Meta planea 8.000 despidos mientras "roba" talento IA a la competencia
- angiecantillo1
- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura
La compañía haría un recorte del 10% de su fuerza laboral para mayo como parte de una reestructuración centrada en inteligencia artificial, al tiempo que contrata a personal de otras firmas mediante tentadoras compensaciones para dar pelea en la guerra por el control de la IA.

Meta se prepara para una nueva ronda de despidos que podría afectar al 10% de su fuerza laboral (unos 8.000 empleados) en mayo de 2026. La medida forma parte de una reestructuración profunda orientada a priorizar el desarrollo de inteligencia artificial, un giro estratégico que redefine las prioridades internas de la compañía.
Los recortes no son aislados. Se insertan en una transformación más amplia donde Meta busca consolidar recursos en áreas clave como modelos fundacionales, infraestructura de IA y productos basados en aprendizaje automático. La empresa ya había reducido su plantilla en ciclos anteriores, pero este nuevo ajuste apunta a una reorganización más quirúrgica.
En paralelo, Meta se llevó a cinco miembros fundadores de Thinking Machines Lab, la startup de IA creada por la ex CTO de OpenAI, Mira Murati, después de que esta rechazara una oferta de adquisición de 1.000 millones de dólares. La contratación individual más cara, la del cofundador Andrew Tulloch, recibió un paquete salarial de 1.500 millones de dólares a lo largo de seis años.
Esta captación de talento forma parte de una reestructuración más amplia del sector de la IA, que incluye la inversión de 14.300 millones de dólares de Scale AI, el nombramiento de Alexandr Wang como director de IA, la salida de Yann LeCun tras 12 años, 600 recortes en investigación según los principios FAIR y la creación de Meta Superintelligence Labs, cuyo primer modelo de código cerrado, Muse Spark, se lanzó el 8 de abril.
El contexto es claro. La carrera por la inteligencia artificial no se libra solo en infraestructura o productos, sino en capital humano. Investigadores con experiencia en modelos avanzados se han convertido en activos estratégicos, capaces de definir el rumbo tecnológico de una empresa.
Meta intenta responder reforzando su propuesta interna, con inversiones en investigación y paquetes de compensación más competitivos. Sin embargo, el atractivo de nuevos laboratorios, más ágiles y enfocados exclusivamente en IA, representa un desafío difícil de contrarrestar.
La reestructuración también revela tensiones internas. Mientras la empresa apuesta por la eficiencia y la concentración de recursos, debe gestionar el impacto cultural de los despidos y la incertidumbre organizacional.
Este equilibrio es crítico en un momento donde la innovación depende tanto de la estabilidad como de la velocidad.
El movimiento de Meta no es aislado. Forma parte de una tendencia más amplia en la industria tecnológica, donde las grandes compañías están reconfigurando sus estructuras para adaptarse a una nueva era dominada por la inteligencia artificial.
La diferencia es que ahora, la competencia no solo viene de pares tradicionales, sino de una nueva generación de laboratorios que operan con menos inercia y mayor enfoque.
En este tablero, el talento es la moneda más valiosa. Y la batalla por retenerlo apenas comienza.
Podría interesarle: Meta, del VR al IA: la transformación silenciosa de Zuckerberg




Comentarios