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La IA de consumo encuentra su primer gran negocio: usuarios que pagan mucho

hace 13 horas
6 min de lectura

La inteligencia artificial ya llegó a casi la mitad de los consumidores estadounidenses, pero eso no significa que se haya convertido en un hábito cotidiano para la mayoría. El séptimo ranking de Andreessen Horowitz muestra un mercado cada vez más concentrado, dominado por usuarios intensivos que gastan grandes sumas en herramientas para programar, crear y trabajar, mientras los agentes personales empiezan a disputar el siguiente gran territorio.



La inteligencia artificial de consumo tiene un problema que durante mucho tiempo quedó oculto detrás de las cifras de adopción: mucha gente la prueba, pero relativamente poca la usa con profundidad. El nuevo ranking de las 100 principales aplicaciones de IA de consumo de Andreessen Horowitz (a16z) muestra que casi la mitad de los consumidores estadounidenses dice utilizar IA, pero solo el 25% asegura hacerlo diariamente. Y, a agosto de 2026, apenas el 4,5% tenía una suscripción personal paga activa a ChatGPT, Gemini o Claude.


El dato cambia de forma drástica cuando se observa a los usuarios que sí pagan. El 10% que más gasta concentra aproximadamente la mitad de todo el gasto observado en IA de consumo. Ese grupo se inclina especialmente por herramientas de programación, productividad y creatividad, lo que revela dónde está hoy el mercado más sólido: no necesariamente en el consumidor promedio, sino en quienes utilizan la IA para producir algo concreto.


El informe de a16z incorpora por primera vez datos de gasto observado en tarjetas de consumidores estadounidenses proporcionados por YipitData. La medición no pretende representar los ingresos totales de las compañías, ya que proviene de paneles y no de un censo, pero permite observar una concentración que los rankings de tráfico no muestran.


En agosto, el 4,5% de los consumidores elegibles dentro del panel de recibos electrónicos de YipitData tenía una suscripción personal paga a al menos uno de los tres grandes asistentes, frente al 2,1% un año antes. Pero incluso entre quienes ya pagan, la concentración es extrema. Solo el 13% de los usuarios que pagan por una herramienta de IA también paga por otra.



El 1% que más gasta representó el 19,5% de todo el gasto observado en IA de consumo, más que el 16,6% correspondiente al 50% inferior de los consumidores por nivel de gasto. Ese 1% desembolsó un promedio de US$903 mensuales en sus tarjetas para herramientas de IA en agosto de 2026, un gasto que aumentó 80% en los últimos 18 meses. El usuario mediano que paga por IA, en cambio, gasta US$25 al mes y apenas incrementó ese desembolso con el tiempo.


La fotografía también modifica la lectura sobre quién está ganando la batalla entre los grandes modelos. ChatGPT mantiene el liderazgo. En agosto tuvo aproximadamente el doble de visitas web que Gemini y seis veces más que Claude. En dispositivos móviles, la ventaja fue de 2,5 veces frente a Gemini y 14 veces frente a Claude en usuarios activos mensuales.


La diferencia también aparece en el negocio. Según el panel de YipitData, ChatGPT tiene tres veces más suscriptores consumidores pagos en Estados Unidos que Claude o Gemini.


Pero Claude se convirtió en el tercer actor claro del mercado. El modelo de Anthropic ni siquiera aparecía en el primer ranking web de septiembre de 2023 y ahora supera a DeepSeek y Perplexity en tráfico. Además, superó a Gemini en suscriptores estadounidenses este año. Incluso después de que Google trasladara usuarios pagos heredados al nuevo plan de IA, una operación que elevó artificialmente su cifra de suscriptores, Gemini y Claude quedaron prácticamente empatados.


La estrategia de Anthropic también muestra otra particularidad. La compañía decidió no incluir publicidad en Claude y apostar por las suscripciones. El 7,3% de sus consumidores pagos está en su plan individual más caro, Max, que comienza en US$100 mensuales. La proporción es de 1,3% para Google y 1,1% para ChatGPT en sus respectivos planes de US$100.


La carrera, sin embargo, no se limita a los chatbots. El siguiente campo de batalla son los agentes personales.



Seis meses después de que a16z considerara que agentes como OpenClaw todavía no eran utilizables por la mayoría de los consumidores, varios productos de startups ya reportan cientos de miles de usuarios. Entre ellos aparecen Instinct, Tomo, Poke, Lindy y Town. Las grandes plataformas también entraron en la disputa con Meta’s Muse, OpenAI’s Dots y xAI’s Grok Bot.


