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  • OpenAI abandona Sora y redefine su estrategia de IA

    La empresa cerrará su plataforma de video con inteligencia artificial menos de un año después de su lanzamiento, en un giro estratégico que refleja el alto costo de la IA generativa, la competencia creciente y la prioridad de la empresa por herramientas empresariales, agentes autónomos y robótica. La industria tecnológica suele celebrar los lanzamientos, pero pocas veces observa con tanta atención los cierres. La decisión de OpenAI de discontinuar Sora, su plataforma de generación de video con inteligencia artificial, marca uno de los giros estratégicos más importantes de la empresa desde la explosión de ChatGPT. La compañía anunció que eliminará la aplicación, la API y todas las funcionalidades de video asociadas al modelo Sora, apenas meses después de haber lanzado la plataforma como una especie de red social de video generado por IA. La decisión responde a una reorganización estratégica para concentrar recursos en áreas consideradas más críticas, como herramientas empresariales, programación, agentes autónomos y robótica. El cierre resulta especialmente llamativo porque Sora había sido uno de los productos más mediáticos de OpenAI. El modelo permitía generar videos cinematográficos a partir de texto y había alcanzado un millón de descargas en apenas cinco días , convirtiéndose en uno de los lanzamientos más virales de la compañía. Sin embargo, el éxito inicial no se tradujo en sostenibilidad. El producto enfrentó varios problemas estructurales: altos costos de cómputo, disputas por derechos de autor y una caída en descargas y gasto de usuarios después del entusiasmo inicial. Incluso un acuerdo potencial con Disney por 1.000 millones de dólares  para usar más de 200 personajes en videos generados por IA terminó cancelado tras la decisión de cerrar la plataforma. La historia de Sora refleja una realidad cada vez más evidente en la industria de la inteligencia artificial: no todo producto viral se convierte en negocio sostenible. Generar video con IA es extremadamente costoso en términos computacionales, mucho más que generar texto o imágenes, y eso obliga a las empresas a priorizar productos con modelos de negocio más claros. El cierre también revela un cambio más profundo en OpenAI. La empresa planea consolidar sus productos en una especie de “superapp” que combine ChatGPT, herramientas de programación, navegación web y agentes autónomos capaces de realizar tareas por sí mismos. La generación de video no desaparece por completo, pero pasará a utilizarse principalmente para investigación en simulación del mundo físico y entrenamiento de robots. En otras palabras, Sora no desaparece porque la tecnología no funcione, sino porque OpenAI cree que el futuro del negocio no está en crear videos virales, sino en construir sistemas de inteligencia artificial que trabajen por las personas y eventualmente interactúen con el mundo físico. La decisión muestra algo que la industria tecnológica aprende una y otra vez: en la carrera por la inteligencia artificial, los productos más espectaculares no siempre son los más importantes. Relacionado con el tema: OpenAI presentó GPT-5.2

  • China impulsa las “empresas de una sola persona” con IA para redefinir el empleo en la economía digital

    Gobiernos locales ofrecen fondos, infraestructura y acceso a cómputo para promover compañías gestionadas por un único emprendedor apoyado en inteligencia artificial, en un intento por absorber el impacto laboral de la automatización. China está experimentando con una nueva forma de organización empresarial que podría redefinir el concepto mismo de trabajo independiente: las llamadas “one-person companies”, negocios operados por un solo individuo que utiliza inteligencia artificial para gestionar todas las funciones clave. Lejos de ser una extensión del freelancing, este modelo implica que una sola persona pueda encargarse de desarrollo de producto, marketing, atención al cliente y operaciones, apoyándose en herramientas de IA para automatizar procesos completos. El fenómeno no es espontáneo. Está siendo activamente promovido por gobiernos locales en ciudades como Beijing, Shenzhen y Hangzhou, que ofrecen incentivos que incluyen espacio de oficina subsidiado, fondos públicos y acceso a infraestructura tecnológica. Un ejemplo concreto es el fondo de 1.000 millones de yuanes lanzado en Hangzhou para apoyar este tipo de emprendimientos, junto con programas que facilitan escenarios comerciales y prototipado rápido. La lógica detrás de esta estrategia es doble. Por un lado, busca estimular la innovación en un contexto donde la inteligencia artificial se está convirtiendo en motor económico. Por otro, intenta mitigar el impacto de la automatización sobre el empleo, promoviendo nuevas formas de autoempleo altamente productivo. El concepto encaja con una visión más amplia que China está impulsando: la transición hacia una “economía inteligente”, donde la IA no solo optimiza procesos, sino que actúa como infraestructura central del sistema productivo. Las cifras reflejan la magnitud de esa apuesta. La industria central de inteligencia artificial en China superó los 1,2 billones de yuanes en 2025, con más de 6.200 empresas en el sector. En este contexto, las “empresas de una sola persona” funcionan como unidades mínimas de producción en una economía donde el capital principal ya no es el tamaño del equipo, sino el acceso a modelos, datos y capacidad de cómputo. Sin embargo, el modelo también plantea interrogantes. Si bien promete eficiencia y velocidad de iteración, su escalabilidad y sostenibilidad dependerán de factores como la disponibilidad de infraestructura, la calidad de los modelos y la capacidad de generar demanda real. En el fondo, lo que China está ensayando es una hipótesis radical: que la inteligencia artificial no solo transformará las empresas existentes, sino que permitirá la creación de organizaciones donde el tamaño humano deja de ser una limitación. Lea también: China tiene más robots industriales que todo el resto del mundo combinado

