El nuevo negocio de la IA: instalar mini data centers en casas particulares
- angiecantillo1
- hace 2 horas
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La startup SPAN propone distribuir infraestructura de IA en barrios residenciales mediante pequeños centros de datos instalados junto a viviendas. La idea promete electricidad subsidiada y baterías para los propietarios, pero también revela hasta dónde está llegando la presión energética del boom de la inteligencia artificial.

La startup energética SPAN presentó un modelo que parece salido de la ciencia ficción suburbana: convertir hogares comunes en nodos distribuidos de computación para inteligencia artificial. Según publicó Ars Technica, la empresa ya comenzó pruebas piloto y planea lanzar un ensayo de 100 viviendas este año.
La infraestructura se basa en unidades llamadas XFRA, pequeños módulos de data center equipados con 16 GPUs Nvidia RTX Pro 6000 Blackwell Server Edition, cuatro CPUs AMD EPYC y hasta 3 terabytes de memoria. Todo refrigerado por líquido y diseñado para funcionar con ruido mínimo.
La magnitud energética es considerable. Cada nodo puede consumir hasta 80 amperios de capacidad eléctrica residencial, aprovechando el excedente de las conexiones modernas de 200 amperios presentes en gran parte de las casas estadounidenses construidas en las últimas tres décadas.
La propuesta refleja una realidad incómoda para el sector de IA: la infraestructura centralizada está chocando contra límites físicos, regulatorios y políticos. Los grandes centros de datos consumen enormes cantidades de energía, agua y suelo urbano.
Comunidades enteras en Estados Unidos ya comenzaron a resistirse a nuevos proyectos por el impacto ambiental y sobre las redes eléctricas.
SPAN intenta convertir ese problema en una ventaja distribuida. En lugar de construir gigantescos complejos industriales, propone dispersar el procesamiento entre miles de hogares. La empresa asegura que podría desplegar 8.000 nodos XFRA por un costo cinco veces menor que un data center tradicional de 100 megavatios con capacidad equivalente.
El modelo económico es igual de llamativo. Los residentes recibirían electricidad e internet subsidiados, baterías de respaldo de 16 kWh y posiblemente paneles solares. La compañía incluso evalúa cobrar una tarifa fija reducida de apenas US$150 mensuales o eliminar completamente ciertos costos energéticos.
En esencia, los hogares pasarían a convertirse en microarrendadores de capacidad computacional.
El proyecto también evidencia cómo la IA está transformando sectores inesperados, desde la planificación urbana hasta el mercado inmobiliario y la gestión energética. Lo que antes era una discusión sobre software ahora es una discusión sobre redes eléctricas nacionales.
Expertos consultados por Ars Technica plantearon dudas importantes. Ari Peskoe advirtió que múltiples nodos en un mismo vecindario podrían generar sobrecargas locales. Mientras tanto, el investigador Benjamin Lee sostuvo que el modelo tiene lógica para tareas de inferencia de IA, pero no necesariamente para entrenamiento masivo de modelos.
Esa distinción es crucial. El entrenamiento de modelos fundacionales seguirá dependiendo de enormes instalaciones centralizadas operadas por compañías como Google y Microsoft. Pero la inferencia, es decir, ejecutar modelos ya entrenados para responder preguntas, generar texto o procesar consultas, puede descentralizarse mucho más fácilmente. Y eso redefine la economía de la IA.
SPAN proyecta alcanzar 80.000 nodos distribuidos en Estados Unidos para 2027 y superar un gigavatio de capacidad computacional. Si la iniciativa funciona, podría inaugurar un nuevo modelo híbrido donde la infraestructura tecnológica deja de estar confinada a parques industriales y comienza a integrarse físicamente dentro de los espacios domésticos.




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