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Hacer trampa en un videojuego podría ser ilegal y llevarte a juicio

Varias demandas de editores de juegos en línea apuntan contra los fabricantes de software de trucos, o "cheats", pero eso no libra a los usuarios que los emplean.



En Estados Unidos, una serie de demandas de la industria de los videojuegos busca tomar medidas firmes contra hacer trampa en los populares juegos en línea, considerándolas un acto ilegal.


Las demandas están dirigidas contra los fabricantes de software de trucos, los famosos "cheats", pero eso no libra a los usuarios que los emplean.


Por ejemplo, una demanda de Bungie Studios, propiedad de Sony, que está actualmente en los Tribunales norteamericanos, afirma que los creadores de trucos “inducen y permiten a los jugadores individuales de Destiny 2 crear un trabajo derivado no autorizado e infractor cada vez que implementan el software de trucos”.


Por supuesto, no estamos hablando de aquellos viejos trucos de los antiguos videogames, en los que el personaje podía hacerse invisible o activar el "Modo Dios" con solo tipear un código "secreto". Ahora se trata de trucos "premium" que permiten a los jugadores, por ejemplo, ver a través de las paredes para obtener una ventaja en aquellos títulos de combate multijugador, como Destiny 2 o Call of Duty.



Hoy, muchas compañías de juegos ya están suspendiendo miles de cuentas, porque dicen que hacer trampa ahuyenta a los jugadores honestos y es costoso combatirlo. Bungie estimó en una demanda que gasta “aproximadamente US$1.250.000 por año" en evitar las trampas.


La cuestión es que crear software de "cheats" es un gran negocio con ingresos que no van a los editores del juego. Según lo publicado por un artículo de Axios, "un vendedor de trucos demandado por Bungie todavía vende trucos para docenas de juegos, incluido un 'aimbot' para Call of Duty que se puede usar por US$13 al día o uno para Valorant a US$85 por mes".


Las compañías de juegos ya obtuvieron varias victorias en la Corte contra los tramposos. En junio del año pasado, Bungie ganó un acuerdo por US$13,5 millones contra un fabricante de "cheats". Y en noviembre, un juez australiano ordenó a otro fabricante de trampas demandado en 2018 que le pagase el equivalente a más de US$86.000 a Take-Two Interactive, creador del famoso Grand Theft Auto.


La mayoría de estas demandas de los grandes editores afirman que las trampas que alteran el juego equivalen a una infracción de derechos de autor, tanto cuando se crean como cuando un jugador las emplea. En general, estas acciones legales tienen la función de amedrentar y servir como advertencia para aquellos que piensan que hacer trampa en un juego en línea está libre de consecuencias.



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