  • El freno invisible del software: hasta el 70% del presupuesto se está yendo a la IA

    Mientras el crecimiento del software empresarial muestra señales de desaceleración, una hipótesis gana fuerza en Silicon Valley: el dinero no desapareció, simplemente cambió de destino. Cada vez más presupuesto fluye hacia gigantes de IA como OpenAI y Anthropic. El mercado del software parece estar desacelerándose, pero no por falta de demanda. Según el análisis publicado por SaaStr, una parte significativa del presupuesto tecnológico empresarial podría estar siendo redirigido hacia plataformas de inteligencia artificial, en algunos casos hasta el 70%. La lógica es simple. Frente a la promesa de automatización, productividad y ventaja competitiva, las empresas están priorizando inversiones en modelos fundacionales y herramientas de IA generativa. Esto implica, inevitablemente, recortar o congelar otras partidas, incluyendo software tradicional. El fenómeno no es aislado. Datos recientes muestran que el 96% de las organizaciones planea aumentar su inversión en IA en los próximos 12 meses, aunque solo el 20% espera que su presupuesto de IT crezca más de un 10% . La consecuencia es clara, reasignación interna de recursos. Esta redistribución tiene efectos colaterales. Casi la mitad de los CIO admite haber reducido inversiones en áreas como cloud o transformación digital para financiar iniciativas de IA . En paralelo, el 41% reconoce que la adopción de inteligencia artificial está desviando atención y recursos de otras prioridades tecnológicas clave . Sin embargo, no todo es eficiencia. La historia reciente sugiere cautela. En 2024, el 42% de las empresas abandonó la mayoría de sus iniciativas de IA debido a problemas de ejecución e integración . Esto plantea una paradoja, mientras más dinero fluye hacia la IA, mayor es el riesgo de desperdicio si no se construyen las bases adecuadas. El mercado está entrando en una fase de reconfiguración. No se trata de una caída del software, sino de una migración del valor hacia nuevas capas tecnológicas. En ese contexto, los proveedores tradicionales enfrentan un dilema existencial, adaptarse a la era de la IA o quedar relegados en la redistribución presupuestaria más agresiva de la última década. Le puede interesar: Qué quieren las personas de la IA: los hallazgos de 81.000 entrevistas revelan una relación compleja y ambivalente

  • Avance sin precedentes: Panamá ejecuta la primera cirugía robótica para derrame cerebral

