GovTech Forums Costa Rica 2026: la transformación digital del Estado más allá de la tecnología
El evento reunió en San José a referentes internacionales, autoridades públicas y especialistas del sector tecnológico para analizar cómo modernizar los gobiernos de Centroamérica y América Latina. Inteligencia artificial, interoperabilidad, soberanía digital, ciberseguridad y continuidad institucional marcaron una agenda que puso el foco en un desafío central: transformar la tecnología en mejores servicios públicos para los ciudadanos.

La transformación digital del sector público dejó de ser una aspiración tecnológica para convertirse en una cuestión de capacidad institucional, competitividad y confianza ciudadana. Esa fue la premisa que atravesó el GovTech Forums Costa Rica 2026, un encuentro que reunió a representantes del Gobierno, especialistas internacionales, proveedores tecnológicos y referentes de la innovación pública para analizar cómo llevar la digitalización del Estado desde los planes estratégicos hasta los servicios concretos que recibe la población.
Celebrado en el Centro de Convenciones de San José, el foro articuló una agenda que recorrió algunos de los principales desafíos de la gestión pública contemporánea: el aprovechamiento responsable de la inteligencia artificial, la automatización de procesos, la protección de los datos, la interoperabilidad entre instituciones, la modernización administrativa y la continuidad de los servicios digitales frente a escenarios de crisis.
La propuesta también buscó acercar dos mundos que necesitan trabajar de manera coordinada. Por un lado, las instituciones públicas que deben resolver problemas de gestión, eficiencia y atención ciudadana; por otro, las empresas y organizaciones que desarrollan las plataformas, infraestructuras y soluciones capaces de acelerar esos cambios. Esa articulación público-privada constituye uno de los ejes centrales de GovTech Forums, concebido como un espacio especializado en el ecosistema de gobierno digital de América Latina y el Caribe.
La apertura estuvo a cargo de Marcelo Burman, gerente general de Connecta B2B, organización responsable del encuentro, y contó posteriormente con las palabras de Paula Bogantes, ministra de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones de Costa Rica (MICITT). La participación de la jerarca situó la discusión sobre la modernización estatal en el ámbito de las políticas públicas y la responsabilidad institucional de impulsar la innovación tecnológica.
De la transformación digital a la construcción de gobiernos inteligentes
El primer bloque conceptual estuvo a cargo de Luis Adrián Salazar, exministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones de Costa Rica y consultor internacional, con la conferencia «El futuro del GovTech en la región».
Con más de 32 años de experiencia vinculando tecnología, estrategia y política pública, Salazar abordó el escenario regional desde una perspectiva que conecta la modernización tecnológica con el desarrollo institucional. Su participación puso el foco en la necesidad de entender el GovTech como un proceso que trasciende la incorporación de herramientas digitales: implica transformar la manera en que las instituciones públicas diseñan sus servicios, gestionan sus recursos y se relacionan con la ciudadanía.
La discusión adquirió una dimensión más amplia con la intervención de Branka Panic, fundadora y directora ejecutiva de AI for Peace, quien presentó «GovTech e inteligencia artificial para la paz».
Su exposición planteó una relación que no siempre ocupa un lugar central en las conversaciones sobre digitalización gubernamental: el potencial de la tecnología para contribuir a sociedades más seguras, inclusivas, resilientes y democráticas. La inteligencia artificial y las soluciones GovTech pueden convertirse en instrumentos para fortalecer la prevención, la transparencia y la confianza institucional, pero su implementación también exige atender los riesgos éticos y sociales que acompañan a estas tecnologías.
Panic cuenta con más de 15 años de experiencia en desarrollo internacional, acción humanitaria y construcción de paz. Su trabajo en gobernanza responsable de inteligencia artificial, junto con su participación en iniciativas vinculadas con Naciones Unidas, UNESCO y el IEEE, aportó una perspectiva internacional sobre el papel que deben desempeñar los gobiernos en el desarrollo y la utilización de sistemas inteligentes.
La agenda pasó después de los principios generales a las capacidades concretas del Estado. Mauricio Barrantes, gerente general de RACSA, presentó «RACSA integrador digital del Estado en innovación y tecnología», una sesión centrada en el papel de Radiográfica Costarricense, empresa del Grupo ICE, como articulador de soluciones tecnológicas para las instituciones públicas.
El planteamiento de la conferencia giró alrededor de la integración de innovación, tecnología y experiencia para respaldar la continuidad operativa, optimizar recursos y avanzar hacia una prestación de servicios públicos más eficiente, segura y centrada en las personas.
