La IA está obligando a reinventar los centros de datos: más potencia, menos espacio y cero margen para interrupciones
- angiecantillo1
- 30 jul
- 4 min de lectura
La explosión de la inteligencia artificial está transformando silenciosamente la infraestructura que sostiene la economía digital. El desafío ya no consiste únicamente en desarrollar modelos más potentes, sino en garantizar que los centros de datos puedan alimentarlos sin disparar el consumo energético.

La revolución de la inteligencia artificial suele medirse por la capacidad de los modelos, la velocidad de las respuestas o el impacto que generan en las empresas. Sin embargo, detrás de cada consulta realizada a un asistente de IA existe una realidad mucho menos visible: una infraestructura que debe procesar cantidades cada vez mayores de información y hacerlo con una demanda energética sin precedentes.
Ese fenómeno está modificando el diseño de los centros de datos alrededor del mundo. La presión ya no proviene únicamente del crecimiento del tráfico digital, sino del enorme consumo energético que exige la inteligencia artificial generativa.
Según datos citados por Schneider Electric, mientras una búsqueda tradicional en internet consume alrededor de 0,3 Wh, una consulta realizada mediante una aplicación de inteligencia artificial requiere aproximadamente 2,9 Wh, casi diez veces más energía. Como resultado, Goldman Sachs Research estima que la demanda eléctrica de los centros de datos aumentará un 160% hacia 2030.
Ese incremento obliga a replantear por completo la infraestructura tecnológica que sostiene la economía digital. La prioridad ya no es únicamente agregar más servidores, sino hacerlo de manera eficiente, reduciendo el consumo energético y garantizando la continuidad de los servicios.
Una carrera que también alcanza a Centroamérica
Aunque la conversación suele centrarse en Estados Unidos, Europa o China, Centroamérica también comienza a sentir el impacto de esta transformación.
El comunicado destaca que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025 ubica a Costa Rica, Guatemala y República Dominicana como líderes del denominado "despertar de los adoptantes tardíos", impulsados por mejoras en conectividad, talento humano y capacidades digitales.
Costa Rica, además, encabeza la región en habilidades profesionales relacionadas con inteligencia artificial. Sin embargo, el documento también evidencia una importante brecha: aunque América Latina representa el 6,6% del PIB mundial, apenas recibe el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial.
Ese desbalance implica que la región deberá construir infraestructura más eficiente para competir en una industria donde la capacidad de procesamiento se está convirtiendo en un activo estratégico.
El espacio físico también se convirtió en un recurso escaso
Durante años, ampliar la capacidad de un centro de datos significaba instalar nuevos gabinetes y destinar más metros cuadrados a la infraestructura eléctrica. Sin embargo, ese modelo comienza a quedarse corto frente a las necesidades de la IA.
José Alberto Llavot, gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios de Schneider Electric para México y Centroamérica, explica que los sistemas tradicionales dificultaban el crecimiento porque estaban basados en gabinetes de gran tamaño.
La tendencia actual apunta hacia arquitecturas modulares capaces de expandirse conforme aumenta la demanda sin reemplazar la infraestructura existente.
En ese contexto, Schneider Electric presentó Galaxy VXL, un sistema de alimentación ininterrumpida (UPS) diseñado para centros de datos e infraestructura crítica. Según la empresa, su mayor densidad permite reducir hasta un 70% el espacio físico destinado al respaldo energético.
En términos prácticos, instalaciones que antes necesitaban 4,2 metros para proteger el suministro eléctrico ahora pueden hacerlo utilizando apenas 1,2 metros, liberando espacio para incorporar procesadores especializados en inteligencia artificial.
La disponibilidad permanente se ha convertido en otro de los factores críticos para la infraestructura digital.
Las cargas de trabajo impulsadas por inteligencia artificial funcionan de manera continua y cualquier interrupción puede traducirse en pérdidas económicas o afectar servicios esenciales. Por ello, uno de los principales desafíos consiste en realizar labores de mantenimiento sin detener la operación.
Para atender ese problema, Schneider Electric incorporó la tecnología Live Swap en Galaxy VXL, que permite reemplazar módulos de potencia mientras el sistema permanece en funcionamiento. De acuerdo con la empresa, esto elimina la necesidad de apagar el UPS durante las tareas de mantenimiento, reduciendo los tiempos muertos y garantizando la continuidad de los servicios digitales.
Cada punto porcentual de eficiencia vale miles de dólares
La presión energética derivada de la inteligencia artificial también está modificando la forma en que las organizaciones evalúan sus inversiones.
Morgan Stanley Research estima que el consumo energético asociado a la IA generativa crecerá un 70% anual hasta 2027. Paralelamente, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyecta que, para 2026, los centros de datos consumirán una cantidad de electricidad equivalente a la demanda total de Japón.
En ese escenario, mejorar la eficiencia energética deja de ser únicamente una estrategia ambiental para convertirse en una decisión financiera.
Schneider Electric asegura que Galaxy VXL alcanza una eficiencia de hasta 97,5%, disminuyendo las pérdidas de energía, el consumo eléctrico y la huella de carbono.
Según Llavot, en instalaciones de gran tamaño una mejora de apenas un 1,5% en la eficiencia puede representar ahorros de hasta 200.000 dólares estadounidenses al año en costos de electricidad.
Además, el sistema incorpora baterías de ion de litio capaces de recargarse hasta tres veces más rápido y reducir las necesidades de refrigeración permanente.




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