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  • Presentan la Estrategia Nacional de IA de Panamá para impulsar la competitividad del país

    La hoja de ruta, liderada por la SENACYT, establece seis pilares y 53 acciones para convertir al país en un hub regional de inteligencia artificial, fortalecer el talento y acelerar la transformación digital de sectores estratégicos. Panamá dio un paso hacia la consolidación de una economía basada en el conocimiento con la presentación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (IA), una iniciativa liderada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) que busca posicionar al país como un referente regional en el desarrollo y adopción de esta tecnología. La propuesta plantea una visión de largo plazo para fortalecer la competitividad, atraer inversiones y generar empleos de mayor valor agregado. Durante la presentación, el Secretario Nacional de la SENACYT, Dr. Eduardo Ortega Barría, destacó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para transformar el modelo económico del país, aprovechando ventajas como su conectividad, estabilidad, infraestructura digital y ubicación geográfica. Según explicó, la estrategia busca convertir estos activos en una plataforma para captar nuevas inversiones y consolidar a Panamá como un "canal digital" para la región. El funcionario advirtió que no actuar con rapidez tendría consecuencias importantes para la economía nacional. Citó estimaciones que indican que entre el 36% y el 43% de los empleos en América Latina están expuestos a procesos de automatización o transformación, por lo que consideró prioritario fortalecer la formación de talento, impulsar la reconversión laboral e incrementar la capacitación tanto en carreras profesionales como técnicas. En el evento de lanzamiento participaron autoridades de gobierno, entre ellos el presidente de Panamá, José Raúl Mulino. La estrategia fue desarrollada mediante un proceso participativo que incluyó la revisión de modelos internacionales, entrevistas con representantes del sector público, la industria y la academia, así como consultas nacionales. Entre los principales hallazgos figura una encuesta con cerca de 6.500 participantes, en la que el 69% manifestó una percepción positiva sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial durante la próxima década, mientras que la educación, la capacitación y la salud fueron identificadas como las áreas con mayor potencial de transformación. El documento reconoce, sin embargo, que el país enfrenta desafíos importantes para aprovechar plenamente esta oportunidad. Entre ellos se encuentran la escasez de talento especializado, las brechas en infraestructura de cómputo y conectividad, así como la necesidad de fortalecer la gobernanza y la gestión de los datos. En este sentido, el Dr enfatizó que Panamá es "rico en datos, pero pobre en información", debido a la fragmentación de los sistemas de información y a la falta de mecanismos que faciliten su integración. Para responder a estos retos, la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial se estructura en seis pilares: infraestructura digital y física; desarrollo de capital humano; seguridad y protección; gobernanza y ética; inversión, emprendimiento y alianzas internacionales; y aplicación de la IA en sectores económicos estratégicos. Cada uno incorpora objetivos específicos para fortalecer la capacidad tecnológica del país, promover la innovación y facilitar la adopción responsable de soluciones basadas en inteligencia artificial. Además, el plan contempla 53 acciones concretas para su ejecución. Como parte de la visión de largo plazo, la SENACYT aspira a que Panamá aproveche su matriz energética mayoritariamente renovable, su biodiversidad y su posición geográfica para atraer empresas tecnológicas, impulsar la investigación aplicada y consolidarse como un centro regional para el desarrollo de inteligencia artificial. La estrategia también plantea que el sector privado desempeñe un papel protagónico en la implementación de casos de uso de alto impacto, mientras el Estado actúa como facilitador para eliminar barreras, fortalecer la gobernanza y generar las condiciones necesarias para el crecimiento de un ecosistema nacional de innovación. Le puede interesar: LG impulsa la formación de técnicos en Panamá para responder a la demanda de tecnologías de climatización eficientes

  • Prompt IT! #57: El caso de IA que hizo duplicar las ventas

    Llevamos dos años viendo empresas anunciar iniciativas de IA que suenan espectaculares y que, seis meses después, nadie sabe qué facturación generaron. En este episodio, analizamos un caso que va en la dirección contraria: Cox Automotive, la mayor tecnológica del sector automoción del mundo, que procesa más de 2.300 millones de interacciones online al año. Llevamos ya dos años viendo empresas anunciar iniciativas de IA que suenan espectaculares y que, seis meses después, nadie sabe muy bien qué facturación generaron. Por eso en la sección AcademIA de este episodio vemos un caso que va exactamente en la dirección contraria: Cox Automotive, la mayor tecnológica del sector automoción del mundo (detrás de marcas como Autotrader, Kelley Blue Book, Manheim y dealer.com), que procesa más de 2.300 millones de interacciones online al año. Lo interesante de Cox no es que use IA para "parecer moderna", sino que la conectó directamente a su máquina de ventas. ¿El resultado? Sus respuestas comerciales y sus citas de test drive más que se duplicaron; el 80% de las descripciones de vehículos generadas automáticamente recibieron feedback positivo de los propios vendedores; y el contenido web que antes tardaba semanas hoy se entrega el mismo día, superando ya los 9.000 entregables generados. Pero lo que realmente vale la pena llevarse es el cómo, porque es replicable en cualquier empresa. Cox no se preguntó "qué modelo de IA elijo", sino "dónde exactamente en mi negocio puede la IA tocar la conversión". Y apoyó todo en tres pilares: datos propios (para que la IA no invente, sino que consulte la fuente correcta), integración en los productos que sus clientes ya usaban (cero fricción de adopción) y revisión humana antes de publicar (la IA propone, la persona decide). Personalización, contexto y control: esa es la diferencia entre un piloto de IA y una máquina comercial de verdad. El episodio trae mucho más. En AINews repasamos un incidente sin precedentes: un modelo experimental de OpenAI que se "escapó" de su entorno de prueba y hackeó los sistemas de Hugging Face de forma autónoma, además del acuerdo de Anthropic para pagar 1.500 millones de dólares por derechos de autor. En ConciencIA reflexionamos sobre cómo la IA está empezando a sorprender a los propios matemáticos, resolviendo problemas y refutando conjeturas que se daban por válidas. Y en AIMaizing cerramos con robots controlados directamente con la mente y una insólita liga de combate de robots humanoides. Vea el episodio 57 de Prompt IT! Prompt IT! está disponible todos los lunes a través de las tres comunidades de Connecta B2B: IT NOW, Mercados & Tendencias y Construir, además de su propio canal de YouTube y en formato podcast, ofreciendo un alcance amplio y especializado para diversos sectores de la economía. Le puede interesar: La IA no se compra, se diseña: el caso Morgan Stanley y Vodafone

  • Nube híbrida y virtualización: la base invisible de la competitividad digital en Centroamérica y el Caribe