    El hito, impulsado por tecnología telerrobótica, posiciona al país como referente global en salud digital y acceso a tratamientos de alta complejidad. En un contexto donde la innovación tecnológica redefine los sistemas de salud, Panamá marca un antes y un después en la medicina global al convertirse en el primer país en realizar una cirugía robótica remota en humanos para tratar un derrame cerebral. Este avance abre nuevas posibilidades para el acceso a procedimientos críticos en regiones con limitada disponibilidad de especialistas. La intervención fue realizada por la empresa XCath, que ejecutó con éxito una trombectomía mecánica robótica utilizando su sistema neuroendovascular Iris. El procedimiento fue liderado por el neurocirujano Vitor Mendes Pereira, quien operó desde una sala de control en Santiago, a unos 200 kilómetros del paciente, ubicado en The Panama Clinic. El procedimiento contó con la supervisión local del especialista Anastasio Ameijeiras Sibauste, junto a un equipo multidisciplinario que garantizó la correcta ejecución de la cirugía. Este logro fue posible gracias a la infraestructura tecnológica, las capacidades clínicas y la coordinación logística disponibles en el país. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, destacó la relevancia del hito al señalar que “Panamá se honra de haber sido el escenario de un avance médico que salvará incontables vidas en todo el mundo”. Asimismo, subrayó el valor de la colaboración entre el sector público, privado y científico. El sistema Iris demostró una precisión submilimétrica y una conexión sin latencia perceptible durante la intervención, lo que permitió ejecutar el procedimiento con altos estándares de seguridad. Esta tecnología posiciona a XCath como líder en el desarrollo de soluciones telerrobóticas para intervenciones neurovasculares. El paciente, un panameño de finales de los 60 años, presentaba un cuadro severo de accidente cerebrovascular con una alta probabilidad de discapacidad o muerte. Tras ser trasladado en aproximadamente 15 minutos a la sala de operaciones, fue intervenido de forma remota, logrando un resultado exitoso que salvó su vida. El accidente cerebrovascular continúa siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, con millones de casos cada año. Sin embargo, el acceso a tratamientos como la trombectomía mecánica sigue siendo limitado a nivel global, lo que refuerza la importancia de soluciones como la telerrobótica para ampliar la cobertura médica. Con este avance, Panamá no solo consolida su posición como hub de innovación en salud, sino que también demuestra el potencial de la tecnología para transformar el acceso a tratamientos críticos, sentando las bases para un futuro donde la distancia deje de ser una barrera en la atención médica. Le puede interesar: "Innovación empresarial en Panamá premia soluciones con IA, salud y sostenibilidad"

  • Cómo un agente "hackeó" la IA de McKinsey y expuso millones de datos estratégicos en solo dos horas

    Una empresa de investigación "pirateó" Lilli, la plataforma de IA interna de McKinsey & Company, y reveló vulnerabilidades críticas, comprometiendo millones de mensajes confidenciales, incluyendo información sobre fusiones, clientes y estrategia corporativa. La inteligencia artificial corporativa acaba de enfrentar una de sus pruebas más incómodas. Lilli, el chatbot interno desarrollado por McKinsey & Company, fue comprometido por investigadores que lograron acceso completo a su base de datos de producción, exponiendo una escala de información que ilustra tanto el poder como el riesgo de estas plataformas. El sistema, entrenado con más de 100 años de conocimiento acumulado de la firma, incluyendo 100.000 documentos y entrevistas, se había convertido en una herramienta central para la organización. Aproximadamente el 70% de sus 45.000 empleados lo utilizaba activamente, generando cerca de 500.000 mensajes mensuales. Lo que encontraron los investigadores fue mucho más que una falla puntual. El acceso permitió visualizar 47 millones de mensajes de chat, muchos de ellos relacionados con estrategia corporativa, fusiones y adquisiciones y relaciones con clientes. Entre ellos, 728.000 contenían datos confidenciales, además de 57.000 cuentas de usuario y 95 mensajes del sistema que definían el comportamiento de la IA. El incidente expone un problema estructural en la adopción empresarial de IA: la concentración de conocimiento crítico en sistemas que, si no están adecuadamente protegidos, se convierten en objetivos de alto valor. A diferencia de bases de datos tradicionales, estos sistemas no solo almacenan información, sino también el razonamiento estratégico detrás de decisiones corporativas. La paradoja es evidente. Lilli fue diseñada para democratizar el acceso al conocimiento interno de McKinsey, reduciendo fricciones y acelerando decisiones. Pero esa misma centralización amplificó el impacto de la vulnerabilidad. Más allá del caso específico, el episodio subraya una tensión creciente en el mundo corporativo: cuanto más integradas están las herramientas de IA en el flujo de trabajo, mayor es la superficie de riesgo. Y en un entorno donde los datos incluyen desde estrategias de mercado hasta información de clientes, las brechas dejan de ser incidentes técnicos para convertirse en amenazas reputacionales y legales. La lección no es abandonar la IA, sino repensar su arquitectura. Seguridad, gobernanza y segmentación de datos ya no son capas adicionales, sino condiciones básicas de operación. Podría interesarle: Fraudes con IA reactivan las entrevistas de trabajo en persona

