Las facturas por uso de la IA desconciertan a los altos ejecutivos
- Eduardo Cubillo
- hace 4 horas
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KPMG revela que casi un tercio de los directivos lucha por comprender los costes mientras las empresas replantean sus despliegues.

El entusiasmo por la Inteligencia Artificial (IA) en el sector corporativo se está topando con una compleja realidad financiera. La transición de los proveedores de tecnología hacia modelos de precios basados en el consumo está generando confusión y un profundo replanteamiento estratégico en las juntas directivas de todo el mundo.
A partir de una investigación de la firma de servicios profesionales KPMG analizada por The Register, se dio a conocer que casi un tercio (29%) de los líderes empresariales globales tiene serias dificultades para comprender y controlar los costes operativos a medida que intentan llevar la IA a gran escala en sus empresas.
Esta falta de visibilidad coincide con un cambio drástico en el mercado: desarrolladores clave de la industria como OpenAI, Anthropic y GitHub han comenzado a abandonar las suscripciones mensuales de tarifa plana para adoptar una facturación basada estrictamente en el uso.
A medida que estas estructuras de precios se vuelven la norma, las compañías se están dando cuenta de que carecen de las herramientas analíticas para predecir cuánto gastarán mes a mes.
El informe detalla que la falta de una comprensión clara sobre la economía detrás de la IA se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el despliegue de los "agentes de IA", sistemas diseñados para automatizar flujos de trabajo complejos de forma autónoma.
Esta incertidumbre ya está alterando el rumbo de las inversiones. Casi la mitad de las organizaciones encuestadas optaron por reprogramar o pausar fases de sus proyectos de IA tras constatar que los costes superaban los beneficios reales esperados. En su lugar, el reporte destaca un creciente interés por modelos de menor coste y "alta fidelidad", una tendencia que aumentó siete puntos porcentuales en comparación con el primer trimestre del año. Sin embargo, los expertos aclaran que esto no significa una pérdida de fe en la tecnología, sino una búsqueda madura de rentabilidad donde el retorno de inversión sea evidente.
Mientras los clientes recalculan sus presupuestos, los proveedores de infraestructura siguen invirtiendo sumas astronómicas. Como recoge la periodista Lindsay Clark en la cobertura de The Register, Amazon proyecta un gasto de capital de US$1200,000 millones este año para expandir la capacidad de sus centros de datos de AWS, un 50% más que el año anterior. Microsoft, por su parte, prevé elevar su gasto un 61%, alcanzando los US$1190,000 millones.
Para evitar que esta gigantesca infraestructura se quede desocupada, ambas compañías están financiando divisiones especializadas de ingeniería avanzada sobre el terreno (forward-deployed engineering). Amazon destinó US$1,000 millones y
Microsoft US$12.500 millones a estas unidades especiales, cuyo propósito es ayudar directamente a los clientes corporativos a integrar la IA de forma eficiente, acelerando los tiempos de despliegue y justificando el gasto.
Finalmente, la gobernanza operativa sigue siendo una tarea pendiente. Las organizaciones todavía luchan por definir reglas claras sobre quién asume los costes y quién es responsable cuando un modelo comete un error o "alucina". El análisis concluye que, aunque muchas empresas afirman tener mecanismos de control, muy pocas los han integrado completamente en su rutina diaria de supervisión humana.
