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- MonyFex: la nueva herramienta para transacciones en dólares en tiempo real
Banco Improsa lanza una aplicación que permite comprar y vender dólares con condiciones cercanas al mercado mayorista, buscando reducir costos y mejorar la transparencia para usuarios minoristas en Costa Rica. En un mercado donde la volatilidad del dólar impacta directamente las finanzas personales, Banco Improsa introduce MonyFex, una aplicación digital que busca redefinir la forma en que los usuarios acceden al mercado cambiario. La propuesta llega en un momento clave. El tipo de cambio en Costa Rica no solo es un indicador macroeconómico, sino una variable cotidiana que afecta desde compras internacionales hasta ingresos en moneda extranjera. En ese contexto, la digitalización del acceso a divisas empieza a perfilarse como un terreno de competencia entre entidades financieras. MonyFex se presenta como una solución centrada en eliminar fricciones históricas del sistema. Tradicionalmente, acceder a tipos de cambio más competitivos estaba reservado para operaciones de alto volumen, es decir, para clientes corporativos o institucionales. La aplicación rompe esa lógica al ofrecer condiciones cercanas al mercado mayorista, pero desde montos accesibles para usuarios individuales. Ese diferencial no es menor. Según la información oficial, los usuarios pueden obtener mejoras de hasta ₡5 frente a otras entidades financieras, una variación que, aunque parece marginal, puede traducirse en ahorros relevantes en transacciones frecuentes o de mayor volumen acumulado. La lógica detrás de esta propuesta responde a una tendencia más amplia en el sector fintech: reducir la brecha entre el tipo de cambio mayorista y el que enfrentan los usuarios cotidianos. Plataformas digitales comienzan a intervenir en esa diferencia, históricamente opaca, introduciendo mayor transparencia y competencia. En términos de experiencia, MonyFex apuesta por la inmediatez. La aplicación permite operar en tiempo real, eliminando la necesidad de desplazamientos o gestiones presenciales. Esto no solo optimiza el proceso, sino que también cambia el momento de la decisión financiera. El usuario ya no depende de horarios bancarios ni de intermediarios, sino que puede ejecutar transacciones en el instante en que el tipo de cambio le resulta conveniente. La transparencia es otro de los pilares del producto. Antes de confirmar cualquier operación, el usuario puede visualizar el tipo de cambio aplicable, sin cargos ocultos ni comisiones adicionales. En un mercado donde los diferenciales suelen ser difíciles de rastrear, esta visibilidad introduce un cambio significativo en la relación entre cliente y entidad financiera. Desde el punto de vista operativo, la aplicación también busca reducir barreras de entrada. El proceso de apertura es completamente digital y se integra con cuentas corrientes o de ahorro existentes, lo que elimina fricciones iniciales y acelera la adopción. El público objetivo inicial está compuesto por personas físicas bancarizadas que interactúan regularmente con el dólar, ya sea por consumo internacional o ingresos en moneda extranjera. Sin embargo, la proyección del producto sugiere una expansión hacia otros segmentos que también enfrentan la necesidad de gestionar el tipo de cambio de manera más eficiente. Detrás de esta apuesta hay una lectura clara del mercado. A medida que la volatilidad cambiaria se vuelve más visible para el usuario promedio, herramientas como MonyFex dejan de ser un valor agregado y pasan a convertirse en instrumentos clave de gestión financiera cotidiana. Lea también: Cámara Costarricense de Pymes impulsa un taller gratuito para que las empresas desarrollen su sitio web en 4 horas
- La resaca de la IA: el retorno sobre inversión entra en crisis en las empresas
El entusiasmo corporativo por la inteligencia artificial choca con una realidad incómoda: resultados financieros inciertos, proyectos fallidos y presión creciente sobre ejecutivos para justificar inversiones millonarias. Durante los últimos dos años, la inteligencia artificial pasó de promesa transformadora a mandato estratégico. Sin embargo, en 2026 ese relato comienza a fracturarse. Según un análisis recogido por Gartner, las empresas enfrentan una presión creciente para demostrar que la IA no solo funciona, sino que genera valor tangible. El problema es que, en muchos casos, no lo hace. La industria se encuentra en lo que Gartner denomina el “Trough of Disillusionment”, una fase del ciclo de expectativas en la que la tecnología no cumple con el hype inicial. La