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  • El “clásico” de la ciberseguridad: un duelo entre defensas y atacantes de cara al Mundial de Fútbol 2026

    A meses de que el balón comience a rodar en Norteamérica, el Mundial 2026 ya disputa otro partido menos visible pero igual de decisivo: el de la ciberseguridad. En esta columna, Arturo Torres, director de inteligencia contra amenazas para FortiGuard Labs de Fortinet en Latinoamérica y el Caribe, advierte que la hiperconectividad que hará posible una experiencia digital sin fricciones para millones de aficionados también ampliará el terreno de juego para el fraude, el phishing y las estafas potenciadas por inteligencia artificial. En un evento donde cada clic, pago y conexión Wi-Fi cuenta, la verdadera final se jugará entre defensas tecnológicas y atacantes cada vez más sofisticados. Por Arturo Torres, director de inteligencia contra amenazas para FortiGuard Labs de Fortinet en Latinoamérica y el Caribe En unos meses Canadá, México y Estados Unidos se convertirán en los epicentros de la pasión futbolística mundial. Sin embargo, mientras las selecciones afinan sus tácticas y los aficionados preparan sus camisetas, hay otro partido que ya ha comenzado a jugarse de manera silenciosa, veloz y constante: el clásico de la ciberseguridad. Un evento de esta magnitud es para los ciberatacantes, lo que para los jugadores sería el llegar a la final: una oportunidad máxima de éxito. En este 2026, el panorama digital en la región se encuentra en un punto donde la innovación tecnológica y la prevención de fraudes serán factores de gran importancia. Cuando hablamos del Mundial, pensamos en goles, festejos y turismo, pero desde una perspectiva de ciberseguridad, este hito es una inmensa red de datos. Cada aficionado que entre a un estadio llevará consigo un dispositivo móvil, consumirá datos, realizará pagos electrónicos y buscará redes Wi-Fi para compartir su experiencia. Esta hiperconectividad es una maravilla de la innovación, pero también expande la posible superficie de ataque a través de fraudes y estafas. Los ciberatacantes son oportunistas y utilizan la ingeniería social, buscando engañar a las personas apelando a sus emociones y ¿qué emoción podría ser más fuerte para un fanático que el deseo de formar parte de algún partido entre sus equipos favoritos? Uno de los fraudes más comunes será el phishing temático a través de correos electrónicos o mensajes de WhatsApp con ofertas increíbles de boletos o paquetes de viaje VIP. Estos mensajes, hoy potenciados por la inteligencia artificial (IA), carecen de errores ortográficos y utilizan logotipos e imágenes que son realmente similares a los oficiales con el objetivo de que, en la emoción del momento, el usuario haga clic en un enlace malicioso y entregue sus datos bancarios o sus contraseñas. También veremos el auge de las estafas de transmisiones en vivo. Los aficionados que no puedan asistir al estadio buscarán opciones para ver los partidos en línea y aparecerán diversos sitios web que ofrecen streaming gratuito a cambio de descargar un pequeño archivo o registrarse con una tarjeta de crédito solo para verificación. En la mayoría de los casos, lo que el usuario está descargando es un virus que tomará control de su dispositivo. Para el sector empresarial, este evento deportivo representa una oportunidad de oro, pero también una importante responsabilidad. Desde las grandes cadenas hoteleras hasta los pequeños comercios que aceptarán pagos digitales, todos son parte de la cadena de suministro del país. Una empresa que sufre un ciberataque durante el torneo no solo pierde dinero o datos, sino que pierde la confianza de un mercado internacional que nos está observando. En este sentido, la implementación de soluciones tecnológicas avanzadas ya no es un lujo. Las empresas deben entender que el cibercrimen hoy es una industria automatizada. Por ello, la respuesta debe ser igualmente tecnológica a través del uso de IA o sistemas unificados en la nube para la detección de amenazas, teniendo una integración total que proteja desde la computadora de la oficina hasta el teléfono móvil del empleado que trabaja vía remota. Las inversiones en tecnología y ciberseguridad durante este periodo estarán contribuyendo a la creación de un ecosistema digital robusto que atraerán más inversiones incluso después del Mundial. Al finalizar el Mundial 2026, cuando el último aficionado regrese a su casa y los estadios queden en silencio, la verdadera victoria no solo se medirá en goles, sino en la capacidad que demostremos para proteger la identidad, el patrimonio y la privacidad de cada individuo que forme parte de esta historia. Le puede interesar: Innovación, ciberseguridad e interoperabilidad marcan la agenda de GovTech 2.0 en Panamá

  • Google impulsa la creatividad con Nano Banana 2, su nueva generación de IA para imágenes