    La conversación sobre transformación digital en Centroamérica y el Caribe suele centrarse en conceptos como inteligencia artificial, automatización o análisis de datos. Sin embargo, existe un elemento menos visible pero determinante, que hace posible que todas estas innovaciones funcionen de manera segura, escalable y sostenible: la infraestructura tecnológica. Por Martha Ardila, Commercial Director CEACA & Country Manager Peru & Bolivia de Red Hat Actualmente, las organizaciones enfrentan un escenario sin precedentes: deben innovar con mayor rapidez, responder a regulaciones cada vez más exigentes, proteger información crítica frente al aumento de las amenazas cibernéticas y, al mismo tiempo, optimizar sus costos operativos. En este contexto, la nube híbrida y la virtualización han dejado de ser decisiones exclusivamente técnicas para convertirse en habilitadores estratégicos del crecimiento económico y la competitividad regional. Centroamérica y el Caribe atraviesan una acelerada transformación digital impulsada por sectores como la banca, las telecomunicaciones, el comercio, la manufactura, el turismo y el sector público. Un ejemplo claro es de acuerdo con el Global Findex 2025 se estima que poco más del 40% de los adultos en América Latina y el Caribe ya realizan o reciben pagos digitales, mientras que gobiernos y empresas avanzan en la modernización de sus servicios para responder a consumidores cada vez más conectados. Esta evolución está incrementando la demanda de infraestructuras tecnológicas más flexibles, resilientes y preparadas para operar aplicaciones y datos en múltiples entornos. Sin embargo, pocas organizaciones pueden darse el lujo de trasladar todas sus operaciones a una nube pública. Existen aplicaciones críticas que, por razones regulatorias, de latencia, soberanía de datos o continuidad del negocio, deben permanecer en centros de datos propios o en nubes privadas. Es precisamente ahí donde la nube híbrida demuestra su verdadero valor, ya que se ha consolidado como el modelo operativo preferido para muchas empresas porque permite ejecutar cada carga de trabajo en el entorno más adecuado, ya sea un centro de datos propio, una nube privada, una nube pública o incluso múltiples proveedores simultáneamente. Esta flexibilidad adquiere especial relevancia en una región caracterizada por mercados con distintos niveles de madurez tecnológica, regulaciones diversas y realidades económicas heterogéneas. Sin embargo, la nube híbrida no puede ofrecer todo su potencial sin una virtualización moderna. Durante años, la virtualización permitió optimizar la infraestructura física y consolidar servidores. Hoy, su papel ha evolucionado y las organizaciones necesitan plataformas abiertas que faciliten administrar máquinas virtuales y aplicaciones contenerizadas desde un mismo entorno, simplificando las operaciones y preparando el camino hacia arquitecturas más modernas sin obligar a migraciones disruptivas. Esto resulta especialmente importante en momentos en que muchas empresas revisan sus estrategias tecnológicas debido a cambios en los modelos de licenciamiento, incremento en costos de infraestructura y necesidad de reducir riesgos asociados con la dependencia de un único proveedor. La conversación ya no gira únicamente en torno a virtualizar servidores, sino a construir plataformas que permitan evolucionar al ritmo que exige el negocio. Otro aspecto que cobra fuerza especialmente en nuestra región es la resiliencia. Los fenómenos naturales, las interrupciones de servicios, los ataques cibernéticos y las exigencias de disponibilidad permanente han demostrado que la continuidad operativa no puede depender de una sola infraestructura. Las arquitecturas híbridas permiten distribuir cargas de trabajo, fortalecer los planes de recuperación ante desastres y mantener la operación incluso frente a eventos inesperados. La inteligencia artificial también está acelerando esta transformación. Para que las iniciativas de IA generativa produzcan valor real, las organizaciones necesitan plataformas capaces de mover datos, entrenar modelos y ejecutar aplicaciones en distintos entornos sin perder consistencia, seguridad o gobernanza. La nube híbrida ofrece precisamente esa capacidad. No se trata únicamente de incorporar nuevas tecnologías, sino de crear una base tecnológica flexible que permita adoptar las innovaciones futuras sin reconstruir toda la infraestructura desde cero. En Centroamérica y el Caribe observamos un creciente interés por construir ecosistemas digitales más abiertos, interoperables y preparados para responder a las necesidades de cada industria. Instituciones financieras buscan acelerar la innovación sin comprometer el cumplimiento regulatorio; gobiernos impulsan estrategias de soberanía digital; empresas de telecomunicaciones requieren infraestructuras ágiles para soportar nuevas demandas de conectividad; mientras que sectores como salud, manufactura y retail demandan plataformas capaces de responder en tiempo real. Al final observamos como estos desafíos convergen en una misma necesidad: contar con una infraestructura moderna, abierta y preparada para evolucionar. Y podemos ver que la transformación digital no comienza con la inteligencia artificial ni termina en la nube pública; empieza construyendo una arquitectura tecnológica capaz de adaptarse al cambio constante, porque, al final, las organizaciones que liderarán la próxima década no serán las que adopten más tecnología, sino aquellas que construyan plataformas suficientemente flexibles para incorporar la innovación que aún está por venir. Podría interesarle: Anthropic presentó Claude Opus 5: rendimiento y eficiencia a mitad de precio de Fable 5

  • La IA está obligando a reinventar los centros de datos: más potencia, menos espacio y cero margen para interrupciones