evidencia es contundente. A nivel global, el gasto en IA alcanzará los 2,52 billones de dólares en 2026, un aumento interanual del 44%, impulsado principalmente por infraestructura (que representa 1,36 billones) y un crecimiento del 49% en servidores optimizados para IA . Sin embargo, ese despliegue masivo no se traduce automáticamente en retorno. Los CFO están empezando a reaccionar Gartner advierte que el error estructural es tratar la IA como una inversión homogénea. En realidad, se trata de un portafolio de apuestas con distintos horizontes, riesgos y resultados. Algunas iniciativas automatizan tareas repetitivas, otras mejoran la toma de decisiones, y unas pocas buscan disrupción real. Medirlas con una única métrica de ROI es, en palabras de sus analistas, una simplificación peligrosa . La tensión se intensifica dentro de las organizaciones. Según datos citados en el ecosistema de análisis vinculado al informe, una mayoría de CIO anticipa recortes presupuestarios si no se alcanzan objetivos en el corto plazo, y la compensación ejecutiva comienza a atarse a resultados medibles en IA. La narrativa cambia: ya no se trata de experimentar, sino de rendir cuentas. El mercado, además, se vuelve más escéptico. Más de la mitad de los CEOs globales reporta que la IA no ha generado mejoras significativas en costos o ingresos, y apenas una minoría logra impactos simultáneos en ambos frentes . La consecuencia es una nueva disciplina en la inversión tecnológica, donde los proyectos deben justificar su existencia más allá del discurso transformador. Paradójicamente, este momento de fricción puede ser el verdadero punto de inflexión. Gartner sostiene que las organizaciones más maduras ya están priorizando resultados comprobables sobre promesas especulativas. La IA, en ese sentido, deja de ser una apuesta visionaria para convertirse en una herramienta operativa. La pregunta ya no es si la inteligencia artificial cambiará las empresas. Eso está asumido. La cuestión es quién logrará que esa transformación pague sus propias cuentas. Lea también: La nueva realidad del trabajo en SaaS: la IA ya reemplaza ventas, marketing y soporte
- Samsung Health gana terreno en Panamá impulsando el monitoreo digital de la salud
La plataforma crece 50% en la región y se posiciona en el mercado panameño como una herramienta clave para hábitos saludables. La digitalización de la salud continúa avanzando en Panamá, donde cada vez más usuarios adoptan aplicaciones que les permiten monitorear su bienestar en tiempo real. En este escenario, las soluciones tecnológicas comienzan a consolidarse como aliadas en la prevención y el cuidado personal. En el marco del Día Mundial de la Salud, Samsung presentó en el mercado panameño los avances y el crecimiento de Samsung Health, una plataforma diseñada para facilitar el seguimiento integral de la salud mediante el uso de datos accesibles y fáciles de interpretar. De acuerdo con cifras de la compañía, el uso de la aplicación en América Latina creció un 50% en el último año, superando el promedio global y alcanzando picos de más de 400 usuarios por minuto accediendo activamente a sus funciones. Este comportamiento refleja una mayor conciencia sobre la importancia de mantener hábitos saludables en la vida diaria. En Panamá, la propuesta de valor de Samsung Health se centra en ofrecer una herramienta integral que permita a los usuarios gestionar aspectos clave como la actividad física, la alimentación, el descanso y el sueño desde una sola plataforma. La aplicación traduce los datos del cuerpo en información útil para la toma de decisiones cotidianas. Uno de los elementos diferenciadores es su componente social, que fomenta la creación de comunidades digitales. A través de funciones como “Together”, los usuarios pueden compartir sus avances, participar en retos y mantener la motivación mediante dinámicas colaborativas, lo que convierte el ejercicio en una experiencia más atractiva y constante. La plataforma también se integra con dispositivos como el Galaxy Watch8 y el Galaxy Watch Ultra, que ofrecen mediciones avanzadas como frecuencia cardíaca, niveles de estrés, composición corporal y calidad del sueño, incluyendo funciones de monitoreo más sofisticadas apoyadas en inteligencia artificial. Con esta apuesta, Samsung busca fortalecer su presencia en el mercado panameño promoviendo el acceso a herramientas de salud digital, alineadas con una tendencia global hacia la prevención, el autocuidado y el uso de tecnología para mejorar la calidad de vida.
- El factor humano en ciberseguridad: ¿por qué fallamos aunque la tecnología funcione?