    La empresa lanzó Nano Banana 2 (también conocido como Gemini 3.1 Flash Image), un modelo de generación y edición de imágenes basado en inteligencia artificial que combina alta fidelidad visual con aceleración ultrarrápida, ofreciendo capacidades avanzadas para usuarios y desarrolladores en servicios como Gemini, Search, Lens y Studio. Google ha vuelto a subir la apuesta en la carrera por la inteligencia artificial con el lanzamiento de Nano Banana 2 , su modelo de generación de imágenes IA que representa un salto evolutivo en calidad, velocidad y versatilidad. Integrado en su ecosistema de productos basados en Gemini, este nuevo modelo busca democratizar capacidades antes reservadas a herramientas profesionales, al mismo tiempo que responde a la meteórica demanda de sistemas visuales asistidos por IA. Durante su despliegue, Nano Banana 2  se ha convertido en el motor de generación predeterminado en la aplicación Gemini de Google (incluyendo los modos Fast, Thinking y Pro) así como en la función AI Mode de Google Search y Google Lens, extendiéndose también a herramientas de vídeo como Flow y plataformas para desarrolladores mediante API en Vertex AI y AI Studio. Desde su introducción, el primer modelo Nano Banana  adquirió una enorme tracción: atrajo a 13 millones de nuevos usuarios a la aplicación Gemini en apenas cuatro días y facilitó la creación de más de 5 000 millones de imágenes para octubre de 2025. Con Nano Banana 2 , Google promete mejorar la fidelidad visual, la consistencia de múltiples sujetos dentro de una sola imagen y la precisión en el seguimiento de instrucciones complejas, con soporte de resolución desde 512 pixeles hasta 4K. Además, el modelo incorpora capacidades avanzadas como renderizado de texto dentro de las imágenes, traducción localizada y un control creativo más fino sobre la iluminación y texturas. La expansión de la herramienta a 141 países y ocho idiomas también abre nuevas oportunidades para creadores internacionales. Google ha subrayado que esta generación mantiene la compatibilidad con estándares de trazabilidad de contenidos, como SynthID y las credenciales de contenido C2PA, respondiendo así a crecientes preocupaciones sobre la procedencia y autenticidad de las imágenes generadas por IA. Con Nano Banana 2 , Google no solo compite con rivales como OpenAI en generación visual, sino que también estrecha la brecha entre herramientas de consumo masivo y capacidades profesionales, proporcionando una plataforma que puede llegar desde creadores individuales hasta flujos de trabajo corporativos en publicidad, diseño gráfico y producción de contenidos multimedia. Le puede interesar: Airtable presentó Hyperagent, una plataforma para desplegar agentes de IA con alcance empresarial

  • El mercado global de smartphones encara la mayor caída histórica en 2026

    Un informe de IDC proyecta que los envíos mundiales de teléfonos inteligentes caerán casi 13% este año, la contracción más profunda registrada, impulsada por una crisis de chips de memoria exacerbada por la explosión de la demanda de inteligencia artificial. La industria de los teléfonos móviles, que durante décadas ha sido un pilar del crecimiento tecnológico global, está en el umbral de un desplome sin precedentes. Según un informe de IDC , los envíos de smartphones se anticipan a caer un 12,9 % en 2026, hasta aproximarse a 1,12 mil millones de unidades, su nivel anual más bajo en más de una década. Esta caída sería la mayor en la historia del sector, superando con creces las caídas anteriores registradas aún durante crisis económicas globales. Francisco Jeronimo, vicepresident of Worldwide Client Devices de IDC, ha descrito este fenómeno como un “choque de la cadena de suministro similar a un tsunami”, donde la escasez de chips de memoria DRAM ha elevado los costos y restringido la producción de dispositivos de gama baja y media, segmentos que históricamente constituyen la mayor parte del volumen de ventas globales. Las causas del retroceso son tan claras como preocupantes: la demanda de chips de memoria utilizados en infraestructura de inteligencia artificial por parte de gigantes tecnológicos (incluidos Meta, Google y Microsoft) ha absorbido una proporción desproporcionada de la producción mundial de DRAM, reduciendo drásticamente la disponibilidad para dispositivos móviles y otras categorías de electrónica de consumo. Esto ha impulsado el precio de los componentes clave y erosionado las márgenes en dispositivos de menor costo. El impacto se siente en múltiples frentes. Se espera que el precio promedio de venta (ASP) de los smartphones alcance un récord de 523 dólares en 2026, un salto de alrededor del 14 % respecto al año anterior, mientras que los dispositivos de menos de 100 dólares (clave para mercados emergentes) pueden volverse económicamente inviables. La contracción obligará a algunos fabricantes de Android de menor escala a reconsiderar su viabilidad en el mercado, mientras que marcas más sólidas como Apple y Samsung podrían consolidar aún más su liderazgo si logran absorber mejor los aumentos de precios y gestionar cadenas de suministro más resilientes. En el fondo de esta crisis de memoria también hay un cambio estructural en la demanda tecnológica global: los chips diseñados para soportar cargas intensivas de IA consumen cantidades de memoria mucho mayores que los dispositivos de consumidor, provocando un reordenamiento de prioridades industriales que redefine qué mercados prosperan y cuáles se contraen. Le puede interesar: HONOR Magic 8 Pro llega a Panamá para redefinir el mercado premium con IA y máxima potencia