La automatización también ocupó un lugar destacado en el bloque matutino. Esteban Alonso Ureña Monge, director de Tecnología para Latinoamérica de Ricoh, desarrolló la conferencia «IA y automatización: el siguiente paso de una transformación digital sólida».
La propuesta conectó los fundamentos tecnológicos con la evolución hacia organizaciones públicas más inteligentes y eficientes. El punto central fue la posibilidad de utilizar inteligencia artificial y automatización para mejorar procesos y orientar la gestión hacia las necesidades del ciudadano, evitando que la transformación digital se limite a incorporar nuevas herramientas sin modificar la operación institucional.
La inteligencia artificial en el Estado: cuándo utilizarla y cómo gobernarla
Uno de los temas que atravesó buena parte de las discusiones fue la necesidad de pasar de los proyectos experimentales de inteligencia artificial a implementaciones capaces de producir resultados verificables.
Carlos Parker, especialista en transformación digital gubernamental, inteligencia artificial e infraestructura pública digital de Arxia, presentó «Adopción de IA en el sector público: cómo operacionalizar IA de forma efectiva y segura para avanzar hacia el Estado agéntico».
La conferencia abordó una cuestión especialmente relevante para las administraciones públicas: no todos los problemas necesitan inteligencia artificial. Antes de automatizar un procedimiento o incorporar un sistema inteligente, las instituciones deben evaluar sus procesos, identificar dónde existen oportunidades reales de mejora y determinar qué tecnología resulta apropiada para cada caso.
La propuesta contempló tres caminos que suelen confundirse en los planes de transformación digital: digitalizar procesos que todavía funcionan de manera manual, automatizar tareas repetitivas e incorporar inteligencia artificial cuando exista un valor adicional que justifique su complejidad.
La referencia al Estado agéntico introdujo, además, una nueva dimensión en la discusión. La evolución hacia sistemas capaces de ejecutar tareas y coordinar procesos con distintos grados de autonomía obliga a pensar en mecanismos de supervisión, gobernanza y seguridad desde las primeras etapas de adopción.
La modernización tecnológica también requiere resolver problemas menos visibles, pero fundamentales. Abraham Zuloaga F., de la Gerencia de Soluciones GBM Consulting, presentó «SAP como vehículo de Innovación en el Sector Público», una conferencia que puso el acento en la integración de procesos y datos como punto de partida para innovar.
La sesión destacó que la incorporación de inteligencia artificial no puede sustituir la necesidad de contar con una estructura administrativa y financiera organizada. La modernización de los sistemas de gestión pública, la integración de información y la optimización de los procesos internos constituyen condiciones necesarias para que las nuevas tecnologías puedan desplegar su potencial.
En esa misma línea, Diego Mora Cristi, country manager de Fortinet, abordó «Ciberseguridad: protegiendo datos, conectando confianza».
La seguridad digital apareció como un componente indispensable de cualquier estrategia de modernización estatal. A medida que las instituciones trasladan trámites, información y servicios a plataformas digitales, también amplían la superficie de exposición ante amenazas que pueden comprometer datos sensibles y afectar la continuidad de las operaciones.
La discusión vinculó infraestructura tecnológica, nube, gestión de datos y seguridad con un elemento que atraviesa toda la transformación pública: la confianza. Sin mecanismos adecuados para proteger la información y garantizar la disponibilidad de los servicios, la digitalización puede generar nuevas vulnerabilidades en lugar de resolver los problemas existentes.
Las conferencias de Parker, Zuloaga y Mora Cristi reflejaron así tres dimensiones complementarias de la transformación: utilizar la inteligencia artificial donde aporte valor, construir una base administrativa y tecnológica integrada y proteger los sistemas sobre los que descansan los servicios públicos.
Estonia y Uruguay: dos experiencias para entender qué hace funcionar al gobierno digital
La agenda internacional permitió contrastar los desafíos de la región con experiencias de países que han avanzado de manera sostenida en la digitalización de sus administraciones públicas.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la conferencia «Estonia: del Estado digital al gobierno del futuro», a cargo de Siim Sikkut, ex Government CIO de Estonia y managing partner de Digital Nation.
Estonia se ha convertido en una referencia internacional por su modelo de gobierno digital, construido sobre componentes como la identidad digital, la interoperabilidad, los servicios públicos en línea y la gobernanza de datos. La experiencia del país ofrece una perspectiva sobre cómo desarrollar una arquitectura institucional en la que los servicios digitales no funcionen como iniciativas aisladas, sino como partes de un ecosistema conectado.