La premisa es distinta a la del chatbot tradicional. Estos agentes intentan estar disponibles en cualquier lugar, como un asistente humano al que se puede enviar un mensaje, un correo electrónico o una llamada. iMessage se convirtió en uno de los principales canales: Instinct se lanzó allí en agosto de 2026 y DoorDash posteriormente presentó su propio agente para realizar pedidos mediante mensajes.


Los primeros usuarios siguen siendo power users, y el patrón coincide con el observado en el gasto. Según datos de AssistantBenchmark citados por a16z, la tarea más mencionada para agentes en siete grupos tempranos de usuarios, con una muestra de 1.502 personas, fue la programación y la automatización técnica.


Instinct ofrece una señal particularmente agresiva sobre el potencial económico del modelo. Su fundador, Noah Shinn, afirma que el 40% de los usuarios conecta una tarjeta de crédito personal dentro de las primeras tres semanas y que, una vez que realizan una compra, gastan en promedio US$1.300 mensuales a través de Instinct. Shinn también asegura que ya circula por la plataforma un volumen de transacciones anualizado superior a US$1.000 millones, con la mitad atribuida a viajes.


La respuesta de las plataformas está empezando a definir qué agentes pueden interactuar con el ecosistema digital. Amazon cerró el acceso a Meta’s Muse en menos de dos semanas, mientras Shopify, Instacart, OpenTable, Expedia, Ticketmaster y Plaid, entre otros, firmaron integraciones oficiales.


A fines de septiembre, la pelea de consumo tenía como protagonistas a Instinct y Muse. Instinct habría superado los 100.000 usuarios en tres semanas entre fines de agosto y principios de septiembre, todavía bajo un modelo de acceso exclusivamente por invitación. Muse, lanzado por Meta el 9 de septiembre, funciona en navegador, aplicaciones de escritorio y móviles, además de WhatsApp. Según datos reportados por a16z, alcanzó 250.000 usuarios activos diarios durante su primera semana y superó los 5 millones de descargas en menos de un mes, más rápido que ChatGPT y Claude. Por ahora, Muse está disponible únicamente en Estados Unidos y Canadá.



Aun así, esa cifra está lejos de los 15 millones de descargas que Threads consiguió durante sus primeros 22 días en esos mismos dos mercados. La lección es conocida, pero especialmente relevante para la IA: conseguir curiosidad es mucho más fácil que construir un hábito.


La otra batalla está en el modelo de negocio. De los 44 productos nativos de IA incluidos en el ranking web, todos cuentan con alguna forma de monetización. El 84% ofrece suscripciones, el 64% cobra por uso o créditos adicionales, el 14% utiliza publicidad y apenas el 2% obtiene ingresos mediante transacciones o comisiones de plataforma. Las compañías pueden utilizar más de un modelo.


Es una estructura muy diferente de la economía dominante de internet. En 2025, la publicidad representó el 97,6% de los ingresos de Meta y el 73,2% de los de Alphabet. Amazon, por su parte, registró US$49.600 millones en su negocio de servicios de suscripción, equivalente al 6,9% de sus ingresos totales.

La explicación es económica. Las empresas de IA tienen costos de modelos mucho más elevados que las compañías tradicionales de internet y no pueden darse el lujo de construir una enorme base de usuarios gratuitos antes de monetizarla.


Pero el informe detecta señales de cambio. OpenAI afirmó que la publicidad de ChatGPT alcanzó un ritmo anualizado de US$1.000 millones en agosto, sobre una base de 1.200 millones de usuarios activos semanales. OpenEvidence, por su parte, es utilizado por un estimado del 50% al 60% de los médicos estadounidenses y también comenzó a monetizar parcialmente mediante publicidad.


Los agentes personales abren otra posibilidad: cobrar por transacciones en lugar de por asientos o suscripciones. Instinct y Muse ya describieron planes para obtener una comisión sobre las operaciones, aunque ninguno lo hace todavía. ChatGPT tampoco cobra actualmente por compras iniciadas dentro del producto.


El dato más revelador del ranking quizá no esté en quién ocupa el primer lugar, sino en quién paga. La IA de consumo todavía no es un producto masivo en términos de uso profundo. Pero ya encontró un grupo dispuesto a gastar cientos de dólares al mes para programar, crear y trabajar. La próxima fase de la industria dependerá de si las empresas consiguen transformar esa intensidad de unos pocos en una utilidad cotidiana para muchos.


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