  • Jack Dorsey reemplazó 4.000 puestos en Block por IA

    En una de las reestructuraciones más radicales del sector fintech en 2026, la compañía del cofundador de Twitter anunció el despido de cerca del 40% de su fuerza laboral, atribuyendo la decisión a los profundos cambios operativos impulsados por la inteligencia artificial. Block, Inc. , la empresa de tecnología financiera cofundada por Jack Dorsey y matriz de Square y Cash App, está redefiniendo su estructura organizativa en torno a la inteligencia artificial. En un anuncio que ha sacudido al mercado, la compañía comunicó que recortará aproximadamente 4 000 puestos de trabajo, reduciendo su plantilla global de más de 10 000 empleados a cerca de 6 000, como parte de un plan para “poner la inteligencia en el núcleo de todo lo que hacemos”. A diferencia de la mayoría de rondas de despidos que citan recortes de costos como causa principal, Block ha vinculado directamente la reestructuración con las capacidades de sus propias herramientas de inteligencia artificial, subrayando que estas permiten equipos más pequeños y planos para operar con mayor eficiencia en un contexto competitivo donde la automatización profunda es ya una ventaja estratégica. La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de Block se dispararon más de 20 % tras el anuncio, reflejando la aprobación de los inversores por una visión de crecimiento a largo plazo centrada en tecnología avanzada. No obstante, la jugada también ha encendido debates sobre el impacto real de la IA en el empleo tecnológico, dado que no se trata de una reducción por mal desempeño financiero sino por una “transformación de cómo funciona la empresa”. Los paquetes de compensación anunciados para los empleados afectados incluyen 20 semanas de salario base, una semana adicional por cada año de servicio, seis meses de cobertura de salud, la vesting de acciones hasta fin de mayo y un estipendio de 5 000 dólares para apoyar la transición profesional. Dorsey ha reconocido que esta es una de las decisiones más difíciles en la historia de la compañía, pero afirmó que era necesario actuar con rapidez para acomodar la forma en que las herramientas de inteligencia están redefiniendo las labores rutinarias y estratégicas. El CEO calificó este momento como un punto de inflexión para el sector: anticipó que “la mayoría de las empresas hará cambios similares en el plazo de un año”, impulsadas por la eficiencia que las soluciones inteligentes pueden ofrecer. Aunque los analistas coinciden en que la IA representa una palanca de productividad sustancial, la medida de Block plantea interrogantes críticos sobre la futura relación entre automatización y empleo, y sobre cómo las empresas equilibrarán la innovación sin sacrificar capital humano en el proceso. Le puede interesar: CEO de Mistral afirma que más de la mitad del software empresarial podría ser reemplazado por IA

  • Ciberseguridad a ciegas: por qué gastamos fortunas en muros si no sabemos qué protegemos