    La explosión de la inteligencia artificial está transformando silenciosamente la infraestructura que sostiene la economía digital. El desafío ya no consiste únicamente en desarrollar modelos más potentes, sino en garantizar que los centros de datos puedan alimentarlos sin disparar el consumo energético. La revolución de la inteligencia artificial suele medirse por la capacidad de los modelos, la velocidad de las respuestas o el impacto que generan en las empresas. Sin embargo, detrás de cada consulta realizada a un asistente de IA existe una realidad mucho menos visible: una infraestructura que debe procesar cantidades cada vez mayores de información y hacerlo con una demanda energética sin precedentes. Ese fenómeno está modificando el diseño de los centros de datos alrededor del mundo. La presión ya no proviene únicamente del crecimiento del tráfico digital, sino del enorme consumo energético que exige la inteligencia artificial generativa. Según datos citados por Schneider Electric, mientras una búsqueda tradicional en internet consume alrededor de 0,3 Wh, una consulta realizada mediante una aplicación de inteligencia artificial requiere aproximadamente 2,9 Wh, casi diez veces más energía. Como resultado, Goldman Sachs Research estima que la demanda eléctrica de los centros de datos aumentará un 160% hacia 2030. Ese incremento obliga a replantear por completo la infraestructura tecnológica que sostiene la economía digital. La prioridad ya no es únicamente agregar más servidores, sino hacerlo de manera eficiente, reduciendo el consumo energético y garantizando la continuidad de los servicios. Una carrera que también alcanza a Centroamérica Aunque la conversación suele centrarse en Estados Unidos, Europa o China, Centroamérica también comienza a sentir el impacto de esta transformación. El comunicado destaca que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 ubica a Costa Rica, Guatemala y República Dominicana como líderes del denominado "despertar de los adoptantes tardíos", impulsados por mejoras en conectividad, talento humano y capacidades digitales. Costa Rica, además, encabeza la región en habilidades profesionales relacionadas con inteligencia artificial. Sin embargo, el documento también evidencia una importante brecha: aunque América Latina representa el 6,6% del PIB mundial, apenas recibe el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial. Ese desbalance implica que la región deberá construir infraestructura más eficiente para competir en una industria donde la capacidad de procesamiento se está convirtiendo en un activo estratégico. El espacio físico también se convirtió en un recurso escaso Durante años, ampliar la capacidad de un centro de datos significaba instalar nuevos gabinetes y destinar más metros cuadrados a la infraestructura eléctrica. Sin embargo, ese modelo comienza a quedarse corto frente a las necesidades de la IA. José Alberto Llavot, gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios de Schneider Electric para México y Centroamérica, explica que los sistemas tradicionales dificultaban el crecimiento porque estaban basados en gabinetes de gran tamaño. La tendencia actual apunta hacia arquitecturas modulares capaces de expandirse conforme aumenta la demanda sin reemplazar la infraestructura existente. En ese contexto, Schneider Electric presentó Galaxy VXL, un sistema de alimentación ininterrumpida (UPS) diseñado para centros de datos e infraestructura crítica. Según la empresa, su mayor densidad permite reducir hasta un 70% el espacio físico destinado al respaldo energético. En términos prácticos, instalaciones que antes necesitaban 4,2 metros para proteger el suministro eléctrico ahora pueden hacerlo utilizando apenas 1,2 metros, liberando espacio para incorporar procesadores especializados en inteligencia artificial. La disponibilidad permanente se ha convertido en otro de los factores críticos para la infraestructura digital. Las cargas de trabajo impulsadas por inteligencia artificial funcionan de manera continua y cualquier interrupción puede traducirse en pérdidas económicas o afectar servicios esenciales. Por ello, uno de los principales desafíos consiste en realizar labores de mantenimiento sin detener la operación. Para atender ese problema, Schneider Electric incorporó la tecnología Live Swap en Galaxy VXL, que permite reemplazar módulos de potencia mientras el sistema permanece en funcionamiento. De acuerdo con la empresa, esto elimina la necesidad de apagar el UPS durante las tareas de mantenimiento, reduciendo los tiempos muertos y garantizando la continuidad de los servicios digitales. Cada punto porcentual de eficiencia vale miles de dólares La presión energética derivada de la inteligencia artificial también está modificando la forma en que las organizaciones evalúan sus inversiones. Morgan Stanley Research estima que el consumo energético asociado a la IA generativa crecerá un 70% anual hasta 2027. Paralelamente, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyecta que, para 2026, los centros de datos consumirán una cantidad de electricidad equivalente a la demanda total de Japón. En ese escenario, mejorar la eficiencia energética deja de ser únicamente una estrategia ambiental para convertirse en una decisión financiera. Schneider Electric asegura que Galaxy VXL alcanza una eficiencia de hasta 97,5%, disminuyendo las pérdidas de energía, el consumo eléctrico y la huella de carbono. Según Llavot, en instalaciones de gran tamaño una mejora de apenas un 1,5% en la eficiencia puede representar ahorros de hasta 200.000 dólares estadounidenses al año en costos de electricidad. Además, el sistema incorpora baterías de ion de litio capaces de recargarse hasta tres veces más rápido y reducir las necesidades de refrigeración permanente. Lea también: Las empresas dejan de gastar sin control en IA y exigen resultados medibles

  • Destilación: la nueva obsesión de la IA

    La técnica pasó de ser una práctica habitual en investigación a convertirse en uno de los temas más discutidos del sector. La posibilidad de crear modelos más pequeños, rápidos y baratos a partir de modelos de frontera está alterando tanto la competencia tecnológica como la economía de la inteligencia artificial. Durante los últimos años, la conversación sobre inteligencia artificial estuvo dominada por una pregunta: quién construiría el modelo más potente del mundo. En julio de 2026, esa discusión comenzó a cambiar. El nuevo foco ya no es únicamente entrenar modelos gigantescos, sino encontrar la forma de aprovechar ese conocimiento para producir sistemas mucho más pequeños, eficientes y económicos. Ese proceso se conoce como "distillation" (destilación), una técnica mediante la cual un modelo de gran tamaño transfiere parte de su conocimiento a otro significativamente más pequeño. El resultado es un sistema capaz de ejecutar tareas específicas con una fracción del costo computacional y energético del modelo original. El tema escaló rápidamente esta semana luego de que diversas empresas y analistas comenzaran a debatir el impacto estratégico de esta práctica para la industria. La discusión ocurre en un momento en que el costo de desarrollar modelos de frontera continúa aumentando y las empresas buscan desesperadamente mejorar el retorno de sus inversiones en IA. La destilación no es una idea nueva. Desde hace años forma parte del arsenal de técnicas de aprendizaje automático. Sin embargo, la explosión de los grandes modelos generativos le ha dado un valor completamente distinto. En lugar de desplegar un modelo multimillonario para todas las tareas, las compañías pueden entrenar versiones especializadas que mantienen buena parte de las capacidades originales, pero consumen mucho menos procesamiento. Esto significa menores tiempos de respuesta, reducción de costos de inferencia y una implementación mucho más sencilla en dispositivos móviles, computadoras personales o servicios empresariales. Investigaciones académicas ya habían demostrado que esta aproximación permite que modelos considerablemente más pequeños superen incluso a modelos gigantes en tareas específicas utilizando menos datos de entrenamiento. La importancia económica de esta técnica es enorme. El entrenamiento de un modelo de frontera puede costar cientos de millones de dólares, mientras que la operación diaria de esos sistemas requiere enormes cantidades de GPU y electricidad. Cada consulta realizada por millones de usuarios representa un costo que termina impactando directamente los márgenes de las empresas. La destilación cambia esa ecuación. Si una organización puede responder la mayoría de las consultas mediante modelos especializados en lugar de utilizar permanentemente su modelo más avanzado, el ahorro operativo puede ser considerable. Esto explica por qué los laboratorios de IA y las grandes tecnológicas están invirtiendo cada vez más recursos en optimizar esta fase del ciclo de vida de los modelos. También modifica la naturaleza de la competencia. Durante la primera etapa de la IA generativa, la ventaja parecía depender exclusivamente del acceso a enormes centros de datos y cantidades masivas de chips especializados. Ahora comienza a emerger otra variable competitiva: quién puede convertir esos modelos gigantes en productos rentables para millones de usuarios. La destilación se convierte así en un puente entre la investigación y el negocio. Este cambio también favorece a las empresas que desarrollan aplicaciones empresariales. En lugar de depender permanentemente de modelos extremadamente costosos mediante API externas, muchas organizaciones podrán ejecutar modelos especializados adaptados a sus necesidades concretas, reduciendo gastos sin sacrificar demasiado rendimiento. La consecuencia podría ser una democratización parcial de la IA avanzada. Mientras los modelos de frontera seguirán siendo extremadamente caros de desarrollar, sus versiones destiladas permitirán que un número mucho mayor de compañías construya productos inteligentes sin asumir inversiones multimillonarias en infraestructura. No obstante, la creciente importancia de esta técnica también abre nuevas tensiones competitivas. Si un modelo pequeño logra aproximarse al desempeño de uno de frontera gracias a la destilación, surge la discusión sobre los límites de la propiedad intelectual, el uso permitido de modelos comerciales como "profesores" y el grado de protección que podrán mantener los desarrolladores de los sistemas originales. La discusión apenas comienza, pero refleja un cambio profundo en la industria. Durante los próximos años, el ganador probablemente no será únicamente quien construya la inteligencia artificial más poderosa, sino quien encuentre la forma más eficiente de convertirla en un producto económicamente sostenible. Lea también: Adopción sin capacitación: solo el 10% de trabajadores sabe definir lo que es un agente de IA

