China redobla la ofensiva global por la IA y desafía el modelo de restricciones impulsado por Estados Unidos
- angiecantillo1
- 21 jul
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Durante la apertura de la World Artificial Intelligence Conference (WAIC) en Shanghái, el presidente chino Xi Jinping volvió a colocar a la inteligencia artificial en el centro de la disputa geopolítica. Su mensaje combinó una defensa de la cooperación internacional, críticas a las restricciones tecnológicas de Washington y una estrategia para posicionar a China como el principal proveedor de infraestructura, modelos abiertos y gobernanza para el Sur Global.

La carrera por la inteligencia artificial ya no se libra únicamente en los laboratorios o en los centros de datos. También se disputa en los foros diplomáticos.
Esa fue la señal que dejó Xi Jinping durante la inauguración de la World Artificial Intelligence Conference (WAIC) en Shanghái, donde presentó una visión de la IA que busca contraponerse al modelo impulsado por Estados Unidos.
El mandatario sostuvo que el desarrollo de la inteligencia artificial "no debe ser un acto solista de un solo país, sino una sinfonía de cooperación global", una frase que resume la narrativa con la que Beijing intenta consolidar su influencia tecnológica mientras enfrenta las restricciones estadounidenses para acceder a chips avanzados y otras tecnologías críticas.
La crítica estuvo dirigida, aunque sin mencionarlo de manera explícita, a las políticas de Washington que limitaron la exportación de semiconductores de última generación y herramientas para el desarrollo de IA bajo argumentos de seguridad nacional. Para China, esas medidas constituyen una utilización excesiva del concepto de seguridad y una forma de contener su avance tecnológico.
La ofensiva diplomática llegó acompañada de anuncios concretos. Xi prometió ofrecer tecnologías de inteligencia artificial aplicadas a la meteorología para 30 países y abrir 5.000 plazas de capacitación y seminarios para naciones en desarrollo durante los próximos cinco años.
El objetivo es reducir la brecha tecnológica y fortalecer la cooperación con bloques como BRICS, ASEAN y la Unión Africana.
La estrategia va mucho más allá de la asistencia técnica. Coincidiendo con la conferencia, China promovió la creación de una nueva Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, integrada inicialmente por 29 países.
El organismo busca transformarse en un espacio alternativo para definir estándares internacionales sobre IA, en un momento en que las reglas del sector todavía están en construcción.
La conferencia también funcionó como una exhibición del creciente ecosistema tecnológico chino. Más de 1.100 empresas y 1.400 invitados participaron del encuentro, donde Huawei presentó su plataforma Atlas 950 SuperPoD para entrenamiento de modelos de gran escala.
Paralelamente, Moonshot AI anunció Kimi K3, un modelo abierto con 2,8 billones de parámetros, mientras que Z.ai continúa impulsando su familia GLM como alternativa de código abierto frente a los modelos cerrados desarrollados por empresas estadounidenses.
El mensaje político se apoya precisamente en ese cambio de estrategia. Mientras compañías como OpenAI, Anthropic o Google concentran buena parte de sus desarrollos bajo modelos propietarios, China intenta convertir el software abierto en una herramienta de influencia internacional.
DeepSeek ya había demostrado durante este año que un modelo abierto puede competir en rendimiento con sistemas comerciales a una fracción del costo, un atributo especialmente atractivo para economías emergentes.
Sin embargo, el discurso de apertura también refleja una paradoja. Beijing reclama una gobernanza internacional más abierta al mismo tiempo que mantiene uno de los sistemas de regulación y vigilancia digital más estrictos del mundo. Además, empresas y funcionarios estadounidenses continúan acusando a desarrolladores chinos de utilizar técnicas de "destilación" para replicar capacidades de modelos occidentales, una denuncia que el gobierno chino rechaza de forma sistemática.




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