    Invertir millones en ciberseguridad sirve de poco si fallamos en la premisa más básica: no se puede defender lo que no se conoce. Mientras las organizaciones se obsesionan con blindar el perímetro ante ataques que no dan tregua, a menudo descuidan el inventario interno. Esa falta de visibilidad real sobre los datos y activos es, hoy por hoy, una vulnerabilidad mucho más crítica y frecuente que cualquier amenaza externa. Por Aneyka Esilka Hurtado Mena, Profesora de la Facultad de Informática, Electrónica y Comunicación de la Universidad de Panamá. Si miramos lo que ha pasado en la última década, casi todo el debate en ciberseguridad se ha centrado en qué tan sofisticados son los "malos" de la película. Se habla mucho del  Ransomware as a Service  (básicamente, el alquiler de herramientas para secuestrar datos) o de ataques que parecen salidos de una novela de espías. Sin embargo, cuando uno se pone a revisar con lupa las brechas de seguridad más graves de los últimos cinco años, aparece un patrón que inquieta bastante y que no es tan espectacular: la mayoría de los desastres no ocurren porque el atacante fuera un genio invisible, sino porque la empresa tenía "puertas traseras" abiertas que ni sabía que existían. Es lo que llamamos la paradoja de la defensa ciega: construir castillos inexpugnables para proteger cosas que importan poco, mientras dejamos las joyas de la corona tiradas en un rincón oscuro sin vigilancia. Hemos digitalizado todo tan rápido que los equipos de seguridad han perdido el control del terreno. Las viejas fronteras ya no sirven. Ahora, con la mezcla de nubes híbridas, el trabajo remoto y miles de dispositivos IoT enganchados a la red, la superficie de ataque se ha vuelto inmanejable para la capacidad de vigilancia humana actual. Antiguamente, tener visibilidad era tan simple como saber qué computadoras estaban enchufadas en la oficina. Hoy, el desafío es monumental: implica rastrear contenedores digitales que aparecen y desaparecen en la nube, controlar quién accede desde fuera y lidiar con el fenómeno del  Shadow IT . Con este término nos referimos a esa práctica tan común donde los empleados, buscando agilidad, utilizan aplicaciones o servicios no autorizados por la empresa, como nubes personales o herramientas gratuitas, creando puntos ciegos invisibles para el equipo de seguridad. Carecer de un inventario actualizado de todo esto es, hoy por hoy, un riesgo mucho mayor que cualquier virus nuevo. Ahora bien, entender la "visibilidad" va más allá de hacer una lista de computadoras. Gestionar el riesgo de verdad significa entender el contexto del negocio: ¿qué datos sensibles pasan por ese servidor viejo? ¿Quién tiene permiso para entrar a esa base de datos crítica? Muchas organizaciones cometen el error de meter todo en el mismo saco, protegiendo igual a la impresora del pasillo que al servidor donde guardan las patentes. Sin clasificar qué es importante y qué no, los equipos de seguridad terminan agobiados por un exceso de alertas, persiguiendo falsos problemas mientras las amenazas reales se mueven lateralmente por la red sin que nadie se dé cuenta. Y luego está el gran agujero negro: los proveedores externos. El caso de SolarWinds en 2020 fue el despertar forzoso para todos. Nos enseñó que ya no hace falta atacar de frente; basta con infiltrarse en una actualización de software legítima. Los atacantes no rompieron la puerta principal de miles de empresas, simplemente se colaron a través de un proveedor de confianza, demostrando que tu seguridad depende enteramente del eslabón más débil de tu cadena.  Esto nos enseñó que confiar ciegamente en un proveedor puede abrir un hueco en nuestras defensas. Las empresas suelen no tener ni idea de cuán seguros son sus socios, asumiendo que, si ellos mismos están 'parchados', todo está bien. Pero la realidad es que, al conectar sistemas mediante APIs (esas interfaces que permiten que dos aplicaciones hablen entre sí), la vulnerabilidad de un proveedor se contagia al instante al cliente. Gestionar el riesgo hoy exige mirar más allá de las cuatro paredes de la empresa. Deberíamos empezar a usar más el término "Deuda de Visibilidad". Es parecido a la deuda técnica: se acumula cuando preferimos implementar cosas rápido en lugar de documentar y controlar. Cada vez que lanzamos un nuevo servicio sin conectarlo al sistema de monitoreo, o le damos acceso temporal a alguien y olvidamos quitárselo, esa deuda crece. Con el tiempo, se crea una especie de niebla interna donde los equipos de operaciones de seguridad (SecOps) tienen que adivinar si algo raro es normal o un ataque, lo que retrasa muchísimo la reacción cuando pasa algo de verdad. La visibilidad es también la base para aguantar el golpe y recuperarse. Si te cae un  ransomware , la diferencia entre un susto y el cierre del negocio está en saber exactamente qué se infectó y dónde están las copias de seguridad limpias. Sin un mapa claro que diga qué aplicación depende de qué servidor, los planes de recuperación son pura teoría. Las empresas que no tienen este nivel de detalle tardan semanas en volver a operar porque, básicamente, no confían en sus propios sistemas recuperados por miedo a que el virus siga ahí escondido. Y, curiosamente, tener demasiadas herramientas de seguridad a veces empeora las cosas. La empresa promedio usa docenas de programas distintos que no se hablan entre sí, creando islas de información. El cortafuegos ve una cosa, el antivirus otra y el sistema de identidades una tercera. Al no tener una "fuente única de verdad", los analistas pierden tiempo juntando datos en hojas de cálculo, un proceso lento y donde es fácil equivocarse.  Aunque la industria se llene de siglas prometedoras como XDR (Detección y Respuesta Extendida) o las cada vez más necesarias CNAPP (Plataformas de Protección de Aplicaciones Nativas de la Nube), la tecnología es papel mojado si no existe una cultura real de vigilancia.  Ocurre algo similar con la presión legal: normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) o los estándares de seguridad de datos para tarjetas de pago (PCI-DSS) han forzado a las empresas a encender la luz sobre sus activos. El problema es que, demasiadas veces, esta visibilidad se busca sólo para cubrir el expediente burocrático y no como una estrategia de defensa genuina.Los auditores piden saber dónde están los datos sensibles, y es ahí cuando a muchos les entra el pánico al ver el desorden que tienen. Una gestión de riesgos inteligente usa estas normas como base para asegurarse de que la visibilidad sobre los datos personales sea algo de todos los días, no sólo cuando viene la auditoría. Por último, el factor humano sigue siendo impredecible. Los ataques de ingeniería social o  phishing  (esos correos engañosos para robar datos) se aprovechan de que no vigilamos cómo se comportan los usuarios. Si una cuenta legítima empieza a bajar gigabytes de información a las 3 am ¿es un empleado muy trabajador o alguien que robó la contraseña? Sin sistemas de Análisis de Comportamiento de Usuarios y Entidades (conocidos técnicamente como UEBA), que aprenden automáticamente qué es lo 'normal' para cada empleado, distinguir entre un compañero y un intruso es casi imposible antes de que el daño esté hecho. En resumen, para los próximos cinco años, hay que cambiar el chip. Invertir en la última herramienta de inteligencia artificial servirá de poco si no arreglamos primero lo básico. La tesis es clara: no hay seguridad si no hay observabilidad. Las empresas que sobrevivan no serán las que tengan murallas más altas, sino las que tengan la luz encendida en todos sus rincones digitales, entendiendo que, en este mundo, lo que no ves es lo que te va a hacer daño. Le puede interesar: IA agéntica: el nuevo frente de la seguridad informática

  • HONOR Magic 8 Pro llega a Panamá para redefinir el mercado premium con IA y máxima potencia