  • Tech Day El Salvador 2026: confianza y seguridad marcan la adopción empresarial de la IA

    René Rodríguez, de Banco Davivienda; Claudia Villacorta, de AFP Crecer; y José Luis Villalta, de Rush Ecosystems analizaron cómo avanzar en el uso de sistemas impulsados por inteligencia artificial sin comprometer la credibilidad construida por las organizaciones. Durante Tech Day El Salvador, organizado por Connecta B2B con Tigo Business como main sponsor y el respaldo de su comunidad tecnológica IT NOW, representantes de los sectores financiero, previsional y tecnológico participaron en el panel “Confianza digital en la era de la IA: riesgos, seguridad y resiliencia empresarial”. La conversación reunió a René Rodríguez, gerente regional de Riesgo Transaccional de Banco Davivienda; Claudia Villacorta, directora de Procesos y Automatización de AFP Crecer; y José Luis Villalta, director legal de Rush Ecosystems. Los panelistas analizaron cómo avanzar en el uso de sistemas impulsados por inteligencia artificial sin comprometer la credibilidad construida por las organizaciones. Uno de los principales consensos fue que la IA no crea por sí sola la confianza ni elimina la responsabilidad de las empresas. Su incorporación debe apoyarse en procesos institucionales sólidos, reglas internas claras y una relación transparente con los usuarios. Villacorta señaló que la confianza se construye durante años mediante el cumplimiento de compromisos y la calidad del servicio. Desde esa perspectiva, la llegada de la inteligencia artificial no debería convertirse en una ruptura, sino en una nueva capa tecnológica dentro de organizaciones que ya cuentan con procesos de atención y responsabilidad definidos. También advirtió que la transparencia será determinante, especialmente cuando las personas interactúen con sistemas automatizados. Informar si una respuesta proviene de un asistente virtual o de una persona puede contribuir a reducir la desconfianza y establecer expectativas más claras. Gobierno, trazabilidad y control antes de escalar Rodríguez planteó tres condiciones para iniciar una estrategia empresarial de inteligencia artificial: gobierno corporativo, desarrollo de capacidades internas y un ecosistema controlado para experimentar. En su opinión, una organización no debería implementar IA sin haber definido previamente su propósito estratégico. También necesita capacitar a sus equipos, debido a que las herramientas disponibles para el público no necesariamente responden a los mismos criterios de privacidad, seguridad y control que exige una empresa. El ejecutivo recomendó comenzar con proyectos pequeños y entornos delimitados, en lugar de apostar desde el inicio por implementaciones de gran escala. Probar, medir y ajustar antes de trasladar una solución a la operación diaria permite identificar errores sin exponer a clientes o procesos críticos. Villalta coincidió en que la adopción debe realizarse por etapas. Entre sus recomendaciones incluyó establecer responsables, definir una hoja de ruta y trabajar inicialmente dentro de un sandbox, es decir, un ambiente aislado en el que sea posible evaluar el comportamiento de los sistemas antes de utilizarlos en producción. El panel también destacó la importancia de la trazabilidad. Las empresas deben poder conocer qué datos utilizaron los modelos, cómo se procesó la información y cuáles fueron los criterios que influyeron en una recomendación o decisión. Este punto adquiere una relevancia particular en sectores regulados. Rodríguez ejemplificó que una institución financiera no podría justificar la denegación de un crédito afirmando únicamente que “la IA lo decidió”. Las decisiones automatizadas deben ser explicables, auditables y respaldadas por responsables humanos. Otro riesgo abordado fue el llamado Shadow AI, que ocurre cuando los colaboradores utilizan herramientas de inteligencia artificial sin autorización, supervisión o políticas institucionales. Esta práctica puede provocar filtraciones de información, pérdida de control sobre los datos y dependencia de plataformas externas. Los panelistas señalaron que prohibir estas herramientas no necesariamente evitará su uso. Por ello, recomendaron crear alternativas corporativas seguras, acompañadas de lineamientos que indiquen qué información puede compartirse, cuáles aplicaciones están autorizadas y para qué tareas pueden emplearse. Villacorta añadió otro riesgo menos visible: la complacencia tecnológica. La facilidad para generar documentos, análisis o presentaciones puede llevar a los usuarios a aceptar resultados sin cuestionarlos, debilitando la creatividad y el juicio profesional. Esta delegación cognitiva, según se discutió, puede convertirse en un problema cuando las personas dejan de revisar las respuestas, verificar los datos o asumir responsabilidad sobre las decisiones que toman con apoyo de la tecnología. Innovar sin perder el control ni el componente humano En materia regulatoria, los participantes reconocieron que las normas suelen avanzar con menor velocidad que la tecnología. Sin embargo, coincidieron en que las empresas no deberían esperar a que exista una regulación específica para comenzar a establecer sus propios controles. Durante el panel se mencionaron avances de El Salvador en áreas como protección de datos, ciberseguridad, innovación tecnológica e inteligencia artificial. Aun así, los expositores consideraron que la autorregulación y la prudencia institucional seguirán siendo necesarias mientras se desarrollan disposiciones más específicas. La recomendación central para las compañías fue comenzar por una pregunta estratégica: ¿qué problema del negocio se busca resolver? Adoptar inteligencia artificial únicamente porque otras empresas lo están haciendo puede conducir a inversiones sin resultados claros o a proyectos difíciles de administrar. A partir de esa definición, las organizaciones deberían nombrar responsables, diseñar una ruta de implementación, capacitar a sus equipos y realizar pruebas dentro de ambientes controlados. Rodríguez agregó la conveniencia de contar con un “botón de apagado” o kill switch, capaz de detener un sistema cuando actúe fuera de los límites establecidos. Este mecanismo se vuelve relevante ante el avance de los agentes autónomos, capaces de ejecutar acciones y tomar decisiones para cumplir una tarea. Cuanto mayor sea su autonomía, más importante será definir quién responde cuando el sistema comete un error, vulnera una política o genera consecuencias para terceros. Al proyectar el futuro de las empresas durante los próximos tres años, los panelistas anticiparon organizaciones con mayores niveles de automatización, servicios más personalizados y equipos apoyados por herramientas inteligentes. Para el sector financiero, Rodríguez visualizó una banca capaz de utilizar la IA para mejorar eficiencias y ofrecer soluciones adaptadas a cada cliente. Sin embargo, recalcó que la transformación debe conservar el contacto humano, especialmente cuando las personas necesitan resolver situaciones complejas o sensibles. Villacorta también prevé empresas más modernas, aunque considera que la evolución dependerá de la cultura organizacional y del uso responsable de las nuevas capacidades. Villalta, por su parte, señaló que la automatización modificará determinadas funciones y obligará a los profesionales a desarrollar nuevas competencias para trabajar junto con la tecnología. La conclusión del panel fue clara: la confianza digital no dependerá únicamente de la precisión de los sistemas, sino de la capacidad de las empresas para gobernarlos, explicar sus decisiones, proteger los datos y mantener la responsabilidad humana. La IA puede acelerar procesos y ampliar capacidades, pero no sustituye la obligación de responder frente a clientes, colaboradores y proveedores. Le puede interesar: Así fue el Tech Day El Salvador 2026: IA, ciberseguridad y resiliencia digital en la agenda del país

