¿Está Guatemala preparada para competir en la nueva economía digital?
El siguiente salto del país no estará solo en adoptar más tecnología, sino en lograr que conectividad, nube,datos, ciberseguridad y operación continua funcionen como un solo sistema, con la resiliencia necesaria para evitar que una falla detenga el negocio.

Según datos presentados por Liberty Networks haciendo referencia al DataReportal de Kepios, 11,6 millones de guatemaltecos usaban internet al cierre de 2025, equivalente al 62% de la población, mientras que 7,14 millones permanecía fuera de línea.
El país registra 20,6 millones de conexiones móviles y 92% de cobertura 4G, pero apenas 5,08 suscripciones de banda ancha fija por cada 100 habitantes. El avance ha sido rápido gracias al acceso móvil; la siguiente etapa exige fortalecer la infraestructura fija, la redundancia y la calidad de la infraestructura que sustenta las operaciones críticas.

“Guatemala ya dio pasos importantes para ampliar el acceso y acelerar la adopción digital. La siguiente etapa consiste en lograr que esa base se traduzca en continuidad, productividad y mejores servicios. Hoy una interrupción tecnológica puede detener pagos, ventas, logística, atención al cliente y servicios esenciales al mismo tiempo. Por eso, la resiliencia debe diseñarse antes de que ocurre la falla”, resaltó Carlos Mejívar, Country Manager de El Salvador y Guatemala.
El impacto económico también es tangible. El comercio electrónico guatemalteco se proyecta en US$2,18 mil millones en 2025, de acuerdo con Statista.
Para las empresas, uno de los retos menos visibles es la fragmentación. Una empresa puede tener conectividad con un proveedor, nube con otro, ciberseguridad con un tercero, centro de datos con un cuarto y una alternativa satelital con un quinto. Mientras todo funciona , el modelo puede operar sin problemas. La diferencia se ve cuando algo falla: cinco contratos, cinco acuerdos de servicio y cinco mesas de soporte puede convertir una incidencia técnica en un problema de coordinación, justo cuando cada minuto cuenta.

“La diferencia entre adoptar tecnología y convertirla en valor está en la integración. La inteligencia artificial, la nube o la automatización necesitan datos, conectividad, seguridad, capacidad de cómputo y una operación que responsa como un solo sistema. En un incidente, la resiliencia no depende de cuántas herramientas se compraron, sino de qué tan rápido pueden coordinarse todas las capas para mantener el negocio funcionando”, resaltó Juan David Corre, director de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC) de Liberty Networks.
Guatemala ya demostró que puede acelerar la adopción digital. La próxima ventaja competitiva no se medirá por cuántas tecnologías compren sus empresas o instituciones, sino por cuántas puedan mantener funcionando al mismo tiempo, incluso cuando algo falle.
En una economía donde una interrupción puede detener pagos, ventas, atención, logísticas o servicios públicos en segundos, la infraestructura deja de ser soporte y se convierte en competitividad. Y la capacidad de integrar conectividad, cómputo, nube, seguridad y operación bajo una misma visión deja de ser una comodidad: se vuelve una condición para crecer.





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