Sikkut lideró la estrategia de gobierno digital estonia entre 2017 y 2022 y participó durante más de una década en el diseño y ejecución de sus políticas tecnológicas. También fue uno de los impulsores del programa e-Residency y presidió el grupo de altos funcionarios de gobierno digital de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Su participación permitió poner sobre la mesa una cuestión fundamental para los países latinoamericanos: la transformación digital no depende exclusivamente de adquirir plataformas, sino de establecer políticas, estándares y capacidades institucionales que permitan sostenerlas y evolucionarlas a lo largo del tiempo.
La experiencia europea tuvo su contraparte latinoamericana después del almuerzo, con la conferencia «Uruguay: políticas públicas que hicieron posible un gobierno digital», presentada por Hebert Paguas, exdirector ejecutivo de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información de Uruguay (AGESIC).
Paguas compartió la perspectiva de un país que ha construido capacidades digitales mediante políticas públicas, continuidad institucional y una estrategia sostenida de modernización del Estado.
Durante su gestión al frente de AGESIC, entre 2020 y febrero de 2025, Uruguay avanzó en iniciativas relacionadas con servicios digitales, interoperabilidad, infraestructura pública digital, inteligencia artificial, datos, ciberseguridad y ciudadanía digital.
El eje de la sesión fue precisamente la importancia de la continuidad. La transformación estatal requiere decisiones que sobrevivan a los cambios de administración, instituciones con capacidades técnicas propias y marcos de gobernanza que permitan desarrollar proyectos tecnológicos a largo plazo.
Las experiencias de Estonia y Uruguay dejaron dos referencias complementarias para Centroamérica: la importancia de construir infraestructuras digitales integradas y la necesidad de sostener políticas públicas que permitan convertir la innovación en una capacidad permanente del Estado.
Soberanía digital: quién controla la inteligencia artificial del Estado
La expansión de la inteligencia artificial en las instituciones públicas también abre interrogantes sobre el control de los datos, la dependencia de proveedores tecnológicos y el costo de mantener estas soluciones en funcionamiento.
Ese fue el punto de partida de «¿Quién controla la IA del Estado? Soberanía, seguridad y costo en una sola decisión», una sesión compartida por Diego Zúñiga, arquitecto de soluciones de VINET, y Luis Sandí, CEO de Punta Blanca.
La propuesta abordó la necesidad de adoptar inteligencia artificial de forma controlada, visible y medible, con un crecimiento escalonado que permita a las instituciones ampliar sus capacidades sin perder el control sobre sus sistemas ni asumir costos elevados.
El planteamiento resulta especialmente pertinente para el sector público, donde la adopción de tecnologías externas puede generar dependencias operativas y económicas difíciles de revertir. La discusión sobre soberanía digital implica, por tanto, considerar quién administra la infraestructura, dónde se procesan los datos, qué controles existen sobre los sistemas y cuánto cuesta mantenerlos a medida que crece su utilización.
En este escenario, la inteligencia artificial deja de ser solamente una decisión de innovación y se convierte también en una decisión de política tecnológica, seguridad y administración de recursos públicos.
La jornada incorporó además una perspectiva territorial con el «Panel sobre desarrollo municipal y tecnologías disruptivas», en el que participó José Miguel Jiménez Araya, presidente ejecutivo del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM).
El espacio trasladó la discusión sobre transformación digital desde las estructuras nacionales hasta el ámbito de los gobiernos locales, responsables de una parte sustancial de los servicios y de la relación cotidiana entre las instituciones y la población.
Jiménez Araya cuenta con experiencia directa en gestión municipal. Fue el primer alcalde de Río Cuarto, entre 2020 y 2026, y lideró la organización y puesta en marcha de la municipalidad de ese cantón. Su trayectoria aportó una perspectiva vinculada con los desafíos administrativos y territoriales que enfrentan los gobiernos locales.
La incorporación de tecnologías disruptivas en los municipios plantea oportunidades para mejorar la gestión, optimizar recursos y modernizar la prestación de servicios, pero también exige considerar las diferencias de capacidad técnica, infraestructura y presupuesto que existen entre las distintas administraciones.

Interoperabilidad: el desafío de conectar un Estado fragmentado
Si la inteligencia artificial fue uno de los protagonistas tecnológicos del encuentro, la interoperabilidad apareció como uno de los requisitos estructurales para que la digitalización pueda funcionar a escala.
Daniel Homorodean, CEO de Arxia y CMS Working Group Lead de GovStack, desarrolló la conferencia «Interoperabilidad: la arquitectura invisible del GovTech».
Su exposición abordó cómo conectar instituciones, datos y servicios para construir gobiernos verdaderamente digitales. El concepto es central porque buena parte de las dificultades que experimentan los ciudadanos al relacionarse con las administraciones públicas surge de la fragmentación de los sistemas institucionales.
