Banking Tech Summit Honduras 2026: transformación que redefine el Open Finance y los neobancos
- Manuel Robles Quintero
- hace 18 horas
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David Sotillo, Chief Operating Officer de Play Digital, explicó por qué la verdadera evolución del sector financiero no depende de modernizar la tecnología, sino de transformar la arquitectura y el modelo operativo de las instituciones.

La transformación digital del sector financiero ha dejado de ser una discusión centrada exclusivamente en la renovación tecnológica. Hoy, el verdadero desafío para la banca consiste en construir organizaciones capaces de adaptarse rápidamente a nuevos modelos de negocio, integrarse con terceros y desarrollar productos digitales con mayor velocidad. Esa fue la principal conclusión de la conferencia "La evolución hacia la banca componible: La clave para la transformación de las instituciones financieras a modelos Open Finance y NeoBanking", presentada por David Sotillo, Chief Operating Officer de Play Digital, durante el Banking Tech Summit Honduras, organizado por Connecta B2B.
El especialista sostuvo que América Latina atraviesa un punto de inflexión impulsado por el crecimiento de las fintech, los modelos de Open Finance y la aparición de nuevos actores digitales que están modificando la relación tradicional entre los bancos y sus clientes. En este escenario, explicó, las instituciones financieras ya no pueden asumir que el usuario permanecerá fiel únicamente por la trayectoria de la entidad, sino que deberán competir mediante experiencias digitales, rapidez e innovación.

Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la diferencia entre modernizar y transformar. Sotillo señaló que muchas organizaciones invierten millones de dólares en nuevos core bancarios, plataformas digitales o infraestructura en la nube, pero mantienen intacta la lógica de negocio que limita la creación de nuevos servicios. "Modernizar es cambiar la fachada; transformar significa cambiar el ADN de la organización", afirmó.
Según el ejecutivo, la transformación implica abandonar arquitecturas monolíticas para evolucionar hacia modelos desacoplados, donde cada componente de negocio pueda operar de manera independiente y reutilizarse para desarrollar nuevos productos. Esta filosofía constituye la base de la llamada banca componible, un enfoque que permite a las entidades responder con mayor agilidad a las necesidades del mercado.
Para lograrlo, destacó la importancia de dos principios fundamentales: la estandarización y el desacoplamiento. En lugar de construir soluciones desde cero para cada nuevo servicio, las instituciones pueden apoyarse en estándares internacionales como BIAN (Banking Industry Architecture Network), que define dominios funcionales y reglas comunes para facilitar la interoperabilidad entre plataformas y organizaciones.
Sotillo explicó este concepto mediante una analogía sencilla: así como un manual de instrucciones permite ensamblar correctamente un complejo modelo de Lego, los estándares proporcionan una guía para organizar los distintos componentes tecnológicos de una institución financiera sin necesidad de reinventar la arquitectura en cada proyecto.

El modelo componible también modifica la forma en que los bancos crean productos financieros. En lugar de depender de un único sistema central para cada desarrollo, las organizaciones pueden reutilizar APIs, procesos y funciones previamente construidas, reduciendo significativamente los tiempos de implementación. De acuerdo con la experiencia compartida por Play Digital, los proyectos posteriores logran acelerarse gracias a la reutilización de componentes existentes.
Esta capacidad resulta especialmente relevante para los modelos de Open Finance y NeoBanking, donde la colaboración entre múltiples actores se convierte en un elemento estratégico. Sotillo presentó ejemplos en los que comercios, plataformas digitales o marketplaces pueden ofrecer productos financieros integrados gracias a la conexión entre diferentes dominios de negocio, permitiendo que el cliente acceda a créditos, pagos o servicios bancarios directamente desde el punto donde realiza su compra.
El conferencista también mostró casos internacionales como JP Morgan, Revolut, Citi o diversas iniciativas desarrolladas en Brasil, donde arquitecturas desacopladas han permitido acelerar la innovación y generar nuevos ingresos mediante alianzas con terceros. En su opinión, América Latina tiene una oportunidad importante para seguir ese camino, siempre que las instituciones preparen desde ahora sus plataformas tecnológicas.
No obstante, advirtió que la tecnología por sí sola no garantiza el éxito. La transformación exige establecer procesos sólidos de gobierno, definir arquitecturas empresariales, gestionar dependencias entre APIs y crear centros de excelencia capaces de mantener el orden dentro de ecosistemas cada vez más complejos. Sin una adecuada gobernanza, señaló, el crecimiento tecnológico puede convertirse en un nuevo obstáculo.

Como parte de su experiencia, Play Digital desarrolló simuladores capaces de evaluar el nivel de desacoplamiento de una institución financiera. Sotillo reveló que, tras realizar cerca de 180 auditorías durante 2025, aproximadamente el 95% de las organizaciones analizadas no cumplía con los niveles esperados de desacoplamiento, evidenciando que todavía existe un amplio camino por recorrer en la región.
A pesar de este panorama, el ejecutivo enfatizó que la transición hacia una banca componible no debe abordarse como un cambio radical. La recomendación consiste en avanzar mediante proyectos progresivos, iniciando con dominios específicos —como onboarding, tarjetas de crédito o seguros— para ir construyendo gradualmente una arquitectura reutilizable que permita acelerar futuras iniciativas.
Como mensaje final, Sotillo invitó a los líderes financieros a analizar la transformación desde una perspectiva estratégica más que tecnológica. En un contexto donde Open Finance, los neobancos y las plataformas digitales continúan expandiéndose, aseguró que las entidades que logren desacoplar sus procesos, estandarizar sus capacidades e integrarse con nuevos ecosistemas estarán mejor preparadas para competir en la próxima generación de servicios financieros.