  • Amazon prepara su regreso al mercado de smartphones con una apuesta centrada en IA y Alexa

    Más de una década después del fracaso del Fire Phone, la compañía desarrolla un nuevo dispositivo que prioriza la inteligencia artificial y la interacción por voz, en un intento por redefinir el uso del móvil. Amazon quiere volver a intentarlo. Más de diez años después del fallido Fire Phone, la compañía está desarrollando un nuevo smartphone bajo el nombre interno “Transformer”, con una propuesta centrada en inteligencia artificial y en su asistente Alexa. El proyecto, aún en fase de desarrollo, busca crear un dispositivo profundamente integrado con el ecosistema de Amazon, capaz de ofrecer experiencias personalizadas y servir como punto de acceso constante a sus servicios, desde compras hasta contenido digital. La ambición es clara: construir un teléfono que no dependa del modelo tradicional de aplicaciones. En lugar de navegar entre apps, el usuario interactuaría con la inteligencia artificial mediante comandos, dejando que el sistema ejecute tareas de forma autónoma. El antecedente obliga a la cautela. El Fire Phone, lanzado en 2014, fue retirado tras apenas 14 meses en el mercado, después de fuertes descuentos y pérdidas estimadas en 170 millones de dólares por inventario no vendido. Ese fracaso estuvo marcado por una combinación de factores: falta de aplicaciones populares, una propuesta técnica confusa y un ecosistema cerrado que no logró competir con Android e iOS. Hoy, el contexto es distinto. La inteligencia artificial se ha convertido en el nuevo campo de batalla tecnológico, y Amazon ha reforzado su apuesta con la renovación de Alexa en 2025, integrando capacidades generativas. El nuevo dispositivo también responde a una necesidad estratégica: ampliar la presencia de Alexa más allá del hogar. Hasta ahora, el asistente ha tenido éxito en altavoces inteligentes, pero ha quedado rezagado frente a Apple y Google en el entorno móvil, donde se define gran parte de la relación diaria con el usuario. El proyecto está liderado por el grupo ZeroOne, enfocado en dispositivos experimentales, y contempla incluso variantes alternativas, como un teléfono minimalista similar a los llamados “dumbphones”. El desafío es mayúsculo. El mercado de smartphones sigue dominado por Apple y Samsung, y además atraviesa una desaceleración global en ventas. En ese escenario, Amazon no compite solo en hardware, sino en redefinir la interfaz misma del dispositivo. Si OpenAI quiere convertir la IA en el nuevo sistema operativo del escritorio, Amazon parece perseguir una ambición similar en el bolsillo: un teléfono donde la interacción ya no dependa de apps, sino de agentes inteligentes que ejecutan tareas en nombre del usuario. Relacionado al tema: El dilema de Amazon: mantener su austeridad o competir en la IA

  • Qué quieren las personas de la IA: los hallazgos de 81.000 entrevistas revelan una relación compleja y ambivalente