Por mucho dinero que las empresas gasten en fortalecer su tecnología, la realidad es que los incidentes de seguridad más graves casi siempre nacen de un despiste humano que se podría haber evitado. Si no se crea una cultura real de protección y se educa bien a la gente, el usuario acaba siendo, sin quererlo, la puerta de entrada más fácil para los atacantes. Por Aneyka Esilka Hurtado Mena, Profesora de la Facultad de Informática, Electrónica y Comunicación de la Universidad de Panamá. Es curioso ver cómo, en plena era digital, las empresas se gastan auténticas fortunas en lo último de lo último: software puntero, inteligencia artificial y cifrados casi militares. Pero la ciberseguridad tiene una gran ironía: aunque las máquinas sean cada vez más listas, la forma más eficaz de atacar sigue siendo la más vieja del mundo, la psicología. Los delincuentes lo tienen claro: es mucho más fácil y barato pillar a un empleado agobiado y engañarlo para que suelte sus claves, que intentar reventar por la fuerza un sistema de seguridad complejo que costó millones configurar. Esto no significa que los empleados sean negligentes o actúen con mala intención. El problema real suele ser un abismo entre las normas de seguridad y lo que la gente necesita para sacar el trabajo adelante cada día. Muchas veces, las reglas se crean en un despacho, ignorando la presión y las prisas del mundo real. Si la seguridad se convierte en un estorbo, es natural que el equipo busque atajos. Así nace el famoso Shadow IT: gente usando herramientas o dispositivos por su cuenta simplemente para ser más rápidos, sin darse cuenta de que están abriendo grietas invisibles en la seguridad de la empresa. La ingeniería social, que es básicamente el arte de manipular psicológicamente a las personas para que revelen información, sigue siendo la técnica reina. Dentro de ella, destaca el phishing , esa práctica fraudulenta de enviar correos electrónicos suplantando la identidad de fuentes confiables. Estos mensajes explotan vulnerabilidades universales como la urgencia o el miedo a la autoridad. Un correo que parece venir del CEO pidiendo una transferencia urgente puede burlar las defensas de cualquiera en un momento de distracción, demostrando que basta un sólo click erróneo para comprometer toda una red corporativa. La normalización del trabajo remoto ha extendido el campo de batalla de la seguridad, mezclando peligrosamente lo laboral con lo doméstico. Prácticas que parecen inofensivas, como usar redes domésticas vulnerables o compartir el ordenador del trabajo con los hijos, abren brechas que suelen pasar desapercibidas. En este escenario tan disperso, es imposible mantener el control centralizado de siempre, por lo que la verdadera defensa recae ahora en el criterio individual de cada empleado, lejos de la protección de la oficina. Debemos comprender que la estrategia habitual de formación ya no es válida. Basar la seguridad en cursos anuales monótonos, que el personal realiza sólo porque es obligatorio, ha probado ser una medida totalmente ineficaz. Debemos entender que la capacitación tradicional se ha quedado obsoleta. Cumplir el expediente con un curso anual tedioso no genera ningún cambio real en las personas, sobre todo cuando los ciberdelincuentes innovan cada semana. La educación efectiva requiere constancia y vivencias. En lugar de sólo teoría, necesitamos sumergir al usuario en simulaciones de ataques, permitiéndole sentir el 'susto' de un error en un entorno controlado. Así es como se transforma una lección olvidada en una experiencia activa que realmente mejora nuestros hábitos al usar la tecnología. Desde una perspectiva psicológica, el "sesgo de optimismo" juega un papel peligroso en la cultura organizacional. Muchos empleados operan bajo la creencia subconsciente de que “eso no me pasará a mí" o que su información no es valiosa para un hacker. Esta falsa sensación de seguridad lleva a descuidar prácticas básicas como la activación de la autenticación multifactor (MFA). Esta herramienta, que pide una segunda prueba de identidad además de la contraseña (como un código al celular), es vital; ignorarla por pereza es dejar la puerta de la casa abierta confiando en que nadie entrará. La gestión de identidades y accesos es otro punto crítico donde el factor humano suele fallar estrepitosamente. La reutilización de contraseñas entre cuentas personales (como redes sociales) y corporativas es una práctica endémica que pone en jaque a las empresas. Si un servicio externo irrelevante sufre un robo de datos y el empleado usa esa misma clave para acceder al servidor del trabajo, los atacantes tienen vía libre. Implementar gestores de contraseñas seguros reduce la dependencia de la memoria humana y mitiga este riesgo específico de manera considerable. Por otro lado, la cultura del castigo frente al error de seguridad resulta contraproducente y peligrosa. Si un empleado sabe que será reprendido o despedido por haber hecho click en un enlace malicioso, su instinto natural será ocultar el incidente. Esto retrasa la detección y respuesta, permitiendo que la amenaza se propague silenciosamente. Las organizaciones maduras fomentan una cultura de "transparencia sin culpa", donde reportar un posible error se valora positivamente, permitiendo al equipo técnico actuar de inmediato para contener el daño antes de que escale. La alta dirección no está exenta de este riesgo humano; de