Los techies del Caribe también leen ciencia ficción
- Carlos Guisarre
- 17 abr 2025
- 3 Min. de lectura
El género como brújula: la influencia literaria que moldea la imaginación tecnológica del Caribe insular.

En el Caribe insular, donde convergen la herencia colonial, la efervescencia cultural y una creciente vocación por la innovación tecnológica, hay un elemento silencioso pero poderoso que ha influido profundamente en generaciones de desarrolladores, ingenieros, investigadores y tecnólogos: la literatura de ciencia ficción.
Desde los años 70 hasta la actualidad, esta corriente literaria ha trascendido el mero entretenimiento para convertirse en semillero de ideas, inspiración para soluciones reales y, en muchos casos, una especie de "mapa del futuro" para quienes hoy lideran los avances tecnológicos de islas como Puerto Rico, República Dominicana, Jamaica o Trinidad y Tobago.
En contextos donde los recursos para investigación científica y desarrollo tecnológico han sido limitados, la ciencia ficción ha funcionado como un catalizador de pensamiento disruptivo. Así lo expresa una desarrolladora dominicana y fundadora de una startup de inteligencia artificial: “Leí Neuromante de William Gibson a los 16 años. No tenía una computadora en casa, pero comencé a escribir código mentalmente. Para mí, la ciencia ficción fue una manera de entrar al mundo tech cuando el acceso no era tan evidente”.
Muchos especialistas del sector tecnológico en el Caribe reconocen que las obras de autores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick o Ursula K. Le Guin fueron puertas de entrada a reflexiones sobre la ética de los algoritmos, la inteligencia artificial, el transhumanismo o la gobernanza digital.
En años recientes, la literatura de ciencia ficción ha comenzado a resignificarse desde las propias vivencias e identidades del Caribe insular. Autores como Nalo Hopkinson, originaria de Jamaica y radicada en Canadá, han aportado una mirada afrofuturista que conecta la herencia africana con escenarios tecnológicos. Esto ha influido en comunidades tech locales que exploran, por ejemplo, la descentralización del conocimiento, el acceso libre a la información o la soberanía digital desde una óptica caribeña.
“Hopkinson me hizo pensar que no era necesario imaginar el futuro desde Silicon Valley. Podíamos hacerlo desde nuestras costas, nuestras lenguas y nuestros mitos”, sostiene Rafael Veras, ingeniero de software en Puerto Rico y miembro de una comunidad que desarrolla proyectos de blockchain orientados a la economía informal.
Otra vertiente importante de esta influencia es la pedagógica. En diversas universidades de la región, profesores de informática y robótica están utilizando relatos de ciencia ficción como herramienta para estimular el pensamiento crítico y la creatividad en sus estudiantes.
“En vez de empezar con un manual de programación, les damos un cuento de Ray Bradbury o un episodio de Black Mirror. Eso despierta preguntas más importantes que las líneas de código”, comenta una profesora del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Según ella, los alumnos comienzan a ver la tecnología no solo como algo que se consume, sino como algo que se puede imaginar, reinventar y transformar desde la cultura local.
En un contexto donde los avances tecnológicos pueden llevar a dilemas profundos —como la vigilancia masiva, la manipulación algorítmica o la automatización del trabajo—, la ciencia ficción ofrece una brújula ética que muchos especialistas del Caribe consideran fundamental.
"¿Qué pasaría si una IA gobernara una isla?", pregunta en uno de sus talleres de prospectiva tecnológica un consultor. “A veces la literatura puede plantear preguntas que la política o la ingeniería aún no se atreven a formular. Y en nuestras islas, tan frágiles como resilientes, eso es crucial”.
La ciencia ficción no solo ha anticipado tecnologías. También ha ayudado a moldear una narrativa de futuro. En el Caribe insular, esa narrativa está dejando de ser una copia de modelos ajenos, para transformarse en una visión propia: solar, descentralizada, humana y culturalmente híbrida.
Y aunque muchos de los logros de la región en ciberseguridad, conectividad 5G, automatización portuaria o inteligencia artificial sean mérito de políticas públicas, formación técnica y alianzas internacionales, detrás de todo eso hay, muchas veces, un lector o lectora que alguna vez soñó —en voz baja— con un mundo que aún no existía.
Un mundo que, gracias a la ciencia ficción, ahora empieza a tomar forma.




Comentarios