    Anthropic analizó decenas de miles de entrevistas para entender cómo las personas imaginan el impacto de la inteligencia artificial. El resultado muestra entusiasmo masivo, pero también tensiones profundas sobre confianza, control y el futuro del trabajo. La inteligencia artificial ya no se mide solo por benchmarks técnicos, sino por expectativas humanas. En ese cambio de enfoque se inscribe el estudio publicado por Anthropic, basado en el análisis de 81.000 entrevistas, uno de los ejercicios más ambiciosos hasta ahora para mapear qué espera la sociedad de esta tecnología. El primer hallazgo es contundente: existe un fuerte optimismo sobre el potencial transformador de la IA, especialmente en áreas como la salud. Muchas personas proyectan un futuro donde los sistemas inteligentes permitan detectar enfermedades como el cáncer de forma temprana y acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos . Esta visión posiciona a la IA no solo como herramienta productiva, sino como infraestructura crítica para resolver problemas estructurales. Sin embargo, ese optimismo convive con una expectativa mucho más pragmática. En el plano cotidiano, las personas no imaginan una disrupción total inmediata, sino mejoras incrementales en eficiencia, automatización de tareas repetitivas y asistencia en actividades complejas. La IA aparece así como una tecnología dual: transformadora en el largo plazo, pero utilitaria en el presente. El estudio también revela una dimensión menos evidente, las personas no solo quieren que la IA haga más, quieren que lo haga mejor alineada con valores humanos. La preocupación por la seguridad, la confiabilidad y el comportamiento ético atraviesa transversalmente las respuestas. A medida que aumenta el poder de estos sistemas, crece la demanda por mecanismos de control y garantías sobre su uso. Otro eje central es el impacto en el trabajo. Las entrevistas muestran que la relación con la IA no se percibe únicamente en términos de reemplazo, sino de reconfiguración. Las personas imaginan escenarios donde la tecnología amplifica capacidades, pero también redefine habilidades, roles y jerarquías. Esta ambivalencia refleja una transición en curso más que un resultado definido. En paralelo, aparece una tensión clave entre autonomía y dependencia. Mientras muchos valoran la capacidad de delegar tareas en sistemas inteligentes, también surge la inquietud sobre cuánto control se está cediendo. La pregunta subyacente no es solo qué puede hacer la IA, sino qué deberían seguir haciendo los humanos. El volumen mismo del estudio aporta otra capa de lectura. Analizar 81.000 entrevistas permite capturar no solo tendencias mayoritarias, sino también matices, contradicciones y diferencias contextuales. El resultado es una imagen más compleja que la narrativa dominante de entusiasmo o temor. En conjunto, los hallazgos delinean un escenario donde la inteligencia artificial es vista simultáneamente como promesa y desafío. Las personas esperan avances concretos, especialmente en sectores críticos, pero también exigen que esos avances se desarrollen bajo marcos de confianza y responsabilidad. Lejos de una adopción lineal, el estudio sugiere que la relación entre humanos e inteligencia artificial será negociada en múltiples niveles, técnico, social y cultural. Y que, en esa negociación, las expectativas pueden ser tan determinantes como la tecnología misma. Le puede interesar: El Festival IA 2026 aterriza en Puerto Rico con foco en la aplicación real de la IA en los negocios

  • OpenAI apuesta por una “superapp” de escritorio para corregir su fragmentación y reforzar su ofensiva empresarial

    La compañía reorganiza su estrategia de producto en torno a una única aplicación que integrará ChatGPT, Codex y su navegador, en un intento por simplificar su oferta, mejorar la calidad y responder a la presión competitiva. OpenAI se encuentra en plena reconfiguración interna. La compañía planea lanzar una aplicación de escritorio unificada, una “superapp” que integrará su chatbot, su plataforma de programación y su navegador, en lo que representa uno de los cambios estratégicos más significativos desde la explosión de ChatGPT. La decisión responde a un problema que creció al ritmo de su expansión: la fragmentación. Según reveló The Wall Street Journal, la empresa reconoció internamente que dispersar sus esfuerzos en múltiples productos y plataformas estaba ralentizando su ejecución y afectando los estándares de calidad. La nueva aplicación reunirá ChatGPT, Codex y el navegador Atlas en una sola interfaz, con el objetivo de simplificar la experiencia y concentrar recursos. El movimiento también tiene un trasfondo competitivo. Rivales como Anthropic han ganado terreno en clientes empresariales y desarrolladores, obligando a OpenAI a reenfocar su estrategia hacia usuarios de ingeniería y negocio, un segmento donde la coherencia del producto pesa tanto como la potencia del modelo. En este rediseño, la compañía no solo busca orden, sino también profundidad. El nuevo entorno estará orientado a capacidades “agentic”, sistemas capaces de ejecutar tareas de forma autónoma directamente en la computadora del usuario, desde escribir código hasta analizar datos. La reorganización incluye cambios de liderazgo: el presidente Greg Brockman supervisará la transformación del producto, mientras Fidji Simo liderará la comercialización. Este giro marca una ruptura con la estrategia reciente, basada en lanzar productos independientes, algunos de los cuales no lograron resonar con claridad en el mercado. Ahora, OpenAI parece alinearse con una lógica más cercana a los sistemas operativos que a las aplicaciones individuales. El contexto refuerza esa lectura. La industria tecnológica lleva años explorando el concepto de “superapp”, popular en Asia con plataformas que concentran múltiples servicios en una sola interfaz. En Occidente, sin embargo, este modelo ha enfrentado barreras estructurales, como el dominio de los ecosistemas de Apple y Google y la competencia entre aplicaciones especializadas. La apuesta de OpenAI introduce una variación: no se trata solo de integrar servicios, sino de convertir la inteligencia artificial en la capa que los reemplaza. En ese escenario, la app deja de ser el centro y el agente pasa a ser la interfaz. Podría interesarle: "Aún no hemos visto realmente cómo la IA penetra en los procesos comerciales empresariales"

