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Cinco factores que frenan la transformación digital

La resistencia al cambio, la ausencia de modelos a seguir y el desconocimiento para su implementación influyen en la demora de las organizaciones para realizar un proceso de innovación tan útil como urgente.


La consultora LLYC publicó en 2021 su primer informe Deep Digital Journey, en el cual, después de consultar grandes compañías pertenecientes a América y Europa, concluyó que el 56,2% se encuentra en los niveles iniciales de su transformación digital y pero solo el 10,8% ha llegado al grado de desarrollo más alto.


En una era donde las TIC juegan un papel primordial en todas las áreas profesionales y de conocimiento, la transformación digital es una prioridad para todo tipo de organizaciones. Sin embargo, más allá de la tecnología, este proceso empieza con las capacidades individuales, el desarrollo intelectual y la comunicación, como factores primordiales para poder implementarla.


No obstante, la falta de ciertas características puede frenar estos procesos y acabar con empresas obsoletas, sin margen de rentabilidad y sin destino aparente para seguir evolucionando.


“Implementar la transformación digital no solo facilita el crecimiento del negocio, sino que además permite ofrecer una mejor calidad de servicio y producto a los clientes, optimización en la velocidad y adaptabilidad de los diferentes segmentos, mayor productividad en la ejecución de tareas, desarrollar soluciones personalizadas, información y datos más confiables y muchos otros beneficios que radican en la correcta ejecución de un modelo de transformación alineado con los objetivos y visión a futuro” explicó Germán Torres, director SBU commerce de Snoop Consulting, empresa que detalla cinco factores que retrasan el cambio hacia la innovación:


1. Resistencia al cambio: La innovación digital solo puede tener éxito en una cultura de colaboración donde se integren todos los equipos de trabajo. En muchos casos, realizar cambios significativos en los procesos internos no es bien recibido por todas las partes. Sin embargo, es importante que todo el personal y directivos se adapten a los nuevos entornos de cara a la tendencia progresiva de transformación para aplicar correctamente todos los conocimientos en base a la nueva productividad.

2. Perfiles adecuados: Antes de empezar el proceso de transformación digital, es primordial contar o reclutar al talento con los perfiles indicados en distintas materias, capaz de adaptarse y también liderar el cambio. Asimismo, en caso de contar con acompañamiento externo, es vital que estos también estén alineados a los objetivos del negocio y sean de alta confidencialidad y seguridad.

3. Modelo de transformación digital: Una gran problemática es la falta de un modelo o esquema de trabajo en donde se visualicen los planes a seguir. Un modelo permite conocer en qué áreas se debe empezar la transformación digital, cuáles se deben priorizar en base a las necesidades, los objetivos individuales de cada sector y los beneficios que brinda al negocio.

4. Falta de monitoreo: En muchas ocasiones las empresas miden el progreso del proceso después de haberlo implementado por completo y no mientras se ejecuta. En cambio se debe hacer un seguimiento de la actividad, ya que ciertos indicadores son capaces de evidenciar posibles problemáticas o barreras futuras y apuntar a resolverlas antes de lo previsto.

5. Desconocimiento: La transformación digital para muchas organizaciones es una causa de miedo, incluso las grandes posibilidades que ofrece el mercado tecnológico y no saber cómo ponerlas en práctica es motivo de desconcierto. Este desconocimiento sobre cómo abordar los distintos procesos de cambio causa demora para avanzar y por ende no se ven los beneficios, lo que finalmente causa el abandono del proyecto.


“La transformación digital es crucial para todo tipo de empresas y sus beneficios son innumerables. Por esto, es importante que los cambios a realizar se lleven a cabo en todos los niveles organizativos para adaptarse a los nuevos paradigmas empresariales y sociales. La actividad empresarial expone a cada uno de quienes hacen parte, ante retos y adversidades, conocer e identificar cada una de estas dificultades facilita ejecutar acciones concretas para afrontarlas con determinación y poder construir un negocio estable basado en las necesidades de sus talentos y usuarios”, concluyeron desde Snoop Consulting.


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