CyberCloud Summit Costa Rica 2026: seguridad e IA redefinen el papel del CISO
Especialistas de la Contraloría General de la República y Mutual analizaron cómo la inteligencia artificial está cambiando la gestión de riesgos, la gobernanza de datos y el papel de los responsables de ciberseguridad.

La velocidad con la que evoluciona la inteligencia artificial está modificando también la naturaleza de las amenazas digitales. Los atacantes ya pueden utilizar modelos capaces de identificar vulnerabilidades y ejecutar múltiples tareas de manera simultánea, mientras las organizaciones todavía buscan determinar si sus controles actuales son suficientes. Este escenario fue uno de los principales temas abordados durante el panel “Protección digital en tiempos de IA: equilibrando innovación, seguridad y confianza”, realizado en el CyberCloud Summit Costa Rica 2026.
Durante la conversación, Daniela Segura, subgerente de Servicios de Información (CTO) de Mutual, advirtió que las organizaciones pueden estar mucho más expuestas de lo que reflejan sus controles tradicionales. Según planteó, si las vulnerabilidades pueden ser detectadas prácticamente en tiempo real, las empresas deben preguntarse si sus estrategias de seguridad tienen la misma capacidad de respuesta. El desafío, señaló, no es únicamente determinar si se está haciendo algo, sino si lo que se está haciendo resulta suficiente frente a la velocidad actual de las amenazas.
La discusión llevó también a la gobernanza de los datos y de la propia inteligencia artificial. El uso de múltiples herramientas de IA plantea interrogantes sobre dónde terminan los datos de una organización, cómo son procesados y quién puede tener acceso a ellos. Para los panelistas, incorporar estas tecnologías sin establecer reglas claras puede generar nuevos riesgos, especialmente cuando los colaboradores utilizan plataformas públicas para procesar información financiera, estratégica o confidencial.

En este contexto, uno de los debates centrales fue qué nivel de confianza pueden tener las organizaciones sobre el uso que las plataformas de IA hacen de la información que reciben. Los panelistas plantearon que las empresas deben revisar los términos y condiciones de las herramientas antes de autorizarlas, establecer aplicaciones aprobadas y definir qué información puede ser procesada en modelos públicos. La alternativa no debería ser simplemente bloquear la tecnología, sino crear un entorno controlado que permita aprovecharla sin perder gobernanza sobre los datos.
La conversación también puso sobre la mesa la necesidad de replantear el papel del CISO. Mario Zamora, CISO de la Contraloría General de la República, explicó que la gestión de riesgos continúa siendo el núcleo de esta función, pero ahora debe incorporar los nuevos riesgos asociados con la inteligencia artificial. Esto implica identificar nuevos vectores de ataque, comunicarlos a la alta dirección y desarrollar políticas específicas para el uso ético y responsable de estas herramientas.
Para Daniela Segura, sin embargo, el rol del CISO debe evolucionar todavía más. El responsable de seguridad no puede limitarse a explicar por qué una determinada tecnología representa un riesgo y ordenar su bloqueo. El reto está en encontrar cómo utilizarla de manera segura, de forma que la protección no termine frenando la productividad, la eficiencia o la capacidad de innovación de la empresa. Esta transformación requiere que los responsables de ciberseguridad conozcan también el negocio y participen activamente en las decisiones estratégicas.

El factor humano aparece como otra pieza crítica. Los controles tecnológicos pueden reducir determinados riesgos, pero no pueden sustituir la capacitación de los colaboradores. La adopción de herramientas de IA desde dispositivos personales, el uso de aplicaciones no autorizadas y la introducción de información sensible en plataformas externas crean escenarios de exposición que requieren políticas claras y una cultura de seguridad. La protección digital, por tanto, ya no puede depender únicamente de las herramientas implementadas por el departamento de tecnología.
Hacia el futuro, los panelistas anticiparon una aceleración todavía mayor con la combinación de inteligencia artificial, agentes autónomos y robótica. También señalaron que el desarrollo de modelos locales y hardware especializado podría modificar la dependencia actual de los servicios en la nube. A esto se suma una próxima frontera tecnológica: la computación cuántica, que plantea nuevos desafíos para la seguridad de la información y la criptografía.
El mensaje que dejó el panel es que la IA no puede abordarse únicamente como una nueva herramienta tecnológica ni como una amenaza que debe ser bloqueada. Las organizaciones necesitan desarrollar una capacidad de gobernanza que les permita experimentar, innovar y asumir riesgos de manera controlada. En esta transición, el CISO tendrá que estar cada vez más cerca de la alta dirección y del negocio, no solo para proteger a la organización, sino para ayudarla a avanzar con seguridad.





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