  • Panamá impulsa la innovación en salud y la transformación digital con foco en integración tecnológica

    Autoridades y expertos destacan el papel de los datos y la digitalización para fortalecer la competitividad y modernizar servicios estratégicos en el país. La transformación digital continúa ganando protagonismo en Panamá como un motor clave para modernizar sectores estratégicos y mejorar la competitividad del país. En este proceso, la integración tecnológica y el uso eficiente de los datos se perfilan como elementos fundamentales para impulsar cambios sostenibles. El administrador general de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG), Adolfo Fábrega, participó en el V Foro Panamá como Centro de Innovación en Salud, desarrollado en el contexto de Expocomer 2026, evento que reunió a más de 30 países y cinco ferias simultáneas en el Panama Convention Center. Durante su intervención, el funcionario subrayó la necesidad de avanzar hacia la integración de los sistemas de información del sector salud como un paso clave para optimizar la atención médica y elevar la eficiencia operativa. En ese sentido, explicó que la interoperabilidad entre plataformas permitirá agilizar procesos clínicos y facilitar el acceso a información estratégica para la toma de decisiones. Fábrega compartió este espacio con Marlin Cedeño y Carlos Abadía, quienes coincidieron en que la disponibilidad de datos en tiempo real será determinante para lograr diagnósticos más oportunos, una mejor coordinación entre instituciones y una gestión más eficiente de los recursos. El administrador de la AIG subrayó que este enfoque permitirá fortalecer la calidad de la atención en el sistema público de salud, al tiempo que mejora la toma de decisiones a nivel institucional. La agenda también abordó el impacto de la tecnología en la logística, donde Adolfo Fábrega participó en el panel “Transformación digital de la logística”, junto a Jean Batista, Jorge Barnett y Rogelio Correa. En este espacio, los expertos coincidieron en que la integración de datos y el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica son claves para elevar la competitividad del país, especialmente en un sector estratégico como la logística. Asimismo, se destacó que la digitalización y la conexión entre plataformas permitirán optimizar operaciones, mejorar la trazabilidad y consolidar a Panamá como un hub regional de innovación y desarrollo tecnológico. La participación de la AIG en estos espacios refleja el avance del país hacia un modelo más digital e integrado, donde la tecnología se convierte en un habilitador clave para el desarrollo económico y social. Le puede interesar: "Panamá aceptará el uso de criptomonedas para pagos municipales"

  • ManageEngine impulsa la adopción de IA y ciberseguridad como base de la operación en Panamá

    La compañía fortalece su presencia en el país con soluciones integradas que buscan mejorar la eficiencia operativa y la resiliencia digital de las empresas. En un contexto donde la transformación digital avanza a gran velocidad, Panamá se posiciona como un mercado clave para la adopción de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la ciberseguridad. Este escenario está impulsando a las empresas a replantear sus estrategias tecnológicas para mantenerse competitivas. En este entorno, ManageEngine refuerza su apuesta en el país con un enfoque centrado en la integración de soluciones que permitan a las organizaciones optimizar sus operaciones y fortalecer su seguridad digital. Conversamos con Wilson Calderón, director técnico asociado para Latinoamérica de la compañía, y explicó que la inteligencia artificial ya forma parte esencial de las herramientas empresariales. “No es una tendencia pasajera, es una tecnología diseñada para mejorar el día a día de las operaciones, automatizar procesos y facilitar la toma de decisiones”, señaló. El ejecutivo destacó que estas capacidades están respaldadas por el ecosistema de Zoho Corporation, donde la inteligencia artificial se desarrolla de manera interna y se integra de forma transversal en todas sus soluciones, desde la gestión de servicios de TI hasta la ciberseguridad. En el caso panameño, uno de los sectores con mayor dinamismo es el financiero, donde la necesidad de cumplir con estándares internacionales y garantizar altos niveles de seguridad impulsa la adopción de estas tecnologías. En este sentido, Calderón subrayó la importancia de alinearse con normativas como PCI, ISO y GDPR para fortalecer la competitividad. No obstante, advirtió que el avance de la inteligencia artificial también plantea nuevos desafíos. “Es un arma de doble filo: puede utilizarse para proteger, pero también para atacar. Por eso, la ciberseguridad debe evolucionar al mismo ritmo que la adopción tecnológica”, afirmó. Ante este panorama, la compañía promueve el concepto de “súper plataforma”, que integra herramientas de gestión, monitoreo, analítica y seguridad en un solo entorno, permitiendo a las empresas tener una visión más completa de sus operaciones. “Las organizaciones ya no pueden trabajar con soluciones aisladas. Necesitan ecosistemas conectados que les permitan alinear la tecnología con los objetivos del negocio”, indicó Calderón. Con cerca de dos décadas de presencia en Panamá, la compañía ha consolidado una red de clientes y socios estratégicos que le ha permitido adaptarse a las necesidades del mercado local. En un país que avanza en la adopción de nuevas tecnologías y se consolida como hub regional, la integración de inteligencia artificial y ciberseguridad se perfila como un factor clave para el desarrollo empresarial en los próximos años. Le puede interesar: "Panamá aceptará el uso de criptomonedas para pagos municipales"