    El nuevo dispositivo apuesta por fotografía avanzada, autonomía extendida y seguridad basada en IA para competir en la gama alta. El mercado global de smartphones continúa evolucionando hacia dispositivos cada vez más inteligentes, resistentes y centrados en la experiencia del usuario. En este contexto, la integración de inteligencia artificial (IA) y hardware de alto rendimiento se ha convertido en un factor clave para diferenciar a las marcas dentro del segmento premium. En Panamá, esta tendencia cobra fuerza con la llegada oficial de la serie Magic de HONOR, encabezada por el nuevo HONOR Magic 8 Pro, un equipo que busca establecer un nuevo estándar en la gama alta al combinar potencia, durabilidad y un ecosistema integral de inteligencia artificial. Uno de los pilares de este lanzamiento es la fotografía. El dispositivo incorpora el sistema AiMAGE, liderado por una cámara telefoto ultra nocturna de 200 megapíxeles con sensor de 1/1.4 pulgadas y apertura f/2.6. Esta configuración permite un zoom óptico de 3.7x y un AI Super Zoom de hasta 100x, con el objetivo de capturar detalles incluso en escenarios de baja o nula iluminación. Además, integra una cámara principal ultra nocturna de 50 megapíxeles y un lente ultra gran angular de 50 megapíxeles con capacidades macro. El equipo también destaca por su estabilidad, gracias a la Certificación CIPA Nivel 5.5, considerada la más alta del sector, lo que reduce el desenfoque por movimiento en fotografía y video. Con ello, la marca busca atraer tanto a creadores de contenido como a usuarios que priorizan calidad visual. La inteligencia artificial es otro eje central del dispositivo. El HONOR Magic 8 Pro incorpora funciones como Magic Color, que aplica gradación cinematográfica en tiempo real mediante segmentación semántica. Asimismo, incluye un botón físico de IA para acceder de forma directa a herramientas como el borrador inteligente, la expansión de imágenes y el agente de configuración. En materia de seguridad, el sistema permite detectar deepfakes y clonación de voz durante videollamadas. En rendimiento, el smartphone integra la plataforma Snapdragon 8 Elite Gen 5 de 3 nanómetros, diseñada para ejecutar aplicaciones exigentes y juegos de alta demanda. La tecnología de generación de cuadros por inteligencia artificial permite alcanzar hasta 120 cuadros por segundo en videojuegos, lo que refuerza su posicionamiento entre usuarios que buscan alto desempeño. Para sostener este nivel de potencia, el dispositivo incorpora una batería de silicio-carbono de 7100 mAh, orientada a ofrecer más de un día de uso intensivo. También incluye carga rápida HONOR SuperCharge de 100W por cable y 80W inalámbrica, lo que reduce significativamente los tiempos de recarga. La experiencia visual se apoya en una pantalla LTPO OLED de 6.71 pulgadas con brillo pico HDR de 6000 nits. En paralelo, integra tecnologías enfocadas en la salud ocular, como atenuación PWM de 4320Hz y el sistema IA Defocus Display, que busca disminuir la fatiga visual durante el uso prolongado. En términos de resistencia, el HONOR Magic 8 Pro cuenta con el cristal NanoCrystal Shield, hasta diez veces más resistente a caídas que el vidrio convencional. Además, posee certificaciones IP68, IP69 e IP69K, lo que refuerza su protección contra agua, polvo y entornos exigentes. El dispositivo ya se encuentra disponible en las principales tiendas de tecnología de Panamá en los colores Oro Amanecer y Negro Terciopelo, con un precio sugerido de 1,399.99 dólares. Incluye 12 meses de garantía de fábrica y soporte técnico especializado en centros autorizados a nivel nacional, con lo que HONOR busca consolidar su presencia en el segmento premium del país. Le puede interesar: Panamá enfrenta brecha crítica en IA agéntica avanzada y busca acelerar su adopción empresarial

  • Innovación, ciberseguridad e interoperabilidad marcan la agenda de GovTech 2.0 en Panamá

    Autoridades y expertos internacionales analizan los desafíos de la transformación digital del Estado y los próximos pasos hacia una gestión pública más eficiente. La transformación digital del Estado continúa posicionándose como uno de los ejes estratégicos para fortalecer la competitividad y mejorar la calidad de los servicios públicos. En un entorno donde la tecnología redefine la relación entre ciudadanos y gobierno, la innovación, la ciberseguridad y la interoperabilidad se consolidan como prioridades en la agenda institucional. Estos temas centraron el debate durante la Segunda Edición de GovTech 2.0: “El Ecosistema de la Innovación Pública”, un encuentro que reunió a líderes del sector público y privado, así como a expertos nacionales e internacionales, para analizar los desafíos y oportunidades de la agenda digital en Panamá y la región. En el evento participó el ingeniero Adolfo Fábrega, administrador general de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG), quien presentó las metas estratégicas de la entidad para 2026. Durante su intervención, destacó los avances del país en materia de transformación digital, fortalecimiento de la ciberseguridad y consolidación de la interoperabilidad entre instituciones públicas. Fábrega también subrayó los resultados obtenidos en la simplificación de trámites y la reducción de la tramitología, orientados a mejorar la eficiencia gubernamental y generar beneficios tangibles para los ciudadanos. Según explicó, la digitalización de procesos no solo optimiza tiempos y costos, sino que fortalece la transparencia y la confianza en la gestión pública. El foro contó además con la participación de figuras del ámbito económico y empresarial, entre ellas Rocío Lorenzo, presidenta ejecutiva y gerente general de CWP; Fausto B. Fernández, viceministro de Economía y Finanzas; y representantes de compañías tecnológicas globales como Amazon Web Services, Microsoft Corporation y Oracle Corporation. Entre los expertos internacionales invitados estuvieron Felipe do Carmo, líder del sector público para América Central y el Caribe en AWS; Edwin Campos, gerente senior de Microsoft para Panamá y Guatemala; Ilya Espino de Marotta, subadministradora y oficial de sostenibilidad de la Autoridad del Canal de Panamá; y Johannes Segura, arquitecto máster de Datos e Inteligencia Artificial para Latinoamérica en Oracle, quienes compartieron experiencias y modelos que están acelerando la innovación en la gestión pública. Las discusiones abordaron aspectos críticos como la protección de datos, la adopción de inteligencia artificial en servicios gubernamentales, la integración de plataformas digitales y la necesidad de construir ecosistemas colaborativos entre Estado y sector privado para impulsar soluciones escalables y sostenibles. La participación de la AIG en GovTech 2.0 reafirma el compromiso del Gobierno Nacional con la modernización institucional y el uso estratégico de la tecnología como motor de desarrollo. El encuentro dejó en evidencia que la interoperabilidad, la ciberseguridad y la innovación no son iniciativas aisladas, sino componentes estructurales para construir un Estado más ágil, seguro y centrado en las necesidades del ciudadano. Le puede interesar: Panamá y Chile sellan alianza estratégica para impulsar la IA en la región

