Empresas panameñas tienen 46% de madurez en ciberseguridad y persisten brechas de respuesta
Un estudio de Tigo Business, realizado en más de 400 organizaciones, revela que el 64% carece de un plan formal para responder a ciberataques, mientras las amenazas contra empresas del país aumentan.

La transformación digital amplía las oportunidades de negocio, pero también expone a las organizaciones a riesgos que pueden comprometer sus operaciones, información y continuidad. En Panamá, las empresas han avanzado en la protección de sus redes, aunque todavía presentan debilidades para detectar amenazas y responder a incidentes, según el primer Estudio de Madurez de Ciberseguridad Empresarial presentado por Tigo Business.
El diagnóstico, elaborado con la colaboración de Cloudflare, Fortinet y Microsoft, evaluó a más de 400 organizaciones privadas de los sectores comercio, industria, finanzas y educación entre septiembre y diciembre de 2025. Con base en el marco internacional CIS Critical Security Controls v8, el estudio situó la madurez promedio de ciberseguridad empresarial del país en 46%, frente a una zona de riesgo del 54%. Como referencia, las buenas prácticas internacionales recomiendan mantener ese riesgo por debajo del 25%.

La situación cobra relevancia ante el aumento de las amenazas digitales. Según datos del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) de Tigo Business, durante el último año se detectaron más de 4.000 millones de intentos de ataque contra organizaciones panameñas, un crecimiento superior al 50% anual. Para Juan José de Dios, gerente general de Tigo Panamá, la posición del país como centro logístico, financiero y digital también lo convierte en un objetivo de alto valor para los atacantes. El ejecutivo señaló que la prioridad es fortalecer la detección y respuesta, e integrar la ciberseguridad en las decisiones estratégicas del negocio.
Las principales fortalezas de las empresas se concentran en la protección perimetral. La gestión de infraestructura de red registra una madurez de 69,6%, seguida de la protección del correo electrónico y la navegación, con 63,8%, y la gestión de cuentas, con 59,8%. Sin embargo, los controles vinculados con la identificación de actividades sospechosas muestran resultados inferiores. La gestión de registros de auditoría, conocida como logging, alcanza apenas 26,5%, mientras que las pruebas de penetración llegan al 27,2%.
Estas debilidades se reflejan en la preparación ante incidentes: el 64% de las organizaciones evaluadas no dispone de un plan formal de respuesta y solo el 44,1% realiza simulacros con sus equipos. Además, cerca del 60% no valida periódicamente el funcionamiento de sus copias de seguridad. Esto puede dificultar la recuperación de servicios críticos después de un ataque, especialmente si los respaldos están desactualizados o no permiten restaurar la operación.

El nivel de madurez también varía según la actividad económica. El sector financiero lidera con 64,4%, el único que supera el umbral de solidez establecido en el estudio, mientras que educación registra 44,6%, comercio 42,6% e industria 42,5%. En comercio, las principales brechas aparecen en los registros de auditoría, con 18,5%, y las pruebas de penetración, con 19,8%. En industria, la protección de datos alcanza 20,2% y la seguridad de aplicaciones, 22,3%, aspectos relevantes ante la creciente conexión entre las redes corporativas y los sistemas operativos industriales.
El informe también advierte que las deficiencias en protección de datos pueden incrementar los riesgos de incumplimiento de la Ley 81 de 2019 sobre protección de datos personales. Un incidente puede generar interrupciones operativas, costos de recuperación, consecuencias regulatorias y daños reputacionales. Por ello, la gestión de la seguridad requiere no solo tecnología, sino también procesos definidos, responsabilidades claras, capacitación y participación de la alta dirección.
Para cerrar estas brechas, Tigo Business y sus aliados plantean seis líneas de acción: mejorar el monitoreo en tiempo real mediante herramientas SIEM y SOAR; validar las defensas con pruebas de penetración y ejercicios de Red Team; reforzar la protección de datos; documentar y probar los planes de respuesta; evaluar modelos de ciberseguridad como servicio, y avanzar hacia arquitecturas Zero Trust, que verifican continuamente usuarios, dispositivos y accesos. Como parte de la iniciativa, la empresa ofrece un diagnóstico sin costo basado en el marco CIS para identificar brechas y establecer prioridades de mejora.
Los resultados sitúan a la ciberseguridad empresarial panameña ante el desafío de pasar de proteger principalmente el perímetro a desarrollar capacidades de monitoreo, detección, respuesta y recuperación. En una economía que depende de la conectividad y los servicios digitales, la resiliencia frente a los ciberataques se convierte en un componente de la continuidad del negocio, más allá de las responsabilidades del departamento de tecnología.





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