  • X Money llegó a EE.UU y acerca a Elon Musk a su ambición de convertir X en una "superapp"

    La red social comenzó el despliegue de una billetera virtual para los usuarios de sus planes Premium y Premium+, un paso clave en la estrategia de Elon Musk para integrar transacciones y servicios financieros dentro de la red social. Durante años, Elon Musk ha repetido que X no debía limitarse a ser una red social. Su objetivo era construir una aplicación capaz de concentrar comunicación, entretenimiento, comercio y servicios financieros en un solo lugar, siguiendo el modelo de las superapps asiáticas como WeChat. Esa visión comienza a tomar forma con el despliegue de X Money en Estados Unidos. Según TechCrunch, el servicio comenzó a expandirse para usuarios estadounidenses de X Premium y Premium+, después de una fase inicial limitada por invitación. La plataforma incorpora una billetera digital que permite enviar dinero entre usuarios, realizar pagos y administrar fondos sin abandonar la aplicación. El servicio opera en alianza con Cross River Bank, entidad que custodia los depósitos, mientras Visa participa como socio para la emisión de tarjetas y la infraestructura de pagos. Los depósitos mantienen cobertura del seguro de la FDIC hasta 250.000 dólares, un elemento clave para generar confianza en un producto financiero nacido dentro de una red social. La propuesta incluye incentivos agresivos para captar usuarios. X Money ofrece un rendimiento anual de hasta 6% sobre determinados depósitos y 3% de devolución en compras elegibles para quienes cumplan las condiciones establecidas por la plataforma, beneficios que buscan competir con fintech consolidadas y bancos digitales. El lanzamiento representa mucho más que una nueva función dentro de X. Desde la compra de Twitter en 2022, Musk ha descrito repetidamente su intención de convertir la plataforma en una aplicación donde los usuarios puedan realizar "toda su vida financiera". La integración de pagos persona a persona constituye apenas el primer paso de una estrategia que aspira a incorporar transferencias bancarias, pago de facturas, comercio electrónico e incluso inversiones. La historia también tiene un componente simbólico. Antes de fundar PayPal, Musk creó X.com, una empresa de servicios financieros que terminaría fusionándose con Confinity para dar origen a PayPal. Más de dos décadas después, el empresario intenta recuperar aquella idea inicial bajo la misma marca. El desafío, sin embargo, será enorme. En Estados Unidos, el mercado de pagos digitales ya está dominado por plataformas como Venmo, Cash App y Zelle, además de Apple Pay y Google Pay. Todas cuentan con millones de usuarios y ecosistemas ampliamente consolidados. Para diferenciarse, X apuesta por integrar las funciones financieras con la actividad social. La lógica es sencilla: si las conversaciones, el contenido y las transacciones ocurren en el mismo entorno, la plataforma incrementa el tiempo de permanencia de los usuarios y crea nuevas fuentes de ingresos. Sin embargo, la expansión también enfrenta obstáculos regulatorios. El despliegue inicial no está disponible en todos los estados estadounidenses debido a los distintos requisitos para obtener licencias de transmisión de dinero, una situación que limita temporalmente el alcance nacional del servicio. Lea también: Las empresas dejan de gastar sin control en IA y exigen resultados medibles

  • El Salvador ya tiene campeón del Startup World Cup y llevará su innovación a Silicon Valley