  • La experiencia del cliente evoluciona: así están cambiando las marcas su forma de conectar II

    En la segunda parte de esta columna abordamos cómo la experiencia del cliente pasó a convertirse en una forma más organizada de relacionarse con las personas, porque cuando las marcas entienden mejor a sus audiencias y conectan sus puntos de contacto, la comunicación se vuelve más clara, cercana y relevante, generando elaciones basadas en la confianza. Por Alexander Estupiñan, director de VML Guatemala Dar este paso también implica un cambio en la manera de trabajar. Pensar la experiencia como un sistema permite coordinar mensajes, contenido y canales, logrando coherencia en cada interacción y un recorrido más fluido tanto para las personas como para las organizaciones. En este proceso, la tecnología es el habilitador estratégico. Plataformas robustas son las que permiten tomar decisiones basadas en datos en tiempo real, eliminando la intuición del proceso. Desde VML Guatemala acompañamos a las marcas para convertir esta visión en acciones concretas. Trabajamos junto a sus equipos para ordenar procesos, definir prioridades y diseñar experiencias claras, relevantes y alineadas con los objetivos del negocio. Nuestro enfoque combina estrategia, creatividad y ejecución, con la experiencia como eje central. Gracias a este modelo, VML Guatemala opera hoy como el Adobe Innovation Hub para la región. Desde aquí, exportamos servicios de Experience Engineering para marcas globales, gestionando arquitecturas complejas y personalización masiva con los estándares de calidad más exigentes del mercado norteamericano. Esta capacidad no se improvisa. Lidero a un equipo que ha construido su expertise a lo largo de más de 21 años. Este talento colectivo ha capacitado a más de 1.500 personas y entregado más de 20.000 horas de entrenamiento técnico, consolidando a Guatemala como un referente de talento especializado a nivel mundial. Uno de los principales aprendizajes ha sido que las mejores experiencias surgen cuando los equipos trabajan alineados y con una visión común. La colaboración entre áreas permite que las soluciones sean más claras, escalables y preparadas para crecer junto con las marcas. Seguimos empujando los límites a través de nuestro Innovation Lab, donde cocreamos el futuro de la experiencia digital integrando inteligencia artificial generativa en la cadena de suministro de contenido, siempre bajo nuestra filosofía de poner al humano primero. Pensar la experiencia del cliente como un sistema no es solo una decisión tecnológica. Es una forma más consciente de construir relaciones, entendiendo que cada interacción cuenta. En un entorno en constante cambio, las marcas que adopten esta visión estarán mejor preparadas para adaptarse, crecer y generar valor sostenible en el tiempo. Le puede interesar: La experiencia del cliente evoluciona: así están cambiando las marcas su forma de conectar I

  • En Puerto Rico, la confianza en los bancos se sostiene incluso cuando los fraudes digitales evolucionan