hecho, a menudo son el objetivo principal de ataques muy dirigidos conocidos como Whaling o "caza de ballenas". Al tener acceso privilegiado a información confidencial y capacidad para autorizar pagos, los ejecutivos son blancos de alto valor. Paradójicamente, a veces son quienes más se resisten a los controles estrictos por comodidad. Es imperativo que las políticas de seguridad se apliquen de manera uniforme, sin jerarquías, pues los atacantes siempre buscarán el camino de menor resistencia, sea quien sea. Al final, hay que asumir que el riesgo cero no existe mientras haya personas detrás de las pantallas; es una fantasía. La tecnología es vital, claro, pero se queda corta si nos olvidamos del factor humano. Crear un verdadero 'cortafuegos humano' significa entender cómo pensamos y por qué fallamos. Sólo así dejaremos de ver al empleado como el punto débil y lograremos que se convierta en nuestro mejor defensor, la primera línea de batalla real de la empresa. Le puede interesar: IA agéntica: el nuevo frente de la seguridad informática
- La nube no es segura por defecto: el riesgo silencioso en Latinoamérica
En los próximos años, la adopción de la nube en Latinoamérica continuará creciendo de forma acelerada, impulsada por la necesidad de escalabilidad, eficiencia operativa y transformación digital. Sin embargo, este avance está acompañado de un riesgo poco discutido: la falsa percepción de seguridad. Por Miguel Reyes, Especialista en ciberseguridad Muchas organizaciones asumen que migrar a la nube equivale automáticamente a estar protegidas. La realidad es distinta. La seguridad en estos entornos depende en gran medida de cómo se configuran y gestionan los servicios. El modelo de responsabilidad compartida sigue siendo uno de los conceptos más incomprendidos. Mientras los proveedores garantizan la seguridad de la infraestructura, las empresas son responsables de proteger sus datos, accesos y configuraciones. Esta diferencia, aunque crítica, suele pasarse por alto. Como resultado, se repiten patrones preocupantes en la región: almacenamiento expuesto públicamente, credenciales comprometidas, ausencia de monitoreo y una confianza excesiva en el proveedor cloud. Más allá de la tecnología, el problema es estructural. La brecha en ciberseguridad en Latinoamérica no es solo técnica, sino también educativa. Equipos sin formación especializada, usuarios sin concienciación y directivos que subestiman el riesgo crean un entorno vulnerable incluso sobre plataformas robustas. En este contexto, invertir únicamente en herramientas no es suficiente. La ciberseguridad debe abordarse como una cultura organizacional, donde la formación, las políticas y la gestión de accesos juegan un papel central. El futuro apunta hacia modelos más maduros, basados en principios como Zero Trust, monitoreo continuo y gestión estricta de identidades. Pero, sobre todo, requerirá un cambio de mentalidad. La nube no es insegura. Pero tampoco es segura por sí sola. El verdadero desafío para las organizaciones no es migrar, sino operar de forma segura en un entorno que exige conocimiento, disciplina y responsabilidad compartida. Le puede interesar: La gira del CyberSec Summit inicia en República Dominicana: una cita clave para analizar el futuro de la ciberseguridad en la región
- ¿Cómo las telco en Guatemala pueden fortalecer su estrategia de ciberseguridad?
Las principales amenazas para este tipo de organizaciones son el ransomware, phishing y fraude digital, por lo que se recomienda acelerar la analítica avanzada y colaboración público-privada. Las empresas de telecomunicaciones se han convertido en uno de los blancos más atractivos para los ciberdelincuentes a nivel mundial, y Centroamérica no es la excepción. Millones de guatemaltecos dependen del celular y del internet para trabajar, estudiar, hacer pagos y comunicarse. Por eso, un incidente de ciberseguridad puede impactar a una compañía y a miles de usuarios. Datos de Kaspersky Managed Detection and Response indican que, solo en el primer semestre de 2024, las empresas de telecomunicaciones registraron 284 incidentes de ciberseguridad por cada 10.000 sistemas a nivel global . Este panorama obliga a las operadoras en Guatemala y la región a revisar y fortalecer sus estrategias de protección y continuidad de negocio. Para Yuri Rueda, Domain Expert de Fraude en SAS, el sector Telco regional avanza en ciberseguridad, pero todavía a un ritmo menor que el de los ataques. “En mercados como Europa y Estados Unidos existen marcos regulatorios más robustos, pero aun así enfrentan secuestros de información y ataques sofisticados. En Centroamérica necesitamos acelerar el paso y adoptar herramientas que permitan anticiparnos a las amenazas”, señala. Más allá del antivirus y las auditorías anuales Uno de los principales desafíos, según el especialista, es que en muchas organizaciones la seguridad de la información sigue centrada en medidas básicas: antivirus, firewalls y pruebas anuales para cumplir con requerimientos regulatorios. “Hacer un examen de seguridad una vez al año porque lo exige la norma no es suficiente. La educación, la prevención y el monitoreo deben ser permanentes”, advierte Rueda. En Guatemala, donde el uso de teléfonos inteligentes y billeteras electrónicas ha crecido de forma acelerada, las TELCO no solo deben proteger sus propias operaciones, sino también prevenir que sus redes se conviertan en canal para