Banking Tech Summit Panamá 2026: cómo dejar atrás la fragmentación operativa
- angiecantillo1
- hace 1 hora
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La proliferación de herramientas y factores de autenticación ha elevado la complejidad en las instituciones financieras, impulsando un cambio hacia plataformas integradas que reduzcan fricción, aceleren implementaciones y refuercen la seguridad en un entorno de fraude cada vez más sofisticado.

La promesa de la banca digital, acceso inmediato, operaciones sin fricción y control total desde el móvil, choca cada vez más con una realidad interna marcada por la fragmentación tecnológica. Lo que el cliente percibe como una experiencia simple es, en muchos casos, el resultado de múltiples sistemas desconectados que deben coordinarse en tiempo real. Y cuando fallan, el impacto es directo.
La fricción no solo afecta la experiencia del usuario, también tensiona la operación interna, donde distintos equipos deben interactuar con múltiples herramientas para resolver un solo caso.
El origen del problema está en la evolución misma de la digitalización. A medida que los bancos incorporaron capas de seguridad, onboarding digital y prevención de fraude, el ecosistema se volvió más complejo.
“Ha llegado un punto de complejidad donde muchos de ustedes están hoy gestionando identidades, habilitando diferentes factores de autenticación, habilitando verificaciones de identidad (…) y teniendo detrás en segundo plano un sistema de prevención de fraude”, señala Kennedy Román, Director Centroamérica y Caribe de Consein Panamá.
El resultado es un entorno donde la eficiencia se diluye. “Las personas del contact center, las personas de seguridad de tarjeta (…) no tengan que estar saltando entre seis, siete aplicaciones para poder darle el servicio al cliente”, describe, evidenciando una operativa que ya no escala frente a la demanda actual.
Frente a este escenario, comienza a consolidarse una nueva estrategia: la unificación. “Cómo lograr tener todos esos elementos en una plataforma unificada (…) donde yo puedo tener a distintos proveedores (…) vistos en una sola plataforma, en una sola herramienta”, explica.
Este enfoque no elimina la diversidad de soluciones, pero las organiza bajo un mismo sistema, con lógica multivendor.
El cambio también redefine los tiempos. Donde antes los proyectos podían extenderse durante más de un año, la expectativa ahora es radicalmente distinta.
Este enfoque modular responde a otro desafío creciente: la multiplicación de factores de autenticación. Contraseñas, tokens, biometría facial, notificaciones push o enlaces mágicos forman parte de un abanico en expansión.
Sin embargo, no existe una solución única. “La bala de plata no existe”, afirma, subrayando que la clave está en la combinación inteligente de mecanismos según el contexto de cada transacción.
En paralelo, la identidad digital se posiciona como el eje central de la operación. La capacidad de validar documentos en tiempo real, adaptados por país y conectados a fuentes gubernamentales, se vuelve crítica en procesos de onboarding.
A nivel regulatorio, la presión también aumenta. Las autoridades financieras han intensificado las exigencias para proteger al usuario y garantizar la integridad del sistema.
Sin embargo, el trasfondo es más profundo. “El tema de la seguridad y la protección del usuario es un tema no tecnológico, es un tema de reputación”, advierte.
En este contexto, la irrupción de la inteligencia artificial introduce una nueva capa de complejidad. No solo las instituciones la adoptan para mejorar sus sistemas, también los actores maliciosos.
La consecuencia es una carrera constante donde la adaptabilidad se vuelve esencial. Las plataformas deben integrarse fácilmente, evolucionar sin fricción y permitir a las entidades ajustar políticas, factores de autenticación y proveedores sin rediseñar toda su infraestructura.
El horizonte que se dibuja es claro: una única capa de orquestación capaz de gestionar identidades, autenticación y fraude de forma integrada, reduciendo la complejidad operativa y mejorando la experiencia del cliente. No como una aspiración futura, sino como una respuesta urgente a un sistema que, tal como está, ya no alcanza.




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