Banking Tech Summit Honduras 2026: cómo transformar la IA en resultados de negocio reales
- Redacción IT NOW
- hace 13 minutos
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Durante el evento, Lina Marcela Vargas, experta en Banca Digital de la consultora Sofka, planteó un cambio de paradigma necesario para el sector financiero: dejar de ver la Inteligencia Artificial (IA) como una moda tecnológica para empezar a medirla exclusivamente a través de su impacto tangible en la rentabilidad y eficiencia del negocio.

En un sector donde la adopción tecnológica suele correr más rápido que la estrategia, el mensaje de Lina Marcela Vargas fue directo y aleccionador: el éxito de la Inteligencia Artificial en la banca no radica en la cantidad de pilotos ejecutados, sino en la capacidad de las instituciones para integrar estas herramientas en flujos de valor completos que resuelvan dolores de negocio reales.
Según expuso Vargas, el escenario actual presenta una paradoja: mientras la adopción de la IA crece exponencialmente, los resultados comerciales no siempre acompañan la inversión. Citando tendencias del sector, la experta advirtió que, si bien muchas entidades han iniciado pilotos, solo un 30% logra un impacto real en el negocio. El motivo, señaló, es una desconexión sistémica: "Si utilizamos la IA en procesos tal como los tenemos hoy, llenos de reprocesos e información fragmentada, lo que hacemos es acelerar el desorden".
Vargas propuso una visión distinta para las entidades financieras: dejar de verlas simplemente como una suma de sucursales o productos, y entenderlas como una "fábrica de decisiones".

Bajo esta premisa, la IA debe ser el motor que aporte velocidad, calidad y consistencia a la toma de decisiones críticas, desde la originación de créditos hasta la prevención de fraudes.
Para aterrizar esta visión, la experta de Sofka delineó tres pilares fundamentales donde la IA debe generar valor concreto:
Decidir mejor: Utilizar datos e IA para segmentar clientes, optimizar modelos de riesgo y determinar ofertas personalizadas.
Operar mejor: Rediseñar los procesos desde su origen para eliminar fricciones y desperdicios, en lugar de solo automatizar tareas aisladas.
Crecer mejor: Pasar de la "venta por vender" a un conocimiento profundo del comportamiento del cliente, permitiendo ofrecer soluciones en el momento oportuno.
El imperativo del gobierno y la responsabilidadUn punto crítico en la charla fue la advertencia sobre los riesgos de una autonomía descontrolada. Vargas enfatizó que en el sector financiero el activo más valioso es la confianza del usuario, la cual puede erosionarse rápidamente por errores de ejecución o falta de trazabilidad."La autonomía sin gobierno no es innovación, es un riesgo", sentenció Vargas. La experta fue enfática al señalar que cualquier despliegue de agentes de IA requiere una estructura de gobierno robusta que garantice seguridad, auditoría y, sobre todo, una clara definición de cuándo es necesaria la intervención humana.

Para las entidades que buscan trascender la fase de experimentación aislada, Vargas sugirió una ruta de trabajo articulada que comienza con la definición de una estrategia clara basada en el negocio, seguida por un gobierno sólido, la selección de casos de uso con impacto medible, una ejecución integrada y el desarrollo continuo de capacidades en los equipos internos.
La conclusión de la jornada fue clara: la Inteligencia Artificial es un potencializador potente, pero su valor reside en la capacidad de la organización para conectar la tecnología con sus retos específicos. Aquellas instituciones que logren medir el impacto, rediseñar sus flujos y mantener un gobierno estricto, serán las que realmente lideren la transformación en el ecosistema financiero.




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