fraudes contra los usuarios. Entre las amenazas más frecuentes están: Phishing a través de mensajes de texto o aplicaciones de mensajería. Robo de información personal y financiera. SIM swap, modalidad en la que el delincuente suplanta la identidad del usuario para tomar control de su línea. Malware y troyanos instalados en dispositivos móviles. Además del impacto económico, estos incidentes pueden provocar daños reputacionales significativos para las operadoras, afectando la confianza del cliente en un mercado altamente competitivo. La analítica avanzada como aliada Frente a este escenario, SAS propone la adopción de analítica avanzada como uno de los pilares para robustecer la ciberseguridad en el sector telco. Estas soluciones permiten: Construir modelos que identifiquen amenazas conocidas y nuevas. Segmentar activos según su nivel de vulnerabilidad. Medir riesgos financieros y reputacionales. Automatizar la detección de comportamientos sospechosos. “En telco, los datos más sensibles incluyen información personal, direcciones, números telefónicos y datos financieros de los clientes. Sin un inventario ordenado y protegido, cualquier iniciativa de analítica pierde efectividad”, puntualiza. Tres pasos para iniciar Para las operadoras en Guatemala que buscan fortalecer su postura de ciberseguridad, Rueda recomienda: Acercarse a proveedores especializados con experiencia en analítica aplicada a ciberseguridad. Realizar un diagnóstico integral, que incluya limpieza y organización de datos críticos. Implementar un plan continuo, que combine analítica, inteligencia artificial, segmentación de activos y capacitación constante para empleados y clientes. “La ciberseguridad no se resuelve con una sola herramienta ni con una acción puntual. Es un esfuerzo continuo y debe verse como una inversión estratégica para garantizar la continuidad del negocio y proteger la confianza del cliente”, concluye Rueda. Le puede interesar: Glasswing: la apuesta de Anthropic por una IA más segura y operativa
- Perplexity anunció un concurso empresarial con un premio de un millón de dólares
The Billion Dollar Build es un desafío de ocho semanas para ver quién puede crear una empresa real con un camino realista hacia una valoración de 1.000 millones de dólares utilizando Perplexity Computer. En un ecosistema saturado de herramientas de inteligencia artificial, Perplexity AI busca diferenciarse con una apuesta más ambiciosa: transformar su tecnología en un motor directo de creación de empresas. Su iniciativa, llamada The Billion Dollar Build, plantea un reto concreto y provocador. Durante ocho semanas, los participantes deberán construir una empresa real con un camino plausible hacia una valoración de 1.000 millones de dólares utilizando Perplexity Computer. No se trata de prototipos o ideas, sino de negocios con fundamentos. El incentivo es proporcional a la ambición. La compañía ofrecerá 1 millón de dólares en inversión inicial y 1 millón adicional en créditos de su plataforma, que se repartirán entre hasta tres ganadores. El proceso incluye una selección de 10 finalistas, quienes deberán presentar sus proyectos en vivo por video, replicando el formato de un pitch ante inversores. La convocatoria, abierta hasta el 14 de abril, introduce una lógica interesante en el mercado de la IA. En lugar de posicionarse únicamente como proveedor de tecnología, Perplexity intenta convertirse en un habilitador directo de emprendimientos de alto valor. Detrás de esta estrategia hay una lectura clara del momento. La barrera de entrada para crear startups tecnológicas se ha reducido drásticamente gracias a la IA, pero el verdadero desafío sigue siendo construir modelos de negocio sostenibles y escalables. Al estructurar el concurso alrededor de una meta de valoración concreta, Perplexity obliga a los participantes a pensar más allá del hype. También hay un componente de posicionamiento. En un mercado dominado por gigantes, iniciativas como esta permiten a Perplexity captar talento, generar casos de uso reales y demostrar el potencial de su plataforma en contextos empresariales concretos. Más que un concurso, The Billion Dollar Build funciona como un experimento a escala. La pregunta implícita es si la inteligencia artificial puede no solo asistir en la creación de empresas, sino acelerar la aparición de los próximos unicornios. Puede interesarle: Perplexity entra en la guerra de los navegadores con IA
- Meta reconstruye su apuesta en IA con Muse Spark, el primer modelo de su nueva era
La compañía presenta Muse Spark, el debut de Meta Superintelligence Labs liderado por Alexandr Wang, y revela una reingeniería total de su infraestructura de IA para competir en la próxima fase del sector. La carrera por la inteligencia artificial general no solo se libra con modelos más potentes, sino con la capacidad de reinventar los cimientos sobre los que se construyen. Eso es precisamente lo que intenta demostrar Meta con el lanzamiento de Muse Spark, el primer modelo surgido de su nueva división Meta Superintelligence Labs. El anuncio no es solo técnico, es estratégico. Según Alexandr Wang, ahora al frente de esta nueva unidad, la empresa ha reconstruido su plataforma de IA desde cero. Esto incluye nueva infraestructura, arquitectura y flujos de datos, una decisión que apunta a romper con limitaciones heredadas y acelerar el desarrollo de sistemas más avanzados. La narrativa detrás de