  • Google impulsa el “vibe designing”: Stitch convierte la creación de interfaces en una conversación con IA

    El nuevo experimento de Google Labs redefine el diseño de productos digitales al permitir generar interfaces completas, iterar en tiempo real y traducir ideas en código a partir de lenguaje natural, imágenes o voz. En el ecosistema tecnológico, donde diseñar interfaces suele implicar horas de wireframes, iteraciones y traspasos entre equipos, Google acaba de lanzar una provocación directa. Su herramienta experimental Stitch, desarrollada en Google Labs, evoluciona hacia lo que la compañía denomina “vibe designing”, un enfoque que sustituye los flujos tradicionales por una interacción más cercana a una conversación creativa con inteligencia artificial. La premisa es simple, pero disruptiva: en lugar de comenzar con estructuras visuales rígidas, el usuario describe objetivos, emociones o referencias, y la IA genera interfaces de alta fidelidad junto con el código necesario para implementarlas. Stitch no es completamente nuevo. Presentado inicialmente en 2025, ya permitía transformar texto o imágenes en diseños de UI y frontend en cuestión de minutos, reduciendo la fricción entre ideación y desarrollo.  Sin embargo, esta nueva etapa amplía ese concepto hacia un entorno más fluido, multimodal y, sobre todo, más cercano al lenguaje humano. Diseñar hablando, no dibujando El cambio más significativo no está en la capacidad técnica, sino en la interfaz conceptual. Stitch ahora admite entradas por texto, imágenes, código e incluso voz, permitiendo que los usuarios interactúen con el sistema como si dialogaran con un diseñador virtual. La herramienta puede sugerir cambios en tiempo real, generar variaciones de un mismo diseño o incluso “entrevistar” al usuario para entender mejor lo que busca. Esa interacción continua elimina uno de los cuellos de botella históricos del diseño digital: la traducción imperfecta entre intención y ejecución. A esto se suma un lienzo infinito y un agente de diseño que mantiene el contexto completo del proyecto, elementos que apuntan a una lógica más cercana a la colaboración que a la simple automatización. Del wireframe al “vibe” El concepto de “vibe designing” encapsula esta transición. En lugar de construir desde wireframes estáticos, el proceso arranca desde ideas abstractas: qué se quiere lograr, cómo debería sentirse la experiencia o qué referencias inspiran el producto. Ese giro es relevante porque desplaza el centro del diseño desde la estructura hacia la intención. Stitch interpreta esas señales y genera resultados visuales y funcionales, acortando radicalmente el ciclo de experimentación. En términos prácticos, esto permite explorar múltiples direcciones en paralelo y elevar la calidad del resultado final, según la propia compañía. Un nuevo frente competitivo El lanzamiento no ocurre en el vacío. La reacción del mercado fue inmediata: acciones de empresas vinculadas al diseño digital, como Figma, registraron caídas tras el anuncio, reflejando la percepción de que la IA está invadiendo otro segmento clave del software creativo. Sin embargo, la narrativa no es necesariamente de reemplazo. Líderes de la industria sostienen que estas herramientas transformarán cómo se construye el software, pero no eliminarán la necesidad de plataformas existentes, sino que las obligarán a evolucionar. La promesa y la tensión En el fondo, Stitch representa algo más amplio que una herramienta. Es un intento de Google por redefinir la interfaz misma del desarrollo de productos digitales, integrando diseño, prototipado y código en un flujo continuo mediado por IA. La promesa es evidente: reducir la barrera de entrada, acelerar la innovación y permitir que más personas participen en la creación de software. Pero también abre preguntas sobre el rol del diseñador, la estandarización estética y la dependencia de modelos generativos para decisiones creativas. Puede interesarle: Google acelera su apuesta por wearables de IA

