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Las smart cities y el papel de la protección de los datos

La mayoría de las ciudades del mundo ya cuentan con sensores y cámaras conectados a Internet que recopilan y envían información para operar diferentes servicios. Cómo las ciudades inteligentes pueden ser víctimas de la ciberdelincuencia.


Por Miguel Ángel Mendoza, especialista en Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.


A medida que las ciudades incorporan tecnología inteligente que cambia la forma en la que gestionan sus operaciones y servicios básicos, comienzan a identificarse consecuencias en diferentes ámbitos donde la ciberseguridad no es la excepción.


Desde 1994, con la aparición del primer smartphone, la palabra “inteligente” ha sido utilizada para definir a todo dispositivo que potencia sus funciones a través de software y una conexión a Internet. En 2009 se utilizó por primera vez la expresión Internet of Things (IoT) de forma pública y, desde entonces, el crecimiento y la expectativa alrededor del término ha ido en aumento de forma exponencial.


La década de 2010 se caracteriza por la revolución del IoT con la aparición un sinnúmero de dispositivos como relojes, termostatos, luces, cerraduras, cámaras, juguetes y todo tipo de dispositivos inteligentes que alguien pueda imaginar y que luego pasan a ser parte de casas, oficinas, edificios y hasta ciudades inteligentes.


Actualmente, el potencial del Internet de las Cosas no solo está en la automatización de tareas, sino también en el proceso analítico que se puede realizar de los grandes volúmenes de información generada. Las estructuras inteligentes aprovechan una variedad de tecnologías interdependientes, tales como inteligencia artificial (IA), redes inalámbricas de banda ancha, computación en la nube, sensores y dispositivos IoT.



La gran cantidad de información generada por los sensores y dispositivos de la red es almacenada en grandes bases de datos y procesada por tecnologías de inteligencia artificial y análisis de datos con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y fomentar un ambiente seguro y productivo. Estas características son las que llevan a estos sistemas a ser llamados inteligentes. Sin embargo, dado que inteligente no siempre significa seguro y que la tecnología avanza a pasos agigantados, es importante establecer la importancia de la seguridad y privacidad que acompañará estos avances desde el diseño.


Smart city

La expresión "ciudad inteligente" es un concepto relativamente emergente, por lo que sus acepciones en español y en otros idiomas, e incluso en el propio idioma inglés, ​están sujetas a constante revisión y cambio. La idea se basa en el uso extensivo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para monitorear aspectos relacionados con actividades cotidianas en las ciudades como monitoreo de los servicios públicos o la infraestructura de transporte, con beneficios como la reducción de costos, reducción del impacto ambiental o una rápida y eficiente resolución de fallas.


Existen iniciativas de ciudades inteligentes que se están implementando (o planificando) en todo el mundo. Por ejemplo, algunas dedicadas a mejorar el transporte a través de sensores que evalúan los flujos de tráfico para manejar el control de semáforos; otras dedicadas a automatizar la iluminación a partir de sensores de luz, medir la temperatura, agregar sistemas de monitoreo a través de redes de cámaras y muchos otros sensores para recolectar información que luego será analizada en alguna central con el objetivo de saber todo lo que está ocurriendo en la ciudad.


Al igual que en los edificios inteligentes, pero a gran escala, a partir de información recopilada proveniente de sensores y dispositivos se utiliza el aprendizaje automático para analizar estos datos y automatizar servicios de forma eficiente.



El problema es que muchas de estas ciudades están apenas preparadas para gestionar de forma segura los grandes volúmenes de información que implican estos sistemas y un atacante podría fácilmente obtener acceso a los sensores, modificar mediciones y alterar servicios de transporte, tráfico, iluminación u otras infraestructuras críticas...


Lea la nota completa a continuación, en el número 155 de IT NOW



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