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¿Qué país de Centroamérica es el más complejo para hacer negocios?

La facilitación de trámites fiscales y las reformas regulatorias destinadas a reducir la burocracia han creado un entorno más favorable y competitivo en la región. Las TI como factor clave del crecimiento.

 

TMF Group, proveedor de servicios administrativos y de cumplimiento normativo, presentó la 11ª edición del Índice Global de Complejidad Empresarial (GBCI), el cual ofrece una visión detallada del panorama empresarial mundial.


Este informe, que abarca 79 jurisdicciones representativas del 93% del PIB mundial y el 88% de los flujos globales netos de inversión extranjera directa (IED), analiza meticulosamente 292 indicadores anuales. Proporciona datos esenciales sobre aspectos clave para hacer negocios, como los tiempos de incorporación, la gestión de nóminas y beneficios, las regulaciones, los impuestos y otros factores de cumplimiento.


En el caso de Centroamérica, la región muestra un cambio significativo en su índice de complejidad empresarial entre 2023 y 2024, destacando Panamá (39), Guatemala (44) y El Salvador (50) cómo las jurisdicciones más complejas de la región a la hora de hacer negocios. Por su parte, Costa Rica (51), Nicaragua (53) y Honduras (60) son las menos complejas para hacer negocios.


Ranking de países centroamericanos sobre complejidad para hacer negocios

País

Ranking Global 2024

Ranking Global 2023

Panamá

39

27

Guatemala

44

37

El Salvador

50

44

Costa Rica

51

45

Nicaragua

53

26

Honduras

60

47


Los países centroamericanos han mejorado su posición en términos de complejidad para hacer negocios gracias a una combinación de factores. Las mejoras en la facilitación de los trámites fiscales, junto con reformas regulatorias destinadas a reducir la burocracia, han creado un entorno empresarial más favorable y competitivo en la región.


Cuando hablamos de América Latina, algunas de sus principales economías continúan siendo protagonistas del Índice de Complejidad Empresarial de TMF Group donde países como Colombia, México, Brasil y Perú ubican lugares entre los 10 países más complejos para hacer negocios.

 

Una novedad este año es la inclusión de Jamaica entre las jurisdicciones más favorables, ocupando el puesto 70, mientras que las Islas Caimán siguen siendo la jurisdicción más simple en el puesto 79. Por último, Arabia Saudí, recién incorporada al informe, se sitúa en el puesto 37 como una de las jurisdicciones más complejas.


La edición de este año del Índice de Complejidad Empresarial de TMF Group destaca que la mayoría de las jurisdicciones expresaron su confianza en la estabilidad de la legislación en los próximos cinco años, lo que representa una trayectoria ascendente continuada respecto a años anteriores. En 2020, por ejemplo, sólo el 35% de las jurisdicciones predijeron que era probable que no se produjera ningún cambio significativo en la legislación. Año tras año, la sensación de que no se producirá ningún cambio significativo ha aumentado, hasta alcanzar el 58% de jurisdicciones este año.

 

Aunque las jurisdicciones mencionaron diversos factores que influyen en el crecimiento, las TI y la tecnología encabezaron la clasificación como los más influyentes. La tecnología ofrece crecimiento de múltiples maneras, ya que puede proporcionar oportunidades de crecimiento cuando los países poseen conocimientos tecnológicos de fabricación y pueden aumentar su cuota de mercado a través de la producción.


El uso de la tecnología para impulsar la productividad también se identificó en relación con la racionalización de la mano de obra. Múltiples jurisdicciones, incluidas Nueva Zelanda y Hong Kong, RAE, estaban viendo cómo las empresas automatizaban los trabajos administrativos, de nivel básico y a tiempo parcial utilizando IA generativa para mantener el número de trabajadores bajo y centrarse en tareas de mayor valor.

 

Al mismo tiempo, una gran mayoría de jurisdicciones encuentra difícil atraer y retener talento (78%), siendo esta cifra aún mayor en las regiones de EMEA (90%) y APAC (79%).

 

La capacidad de responder eficazmente a la demanda depende en gran medida de dos dinámicas: la legislación laboral local y el talento regional. Las jurisdicciones con leyes laborales estrictas y una fuerte presencia sindical (o aquellas con escasez de talento disponible) son mucho menos capaces de adaptar los niveles de dotación de personal con capacidad de respuesta.


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