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La búsqueda de Google potenciada por IA y su impacto ambiental

Los avances en la inteligencia artificial de la empresa tienen un alto costo energético, generando desafíos en la lucha contra el cambio climático y la gestión de recursos.

En un contexto donde la inteligencia artificial se posiciona como una de las innovaciones más prometedoras del siglo XXI, Alphabet, la empresa matriz de Google, ha integrado avanzados algoritmos de modelado en lenguajes grandes en su motor de búsqueda. Sin embargo, estas mejoras tecnológicas presentan desafíos significativos, especialmente en términos de consumo energético.


La herramienta de búsqueda de IA de Google, diseñada para ofrecer respuestas rápidas y precisas mediante resúmenes generados por inteligencia artificial, consume aproximadamente tres vatios-hora de electricidad por búsqueda. Esta cifra es diez veces mayor que la energía utilizada por una búsqueda tradicional en Google, de acuerdo con Boing Boing


Alex de Vries, fundador de Digiconomist, destaca que este incremento en el consumo energético equivale al uso de energía durante una hora de conversación por teléfono residencial. Estima que la incorporación de respuestas generadas por IA en todas las búsquedas de Google podría aumentar el consumo de electricidad a niveles comparables con el consumo total de un país como Irlanda. Este aumento en la demanda de energía plantea serias preocupaciones ambientales, dado que las infraestructuras necesarias para sostener estos sistemas de IA requieren grandes cantidades de recursos naturales.


Los centros de datos que albergan los servidores de estas tecnologías no solo consumen electricidad en grandes cantidades, sino que también demandan enormes volúmenes de agua para su refrigeración. Estas instalaciones suelen ubicarse en áreas donde la tierra es económica, como en regiones desérticas, lo que agrava los problemas ambientales. Solo una fracción de los operadores de estos centros de datos reportan su consumo de agua, a pesar de que se estima que una quinta parte de estos servidores extraen agua de cuencas hidrográficas con niveles de estrés hídrico de moderado a alto.


Un estudio sugiere que, a nivel global, la demanda de agua para los centros de datos podría alcanzar la mitad del consumo de agua del Reino Unido en los próximos años. Esta proyección subraya el impacto ambiental de las tecnologías de IA generativa, similares a los efectos adversos observados en otras innovaciones digitales recientes como las criptomonedas y los NFT.


En un momento en que las temperaturas globales siguen aumentando y la transición hacia fuentes de energía menos intensivas en carbono se vuelve crucial, el incremento en el consumo de energía y recursos por parte de la IA plantea un dilema significativo. Mientras las sociedades buscan reducir su huella de carbono y adoptar prácticas más sostenibles, el uso intensivo de energía por parte de tecnologías avanzadas como la IA genera tensiones y contradicciones difíciles de reconciliar.


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