La nueva era de presión de los CIOs
- angiecantillo1
- hace 2 horas
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Un estudio de KPMG revela que casi tres cuartas partes de los CEOs sienten presión para acelerar la innovación en medio de tensiones geopolíticas, turbulencias económicas y cambios tecnológicos. Para los CIOs, la exigencia ya no es solo tecnológica: ahora se les pide proteger márgenes, mejorar experiencia del cliente y anticipar crisis simultáneamente.

La figura del CIO dejó de ser la del ejecutivo que administra infraestructura tecnológica. En 2026, el puesto se parece más al de un operador de crisis permanente.
La combinación de volatilidad geopolítica, presión económica, cadenas de suministro fragmentadas y expectativas desbordadas alrededor de la inteligencia artificial está empujando a los líderes tecnológicos hacia un territorio donde cada decisión tiene implicaciones estratégicas inmediatas.
Un nuevo informe de KPMG, citado por CIO Dive, muestra hasta qué punto esa presión se volvió estructural. Casi tres cuartas partes de los CEOs afirman sentirse obligados a acelerar innovación y reajustar estrategia de negocios.
Entre CIOs, CTOs y chief AI officers, el 67% asegura estar bajo presión para mejorar experiencia del cliente, mientras que cerca de dos tercios dicen enfrentar exigencias simultáneas para acelerar innovación y reducir costos operativos.
La tensión no proviene solamente del mercado. También nace de la expectativa de que la tecnología pueda resolver problemas que antes pertenecían a múltiples departamentos: eficiencia, resiliencia, crecimiento, automatización y diferenciación competitiva. El CIO moderno se convirtió en el punto de convergencia de todas esas demandas.
KPMG encuestó a 1.120 ejecutivos y encontró un patrón preocupante: muchas empresas reaccionan ante las crisis en lugar de prepararse para ellas. Según el estudio, las organizaciones con estrategias proactivas tienen casi 1,5 veces más probabilidades de obtener mejores resultados, y aquellas que implementan esos cambios a escala corporativa son casi tres veces más exitosas que las que actúan de manera aislada.
El dato parece especialmente relevante en un contexto donde las empresas están atrapadas entre dos narrativas opuestas. Por un lado, la presión por adoptar IA y acelerar transformación digital. Por otro, la necesidad de demostrar retornos tangibles en medio de una economía menos tolerante con el gasto experimental.
La consecuencia es una mutación del rol del CIO. Antes se esperaba que modernizara sistemas. Ahora se espera que funcione como arquitecto de resiliencia empresarial.
Andrew Getz, líder de estrategia en KPMG, sostiene que las empresas necesitan abandonar “los viejos playbooks” y adoptar modelos operativos capaces de anticipar disrupciones antes de que ocurran.
La frase resume un cambio profundo: ya no basta con reaccionar rápido. La ventaja competitiva proviene de detectar antes.
La presión sobre experiencia del cliente es particularmente reveladora. El estudio muestra que esta categoría aparece como la principal fuente de estrés para CEOs, CFOs, COOs y líderes tecnológicos. Eso indica que la digitalización dejó de ser un proyecto de eficiencia interna y pasó a convertirse en una cuestión de supervivencia comercial.
En paralelo, la explosión de herramientas de IA generativa está amplificando las expectativas. Consejos directivos y accionistas esperan resultados inmediatos, incluso cuando muchas organizaciones todavía luchan con problemas básicos de gobernanza de datos, integración de sistemas y capacitación interna.
El fenómeno también está transformando la cultura ejecutiva. Los CIOs ya no operan únicamente dentro del perímetro tecnológico. Ahora deben coordinar estrategia corporativa, riesgos regulatorios, ciberseguridad, automatización y experiencia de cliente bajo un mismo paraguas operativo.
Ese cambio explica por qué la palabra “adaptabilidad” se convirtió en una obsesión dentro del discurso corporativo. No se trata solo de implementar nuevas tecnologías. Se trata de construir organizaciones capaces de absorber shocks continuos sin paralizarse.




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