GBM lanzó Proton, un servicio que promete convertir la sostenibilidad corporativa en un dato financiero
El servicio genera trazabilidad total desde el sensor hasta la nube, eliminando el greenwashing y allanando el camino hacia certificaciones como ISO 50001 y LEED. En una sucursal bancaria, el monitoreo activo logró una reducción del 25% en consumo energético sin intervención física en la infraestructura.

Las organizaciones invierten en paneles solares, certificaciones ambientales y compromisos de carbono neutral, pero la mayoría toma decisiones de eficiencia energética con datos incompletos, proyecciones y buenas intenciones. El resultado es un vacío entre lo que se reporta y lo que realmente se consume. GBM presenta Proton, un servicio gestionado que cierra esa brecha con tecnología IoT y inteligencia artificial.
Proton opera en cuatro etapas: dispositivos con sensores inalámbricos que miden temperatura, humedad relativa y concentración de CO₂; conectividad de larga distancia (una sola antena cubre un radio de 2 kilómetros, escalando de un sensor a miles); procesamiento en nube nativa; e inteligencia artificial que genera dashboardspersonalizados, reportes en tiempo real y alertas automáticas ante anomalías de consumo.
La instalación es no intrusiva: sin cableado, sin romper paredes y sin tocar la red corporativa. Un equipo completo está operativo en menos de 5 minutos. Las baterías de larga duración eliminan dependencia de fuentes de energía externas, y el escaneo de un código QR da acceso inmediato al dashboard en vivo.
“El mayor desafío de las organizaciones no es voluntad para ser sostenibles, sino datos confiables para serlo de verdad. Proton transforma la incertidumbre en evidencia, y la evidencia en decisiones que generan un ahorro real”, explica Greivin Granados, Sustainability and Energy Management Specialist en GBM.
El impacto ya está documentado. En una sucursal bancaria, GBM midió subsistemas de aire acondicionado, iluminación, cajeros y equipo de cómputo durante un período de monitoreo activo. El ajuste de termostatos de 22 °C a 24 °C redujo la carga pico de 15 kW a 9.3 kW. El apagado programado de iluminación nocturna la llevó a 2 kW. El resultado: 25% de reducción energética sostenible con eliminación de consumos fantasma y estabilización de la demanda.
Los registros son inmutables y automatizados desde el sensor hasta la nube, lo que protege a las organizaciones frente a acusaciones de greenwashing y entrega evidencia sólida para auditores. Proton está diseñado para operaciones críticas y espacios donde el desperdicio energético suele ser invisible: banca, salud, retail, data centers, hospitales, edificios inteligentes, servicios públicos y agricultura.
“Cuando una organización puede demostrar con datos exactos cuánto consume, cuánto ahorra y cuánto reduce su huella, la sostenibilidad deja de ser un discurso y pasa a ser un diferenciador competitivo”, finalizó Granados.
GBM propone comenzar con una auditoría preliminar en planta, seguida de una Prueba de Concepto no intrusiva para mapear las fugas invisibles de energía y capital. El primer paso es saber cuánto se está dejando sobre la mesa.




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