    DiiMO Technologies obtuvo el primer lugar durante la competencia realizada en el marco de Tech Day El Salvador, mientras que Vertex Group y Saavio Technologies completaron el podio de las startups más destacadas de la jornada. El ecosistema de innovación de El Salvador vivió una de sus jornadas más importantes con la realización del Startup World Cup El Salvador, competencia que se dan en el marco del Tech Day, organizado por Connecta B2B con el Tigo Business como main sponsor, donde emprendedores tecnológicos presentaron soluciones de alto impacto con potencial para escalar a mercados internacionales. Tras la evaluación del jurado, DiiMO Technologies se alzó con el primer lugar y obtuvo el derecho de representar a El Salvador en la final mundial del Startup World Cup, que se celebrará en Silicon Valley, Estados Unidos. El segundo lugar fue para Vertex Group, mientras que Saavio Technologies ocupó la tercera posición. El proyecto ganador destacó por su enfoque en la inclusión financiera mediante el uso de tecnología, inteligencia artificial y análisis avanzado de datos para ampliar el acceso al crédito a personas tradicionalmente excluidas del sistema financiero. "Buscamos desarrollar un proyecto de inclusión financiera para que, a través de la tecnología, más personas en El Salvador puedan acceder a crédito", explicó el representante de DiiMO Technologies tras recibir el reconocimiento. La empresa señaló que su principal fortaleza radica en el uso de modelos propios de evaluación basados en más de 10.000 puntos de información por cliente, combinados con algoritmos de inteligencia artificial que permiten construir perfiles de riesgo y tomar decisiones crediticias con mayor precisión. Además, destacó que la compañía ha registrado un crecimiento superior al 70 % anual y una alta tasa de clientes recurrentes, factores que respaldan la solidez de su modelo de negocio. El representante de DiiMO Technologies también resaltó el valor de la iniciativa para el país. "Estamos muy orgullosos de poder representar no solo a DiiMO y a nuestro equipo, sino también al ecosistema de startups de El Salvador en Silicon Valley", afirmó. Por su parte, Vertex Group, ganador del segundo lugar, presentó Veo, una plataforma de inteligencia operativa que integra información proveniente de cámaras, sensores, documentos y sistemas empresariales para facilitar la toma de decisiones en tiempo real. Según explicó su CEO, la solución permite conectar datos estructurados y no estructurados que normalmente permanecen aislados dentro de las organizaciones, evitando que las empresas deban reemplazar la tecnología que ya utilizan. "Este tipo de plataformas empodera a las startups porque nos brinda visibilidad y nos abre la puerta para llegar a nuevos mercados", destacó el representante de Vertex Group, quien además aseguró que la compañía continuará expandiendo su portafolio de soluciones para diferentes industrias. El tercer lugar fue para Saavio Technologies, empresa que desarrolló un marketplace financiero que conecta a los usuarios con múltiples instituciones financieras desde una sola plataforma. Su Director de Operaciones, Leopoldo Girón, señaló que el principal diferenciador del proyecto es la experiencia acumulada por su equipo en el sector bancario, financiero y tecnológico, lo que les permite comprender tanto las necesidades del mercado como la ejecución de modelos escalables para América Latina. Aunque no obtuvo el primer puesto, el representante de Saavio destacó que la empresa ya ha fortalecido su propuesta de valor mediante acercamientos con actores del ecosistema de innovación en Silicon Valley y aseguró que continuará trabajando para expandir su operación hacia otros mercados de la región. Asimismo, envió un mensaje a quienes desean emprender: "Muchas veces es difícil asumir el riesgo, pero si no nos atrevemos nunca sabremos hasta dónde podemos llegar. El equipo, los socios y los inversionistas son fundamentales para convertir una idea en una empresa con impacto". Durante la premiación, los representantes de las startups coincidieron en reconocer el aporte de Connecta B2B por impulsar espacios que fortalecen el emprendimiento tecnológico y acercan a las empresas emergentes de la región a escenarios internacionales de alto nivel. Con esta edición del Startup World Cup, El Salvador reafirma el crecimiento de su ecosistema emprendedor y su capacidad para desarrollar soluciones tecnológicas con potencial global, consolidándose como un actor cada vez más relevante dentro de la innovación en Centroamérica. Además: Tech Day El Salvador 2026: el país apuesta por tecnología con incentivos fiscales para atraer inversiones

  • Tech Day El Salvador 2026: una alianza tecnológica que impacta al sector privado y público del país

    Durante el evento se llevó a cabo una de las ponencias más esperadas: la entrevista en vivo con Gabriel Alvarado, Alliance Director de Google Cloud para Google y el Gobierno de El Salvador. Bajo el título "Google como aliado tecnológico de El Salvador", Alvarado compartió cómo el país se ha convertido en un referente mundial de digitalización y el impacto que esto genera tanto en el sector público como en el privado. Lo que está ocurriendo en El Salvador es un fenómeno sin precedentes en la región. Alvarado comparó la velocidad de adopción del país con la decisión hipotética de un territorio que decide saltarse la telefonía fija para ir directo al celular. Esta audaz estrategia de modernización ha captado la atención de Sundar Pichai, CEO de Alphabet (casa matriz de Google), quien ha destacado el caso salvadoreño en foros globales de inteligencia artificial, como el summit de India. De hecho, la cooperación entre Google y el Gobierno de El Salvador fue galardonada como la mejor alianza de Google en el mundo, compartiendo el podio con otras iniciativas de alto nivel global. El éxito de esta alianza, que tiene una proyección mínima de diez años (un acuerdo de siete años con tres prorrogables), se sostiene sobre tres grandes pilares estratégicos: Gobierno Digital: Enfocado en la simplificación de trámites y la digitalización de procesos ciudadanos. Alvarado destacó que los salvadoreños ya perciben este cambio, logrando realizar trámites de forma ágil, como la renovación de licencias de conducir en apenas 30 minutos. Salud Inteligente: A través de la plataforma Doctor SB, Google Cloud impulsa la atención médica virtual las 24 horas del día, los 7 días de la semana, respaldada por un equipo de 100 médicos generales y especialistas. Esta plataforma utiliza Gemini, la inteligencia artificial de Google, para optimizar el triaje y agilizar el diagnóstico. Alvarado aclaró un punto crucial sobre el rol de la tecnología: "El doctor toma la decisión; la máquina es una herramienta de diagnóstico y apoyo". Educación del Futuro: Implementación masiva de Google Workspace for Education y el despliegue de computadoras Chromebooks para que los niños salvadoreños realicen sus actividades escolares con herramientas de última generación, centralizando la toma de decisiones en el sistema educativo. Lea: Tech Day El Salvador 2026: por qué la IA es el arma de doble filo en la transformación digital El impacto de Google no se limita al sector público. Alvarado detalló cómo la tecnológica está impulsando el parque empresarial salvadoreño mediante herramientas y financiamiento: Apoyo a la mujer emprendedora: A través de una donación de google.org a la organización Pro Mujer, se destinó un fondo de US$200,000 mil para emprendedoras locales enfocadas en tecnología. Hito de capacitación mundial: El Salvador e Hispanoamérica hicieron historia al obtener un Guinness World Record por la capacitación de inteligencia artificial en tiempo real y de forma continua más grande del mundo, logrando formar a 200,000 personas en alianza con 50 universidades de la región. Capacitación constante: Para continuar este impulso, Google ofrece de manera gratuita la plataforma Google Skills, que cuenta con más de 3,000 laboratorios y cursos interactivos. Para Alvarado, el acceso a la tecnología ya no es el verdadero factor diferenciador para las empresas, ya que una pequeña pyme tiene hoy el mismo acceso a herramientas avanzadas que una gran corporación multinacional. El verdadero desafío de los líderes de TI reside en el talento humano. Por esta razón, Google insiste en la necesidad de capacitar mediante el upskilling (mejora de habilidades existentes) y reskilling (adquisición de nuevas competencias) en un entorno donde los cambios tecnológicos ocurren semanalmente. Alvarado también aprovechó para aclarar la diferencia entre la simple automatización y el uso real de agentes de Inteligencia Artificial Generativa. Un verdadero agente inteligente no solo asume o automatiza tareas repetitivas; debe tener la capacidad de reaccionar, pensar y actuar. Además: Tech Day El Salvador 2026: el país apuesta por tecnología con incentivos fiscales para atraer inversiones

