GovTech Forums Costa Rica 2026: tecnologías aplicadas al sector salud
Enué Arrieta, de la CCSS; Hugo Carranza, de Prodeo Innovation; Dayana Matamoros, asesora legal en derecho digital e IA; y Alexander Vargas, de la Universidad Latina de Costa Rica, abordaron uno de los desafíos más apremiantes de la gestión pública: cómo transformar la atención médica y mitigar las listas de espera mediante el uso ético y eficiente de herramientas digitales disruptivas.

En el marco del GovTech Forums Costa Rica 2026, se llevó a cabo el panel titulado "Tecnologías aplicadas al sector salud", un espacio de discusión estratégica que reunió a líderes del sector público, la academia, la industria tecnológica y el ámbito jurídico para abordar uno de los desafíos más apremiantes de la gestión pública: cómo transformar la atención médica y mitigar las listas de espera mediante el uso ético y eficiente de herramientas digitales disruptivas.
La sesión fue moderada por Luis Adrián Salazar, exministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones y consultor internacional, y contó con la participación estelar de Enué Arrieta, coordinador nacional de Listas de Espera de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS); Hugo Carranza, director general de Prodeo Innovation; Dayana Matamoros, asesora legal en derecho digital e inteligencia artificial; y Alexander Vargas, M.Sc., vicerrector académico de la Universidad Latina de Costa Rica.
Durante la apertura del debate, el moderador Salazar hizo referencia a planteamientos compartidos previamente en el foro (como la posición expresada respecto a la visión de firmas líderes de tecnología como Anthropic), donde se situó a la salud entre los tres pilares fundamentales para el desarrollo social. No obstante, Salazar estableció una premisa orientadora para toda la discusión: la implementación de tecnologías altamente sofisticadas e innovadoras resulta inútil si las personas y sus familias no perciben un impacto positivo y directo en su vida cotidiana.
El punto de partida del debate se enfocó en la creciente presión que enfrentan los sistemas públicos de salud en la región debido a factores como el envejecimiento poblacional, la limitación de recursos y el aumento sostenido en la demanda de procedimientos diagnósticos, consultas especializadas y cirugías.
Al tomar la palabra, Arrieta, representante de la CCSS, enfatizó la dimensión humana que debe regir cualquier estrategia sanitaria al señalar que "detrás de una lista existe un paciente, y detrás de cada paciente hay una familia". Desde la perspectiva operativa de la seguridad social costarricense, Arrieta identificó tres grandes cuellos de botella en la gestión institucional de las listas de espera:
Ingreso y Criterios Clínicos: La necesidad de estandarizar y perfeccionar la forma en que los pacientes ingresan al sistema, aplicando criterios médicos claros de prioridad y complejidad que aseguren una adecuada trazabilidad de la información desde el primer contacto.
Criterio de Permanencia y Resolución: La gestión activa para auditar y dar seguimiento continuo al estado del paciente, verificando si realmente aún requiere el procedimiento programado o si su condición ya fue resuelta por otras vías.
Gestión de la Oferta Institucional: El punto de salida donde el sistema debe identificar con agilidad y precisión en qué centro médico existe la capacidad instalada para brindar la atención requerida de manera expedita.
Para abordar de manera directa estos retos, Arrieta dio a conocer que la CCSS desarrolló un proyecto piloto denominado CLEO (Confirmación de Lista de Espera Optimizada), una herramienta tecnológica diseñada para acelerar la verificación y confirmación oportuna de las necesidades reales de los pacientes. Sin embargo, el funcionario advirtió que la compra de tecnología o la adquisición de un servicio es la fase más sencilla de la ecuación; el verdadero desafío institucional radica en su implementación operativa. Asimismo, remarcó que la tecnología debe ser vista como un coadyuvante o facilitador que jamás suplantará la atención y el criterio del personal médico.

Uno de los consensos más firmes expresados por los panelistas fue que el principal obstáculo para la transformación digital del sector sanitario no es tecnológico, sino de gobernanza, calidad de la información y rediseño normativo. Carranza, director general de Prodeo Innovation, formuló un diagnóstico contundente: en los proyectos de salud digital, el reto estrictamente tecnológico representa a lo sumo un 20% del esfuerzo, mientras que el 80% restante depende del uso correcto, la protección y la calidad de los datos. Carranza destacó que Costa Rica cuenta con una ventaja competitiva excepcional gracias a sus expedientes médicos longitudinales digitalizados, los cuales acumulan entre 30 y 40 años de historia clínica pertenecientes a más de 4 millones de usuarios.
En relación con la confianza ciudadana, Carranza argumentó que "la confianza no se pide, se demuestra", lo cual exige marcos regulatorios sólidos, trazabilidad completa y supervisión humana en cada fase. Explicó que mediante procesos de "deshidratación" o anonimización de datos es posible realizar análisis avanzados e investigación clínica manteniendo la privacidad del paciente bajo estándares estrictos.
Por su parte, Matamoros resaltó la condición privilegiada de Costa Rica al poseer un sistema de salud centralizado bajo la CCSS (a diferencia de la fragmentación operativa existente en otros países de América Latina). Matamoros citó como referencia internacional el modelo del Reino Unido (Inglaterra), donde la analítica de datos se ha utilizado para estructurar priorizaciones objetivas en la atención médica.
Desde la perspectiva del sector educativo, Vargas, vicerrector académico de la Universidad Latina de Costa Rica, advirtió que la sola incorporación de inteligencia artificial, analítica predictiva o sistemas interoperables no transforma automáticamente la salud pública. Vargas enfatizó que las herramientas tecnológicas cobran valor únicamente cuando son utilizadas de manera adecuada, ética y responsable por las personas. Por esta razón, la prioridad estratégica debe centrarse en la alfabetización digital, el desarrollo de competencias tecnológicas y el acompañamiento constante a los profesionales de la salud. En este ecosistema, la academia fue situada como un actor indispensable a través de tres aportes concretos:
Investigación Clínica y Validación: Realizar pruebas clínicas en entornos controlados para comprobar la efectividad real de las nuevas tecnologías antes de su despliegue masivo en la red hospitalaria.
Laboratorios de Simulación: Crear espacios experimentales donde estudiantes y profesionales puedan entrenarse en el manejo de herramientas diagnósticas avanzadas y de gestión de datos.
Formación de Perfiles Multidisciplinarios: Diseñar programas educativos que integren el conocimiento médico con la ciencia de datos, la ciberseguridad y la gestión ética de la inteligencia artificial.




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