La inteligencia artificial no rinde aún, pero los CEOs no frenan el gasto
- Malka Mekler
- hace 1 día
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A pesar de resultados financieros irregulares, la IA se mantiene como eje central de la transformación digital en las grandes corporaciones.

Los directores ejecutivos de las grandes empresas globales planean seguir incrementando su inversión en inteligencia artificial, aun cuando los resultados financieros de muchos proyectos han sido irregulares. La persistencia de esta apuesta tecnológica refleja una convicción clara, la IA sigue siendo vista como un habilitador clave de transformación digital y competitividad futura, aunque sus beneficios no siempre sean inmediatos, asi lo informó un nuevo análisis del Wall Street Journal, basado en una encuesta reciente a altos ejecutivos.
De acuerdo con los datos recopilados, una mayoría significativa de CEOs prevé aumentar el gasto en IA durante 2026, pese a que menos de la mitad de las iniciativas actuales logra generar retornos superiores a sus costos. Desde el punto de vista tecnológico, esto pone en evidencia las dificultades que enfrentan muchas organizaciones para pasar de proyectos piloto a implementaciones escalables, integradas de forma efectiva en sus sistemas existentes. La complejidad de los entornos corporativos, la fragmentación de datos y la necesidad de infraestructura especializada siguen siendo obstáculos frecuentes.
Los casos de uso que muestran mejores resultados se concentran en funciones de interacción digital, como marketing y atención al cliente, donde la automatización y el uso de modelos generativos han permitido mejoras graduales en eficiencia y personalización. En contraste, las aplicaciones de IA en áreas más críticas, como seguridad, cumplimiento normativo o procesos legales, avanzan con mayor cautela debido a los riesgos asociados, la necesidad de controles adicionales y la dificultad de validar decisiones automatizadas en contextos sensibles.
Otro elemento clave es la diferencia de expectativas sobre los plazos de retorno. Mientras los mercados financieros tienden a esperar resultados en el corto plazo, muchos CEOs consideran que la maduración tecnológica de la IA requiere más tiempo, especialmente cuando implica rediseñar procesos, capacitar equipos y establecer marcos sólidos de gobernanza de datos y modelos. Desde esta perspectiva, la inversión actual se entiende más como una base tecnológica que como una fuente inmediata de ingresos.
En términos técnicos, la continuidad del gasto en IA responde también a la necesidad de desarrollar capacidades internas sostenibles, incluyendo arquitecturas de datos más robustas, integración con sistemas heredados y una mejor gestión del ciclo de vida de los modelos. Estos factores son determinantes para que la IA deje de ser experimental y se convierta en una herramienta confiable y recurrente dentro de las operaciones empresariales.
Así, aunque los retornos sean desiguales, la decisión de los CEOs de mantener, e incluso aumentar, la inversión en inteligencia artificial sugiere que la tecnología sigue ocupando un lugar central en las estrategias corporativas. Más que un experimento de corto plazo, la IA se consolida como una apuesta estructural cuyo valor se espera materializar de forma progresiva, a medida que las organizaciones superan las barreras técnicas y operativas actuales.