Muse Spark es clara: no se trata de una iteración más, sino de un reinicio. En un contexto donde competidores como OpenAI, Google y Anthropic escalan rápidamente, Meta busca posicionarse no solo como un actor relevante, sino como un arquitecto de la próxima generación de inteligencia artificial. El rediseño integral sugiere un cambio de enfoque. En lugar de optimizar sobre sistemas existentes, Meta apuesta por una base completamente nueva que le permita escalar modelos más complejos, mejorar la eficiencia computacional y, potencialmente, integrar capacidades multimodales más avanzadas desde el inicio. Este movimiento también revela una tensión creciente en la industria: el desarrollo de IA ya no depende únicamente del talento o los datos, sino de la capacidad de construir infraestructura propia que soporte modelos cada vez más exigentes. Muse Spark, en ese sentido, es tanto un producto como una declaración de intenciones. En el fondo, Meta está jugando un juego de largo plazo. Y con Wang como figura central, la compañía parece apostar a que la próxima gran ventaja competitiva no será el modelo en sí, sino el sistema completo que lo hace posible. Lea también: Meta redefine el desempeño: la IA será el nuevo estándar
- La gira del CyberSec Summit inicia en República Dominicana: una cita clave para analizar el futuro de la ciberseguridad en la región
El evento reunirá a líderes, expertos y ejecutivos del sector tecnológico el próximo 16 de abril en Santo Domingo, con una agenda centrada en inteligencia artificial, protección de datos y nuevas amenazas digitales. El próximo 16 de abril, República Dominicana será sede de una nueva edición del CyberSec Summit, uno de los encuentros más relevantes de la región en materia de ciberseguridad. El evento se desarrollará en el Hotel Intercontinental de Santo Domingo y convocará a especialistas, empresas y tomadores de decisión para debatir los principales desafíos y tendencias que atraviesan la seguridad digital en América Latina. Organizado como una plataforma de intercambio de conocimiento y networking, el CyberSec Summit tiene como objetivo fortalecer la madurez digital de las organizaciones, promover buenas prácticas en seguridad de la información y ofrecer una visión estratégica frente a un escenario cada vez más complejo, marcado por la sofisticación de las amenazas y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial. Un espacio para entender la nueva ciberseguridad El evento combinará conferencias, paneles y espacios de conversación diseñados para abordar problemáticas críticas como la protección de datos, la gestión de infraestructuras, los ataques distribuidos y la automatización de la ciberdefensa. La jornada comenzará con el conversatorio “Panorama de ciberseguridad en República Dominicana: madurez digital, exposición al riesgo y brechas críticas” , donde referentes del ecosistema local analizarán el estado actual del país en términos de seguridad digital y los principales desafíos que enfrentan las organizaciones. A lo largo del día, la agenda incluirá presentaciones técnicas y estratégicas como: “Protección de datos en la era cloud” , centrada en estrategias de cumplimiento y defensa en entornos híbridos. “Evolución de la gestión de endpoints hacia DEX” , que abordará la transformación de la gestión de dispositivos en un contexto de experiencia digital. “DDoS: el arma silenciosa contra los servicios digitales” , enfocada en uno de los vectores de ataque más utilizados contra infraestructuras críticas. “Rediseñando la ciberdefensa en la era de los agentes de IA” , donde se analizará cómo la inteligencia artificial está redefiniendo los modelos de protección. Uno de los puntos más relevantes será el panel " Agentic AI en ciberseguridad: ¿autonomía o riesgo?" , que reunirá a expertos para debatir el impacto de los sistemas autónomos en la seguridad, explorando tanto sus beneficios como los riesgos asociados a su implementación. Una gira regional con foco en la resiliencia digital El CyberSec Summit forma parte de una gira regional que recorrerá también Costa Rica, el 10 de septiembre, y Panamá el 18 de noviembre, consolidándose como un espacio itinerante para impulsar la colaboración entre actores del ecosistema tecnológico. Cada parada adapta su contenido a las particularidades del mercado local, manteniendo un eje común: la necesidad de construir organizaciones más resilientes frente a las amenazas digitales. En este contexto, la edición de República Dominicana adquiere especial relevancia, dado el crecimiento sostenido del país en términos de digitalización y su creciente exposición a riesgos cibernéticos. Para conocer más detalles sobre el evento, la gira 2026 y acceder al proceso de inscripción, se puede visitar el sitio oficial: https://www.cybersecsummit.com/ Le puede interesar: CyberSec Summit Costa Rica 2025: transformando la protección en la era digital
- Glasswing: la apuesta de Anthropic por una IA más segura y operativa
