades deben ir más allá de la preocupación por el uso indebido de herramientas como los modelos de lenguaje y enfocarse en integrar la tecnología de manera estratégica. “No se trata solo de evitar que los estudiantes hagan trampa, sino de prepararles para un entorno donde estas herramientas serán parte de su día a día”, sostuvo.
Ambos expertos coincidieron en que, aunque la tecnología seguirá evolucionando, el aprendizaje humano seguirá siendo insustituible. La interacción entre personas, el desarrollo del pensamiento crítico y el escepticismo saludable serán competencias esenciales. “Los estudiantes deben aprender a cuestionar los resultados de la inteligencia artificial y entender sus posibles sesgos”, concluyó Morán, quien también resaltó la importancia de la ética de datos como un pilar fundamental en la formación del futuro profesional.
La conversación también puso sobre la mesa la evolución de los modelos educativos hacia esquemas más dinámicos y conectados con la realidad del mercado. Tanto Morán como Perdomo coincidieron en que el futuro apunta a una mayor integración de experiencias como pasantías, programas de formación dual y colaboración en tiempo real con empresas, donde los estudiantes no solo aprendan conceptos, sino que participen activamente en la resolución de problemas reales.
En este nuevo entorno, el rol del estudiante también cambia. Las nuevas generaciones, ya familiarizadas con herramientas digitales y modelos de inteligencia artificial, enfrentan el desafío de no caer en una confianza ciega en la tecnología. Desarrollar pensamiento crítico, cuestionar resultados y validar la información se vuelve una habilidad esencial para evitar errores y comprender realmente los procesos detrás de los sistemas inteligentes.
Finalmente, los expertos destacaron que la ética de datos será un componente clave en la formación profesional. Más allá de los conocimientos técnicos, los futuros talentos deberán ser capaces de identificar sesgos, garantizar la transparencia de los modelos y construir soluciones responsables. En un contexto donde la inteligencia artificial gana protagonismo, la combinación entre capacidades humanas y criterio ético será determinante para el desarrollo sostenible de la tecnología.




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