  • Las empresas dejan de gastar sin control en IA y exigen resultados medibles

    Después de dos años de inversiones históricas, las grandes corporaciones estadounidenses comienzan a endurecer sus criterios para aprobar proyectos de inteligencia artificial. El entusiasmo permanece, pero ahora el retorno de inversión se convierte en la principal métrica de éxito. La primera etapa de la fiebre por la inteligencia artificial estuvo marcada por una lógica sencilla: invertir primero y descubrir después cómo monetizar la tecnología. Ese período parece estar llegando a su fin. De acuerdo con diversos análisis del mercado corporativo estadounidense, las compañías están modificando rápidamente su estrategia. Ya no basta con lanzar proyectos experimentales o demostrar que una empresa utiliza IA. Los directorios y los inversionistas quieren evidencia concreta de que esas inversiones generan productividad, reducción de costos o nuevos ingresos. La presión llega en un momento especialmente delicado para la industria tecnológica. Las grandes empresas continúan anunciando inversiones multimillonarias en centros de datos, infraestructura eléctrica y aceleradores para inteligencia artificial. Moody's advirtió recientemente que el ritmo de inversión en infraestructura de IA está aumentando los riesgos sobre el flujo de caja de varios de los llamados "hiperescaladores", obligándolos a recurrir con mayor intensidad a deuda, emisión de acciones y otras fuentes de financiamiento. El cambio de actitud no implica abandonar la IA. Al contrario, significa que la tecnología está entrando en una etapa de madurez empresarial. Durante 2023 y 2024 muchas organizaciones implementaron pilotos prácticamente en cualquier departamento. En 2025 comenzaron las primeras integraciones con procesos de negocio. En 2026 la prioridad es distinta: identificar cuáles proyectos generan valor económico y cuáles simplemente consumen presupuesto. Ese cambio también responde a la evolución del mercado financiero. Los inversionistas han comenzado a distinguir entre compañías que simplemente anuncian iniciativas de IA y aquellas capaces de traducirlas en crecimiento de ingresos o mejoras operativas. La narrativa dejó de centrarse únicamente en el potencial tecnológico para enfocarse en métricas financieras. En ese contexto aparecen dos grandes tendencias. La primera consiste en reducir los costos de operación mediante técnicas como la destilación de modelos, que permiten ejecutar aplicaciones con mucha menos infraestructura computacional. La segunda consiste en concentrar las inversiones únicamente en proyectos que resuelvan problemas específicos del negocio, desde automatización documental hasta asistencia al cliente o desarrollo de software. El mercado también empieza a cuestionar el volumen de gasto. La carrera por construir centros de datos cada vez más grandes ha elevado significativamente el gasto de capital de las principales tecnológicas. Analistas advierten que la infraestructura asociada con IA se acerca a un ritmo anual de inversión de un billón de dólares, una cifra sin precedentes para la industria tecnológica. Esto no significa que la demanda vaya a desaparecer. La adopción empresarial continúa creciendo, especialmente en automatización, programación asistida, análisis documental y productividad. Sin embargo, los responsables financieros ahora exigen indicadores claros antes de ampliar los presupuestos. La situación recuerda otros momentos de la historia tecnológica. Durante la expansión de internet, del comercio electrónico o de la computación en la nube, las primeras etapas estuvieron dominadas por expectativas elevadas. Más adelante llegaron los procesos de racionalización, donde sobrevivieron las inversiones que realmente generaban ventajas competitivas. La inteligencia artificial parece entrar ahora en esa fase. Para los proveedores de software empresarial, este nuevo escenario supone un cambio importante. Las ventas ya no dependerán únicamente de demostrar capacidades técnicas espectaculares, sino de presentar casos de uso con métricas verificables sobre ahorro de tiempo, incremento de productividad o generación de ingresos. La industria no está abandonando la IA. Está dejando atrás la etapa del entusiasmo indiscriminado para entrar en un período mucho más exigente, donde la innovación deberá demostrar que también puede convertirse en un buen negocio. Lea también: Google acerca a Gemini a los mil millones de usuarios y acelera la competencia directa con ChatGPT

  • Anthropic presentó Claude Opus 5: rendimiento y eficiencia a mitad de precio de Fable 5

    En el ámbito de la investigación científica, Opus 5 supera a Opus 4.8 en todas las métricas de ciencias de la vida, registrando mejoras notables en tareas de química orgánica La startup Anthropic presentó el modelo Claude Opus 5; lo describen como “reflexivo y proactivo, que se acerca a la inteligencia de frontera de Claude Fable 5 a la mitad de precio”. Se anunció el viernes 24 de julio y desde ese momento está disponible para su uso. En una nota de prensa, Anthropic señala que, en evaluaciones de programación y trabajo de conocimiento como Frontier-Bench y GDPval-AA, Opus 5 es el nuevo estado del arte, aunque sigue estando por detrás de Mythos 5 en tareas de ciberseguridad. Opus 5 es el nuevo modelo predeterminado en Claude Max y el modelo más potente en Claude Pro. El nuevo modelo ofrece un rendimiento significativamente superior manteniendo el costo de su antecesor, Opus 4.8. En la prueba CursorBench 3.2, al ajustarse en su máximo nivel de esfuerzo, el sistema logra situarse a solo un 0,5 % de la puntuación máxima de Fable 5, reduciendo a la mitad el costo por tarea. Asimismo, ha demostrado resultados sobresalientes en la resolución de problemas complejos, multiplicando por tres la puntuación del competidor más cercano en la evaluación ARC-AGI 3 y superando el desempeño de Fable 5 en el entorno de control de computadoras OSWorld 2.0 a un tercio de su costo. En el ámbito de la investigación científica, Opus 5 supera a Opus 4.8 en todas las métricas de ciencias de la vida, registrando mejoras notables en tareas de química orgánica, como la deducción de estructuras moleculares, y en análisis bioinformáticos para predecir el impacto de variaciones en secuencias de proteínas. Uno de los aspectos más destacados por la compañía es la capacidad del modelo para verificar su trabajo y corregir errores. Durante las pruebas de acceso anticipado, Opus 5 demostró autonomía al resolver problemas complejos; en una prueba donde se le pidió reconstruir una pieza mecánica en 3D sin acceso visual directo a la imagen, el modelo programó su propia herramienta de visión por computadora para procesar los píxeles brutos y lograr la reconstrucción con éxito. En materia de seguridad y alineación, Anthropic afirma que Opus 5 es su modelo más seguro hasta la fecha, registrado con las tasas más bajas de comportamiento engañoso o riesgoso. En cuanto a ciberseguridad, aunque el modelo identifica vulnerabilidades de software al mismo nivel que Mythos 5, se le ha restringido deliberadamente en la generación de exploits o ataques ofensivos. Claude Opus 5 se encuentra disponible en la plataforma y API de Anthropic a un precio de US$5 por millón de tokens de entrada y US$25 por millón de tokens de salida. Además, se ha incorporado una modalidad rápida (Fast mode) que opera a 2,5 veces la velocidad estándar. Entre las novedades técnicas acompañantes, la empresa habilitó la modificación de herramientas a mitad de conversación sin invalidar la memoria caché, así como un sistema de respaldo automático en la API para redirigir peticiones en caso de bloqueos por filtros de seguridad. Le puede interesar: Más de 70 empresas tecnológicas firman una carta abierta contra restricciones de los modelos abiertos de IA

