Tech Day Panamá 2026: de país de tránsito a plataforma para crear valor con innovación y tecnología
- Walter Rivera
- hace 2 horas
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Panamá ha construido buena parte de su relevancia económica sobre una característica difícil de replicar: su capacidad para conectar mercados, mercancías, personas, capital y, cada vez más, datos. Sin embargo, el siguiente desafío tecnológico del país podría estar menos relacionado con aquello que pasa por su territorio y más con el valor que consigue desarrollar y retener a partir de esos activos.

Esta fue una de las principales reflexiones de la charla “Innovación y transformación digital: la agenda tecnológica de Panamá”, impartida por Alejandro Carbonell, director de Innovación de la Fundación Ciudad del Saber, durante Tech Day Panamá, evento que contó con SIT Panamá como main sponsor. Su planteamiento puso el foco en las condiciones que necesita el país para convertir su posición estratégica en un ecosistema capaz de desarrollar empresas, conocimiento y soluciones tecnológicas con potencial de crecimiento.
Carbonell señaló que Panamá dispone de múltiples activos: infraestructura, talento, empresas, capital, conectividad y un ecosistema emprendedor activo. El problema, sostuvo, está en la conexión entre esas piezas. Talento sin oportunidades para experimentar, emprendimientos sin acceso a grandes empresas, investigación sin mecanismos para llegar al mercado y capital poco dispuesto a asumir determinados riesgos pueden limitar el impacto de la innovación.
Los indicadores expuestos durante la presentación muestran parte de esa brecha. Carbonell situó a Panamá en la posición 82 de 139 economías en innovación y en el puesto 83 de 127 en preparación digital, cifras que utilizó no como una conclusión negativa sobre el país, sino como referencia del espacio existente para mejorar.
También recurrió a datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Según las cifras de 2023 presentadas durante la charla, 31,1% de los adultos consultados estaba emprendiendo, pero menos del 5% llegaba a contar con una empresa establecida. Dicho de otra manera, aproximadamente una de cada seis personas que comienza ese recorrido consigue consolidarlo.
Para Carbonell, esto obliga a replantear la conversación. El objetivo no debería limitarse a conseguir que más personas emprendan, sino generar mejores condiciones para que los proyectos sobrevivan, crezcan, creen empleo y eventualmente puedan exportar sus soluciones.
Del emprendimiento a la creación de capacidades
Otros indicadores del GEM presentados durante Tech Day Panamá apuntaron hacia algunas de las barreras. La educación emprendedora obtuvo una valoración de 3,0 sobre 10; el financiamiento, 3,1; la transferencia de investigación y desarrollo, 3,0; y la apertura del mercado, 4,2. Para Carbonell, estas cifras muestran que intervenir sobre un solo componente resulta insuficiente cuando las dificultades están distribuidas a lo largo de todo el ecosistema.
La transformación digital del país, por tanto, tampoco debería medirse únicamente por las tecnologías adquiridas o por la cantidad de procesos automatizados. La pregunta relevante es en qué áreas Panamá puede desarrollar capacidades propias y capturar una mayor proporción del valor generado por la economía tecnológica.
En inteligencia artificial (IA), por ejemplo, Carbonell descartó que el objetivo deba ser competir directamente en la creación de grandes modelos fundacionales. En cambio, identificó oportunidades para aplicar IA en sectores donde Panamá ya posee fortalezas, entre ellos servicios financieros, logística y salud.
Una lógica similar planteó para los semiconductores. Construir las instalaciones más intensivas en capital de esta industria no necesariamente representa el espacio competitivo natural del país. La oportunidad estaría en identificar qué segmentos de la cadena de valor —como diseño, logística, ensamblaje u otros servicios asociados— pueden aprovechar mejor las ventajas panameñas.

La propuesta presentada se articula alrededor de una cadena que comienza con talento y continúa con experimentación, adopción, financiamiento y escalamiento. Si uno de esos eslabones falla, una buena idea puede quedarse en conocimiento, una prueba puede no convertirse en negocio o una empresa puede quedar limitada al mercado local.
Carbonell resumió esta visión en cuatro prioridades. La primera consiste en desarrollar talento capaz no solamente de utilizar tecnología, sino de diseñar soluciones, particularmente alrededor de IA, datos, ciberseguridad y microelectrónica. Ese aprendizaje, además, debería acercarse a problemas reales de las empresas.
La segunda pasa por incentivar una mayor experimentación corporativa. El planteamiento es que las organizaciones puedan abrir determinados problemas al ecosistema y permitir que emprendedores, investigadores y profesionales desarrollen respuestas. Para una startup, conseguir un primer cliente corporativo puede representar una validación considerablemente más útil para crecer que limitarse a participar en concursos de innovación.
Capital, colaboración y una ruta para escalar
La tercera prioridad corresponde al financiamiento. Carbonell sostuvo que el crédito tradicional no necesariamente responde a todas las etapas de una innovación, por lo que el ecosistema necesita diferentes instrumentos: capital semilla, inversionistas ángeles, fondos de inversión y conexiones con capital internacional, entre otras alternativas.
Esto adquiere especial importancia por el tamaño del mercado. Con una población cercana a cuatro millones de habitantes, Panamá puede funcionar como un espacio para experimentar y validar soluciones, pero los emprendimientos tecnológicos que busquen alcanzar mayor escala necesitarán mecanismos para entrar en mercados internacionales.
La cuarta prioridad está relacionada con la gobernanza del ecosistema. Más que crear otra institución encargada de innovación, Carbonell propuso conectar mejor a entidades públicas, empresas privadas, inversionistas, investigadores y emprendedores, establecer objetivos compartidos, simplificar procesos y medir resultados.
Como ejemplo, explicó el trabajo que realiza la Fundación Ciudad del Saber mediante su Observatorio de Emprendimiento e Innovación, cuya lógica pasa por recopilar información, conectar capacidades, experimentar mediante pilotos y posteriormente contribuir al escalamiento de las soluciones.
La presentación cerró con tres acciones concretas para las organizaciones: abrir un reto empresarial al ecosistema, convertir una solución en un piloto con métricas y una ruta comercial definida, y crear las condiciones para que posteriormente pueda escalar con acceso a mercado y capital.
El mensaje planteado en Tech Day Panamá apunta así hacia una transición más amplia. Panamá ya cuenta con una posición reconocida como punto de conexión; el desafío es aprovechar esa infraestructura para convertirse también en un espacio donde las soluciones se diseñen, prueben, financien y escalen. En esa ecuación, la tecnología abre posibilidades, pero la capacidad de conectar a los actores determinará cuánto valor puede permanecer en el país.




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