La carrera de la IA se decidirá por el precio de la energía, advierte Satya Nadella
- Redacción IT NOW
- hace 59 minutos
- 3 Min. de lectura
Para el CEO de Microsoft, el verdadero factor diferencial en la competencia global por la inteligencia artificial no será solo el talento ni los algoritmos, sino el costo de la energía. En Davos, Nadella planteó que la capacidad de transformar “tokens” de IA en crecimiento económico dependerá directamente de cuán barata y disponible sea la energía en cada país.

En medio de la carrera global por construir infraestructura de inteligencia artificial, Satya Nadella introdujo una variable incómoda pero decisiva: el costo de la energía. Durante su participación en el Foro Económico Mundial (WEF), el CEO de Microsoft fue directo al punto al señalar que “el crecimiento del PIB en cualquier lugar estará directamente correlacionado” con el costo energético asociado al uso de la IA.
La afirmación desplaza el debate desde la sofisticación de los modelos o la velocidad de innovación hacia un terreno más estructural. Para Nadella, la IA ya está dando lugar a una nueva mercancía global: los “tokens”, las unidades básicas de procesamiento que compran los usuarios para ejecutar tareas en modelos de inteligencia artificial. En su visión, el desafío central para empresas y países no es solo producir estos tokens, sino convertirlos en crecimiento económico real.
“El trabajo de toda economía y de toda empresa es traducir estos tokens en crecimiento económico”, afirmó. Y añadió una lógica casi industrial: si el insumo es más barato, la ventaja competitiva es mayor. En otras palabras, la IA no escapa a las reglas clásicas de la economía de los recursos.
Esa lógica explica la magnitud de las inversiones actuales. Los grandes hyperscalers están gastando miles de millones de dólares para expandir su capacidad de cómputo. Microsoft, por ejemplo, anunció a comienzos de 2025 que planea invertir 80.000 millones de dólares en la construcción de centros de datos para IA. Según Nadella, el 50% de ese gasto se realizará fuera de Estados Unidos, una señal clara de que la competencia por infraestructura y energía es global.
Sin embargo, el CEO de Microsoft introdujo un matiz político y social que suele quedar fuera del discurso tecnológico. Advirtió que la industria podría perder rápidamente la “licencia social” para consumir grandes cantidades de energía —un recurso escaso— si los tokens generados no se traducen en mejoras tangibles. Salud, educación, eficiencia del sector público y competitividad del sector privado aparecen como las métricas que, en su visión, legitiman el uso intensivo de energía para IA.
Europa emerge como un caso crítico dentro de este análisis. La región enfrenta algunos de los costos energéticos más altos del mundo, una situación que se agravó tras la invasión rusa a Ucrania en 2022 y las sanciones posteriores. Para Nadella, el problema no se limita a la generación eléctrica. El costo total de propiedad —total cost of ownership— incluye preguntas más amplias: ¿es barata la energía?, ¿se pueden construir centros de datos?, ¿cuál es la curva de costos del silicio que alimenta esos sistemas?
Desde esa perspectiva, el desafío europeo es estratégico. Nadella sostuvo que la competitividad del continente no puede pensarse solo en clave interna. “La competitividad europea es la competitividad de su producción a nivel global, no solo dentro de Europa”, afirmó, señalando que históricamente el éxito económico europeo se basó en producir bienes que el mundo necesitaba.
En el contexto de la IA, eso implica invertir de forma decidida en energía y en la capacidad de generar y usar tokens a escala. También supone un cambio de enfoque: menos énfasis en la noción de soberanía entendida como protección, y más atención al acceso de las empresas industriales y financieras europeas a los insumos que las hagan competitivas a nivel global.
El mensaje de Nadella es claro y poco complaciente. En la economía de la inteligencia artificial, la ventaja no la dará solo el mejor modelo, sino la capacidad de sostenerlo con energía asequible y convertir su potencia en resultados económicos concretos. La carrera de la IA, sugiere, se ganará tanto en las salas de servidores como en los mercados energéticos.




Comentarios