La empresa busca redefinir cómo se integran los modelos de IA en entornos empresariales, priorizando control, seguridad y ejecución práctica frente al despliegue indiscriminado. En un ecosistema saturado de promesas sobre agentes autónomos, Anthropic introduce Glasswing como una respuesta a uno de los mayores déficits actuales de la inteligencia artificial: la confiabilidad en entornos reales. El anuncio, publicado por la propia compañía, posiciona a Glasswing no como un modelo más, sino como una arquitectura orientada a operaciones empresariales concretas. En lugar de enfocarse exclusivamente en capacidad generativa, el sistema prioriza control, auditabilidad y seguridad, tres variables que se han vuelto críticas a medida que la IA abandona los laboratorios y entra en procesos de negocio. La oportunidad es evidente. Según proyecciones de Gartner, cerca de la mitad de las aplicaciones empresariales incorporarán agentes de IA en el corto plazo, impulsadas por avances en memoria contextual y automatización de flujos de trabajo . Pero ese crecimiento viene acompañado de un problema estructural: la falta de confianza. Hoy, apenas unos 130 proveedores ofrecen capacidades genuinamente autónomas entre miles que afirman hacerlo, un fenómeno que el mercado ya describe como “agent washing”. En ese contexto, Glasswing se presenta como una infraestructura diseñada para reducir ese ruido, permitiendo a las organizaciones entender, supervisar y limitar el comportamiento de los sistemas. El enfoque refleja un cambio más amplio en la industria. La IA ya no se evalúa solo por su potencia, sino por su capacidad de integrarse de manera segura en sistemas existentes. Esto implica trazabilidad de decisiones, control de datos y alineación con políticas internas, especialmente en sectores regulados. La propuesta de Anthropic también dialoga con una tendencia geopolítica emergente. Gartner proyecta que el 35% de los países operará con plataformas de IA regionales hacia 2027, impulsados por necesidades de soberanía tecnológica y cumplimiento normativo. En ese escenario, herramientas como Glasswing pueden funcionar como capas de gobernanza sobre modelos diversos, más que como soluciones cerradas. Lo que está en juego es la transición de la IA como herramienta experimental a infraestructura crítica. Glasswing no compite únicamente en capacidades técnicas, sino en la promesa de hacer la inteligencia artificial utilizable a escala, sin comprometer seguridad ni control. En un mercado donde la confianza es el recurso más escaso, esa puede ser la verdadera innovación. Puede interesarle: Privacidad de los datos en la era de la IA se convierte en el nuevo reto para la confianza digital, señalan expertas
- Presentan nueva plataforma digital en Panamá para fortalecer la toma de decisiones en ciencia y tecnología
Se lanzó el SIECTI, un sistema que centraliza datos estratégicos y promueve la transparencia en el ecosistema de innovación. El fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación en Panamá avanza con la incorporación de herramientas digitales que facilitan el acceso a información clave para la toma de decisiones. En este contexto, el país apuesta por la analítica de datos como un pilar para mejorar la planificación y el desarrollo del sector. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) anunció el lanzamiento del Sistema Integrado Estadístico en Ciencias, Tecnología e Innovación (SIECTI), una nueva plataforma digital disponible en siectidatos.senacyt.gob.pa que centraliza, organiza y publica datos estratégicos del ecosistema científico y tecnológico nacional. El SIECTI ha sido desarrollado y es administrado por la Senacyt como un sistema centralizado que permite organizar, procesar y difundir información relevante, facilitando su acceso y análisis por parte de distintos actores. “El SIECTI es clave para analizar avances y retos del sistema científico, fortaleciendo la colaboración entre sectores. Esta herramienta promueve la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso abierto a estadísticas nacionales actualizadas”, destacó Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de la institución. La plataforma está dirigida a actores del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación, incluyendo gobierno, academia, empresas y sociedad civil, quienes podrán acceder a información actualizada para analizar tendencias, evaluar resultados y formular políticas públicas más efectivas. Entre sus principales funcionalidades, el sistema integra datos de distintos programas y líneas de acción de la Senacyt, permitiendo consultar indicadores como el número de proyectos de investigación, becas otorgadas, inversión en investigación científica y desarrollo tecnológico, así como la cantidad de docentes vinculados al sistema. Además, el SIECTI incorpora tableros interactivos que facilitan la visualización e interpretación de los datos, promoviendo el acceso a información clara y estructurada para una mejor comprensión del desempeño del país en materia científica y tecnológica. Esta iniciativa se enmarca dentro de los esfuerzos institucionales de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para fortalecer el sistema nacional de innovación, alineándose con las metas del país y con instrumentos estratégicos como el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Pencyt), consolidando así una base sólida para el desarrollo basado en evidencia. Lea también: China tiene más robots industriales que todo el resto del mundo combinado
- CallPilot.ai: los agentes de IA llegan con fuerza en insurtech
