2026: el año en que la IA atacará sola
- Malka Mekler
- hace 17 horas
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WatchGuard anticipa brechas autónomas, caída del VPN y una nueva era de defensas basadas en inteligencia artificial.

El panorama digital entra a 2026 con un nivel de complejidad sin precedentes, marcado por el avance acelerado de técnicas ofensivas impulsadas por inteligencia artificial. Según WatchGuard, las tendencias identificadas por su Threat Lab adelantan un año en el que los sistemas autónomos, la presión regulatoria y la obsolescencia de tecnologías heredadas redefinirán la forma en que las organizaciones se protegen.
Una de las señales más contundentes es la posibilidad de que la primera brecha totalmente ejecutada por herramientas de IA agénticas ocurra en 2026. De acuerdo con Marc Laliberte, director de operaciones de seguridad, este tipo de sistemas ya son capaces de operar toda la cadena de ataque a velocidad de máquina, desde el reconocimiento inicial hasta la exfiltración de datos. El especialista advierte que la evolución de estas plataformas transformará la IA de una simple herramienta de apoyo a un operador autónomo capaz de orquestar ataques completos, poniendo en evidencia que solo defensas automatizadas y basadas en IA podrán responder al mismo ritmo.
Otro cambio significativo es la extinción efectiva del crypto-ransomware. Con mejores prácticas de respaldo y recuperación, el modelo de cifrado deja de ser rentable para los atacantes, que ahora se concentrarán en el robo de datos y la extorsión. “El cifrado ya no es rentable; la verdadera palanca de presión será ahora la exposición de la información”, señala Laliberte, anticipando un aumento de tácticas que incluyen amenazas de filtración e incluso reportes forzados a reguladores.
La cadena de suministro de software sigue en riesgo, especialmente en los repositorios de paquetes de código abierto como NPM y PyPI. Corey Nachreiner, CISO de WatchGuard, anticipa que en 2026 estos índices adoptarán defensas automatizadas basadas en IA que funcionarán como mini-SOC capaces de detectar y responder en tiempo real. Para la comunidad de código abierto, este cambio marcará un punto de inflexión: el uso de sistemas que actúan de forma continua, adaptativa y sin intervención humana directa.
El componente regulatorio también elevará la exigencia global. La entrada en vigor de la Ley de Resiliencia Cibernética (CRA) de la Unión Europea obligará a los fabricantes de software a reportar vulnerabilidades explotadas e incidentes graves en 24 horas, estableciendo un ritmo de transparencia sin precedentes. Laliberte y Nachreiner coinciden en que, aunque la implementación será caótica y expondrá debilidades, creará un incentivo real para integrar seguridad desde la concepción del producto. Este enfoque, impulsado desde Europa, tendrá impactos prolongados en mercados como América Latina.
Mientras tanto, el declive del VPN tradicional avanza. WatchGuard prevé que al menos un tercio de las brechas de 2026 estarán relacionadas con accesos remotos heredados y configuraciones débiles. Con ataques centrados en el robo de credenciales y en vulnerabilidades de productos VPN, las pymes se moverán hacia arquitecturas Zero Trust Network Access, que aíslan el acceso por usuario y eliminan la necesidad de exponer un puerto VPN a internet.
Finalmente, la demanda de talento cambiará de forma radical. El dominio de IA dejará de ser un diferenciador para convertirse en un requisito técnico indispensable. Los atacantes ya experimentan con herramientas automáticas y autoaprendizaje, y quienes no puedan igualar ese ritmo serán superados sin advertencias tempranas. Las entrevistas en ciberseguridad se orientarán hacia el uso práctico de IA para detección, respuesta y anticipación de vulnerabilidades creadas por la misma tecnología.