  • El Festival IA 2026 aterriza en Puerto Rico con foco en la aplicación real de la IA en los negocios

    El próximo 26 de marzo, el Hotel San Juan Marriott será el escenario de una nueva parada del Festival IA 2026, una gira regional que reúne a expertos internacionales para compartir casos prácticos, herramientas y estrategias concretas para implementar la inteligencia artificial en empresas y emprendimientos. El Festival de Inteligencia Artificial continúa su recorrido por América Latina y el Caribe y tendrá en Puerto Rico una de sus escalas clave. El evento, que se realizará el 26 de marzo en el Hotel San Juan Marriott, convoca a empresarios, profesionales y líderes tecnológicos interesados en pasar de la teoría a la implementación concreta de la IA en sus organizaciones. La propuesta del festival se aleja del enfoque meramente conceptual para centrarse en experiencias prácticas, demostraciones en vivo y workshops aplicados. A lo largo de la jornada, los asistentes podrán explorar cómo utilizar inteligencia artificial en áreas como marketing, desarrollo de software, ventas, innovación y gestión organizacional. Una agenda enfocada en la ejecución El evento contará con un lineup de speakers internacionales que compartirán metodologías, casos reales y herramientas listas para implementar. Entre los principales talleres y conferencias se destacan: David Fernández (TDM Internacional) abrirá la jornada con “Laboratorio de futuro”, una sesión práctica para anticipar escenarios y diseñar estrategias con apoyo de IA. Más tarde, también abordará el diseño y validación de prototipos en tiempo récord. Johnny Bermúdez (XY Studios) presentará dos sesiones centradas en la creación de contenido con IA: desde la generación de videos e imágenes publicitarias hasta el uso de avatares y asistentes digitales para escalar la comunicación y las ventas. Israel Figueroa (BrainHi) llevará a los asistentes al terreno del desarrollo con agentes inteligentes, mostrando cómo la IA puede planificar, escribir y validar código de forma autónoma, además de explorar el futuro de los equipos híbridos humano-IA. Marcelo Burman (Connecta B2B) pondrá el foco en el impacto empresarial, con charlas orientadas a transformar la IA en resultados concretos, tanto en operaciones como en procesos comerciales y ventas. Nesty Delgado (PMTL Institute) abordará el vínculo entre inteligencia artificial e inteligencia emocional, destacando el rol humano en un entorno cada vez más automatizado. Alba Norys Del León (AblaTek) profundizará en los desafíos del cambio organizacional, clave para una adopción efectiva y sostenible de la IA en las empresas. La agenda también incluye espacios de networking y pausas estratégicas que facilitan el intercambio entre participantes y expertos. Una gira regional en expansión El Festival de IA forma parte de una ambiciosa gira 2026 que recorrerá más de diez ciudades en la región. Tras su paso por Puerto Rico, el evento continuará en: El Salvador – 7 de mayo (Hotel Hilton) Honduras – 19 de mayo (Clarion Hotel Real Tegucigalpa) República Dominicana – 9 de junio Panamá – 16 de junio (Hotel Las Américas Golden Tower) Nicaragua – 18 de junio (Hotel Hyatt) Costa Rica – 22 de julio (Centro de Convenciones) México (Monterrey) – 25 de agosto (Presidente InterContinental) México (Cuernavaca) – 27 de agosto (Holiday Inn Suites) Ecuador – 15 de octubre (sede a confirmar) Además, el festival sumará nuevas plazas como Ciudad Juárez, Cuernavaca y Lima, ampliando su alcance y consolidándose como uno de los encuentros itinerantes más relevantes sobre inteligencia artificial en América Latina. Con un enfoque centrado en resultados, el Festival de IA busca cerrar la brecha entre el potencial de la inteligencia artificial y su implementación real en las organizaciones, ofreciendo herramientas concretas para acelerar la transformación digital. Para conocer más sobre el evento, acceder a la agenda completa o registrarse, los interesados pueden ingresar a https://www.festival-ia.com. Le puede interesar: Festival IA Guatemala 2026: redefiniendo el negocio en tiempo real

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