Cuando cada organismo desarrolla sus propias plataformas, bases de datos y procedimientos sin mecanismos adecuados de integración, el ciudadano termina enfrentándose a un Estado dividido en múltiples estructuras que no necesariamente comparten información.
La interoperabilidad busca resolver esa fragmentación mediante arquitecturas, estándares y mecanismos que permitan intercambiar datos y conectar servicios entre instituciones. No se trata simplemente de vincular aplicaciones, sino de construir una infraestructura común que facilite procesos coordinados y escalables.
Homorodean cuenta con experiencia en proyectos de transformación pública en Europa y África. A través de Arxia y su participación en GovStack, impulsa modelos de infraestructura digital gubernamental modular, interoperable y basada en estándares abiertos.
Uno de los antecedentes destacados de su trayectoria es su participación en Ruanda, donde contribuyó al desarrollo de un modelo nacional para estandarizar sitios y plataformas digitales del Gobierno mediante tecnologías de código abierto y capacidades locales.
La experiencia permite introducir otra dimensión en el debate regional: la soberanía tecnológica no necesariamente implica desarrollar todo desde cero. También puede construirse mediante estándares abiertos, arquitecturas modulares y capacidades institucionales que reduzcan la dependencia de soluciones cerradas.
En definitiva, la interoperabilidad representa una condición para que los avances en inteligencia artificial, automatización y servicios digitales puedan extenderse a todo el aparato estatal y no permanezcan confinados a proyectos individuales.
Salud pública: donde la transformación digital tiene un impacto directo en las personas
La aplicación de tecnología en los servicios públicos encontró uno de sus espacios más concretos de discusión en el «Panel: Tecnologías aplicadas al sector salud».
La conversación reunió a Hugo Carranza, director general de Prodeo Innovation; Enué Arrieta, coordinador nacional de Listas de Espera de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS); Dayana Matamoros, asesora legal en Derecho Digital e Inteligencia Artificial; y Alexander Vargas, vicerrector académico de la Universidad Latina de Costa Rica.
El panel partió de una realidad que enfrentan los sistemas sanitarios de la región: una demanda creciente de servicios, poblaciones que envejecen y presupuestos limitados.
En ese contexto, la transformación digital adquiere una dimensión especialmente sensible, porque sus resultados pueden reflejarse en el tiempo que espera un paciente, la oportunidad de un diagnóstico y la capacidad de las instituciones para atender a más personas con los recursos disponibles.
La inteligencia artificial, la automatización, la interoperabilidad y la analítica avanzada ofrecen oportunidades para mejorar la gestión de los servicios sanitarios y optimizar la utilización de recursos. Sin embargo, su incorporación también requiere resolver cuestiones relacionadas con la protección de datos, la regulación, la seguridad de la información y la capacidad de las instituciones para integrar estas soluciones en sus operaciones.
La participación de Enué Arrieta aportó la perspectiva de la gestión pública de las listas de espera, uno de los desafíos más visibles del sistema sanitario costarricense. Por su parte, la presencia de especialistas en tecnología, innovación y derecho digital permitió incorporar las dimensiones operativas, académicas y regulatorias de la transformación.
El panel puso de manifiesto que la digitalización de la salud no puede medirse únicamente por la cantidad de sistemas implementados. Su verdadero impacto debe evaluarse en la capacidad de mejorar la atención, reducir tiempos y facilitar el acceso de la población a los servicios.
La confianza como condición para el gobierno digital
La agenda continuó con el panel «Gobierno digital: la confianza se construye en cada interacción», que reunió a Daniel Armando Ruiz Cubillos, AV Business Development Manager de Jabra GN Audio, y Joey Milgram, director de Operaciones de Soluciones Seguras.
La conversación abordó la relación entre la calidad de los servicios digitales y la confianza que las instituciones públicas deben construir con los ciudadanos.
La modernización del Estado no consiste solamente en trasladar trámites a plataformas digitales. También exige que las interacciones sean accesibles, eficientes y confiables, que los canales de comunicación funcionen adecuadamente y que existan mecanismos para proteger la información y garantizar la continuidad operativa.
En ese sentido, la ciberseguridad y la protección de datos constituyen componentes inseparables de la experiencia ciudadana. Un servicio digital que no protege adecuadamente la información o que no puede garantizar su disponibilidad termina debilitando la confianza que busca construir.