    Una encuesta reciente revela que una proporción significativa de consumidores en Puerto Rico mantiene niveles altos de confianza en las instituciones bancarias tradicionales, incluso mientras percibe que las estafas digitales (incluyendo amenazas con deepfakes y fraudes sofisticados) están creciendo en complejidad y volumen. En un momento en que la expansión de servicios financieros digitales y la sofisticación de los fraudes cibernéticos crecen simultáneamente, los consumidores en Puerto Rico muestran una paradoja interesante: pese al aumento de amenazas tecnológicas, mantienen altos niveles de confianza en la banca tradicional. Según una encuesta citada por News is My Business , 41 % de los consumidores en Puerto Rico considera que las estafas están volviéndose más sofisticadas  (incluyendo amenazas que involucran deepfakes, técnicas de suplantación de voz y fraudes basados en inteligencia artificial) lo que refleja un creciente escepticismo sobre la seguridad de ciertos canales digitales. Al mismo tiempo, y pese a la complejidad creciente de fraudes, estos consumidores confían más en las instituciones bancarias que en alternativas no bancarias  para proteger sus finanzas y datos. Este dato sugiere que la reputación de los bancos como bastiones de seguridad financiera sigue siendo fuerte en la isla, incluso frente al auge de nuevas formas de ataques digitales que explotan tecnologías avanzadas y vectores interconectados. El fenómeno no es exclusivo de Puerto Rico. A nivel global, diversas encuestas han mostrado que aunque las fintech y servicios digitales ganan tracción, muchos usuarios siguen prefiriendo bancos tradicionales para operaciones de alto riesgo o que involucran grandes sumas de dinero, debido a la percepción (o realidad) de mejores mecanismos de protección, auditoría y responsabilidad ante fraudes. Esto ocurre incluso cuando los bancos enfrentan sus propios retos de seguridad. Además, investigaciones tecnológicas recientes sugieren que los fraudes digitales impulsados por inteligencia artificial —como los deepfakes o la suplantación de identidad avanzada— están creciendo no solo en número, sino en efectividad, al explotar canales de comunicación corporativos y personales con ingeniería social cada vez más personalizada. Esto transforma la experiencia de riesgo para los usuarios, que no siempre pueden distinguir señales de alerta sin asistencia técnica. En este contexto, la banca tradicional aparece como un refugio frente a la incertidumbre digital, pero también enfrenta la urgencia de evolucionar sus estrategias de ciberseguridad. Las instituciones que formen alianzas robustas con empresas de ciberprotección y exploten soluciones tecnológicas propias (como autenticación multifactor, monitoreo de comportamiento y análisis en tiempo real) tendrán mayor probabilidad de preservar la confianza del público frente a un entorno de amenazas dinámico. Le puede interesar: Fintech y seguridad: cuando innovar significa blindar los datos

  • Cuál es el país de Latinoamérica que quedó atrapado por la puja tecnológica entre EE.UU. y China

    Estados Unidos presionó con sanciones a altos funcionarios por vínculos con proyecto de telecomunicaciones en alianza con Asia. Estados Unidos impuso restricciones de visado a tres funcionarios chilenos, incluida la máxima autoridad de Transporte y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz , en un gesto de presión política que expone una fractura cada vez más profunda entre Washington y Santiago en torno al papel de China en Latinoamérica. En un discurso en Santiago, el embajador estadounidense Brandon Judd  defendió la medida como una prerrogativa soberana, afirmando que Washington agotó todos los canales diplomáticos antes de revocar las visas, acusando a los involucrados de “socavar la seguridad regional”.  La sanción, anunciada por el Secretario de Estado Marco Rubio , está vinculada a un proyecto de cable submarino de fibra óptica que contemplaba conectar Valparaíso (Chile) con Hong Kong (China) , iniciativa que EE. UU. considera una amenaza potencial para la integridad de infraestructuras críticas. El conflicto se encuadra en una estrategia más amplia del presidente Donald Trump  para contrarrestar la presencia china en la región, incluso antes de la cumbre latinoamericana Shield of the Americas  en Miami. La medida se produce en un momento de transición política en Chile; el presidente izquierdista Gabriel Boric  está próximo a dejar el cargo, con el ultraconservador José Antonio Kast  listo para asumir. Washington ha manifestado su deseo de construir alianzas más alineadas con su agenda geopolítica, mientras Santiago rechaza la injerencia en decisiones soberanas. El proyecto del cable submarino, que podría extenderse casi 20.000 kilómetros  y funcionar por 30 años , fue inicialmente aprobado y luego revocado por el ministro Muñoz citando errores técnicos, aunque el gobierno chileno sostiene que el trámite sigue en evaluación y que las decisiones se toman conforme al interés nacional.  La disputa marca un punto de inflexión en la política exterior chilena, donde la balanza entre el acercamiento a China —su principal socio comercial— y las presiones de seguridad de Estados Unidos ahora están expuestas al escrutinio público. Le puede interesar: 80% de las empresas Fortune 500 utilizan agentes de IA creados con herramientas low-code/no-code

