Spotify empieza a pagar mejor y complica a YouTube
- Redacción IT NOW
- hace 11 horas
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Mientras YouTube sigue siendo el gigante del video, Spotify está haciendo algo que pocos esperaban: abonar más. En silencio, la plataforma sueca se convirtió en uno de los lugares más rentables para creadores de podcasts y video, reordenando el tablero de la economía creativa.

Durante años, la economía de creadores tuvo una verdad casi inamovible: si querías volumen, visibilidad y dinero, YouTube era el destino inevitable. Pero en 2026 esa ecuación empieza a mostrar fisuras. Cada vez más creadores aseguran que Spotify les paga hasta el doble —y en algunos casos más— por el mismo contenido, especialmente en formatos híbridos de podcast con video.
No se trata de un gesto altruista ni de una campaña de marketing ruidosa. Es una estrategia quirúrgica. Spotify entendió antes que otros que el crecimiento del audio puro tiene un techo y que el verdadero valor está en capturar tiempo de atención extendido, el recurso más escaso del ecosistema digital. El video, incluso cuando no es el protagonista visual, mantiene al usuario más tiempo dentro de la plataforma. Y eso se traduce en mejores métricas publicitarias.
A diferencia de YouTube, cuyo modelo está profundamente atado a un sistema algorítmico opaco y a ingresos publicitarios variables, Spotify está apostando por pagos más previsibles, acuerdos directos y un entorno menos saturado. Para muchos creadores medianos —no estrellas virales, pero sí con audiencias fieles— la diferencia es tangible: menos vistas, pero más ingresos reales.
También hay un cambio cultural. Spotify no le exige al creador que optimice su contenido para un algoritmo caprichoso, sino que premia la retención, la profundidad y la recurrencia. Es un enfoque más cercano al de un medio que al de una red social, y eso atrae especialmente a perfiles que producen contenido de análisis, entrevistas o formatos largos.
El movimiento no es menor. Si Spotify logra consolidar este esquema, YouTube se verá obligado a responder, no con más funciones, sino con algo mucho más sensible: mejores pagos. La guerra por los creadores ya no se libra solo en vistas y suscriptores, sino en una pregunta mucho más simple y brutal: ¿dónde rinde más el tiempo invertido?
