TikTok logra un acuerdo en EE. UU. y nombra CEO para su nueva entidad local
- Redacción IT NOW
- hace 3 horas
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Tras una batalla política y regulatoria de más de cinco años, TikTok ha concretado la formación de un joint venture mayoritariamente estadounidense que le permite seguir operando en el país. Oracle, Silver Lake y el inversor estatal de Emiratos MGX lideran la coalición, mientras ByteDance conserva un 19,9 % de participación y se imponen estrictos mecanismos de seguridad de datos y algoritmos. Adam Presser fue designado al frente.

Desde Washington hasta Pekín, la saga de TikTok en Estados Unidos parecía destinada a un final abrupto: o se vendía o enfrentaba una prohibición total. Ese futuro legislativo se ha evitado este 22 de enero de 2026 con la formalización de un joint venture con mayoría de capital estadounidense llamado TikTok USDS Joint Venture LLC, que atiende las demandas de seguridad nacional de Washington tras años de escrutinio.
El nuevo acuerdo repartirá la propiedad entre Oracle, Silver Lake y MGX, que controlan en conjunto aproximadamente 50 % de la entidad, mientras que ByteDance conserva un 19,9 % —el tope legal permitido bajo la legislación de 2024 que obligaba a desinvertir o cesar operaciones— y otros inversores asociados a ByteDance y adicionales sostienen el resto.
En un movimiento clave, TikTok nombró a Adam Presser, exjefe de operaciones y confianza y seguridad de la red social, como CEO de la nueva entidad, y mantendrá al CEO global, Shou Chew, como director dentro del consejo. La estructura corporativa incluye un consejo de siete miembros con mayoría estadounidense para supervisar protecciones de datos, seguridad del algoritmo, moderación de contenido y garantías de software.
En términos operativos, el algoritmo de recomendación será entrenado con datos de usuarios estadounidenses y alojado en centros de datos locales, mitigando preocupaciones sobre influencias extranjeras. Esta transición se produce justo cuando TikTok supera los 170 millones de usuarios en EE. UU., un mercado crucial para su crecimiento y monetización.
La narrativa política y empresarial que rodea este acuerdo pone en evidencia cómo plataformas globales de redes sociales se enfrentan a una nueva geopolítica digital donde seguridad nacional y control de datos condicionan la estructura de propiedad y operación, con consecuencias de largo alcance para la competencia y la innovación en la economía digital.




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