Oracle quiere cobrar por cada tarea que ejecute la IA, no solo por cada usuario
La compañía sumará un esquema de precios basado en el consumo de IA a sus suscripciones tradicionales. El cambio apunta a monetizar el trabajo de los agentes dentro de sus aplicaciones empresariales y llega en medio de una expansión multimillonaria de su infraestructura.

Oracle quiere cambiar una de las reglas económicas del software empresarial: dejar de cobrar únicamente por la cantidad de empleados que utilizan sus aplicaciones y empezar a facturar también por el trabajo que realizan sus sistemas de inteligencia artificial. La compañía anunció que incorporará cargos basados en el consumo de unidades de IA, una fórmula que le permitirá aumentar sus ingresos cuando los agentes ejecuten más tareas, incluso si el cliente no suma nuevos usuarios.
La estrategia fue presentada durante el Investor Day del 28 de octubre. Chris Leone, vicepresidente ejecutivo de desarrollo de aplicaciones, explicó que Oracle añadirá un componente de ingresos por uso a su modelo de suscripción. Cada vez que la IA complete trabajo dentro de sus sistemas, el cliente consumirá AI Units y eso generará facturación adicional. “No necesitamos agregar más puestos para generar más ingresos”, resumió el ejecutivo.
El cambio no es menor. Durante años, buena parte del negocio del software empresarial se construyó alrededor de licencias por usuario, empleado o puesto de trabajo. Con la llegada de agentes capaces de ejecutar procesos completos, esa unidad de medida empieza a quedarse corta para los proveedores. Si un agente puede realizar en minutos tareas que antes requerían la intervención de varios empleados, cobrar exclusivamente por el número de personas que acceden al sistema ya no refleja necesariamente el volumen de actividad ni el valor económico que genera la plataforma.
Oracle busca capturar esa nueva fuente de ingresos con AI Units, una métrica que combina consumo de tokens y capacidad de cómputo para medir el trabajo realizado. La empresa sostiene que no se trata simplemente de trasladar al cliente el costo de cada token, sino de facturar por la ejecución de tareas dentro de sus aplicaciones. Según la explicación de Leone, la arquitectura también le permitiría mantener márgenes atractivos en ese componente.
El movimiento está estrechamente vinculado con Fusion Claw, el entorno presentado por Oracle para coordinar agentes capaces de realizar tareas complejas y de larga duración. La herramienta está orientada a procesos de finanzas, recursos humanos, cadena de suministro, ventas y servicio, y puede ejecutar trabajos que tradicionalmente se resolvían con aplicaciones especializadas externas, hojas de cálculo o intervención de analistas. Entre sus capacidades figuran conciliaciones sobre millones de registros, simulaciones y tareas de optimización.
La apuesta de Oracle consiste en convertir sus aplicaciones en algo más que sistemas donde los empleados registran información o consultan datos. La compañía quiere que sus plataformas también ejecuten procesos y produzcan resultados concretos, bajo supervisión humana. En ese escenario, el software deja de ser solamente una herramienta utilizada por personas y pasa a ser una infraestructura que consume recursos y genera actividad de manera autónoma.
La escala de esa actividad ya empieza a aparecer en los números de la compañía. Durante el primer trimestre del año fiscal 2027, los clientes utilizaron las capacidades de Fusion AI más de 150 millones de veces. Entre junio y agosto, el uso creció 42%. En septiembre, las aplicaciones Fusion consumieron cerca de 500.000 millones de tokens, un aumento mensual de 22,7% frente a agosto. La cantidad de agentes desplegados también pasó de más de 1.000 en mayo a 3.500 en septiembre, según los datos presentados por Oracle a sus inversores.
La monetización de esa actividad llega en un momento en que Oracle necesita justificar una expansión de infraestructura extraordinariamente costosa. La compañía gastó US$55.700 millones en centros de datos e infraestructura cloud durante el año fiscal 2026 y prevé elevar la inversión a entre US$90.000 millones y US$95.000 millones en el ejercicio fiscal 2027. The Register informó que la empresa también contemplaba recurrir a deuda y capital para financiar su expansión, mientras intenta convencer al mercado de que ese gasto se traducirá en crecimiento sostenido.
En su Investor Day, Oracle proyectó ingresos de al menos US$225.000 millones para el año fiscal 2030, con un crecimiento anual compuesto superior al 35% respecto de 2026. También anticipó flujo de caja libre positivo en la segunda mitad del año fiscal 2028 y fijó un objetivo de al menos US$30.000 millones para el ejercicio 2029. La compañía afirmó que espera limitar a US$20.000 millones el financiamiento adicional en los mercados de capitales durante el ciclo fiscal 2027-2030, sin contar refinanciaciones, después de completar una emisión de acciones por US$20.000 millones en el primer trimestre del año fiscal 2027.
La IA cumple así una doble función en la estrategia de Oracle: es el producto que impulsa la demanda de infraestructura y, al mismo tiempo, el mecanismo con el que la compañía pretende extraer más ingresos de su base instalada de clientes. La apuesta también incluye utilizar IA para acelerar implementaciones y migraciones hacia la nube. Mike Sicilia, co-CEO de Oracle, sostuvo que las nuevas herramientas podrían reducir entre 50% y 70% el trabajo mecánico asociado con la configuración e implementación de aplicaciones.
Para los clientes, sin embargo, el nuevo esquema abre una pregunta inevitable: cuánto costará delegar cada vez más trabajo en agentes integrados a las aplicaciones que ya pagan. El modelo puede resultar atractivo si la automatización reduce tiempos, errores y costos operativos. Pero también introduce una variable adicional en los presupuestos de tecnología: el consumo de IA deja de ser una capacidad incluida en la licencia y se convierte en una fuente de facturación vinculada con la cantidad y complejidad de las tareas ejecutadas.
La transición también puede modificar la relación entre proveedor y cliente. Si una empresa depende de los agentes de Oracle para ejecutar procesos críticos, deberá comprender cómo se calculan las AI Units, qué tareas generan consumo, qué límites existen y cómo se controla el gasto. La promesa de automatización puede terminar acompañada de una factura variable, cuyo comportamiento dependerá de cuánto trabajo se delegue en el software.
Oracle está intentando convertir la autonomía de sus agentes en una nueva línea de negocio. El éxito de esa estrategia dependerá tanto de la capacidad de sus sistemas para producir resultados verificables como de la disposición de las empresas a pagar por cada vez más trabajo automatizado.




Comentarios