Ads y Analytics Advisor: la IA de Google que aprende y actúa
- Malka Mekler
- 17 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Los nuevos asistentes inteligentes interpretan el contexto del negocio, sugieren mejoras y aplican cambios en tiempo real dentro de Google Ads y Analytics, reduciendo la brecha entre el insight y la acción.

La inteligencia artificial empieza a asumir un nuevo rol dentro de las plataformas digitales: el de asesor autónomo. Según Google, sus nuevos Ads Advisor y Analytics Advisor representan una evolución hacia herramientas capaces de anticipar necesidades, ofrecer recomendaciones precisas y ejecutar acciones concretas dentro de las cuentas de marketing y analítica, todo impulsado por los modelos Gemini.
Ambos asesores funcionan como agentes conversacionales que aprenden del contexto del negocio. En el caso de Ads Advisor, el sistema puede analizar el rendimiento de campañas, detectar oportunidades y sugerir ajustes, desde nuevas palabras clave hasta activos creativos. Incluso, el usuario puede aprobar que el asistente implemente directamente las mejoras dentro de la plataforma de Google Ads, reduciendo el tiempo entre el diagnóstico y la acción.
Por su parte, Analytics Advisor lleva la interacción con los datos a un nuevo nivel. Permite formular preguntas en lenguaje natural, por ejemplo, “¿Por qué aumentaron mis usuarios activos en septiembre?”, y obtener respuestas visuales e interpretadas. El asistente analiza los factores que explican esos cambios y sugiere pasos concretos para aprovechar las oportunidades detectadas, todo dentro del entorno de Google Analytics.
A nivel tecnológico, la apuesta de Google combina modelos de lenguaje de gran escala con capacidades de análisis contextual y aprendizaje continuo. El resultado son sistemas que no solo procesan datos, sino que entienden patrones, reconocen intenciones y pueden adaptarse al estilo operativo de cada negocio.
Con estos asesores, la compañía busca reducir la complejidad de la gestión publicitaria y analítica, trasladando parte del trabajo rutinario a la IA. La supervisión humana sigue siendo clave, pero la interacción se vuelve más estratégica, el usuario valida, guía y toma decisiones apoyado por un sistema que evoluciona con su propio flujo de trabajo.




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