  • Así fue el Tech Day El Salvador 2026: IA, ciberseguridad y resiliencia digital en la agenda del país

    Una nueva edición del encuentro reunió a líderes empresariales, especialistas tecnológicos, proveedores de soluciones y emprendedores para analizar los principales desafíos y oportunidades de la transformación digital. La inteligencia artificial, la ciberseguridad, la nube, la continuidad del negocio y el desarrollo del talento fueron los ejes centrales de una jornada que también albergó la Startup World Cup. La apertura del evento, que contó con Tigo Business como main sponsor, estuvo marcada por dos conferencias paralelas. En el salón Tech Solutions, Vanessa Mendoza, gerente de Inteligencia de Negocios de Invest in El Salvador, expuso las ventajas competitivas del país como destino para inversiones tecnológicas, destacando la estabilidad económica, la infraestructura digital, el marco regulatorio para activos digitales y los incentivos fiscales disponibles para las empresas del sector. En simultáneo, Marcelo Burman, CEO de Connecta B2B, analizó la transformación del rol del CIO, quien, según explicó, evoluciona desde un administrador de infraestructura hacia un "Chief Intelligence Orchestrator", capaz de integrar inteligencia artificial, estrategia de negocio y liderazgo organizacional. La conectividad empresarial y la ciberseguridad dominaron buena parte de la agenda matutina. Álvaro Mancia, Cybersecurity Presales Lead de Tigo El Salvador, explicó cómo las redes inteligentes están reemplazando al tradicional perímetro corporativo mediante la integración de automatización, flexibilidad y seguridad. A continuación, Victoria Rivas, Business Development Manager de ESET, advirtió sobre la evolución de las amenazas híbridas y el creciente uso de tecnologías emergentes por parte del crimen organizado, planteando la necesidad de fortalecer la cooperación regional y adoptar estrategias defensivas apoyadas en inteligencia artificial. La inteligencia artificial apareció como protagonista transversal de prácticamente todas las conferencias. Roberto Meardi, Head of Technology de Applaudo, presentó el concepto de organizaciones "AI-First", donde liderazgo, cultura, talento y procesos se articulan para incorporar la IA de forma estratégica y sostenible. En paralelo, Eder Urbina, de Hikvision, mostró cómo la combinación de inteligencia artificial e Internet de las Cosas (AIoT) está transformando la seguridad física en una herramienta de generación de valor para los negocios, mientras que Adolfo Penaloza, de Smartbitt, explicó la importancia de garantizar la protección y el respaldo energético para sostener la continuidad operativa de las empresas. Tras el receso, Diana Ochoa, de Brother International, abordó la modernización de los entornos de impresión y gestión documental mediante soluciones integrales, mientras que Luis Rugamas, CEO de Echo Technologies, presentó modelos de inteligencia artificial privada capaces de operar sobre la información interna de las organizaciones, permitiendo consultar datos corporativos mediante lenguaje natural sin comprometer la seguridad de la información. Además: Tech Day El Salvador 2026: por qué la IA es el arma de doble filo en la transformación digital La confianza digital ocupó un lugar destacado mediante un panel integrado por Claudia Villacorta, directora de Procesos y Automatización de AFP Crecer; José Luis Villalta, director Legal de Rush Ecosystems; y René Rodríguez, gerente regional de Riesgo Transaccional de Davivienda El Salvador. Los especialistas analizaron cómo gestionar riesgos, fortalecer la ciberseguridad y construir organizaciones resilientes en un contexto donde la inteligencia artificial redefine la gestión del riesgo y la protección de los datos. Paralelamente, Mario López, responsable de Cloud y Ciberseguridad B2B de Tigo, sostuvo que la IA ya dejó de ser un simple asistente para convertirse en un motor de transformación empresarial impulsado por la nube, la ciberseguridad y los servicios administrados. Las amenazas informáticas continuaron siendo protagonistas con la conferencia de Luis Mejía, Regional Sales Manager de Radware, quien analizó el desafío que representan los ataques desconocidos para las organizaciones modernas. En paralelo, Marta González, directora de Tecnología Educativa de la Universidad Evangélica de El Salvador, reflexionó sobre el papel de universidades y empresas en la formación del talento necesario para la era de la inteligencia artificial. Posteriormente, Jorge Eskenasy, CEO de COMNET, presentó estrategias de recuperación ante desastres y continuidad del negocio mediante la integración de tecnologías de Acronis y Starlink, mientras que Christian Wright, fundador de Weris App y WeTalks, mostró casos reales de automatización con IA para incrementar la productividad empresarial sin aumentar la estructura de personal. La jornada también incluyó una mirada hacia el ecosistema digital nacional. Gabriel Alvarado, Alliance Director de Google para el Gobierno de El Salvador, expuso el papel de Google como socio tecnológico en la modernización del país. Más tarde, Fabricio Quintanilla, CTO de Tek Factori, y Marcela Payés, estratega de crecimiento digital, participaron en un panel sobre el desarrollo de plataformas seguras, escalables e inteligentes. Giovanni Valencia, de IFX, profundizó posteriormente en el rol estratégico de la nube privada para enfrentar el incremento de ciberamenazas, la incorporación de inteligencia artificial y la necesidad de mantener operaciones resilientes. Durante la tarde, Edenilson Lara, de Ricoh El Salvador, explicó cómo la automatización inteligente basada en IA, procesamiento inteligente de documentos y gestión documental permite optimizar procesos, mejorar la calidad de los datos y facilitar el cumplimiento normativo. Posteriormente, Eduardo Saca Bahaia, CEO de Monetae, analizó el impacto conjunto de la inteligencia artificial, blockchain y los activos digitales sobre los mercados financieros latinoamericanos, mientras que Paula Brenes, CEO de Fundación YOD y exdirectora de Gobierno Digital de Costa Rica, cerró el programa académico con una conferencia dedicada a las lecciones aprendidas del mayor ciberataque registrado en Centroamérica, repasando su impacto institucional, económico y las medidas necesarias para fortalecer la resiliencia nacional frente a futuras amenazas. En paralelo a las conferencias, Tech Day El Salvador fue sede de la Startup World Cup, cuya programación incluyó la convocatoria de emprendedores, dos rondas de presentaciones (pitch) evaluadas por un jurado especializado, un panel denominado "ADN del Éxito", donde participaron referentes de la academia, inversionistas y fundadores de startups, y la premiación de la empresa ganadora que representará al país en la siguiente etapa de la competencia internacional. La jornada concluyó con un cóctel de cierre que puso fin a un encuentro donde la inteligencia artificial, la innovación empresarial y la ciberseguridad confirmaron su lugar como prioridades estratégicas para el desarrollo tecnológico de El Salvador. Vea también: Tech Day El Salvador 2026: el país apuesta por tecnología con incentivos fiscales para atraer inversiones

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