La evolución de los canales de atención, junto al auge de la IA generativa, está transformando el mercado asegurador. En esta edición, Hugues Bertin, Founder & CEO de Digital Insurance LatAm, conversa con Camilo Cruz, ex CEO de Unit y hoy impulsor de CallPilot.ai, una solución que redefine la atención al cliente en seguros. Por Hugues Bertin, Founder & CEO de Digital Insurance LatAm CallPilot.ai es una plataforma de automatización con agentes de inteligencia artificial capaces de gestionar flujos de seguros, banca y comercio a través de llamadas telefónicas y WhatsApp. La solución nació dentro de Proxima, una empresa de BPO especializada en aseguradoras, con una misión tan clara como disruptiva: automatizar procesos operativos tradicionalmente humanos y elevar de forma tangible la experiencia del cliente. Hace dos años, enfrentados a cuellos de botella en atención al cliente, picos de demanda, eventos imprevistos y largos tiempos de espera, el equipo se propuso un objetivo ambicioso: automatizar al menos el 30% de las llamadas que gestionaba su propio BPO. Hoy no solo alcanzaron esa meta, sino que la superaron. Más del 32% de las llamadas inbound ya se atienden de forma automatizada, principalmente para avisos de siniestros y consultas generales. Este logro permitió liberar capacidad operativa, reasignar recursos y convertir la solución en un producto SaaS independiente, hoy utilizado por aseguradoras, bancos y call centers en Estados Unidos y América Latina. Los indicadores acompañan el crecimiento. CallPilot.ai mantiene un NPS promedio superior a 70 puntos, elimina los tiempos de espera ofreciendo atención inmediata 24/7 en inglés y español, genera más de 5.000 avisos de siniestro por trimestre, gestiona más de 50.000 llamadas de cobranza mensuales y envía más de 100.000 mensajes vía WhatsApp cada mes. Además, los clientes que integran la solución incrementan en promedio un 25% la contactabilidad de sus campañas outbound. Aunque el mercado está saturado de soluciones con el apellido “.ai”, CallPilot.ai se define como una plataforma de automatización con capacidad agéntica. A diferencia de un agente de IA tradicional, enfocado en una tarea puntual, permite configurar múltiples agentes que interactúan entre sí y ejecutan procesos de forma autónoma. Un mismo flujo puede recibir una llamada, clasificarla, derivarla a un agente humano, activar otro agente automatizado o resolver la consulta de punta a punta según los lineamientos del negocio. En el sector asegurador, los principales puntos de dolor que buscan resolver son recurrentes: largos tiempos de espera, alta carga operativa en tareas repetitivas, baja contactabilidad en campañas outbound y la necesidad de ofrecer atención continua. Hoy la plataforma automatiza procesos como avisos de siniestros, cotizaciones, suscripción y emisión de pólizas vía WhatsApp, renovaciones y campañas de cobranza, combinando IA y equipos humanos según la complejidad del caso. Uno de los hitos que impulsó definitivamente el producto ocurrió en octubre de 2024, cuando una aseguradora de auto y hogar en Estados Unidos enfrentó el impacto del huracán Milton en Florida. En apenas 48 horas debía gestionar cerca de 800 reclamos, una demanda imposible de absorber con su capacidad instalada. CallPilot.ai se activó para manejar todas las llamadas no críticas y, en solo una semana, la IA gestionó más de 300 avisos de siniestro. Desde entonces, el sistema permanece activo como parte de la operación regular. Otro caso llamativo surgió en República Dominicana, donde automatizaron la venta del Seguro de Ley vía WhatsApp. La flexibilidad del sistema fue tal que terminó siendo adoptado por una gran importadora de repuestos, capaz de interpretar notas de voz extremadamente coloquiales y responder con precisión técnica, incluso en contextos informales que tradicionalmente requerían intervención humana. Frente al auge de los agentes de IA, Camilo identifica dos caminos: organizaciones que intentan desarrollar soluciones agénticas in-house con altos costos, largos plazos y mucho ensayo y error y compañías que ofrecen soluciones listas para usar. En ese escenario, CallPilot.ai apuesta por diferenciarse enfocándose en industrias altamente reguladas como seguros y banca, respaldándose en certificaciones como ISO 27001 y en una interfaz simple que permite a los clientes modificar y fortalecer sus flujos sin costos por cambios. Su modelo es por consumo: cuanto más se utiliza la plataforma, más valor genera. En lugar de pruebas de concepto eternas, trabajan con pilotos vinculantes. Definen métricas claras y objetivas, bajo control de la herramienta, y no facturan hasta que el piloto entra en producción y cumple los objetivos acordados. Si no funciona, el cliente no paga. Este enfoque acelera la adopción y favorece el escalamiento progresivo. La omnicanalidad más eficiente, según Camilo, es híbrida: la IA se ocupa de los casos de alta frecuencia y baja variabilidad, mientras los equipos humanos se concentran en situaciones complejas o de mayor valor. En una aseguradora de Chicago, esta combinación redujo el tiempo de espera de cuatro minutos a solo 16 segundos, elevó el NPS de 55 a 71 y disminuyó la rotación del personal del call center. Lejos de canibalizar el BPO, la automatización lo fortaleció. Permitió retener talento senior, escalar la operación y mejorar la propuesta de valor sin aumentar costos. “El futuro será el de call centers con súper-agentes humanos apoyados por un pequeño ejército de agentes de IA”, concluye Camilo. Y todo indica que el call center, lejos de desaparecer, tiene mucho por ganar. Le puede interesar: Meanwhile: la primera aseguradora de vida denominada en Bitcoin












