En Puerto Rico, la confianza en los bancos se sostiene incluso cuando los fraudes digitales evolucionan
- Redacción IT NOW
- 27 feb
- 2 Min. de lectura
Una encuesta reciente revela que una proporción significativa de consumidores en Puerto Rico mantiene niveles altos de confianza en las instituciones bancarias tradicionales, incluso mientras percibe que las estafas digitales (incluyendo amenazas con deepfakes y fraudes sofisticados) están creciendo en complejidad y volumen.

En un momento en que la expansión de servicios financieros digitales y la sofisticación de los fraudes cibernéticos crecen simultáneamente, los consumidores en Puerto Rico muestran una paradoja interesante: pese al aumento de amenazas tecnológicas, mantienen altos niveles de confianza en la banca tradicional.
Según una encuesta citada por News is My Business, 41 % de los consumidores en Puerto Rico considera que las estafas están volviéndose más sofisticadas (incluyendo amenazas que involucran deepfakes, técnicas de suplantación de voz y fraudes basados en inteligencia artificial) lo que refleja un creciente escepticismo sobre la seguridad de ciertos canales digitales.
Al mismo tiempo, y pese a la complejidad creciente de fraudes, estos consumidores confían más en las instituciones bancarias que en alternativas no bancarias para proteger sus finanzas y datos. Este dato sugiere que la reputación de los bancos como bastiones de seguridad financiera sigue siendo fuerte en la isla, incluso frente al auge de nuevas formas de ataques digitales que explotan tecnologías avanzadas y vectores interconectados.
El fenómeno no es exclusivo de Puerto Rico. A nivel global, diversas encuestas han mostrado que aunque las fintech y servicios digitales ganan tracción, muchos usuarios siguen prefiriendo bancos tradicionales para operaciones de alto riesgo o que involucran grandes sumas de dinero, debido a la percepción (o realidad) de mejores mecanismos de protección, auditoría y responsabilidad ante fraudes. Esto ocurre incluso cuando los bancos enfrentan sus propios retos de seguridad.
Además, investigaciones tecnológicas recientes sugieren que los fraudes digitales impulsados por inteligencia artificial —como los deepfakes o la suplantación de identidad avanzada— están creciendo no solo en número, sino en efectividad, al explotar canales de comunicación corporativos y personales con ingeniería social cada vez más personalizada. Esto transforma la experiencia de riesgo para los usuarios, que no siempre pueden distinguir señales de alerta sin asistencia técnica.
En este contexto, la banca tradicional aparece como un refugio frente a la incertidumbre digital, pero también enfrenta la urgencia de evolucionar sus estrategias de ciberseguridad. Las instituciones que formen alianzas robustas con empresas de ciberprotección y exploten soluciones tecnológicas propias (como autenticación multifactor, monitoreo de comportamiento y análisis en tiempo real) tendrán mayor probabilidad de preservar la confianza del público frente a un entorno de amenazas dinámico.




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