La sesión también incorporó la importancia de las herramientas de comunicación y colaboración para mejorar el funcionamiento de las instituciones. La transformación digital requiere que los organismos públicos puedan coordinarse internamente y ofrecer canales de atención que respondan a las expectativas de una ciudadanía cada vez más acostumbrada a interactuar digitalmente con empresas y organizaciones.
La confianza, en consecuencia, no se construye mediante una declaración institucional, sino a través de cada interacción, de la protección de los datos y de la capacidad de mantener los servicios disponibles.
Ucrania: cuando la resiliencia digital se convierte en una necesidad de Estado
El cierre de la agenda estuvo a cargo de Kateryna Frolova, líder del Global Government Technology Centre Kyiv, con la conferencia «Ucrania: GovTech y resiliencia digital en tiempos de crisis».
Su intervención presentó el caso ucraniano como una referencia para analizar cómo la innovación pública y los servicios digitales pueden contribuir a mantener la continuidad institucional en escenarios de alta presión y disrupción.
La experiencia de Ucrania introduce una dimensión distinta en las discusiones sobre gobierno digital. En condiciones de crisis, la tecnología deja de ser solamente una herramienta para mejorar la eficiencia administrativa y pasa a desempeñar un papel estratégico para garantizar que el Estado pueda seguir funcionando y prestando servicios.
Frolova lidera el Global Government Technology Centre Kyiv, una iniciativa vinculada con el Gobierno de Ucrania y el World Economic Forum. Su trayectoria incluye el desarrollo de productos y sistemas digitales para la protección infantil, así como la promoción de mecanismos de innovación abierta y colaboración público-privada.
Entre las iniciativas vinculadas con su trabajo se encuentra GovTech Lab Ukraine, que conecta instituciones públicas con startups para probar, validar y escalar soluciones tecnológicas destinadas a resolver necesidades concretas del Estado.
El caso ucraniano permitió cerrar la jornada con una perspectiva que trasciende la eficiencia administrativa: la resiliencia digital también es una cuestión de seguridad nacional, continuidad de los servicios esenciales y capacidad institucional para responder ante acontecimientos extraordinarios.
La experiencia demuestra por qué la planificación tecnológica de los gobiernos debe contemplar no solamente el funcionamiento cotidiano de sus sistemas, sino también su capacidad para resistir interrupciones, adaptarse y mantener operativas sus funciones esenciales.
El desafío regional: pasar de la digitalización a la transformación institucional
Las diferentes sesiones del GovTech Forums Costa Rica 2026 dejaron un denominador común: la transformación digital del Estado no se resuelve mediante la incorporación aislada de nuevas tecnologías.
La inteligencia artificial puede acelerar procesos y mejorar la toma de decisiones, pero necesita datos confiables, infraestructura adecuada y mecanismos de gobernanza. La automatización puede reducir cargas administrativas, pero requiere revisar previamente los procedimientos. La interoperabilidad puede conectar instituciones, aunque depende de estándares compartidos y voluntad de integración. Y la digitalización puede acercar los servicios a la ciudadanía, siempre que exista seguridad, continuidad operativa y confianza.
Las experiencias internacionales de Estonia, Uruguay y Ucrania aportaron referencias diferentes sobre cómo construir capacidades estatales sostenibles, mientras que las presentaciones y paneles con especialistas y representantes del ecosistema tecnológico permitieron trasladar esas discusiones a ámbitos concretos como la salud, los municipios, la gestión administrativa y la seguridad digital.
Para Centroamérica y el Caribe, el desafío tiene una complejidad adicional: avanzar en la modernización de instituciones que presentan diferentes niveles de madurez tecnológica, disponibilidad presupuestaria y capacidades técnicas. La posibilidad de compartir infraestructuras, desarrollar estándares comunes y aprovechar experiencias internacionales puede resultar determinante para acelerar ese proceso.
El GovTech Forums, con su enfoque en la colaboración entre el sector público y privado, buscó precisamente generar un espacio para conectar esas necesidades con las capacidades de quienes desarrollan e implementan soluciones tecnológicas.
La discusión que atravesó el encuentro también dejó una cuestión de fondo para los responsables de las políticas públicas: el éxito de un gobierno digital no debería medirse por la cantidad de plataformas que incorpora, los proyectos de inteligencia artificial que anuncia o los trámites que traslada a internet. Debería medirse por su capacidad para resolver problemas, reducir fricciones burocráticas, proteger los datos y ofrecer mejores servicios.
Porque el verdadero avance tecnológico del Estado no ocurre cuando una institución incorpora una nueva herramienta, sino cuando esa tecnología consigue transformar la experiencia de los ciudadanos y mejorar la capacidad del gobierno para responder a sus necesidades.




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