  • IA y megacuerdos impulsan fusiones y adquisiciones globales

    El mercado global de mergers and acquisitions registró un crecimiento del 43% respecto al año anterior, según el más reciente informe publicado por McKinsey & Company. El entorno empresarial global atraviesa una etapa de transformación acelerada marcada por la innovación tecnológica, la disrupción y la búsqueda de resiliencia ante la incertidumbre. En este escenario, las fusiones y adquisiciones se consolidan como una herramienta estratégica clave para redefinir modelos de negocio, fortalecer posiciones competitivas y acceder a nuevas fuentes de crecimiento. El mercado global de fusiones y adquisiciones registró un repunte histórico durante el último año fiscal, alcanzando los 4,7 billones de dólares en 2025, lo que representa un crecimiento del 43% respecto al año anterior,  según el más reciente informe publicado por McKinsey & Company. Este volumen supera en un 20% el promedio de la última década, estimado en 3,9 billones de dólares, y equivale al 4,2% del valor total del mercado global. El estudio, titulado “Tendencias en fusiones y adquisiciones para 2026: cómo navegar por un mercado en rápida recuperación”,  destaca que este crecimiento se produjo pese a las tensiones geopolíticas y los desafíos comerciales que marcaron el inicio del periodo, lo que refleja la resiliencia y ambición de las corporaciones en un entorno complejo. Entre los factores que impulsan esta dinámica, el informe identifica cinco macrotendencias: la formalización de acuerdos, la búsqueda de nuevas fuentes de crecimiento, el protagonismo de los grandes acuerdos , la transformación de carteras y el resurgimiento del capital privado. En primer lugar, la formalización de acuerdos se ha vuelto esencial para responder a los rápidos cambios del entorno. Las reiteradas crisis externas han transformado la visión de los ejecutivos, y el informe revela que solo un tercio de ellos confía en la capacidad de sus organizaciones para gestionar estos desafíos. Como resultado, las empresas están utilizando las fusiones y adquisiciones no solo para expandirse, sino también como un mecanismo para controlar costos, proteger márgenes y mitigar riesgos en escenarios donde el crecimiento orgánico resulta incierto. Otra tendencia clave es la redirección del capital hacia industrias de alto dinamismo, denominadas “arenas”, que incluyen la inteligencia artificial, la IA generativa y los tratamientos médicos disruptivos. Estas áreas concentran actualmente el 40% del valor de las operaciones,  frente al 7% registrado hace dos décadas. Además, presentan valoraciones significativamente más altas, con múltiplos promedio de 27,1 veces el EBITDA, en comparación con 16,5 veces para empresas tradicionales. El protagonismo de los grandes acuerdos fue uno de los patrones más destacados del último año. En 2025, el número de operaciones superiores a 10.000 millones de dólares aumentó a sesenta, la mayor cifra desde el pico alcanzado en 2021.  Asimismo, se cerraron diez acuerdos que superaron los 30.000 millones de dólares, frente a solo cuatro en 2024. Desde el punto de vista geográfico, cerca del 70% de estas grandes transacciones se dirigieron a empresas con sede en las Américas, mientras que alrededor del 20% se concentró en Europa, Medio Oriente y África, y el 10% en Asia-Pacífico.  A nivel sectorial, la tecnología, los medios y las telecomunicaciones dominaron el mercado, representando la mitad de las veinte operaciones más grandes, con foco en plataformas de streaming, redes sociales, ciberseguridad e inteligencia artificial. A pesar de los retos asociados a la integración, las compañías líderes han incrementado su participación en transacciones superiores a 5.000 millones de dólares, pasando del 17% en 2020 al 25% en 2025. Se espera que los megacuerdos continúen en 2026, impulsados principalmente por los servicios tecnológicos, aunque algunos actores del sector de inteligencia artificial podrían moderar su actividad de adquisiciones para priorizar inversiones en infraestructura. En paralelo, muchas organizaciones están impulsando revisiones más frecuentes y dinámicas de sus carteras. El valor global de las desinversiones, que incluye escisiones y ventas de activos, creció un 30% hasta alcanzar 1,6 billones de dólares , con las Américas liderando este movimiento al representar 901.000 millones. El capital privado también recuperó protagonismo, con un aumento del 54% en el valor de las operaciones, que alcanzaron 1,2 billones de dólares.  Este dinamismo responde a mejores perspectivas económicas, mayor actividad en crédito privado y una demanda acumulada de salidas, además del uso creciente de mercados secundarios y vehículos de continuación como mecanismos alternativos para inyectar liquidez. Para McKinsey & Company, estas tendencias confirman que las turbulencias geopolíticas no han frenado la ambición corporativa.  Por el contrario, posicionan a las fusiones y adquisiciones como uno de los vehículos más efectivos para navegar la disrupción global y capitalizar las oportunidades que surgen en una economía cada vez más digital, innovadora y competitiva. Le puede interesar: 80% de las empresas Fortune 500 utilizan agentes de IA creados con herramientas low-code/no-code

  • Airtable presentó Hyperagent, una plataforma para desplegar agentes de IA con alcance empresarial

    La compañía lanzó un sistema diseñado para construir y operar agentes capaces de ejecutar tareas complejas en la web, memorizar flujos de trabajo y conectarse con casi 1.000 integraciones empresariales. Airtable dio un paso estratégico hacia la automatización avanzada con el lanzamiento de Hyperagent, una plataforma que su CEO, Howie Liu, define como un sistema completo para usar y desplegar agentes de nivel AGI. Hyperagent siempre se ejecuta sobre el modelo de frontera más potente disponible y está diseñado para ir más allá del asistente conversacional tradicional. Los agentes pueden actuar en la web, utilizar navegador, sistema de archivos y shell, generar entregables complejos y encadenar procesos de múltiples pasos. Uno de los diferenciales clave es su capacidad para memorizar flujos de trabajo. En lugar de limitarse a responder instrucciones aisladas, los agentes pueden aprender cómo se realiza una tarea específica dentro de una organización y replicarla de forma sistemática. Esto permite automatizar procesos repetitivos con mayor eficiencia y coherencia. La plataforma se integra con casi 1.000 herramientas empresariales, lo que amplía su alcance operativo dentro de ecosistemas corporativos ya existentes. Desde paneles de control centralizados, las empresas pueden monitorear rendimiento, uso y costos, además de experimentar con diferentes modelos o configuraciones. El anuncio posiciona a Airtable en el centro de la transición hacia sistemas autónomos productivos, en un contexto donde la pregunta ya no es si la IA puede generar contenido, sino si puede ejecutar trabajo real a escala organizacional. Le puede interesar: Superpower: el chat de IA que cuida la salud por US$17 al mes

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