Costa Rica entra al club de la economía digital global tras aprobación legislativa del DEPA
- angiecantillo1
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El Congreso aprobó en segundo debate la adhesión del país al Acuerdo de Asociación de Economía Digital (DEPA), una alianza impulsada por Singapur, Nueva Zelanda, Chile y Corea del Sur. El gobierno apuesta a convertir el comercio digital y la inteligencia artificial en motores estratégicos de crecimiento, en un contexto donde los servicios ya representan el 46% de las exportaciones nacionales.

Costa Rica acaba de dar uno de los pasos más ambiciosos de su agenda tecnológica y comercial de los últimos años. La aprobación en segundo debate legislativo del Acuerdo de Asociación de Economía Digital (DEPA, por sus siglas en inglés) coloca al país dentro de un selecto bloque de economías que buscan redefinir las reglas del comercio internacional para la era de los datos, la inteligencia artificial y los servicios digitales.
El anuncio fue celebrado conjuntamente por el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), que ven en el acuerdo una plataforma para acelerar la transformación digital costarricense y fortalecer la competitividad internacional del país.
El DEPA nació originalmente como una iniciativa liderada por Singapur, Nueva Zelanda y Chile, a la que posteriormente se sumó Corea del Sur. Más que un tratado comercial convencional, funciona como un laboratorio regulatorio para establecer estándares sobre comercio sin papel, identidad digital, protección de datos, interoperabilidad tecnológica, ciberseguridad e inteligencia artificial.
La apuesta de Costa Rica no es menor. Según los datos oficiales incluidos en el comunicado gubernamental, los servicios representan actualmente el 46% de las exportaciones totales del país y cerca de la mitad de esas operaciones ya se realizan a través de medios digitales.
Esa cifra explica por qué el gobierno costarricense está intentando mover la conversación económica más allá de la manufactura avanzada y las zonas francas tradicionales hacia una economía basada en plataformas digitales, software, servicios empresariales y tecnologías emergentes.
La ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, describió la aprobación como “un paso estratégico para fortalecer la inserción de Costa Rica en la economía digital global”, subrayando que el acuerdo contribuirá a crear mejores condiciones para el comercio digital, la atracción de inversión y el desarrollo de talento tecnológico.
Desde el MICITT, la ministra Paula Bogantes Zamora planteó el movimiento en términos más simbólicos: una señal internacional de que Costa Rica quiere proyectarse como una economía “abierta, innovadora y preparada para competir en la era digital”.
Para Costa Rica, el movimiento también tiene una dimensión de posicionamiento regional. América Latina aún avanza de forma fragmentada en regulación digital y comercio electrónico transfronterizo.
Chile ha sido uno de los pocos actores latinoamericanos en integrarse tempranamente a iniciativas de gobernanza digital global, y ahora Costa Rica busca ocupar un espacio similar, apoyándose en su reputación internacional como hub de servicios tecnológicos y talento bilingüe.
El acuerdo incorpora mecanismos de cooperación en áreas particularmente sensibles para los próximos años: identidad digital interoperable, protección de datos personales, inteligencia artificial y ciberseguridad. En la práctica, esto podría traducirse en estándares comunes para autenticación digital, simplificación de trámites transfronterizos y reglas más claras para empresas tecnológicas que operan en múltiples jurisdicciones.
El DEPA no garantiza automáticamente competitividad digital. La infraestructura, el acceso desigual a conectividad, la formación de talento especializado y la capacidad regulatoria del Estado siguen siendo brechas críticas. La inclusión de pequeñas y medianas empresas en la economía digital global, uno de los objetivos declarados del acuerdo, dependerá menos del texto firmado y más de la capacidad local para traducir esas reglas en oportunidades reales.
Ahí es donde la discusión sobre inteligencia artificial adquiere otra dimensión. El DEPA incorpora explícitamente cooperación sobre tecnologías emergentes e IA, un tema que comienza a redefinir cadenas de valor enteras. Costa Rica busca evitar quedar relegada al papel de simple consumidor tecnológico y posicionarse como exportador de servicios avanzados y soluciones digitales.




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