Tech Day Panamá 2026: el país apuesta por la IA y los semiconductores para transformar su economía
- angiecantillo1
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El país abrió una ventana de oportunidad que, según Juan José Pimiento, de SENACYT, se extiende hasta 2030. La estrategia combina inteligencia artificial, semiconductores, infraestructura digital, formación de talento y una regulación adaptativa para convertir la conectividad de Panamá en una nueva plataforma de crecimiento económico regional.

Panamá quiere dejar de ser únicamente un punto de tránsito para convertirse en un punto de procesamiento, inteligencia e innovación. Esa es la apuesta detrás de la nueva Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas, que articula la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y la Estrategia Nacional de Microelectrónica y Semiconductores como dos piezas de una misma transformación económica.
Juan José Pimiento, encargado de la Dirección de Tecnologías Críticas y Emergentes de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), lo planteó en el marco del Tech Day Panamá, evento que contó con el main sponsor de SIT, como una decisión que ya no admite demasiadas discusiones: “El 30 de julio sencillamente dejamos de discutir si Panamá va a entrar en la inteligencia artificial o cómo lo hacemos. No, definimos definitivamente que lo vamos a hacer”.
La fecha no es casual. El Gobierno panameño presentó el 30 de julio la Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas, con la inteligencia artificial, los semiconductores y la microelectrónica como pilares para construir una economía basada en conocimiento.
El Consejo de Gabinete aprobó posteriormente, el 12 de agosto, la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial mediante la Resolución No. 89-26. El objetivo oficial es posicionar a Panamá como el “Hub Confiable de Innovación en Inteligencia Artificial de América Latina”.
La estrategia tiene un horizonte de largo plazo, hasta 2036, pero Pimiento identifica un plazo mucho más inmediato para capturar inversiones y construir capacidades: 2030.
“Tenemos una ventana que nosotros hemos definido como cierre, que es en el año 2030”, explicó. La razón es que Panamá compite con otros países de América Latina y el Caribe por atraer empresas, capital y distintos eslabones de las nuevas cadenas de valor tecnológicas.
De canal logístico a canal digital
La propuesta parte de una ventaja que Panamá conoce bien: su posición como nodo de conectividad. Pimiento recordó que el país cuenta actualmente con siete cables submarinos internacionales y que están en proceso de aterrizaje entre tres y cuatro adicionales. La siguiente apuesta consiste en colocar una capa digital sobre esa infraestructura física.
“Queremos ser el canal digital de las Américas”, afirmó. La visión implica trabajar con datos, modelos, computación e infraestructura de alto desempeño. El problema es que Panamá todavía tiene una brecha considerable entre su conectividad y su capacidad para procesar información a escala.
El propio diagnóstico de la estrategia reconoce esa paradoja. Panamá tiene 17 centros de datos internacionales, pero, según Pimiento, todavía carece de infraestructura de hipercómputo. También enfrenta silos de información dentro del Estado y una falta de interoperabilidad entre instituciones públicas. “Somos un país rico en datos y pobre en información”, resumió.
La estrategia oficial plantea precisamente desarrollar capacidad nacional de cómputo de alto desempeño, una nube soberana y una infraestructura de centros de datos que permita atender tanto necesidades públicas como proyectos de investigación, startups e industria.
El potencial económico que el Gobierno atribuye a esta transformación es considerable. Según los estudios citados por Pimiento, el uso de inteligencia artificial podría generar entre $1.780 millones y $3.340 millones adicionales por año, equivalentes a entre 2,1% y 4% de crecimiento interanual adicional del PIB.
A escala latinoamericana, Pimiento citó estimaciones de McKinsey y el World Economic Forum que sitúan entre $1,1 billones y $1,7 billones el potencial de captación económica relacionado con la inteligencia artificial. Sin embargo, la región estaría capturando actualmente menos del 1,28% de ese potencial, según los datos expuestos durante su presentación.
La otra mitad de la apuesta: chips
La IA necesita modelos, datos y talento, pero también necesita hardware. Por eso Panamá está intentando entrar simultáneamente en la cadena de valor de los semiconductores y la microelectrónica.
Pimiento explicó que la estrategia identifica cuatro áreas en las que Panamá podría incorporarse a esa cadena: suministro y logística, manufactura y ensamblaje final, diseño de semiconductores y diseño y fabricación de placas de circuitos impresos.
La primera oportunidad está relacionada con las zonas francas y la logística. La segunda apunta a las instalaciones de ATP y OSAT, vinculadas con ensamblaje, pruebas y empaquetado de semiconductores. La tercera corresponde al diseño de chips y la cuarta al diseño de PCB.
Aquí aparece una de las apuestas más ambiciosas. Panamá no pretende competir directamente con los grandes centros de fabricación de chips, sino convertirse en una pieza complementaria de las cadenas existentes.
Pimiento relató que Arizona identifica a Panamá como un posible componente de su cadena de valor. “Yo no veo a Panamá como una competencia de Arizona. Yo veo a Panamá como esa parte del rompecabezas que puede ayudar a que mi cadena de valor”, explicó al referirse a las operaciones de semiconductores que se desarrollan en ese estado estadounidense.
El país ya está construyendo infraestructura para esa estrategia. Según Pimiento, Panamá creó el Centro de Tecnología Avanzada de Semiconductores dentro de la Universidad Tecnológica de Panamá, con una inversión de $35 millones y siete laboratorios especializados. Además, más de 120 profesionales se encuentran en formación y cuatro empresas panameñas ya están diseñando soluciones para exportación relacionadas con circuitos electrónicos impresos.
La formación también tiene un componente internacional. SENACYT ha desarrollado alianzas con instituciones de Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, Japón y Corea del Sur. En marzo de 2026, por ejemplo, un programa avanzado de diseño de placas de circuitos impresos realizado en la Universidad Tecnológica de Panamá capacitó a 60 profesionales.




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