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  • La próxima app de OpenAI sería un “TikTok de inteligencia artificial”

    El nuevo modelo de video estaría acompañado de una aplicación que solo permitiría navegar entre clips generados por inteligencia artificial, con filtros de copyright y un sistema de identidad basado en reconocimiento facial. OpenAI planea dar un paso inesperado en el terreno de las redes sociales con el lanzamiento de una aplicación que acompañará a su nuevo modelo de video Sora 2. A diferencia de plataformas como TikTok o Instagram Reels, este servicio no permitirá subir grabaciones tradicionales: el feed estará compuesto únicamente por videos generados por inteligencia artificial. Así lo adelantó Wired y fue replicado por medios como Gizmodo y Engadget. La aplicación reproducirá la experiencia típica de los videos cortos en formato vertical, con desplazamiento por deslizamiento y algoritmos de recomendación personalizados. Cada clip tendrá un máximo de diez segundos, una reducción considerable frente al minuto que ofrecía la primera versión de Sora, que mostraba limitaciones al mantener la coherencia visual en secuencias más largas. Los usuarios podrán interactuar con el contenido mediante “likes”, comentarios o la opción de “remix”. Uno de los elementos más polémicos sería la verificación de identidad mediante reconocimiento facial. Este paso permitiría a los usuarios insertar su propio rostro en videos generados y, además, autorizar que otros puedan etiquetarlos o reutilizar su imagen. OpenAI planea enviar notificaciones cada vez que alguien haga uso de la identidad de otro, incluso si el video queda en borradores y nunca se publica. La compañía señaló que Sora 2 incluirá filtros para restringir ciertos usos, como violaciones de copyright o la creación de material explícito. Sin embargo, las primeras pruebas con la versión previa demostraron que estas barreras no son infalibles, generando dudas sobre la solidez de las protecciones en la nueva aplicación. Según Engadget, el sistema requerirá que los titulares de derechos se excluyan explícitamente para evitar que su contenido sea reutilizado, un enfoque que también genera debate. Aunque OpenAI no ha confirmado fechas, la especulación apunta a que este lanzamiento podría coincidir con otros anuncios mayores, como el esperado GPT-5. Por ahora, lo cierto es que la empresa busca experimentar con una red social donde la interacción humana se base en un entorno de videos creados exclusivamente por algoritmos, un experimento tecnológico que abre interrogantes sobre creatividad, derechos digitales y la propia naturaleza de lo social en la era de la IA. Le puede interesar: El plan de Trump para TikTok: menos ByteDance, más Oracle y control desde EE. UU.

  • De DoorDash a "señor de la guerra": el empresario que pasó de los menúes a la defensa militar con IA

    Steven Simoni, exempresario de Silicon Valley, lidera un proyecto de torretas autónomas capaces de detectar y neutralizar drones, en pruebas con el Pentágono y con respaldo de capital de riesgo. La irrupción de startups de Silicon Valley en el desarrollo de sistemas autónomos letales ha abierto un nuevo frente tecnológico entre la industria civil y el Pentágono. Según un artículo de Reuters , uno de los protagonistas es Steven Simoni, cofundador de Allen Control Systems, empresa que impulsa el Bullfrog, una estación de armas autónoma diseñada para abatir drones en el campo de batalla. En 2022, Simoni protagonizó una de esas historias que suelen alimentar la mística de Silicon Valley: vendió una firma de pagos a DoorDash en una transacción valorada en 125 millones de dólares. Un año después, su nuevo proyecto no tiene nada que ver con el sector financiero ni con las tecnologías de consumo. Bajo el nombre de Allen Control Systems, se ha lanzado a construir Bullfrog , un arma autónoma equipada con inteligencia artificial, concebida para detectar y neutralizar drones en el aire. "El futuro es Skynet, básicamente", dijo Simoni a Reuters , refiriéndose al sistema de inteligencia artificial protagonista de la saga de películas Terminator que adquiere consciencia de sí mismo y ataca a la humanidad. "Quiero suministrar esos productos al gobierno para que puedan usarlos". El Bullfrog integra una ametralladora M240 con sensores, visión por computadora y algoritmos de inteligencia artificial capaces de identificar, seguir y disparar contra objetivos aéreos pequeños y de bajo costo. Puede girar cientos de grados en fracciones de segundo y ya ha sido probado sobre vehículos en demostraciones ante inversionistas y personal militar. Su propuesta tecnológica combina detección mediante IA, fusión de sensores y control de fuego automatizado, en lo que se conoce como kinetic defeat: neutralizar drones mediante munición convencional en lugar de sistemas más costosos como lásers o microondas. La compañía también experimenta con prototipos no letales, como un “laser dazzler” que bloquea los sensores de los UAV. Las pruebas en vivo han mostrado tanto avances como desafíos, en una demostración reciente, el sistema logró derribar un dron pero sufrió atascos de arma que permitieron a otros escapar. Este tipo de fallos refleja la complejidad de lograr fiabilidad mecánica y robustez en software cuando se busca un despliegue autónomo. Allen Control Systems diseñó componentes electrónicos y circuitos propios para ejecutar los modelos de IA directamente en la torreta, reduciendo latencia en la secuencia detectar-seguir-disparar. El Bullfrog se comercializa en torno a los US$350.000 por unidad, con aplicaciones potenciales en vehículos autónomos, embarcaciones no tripuladas y puestos fijos de vigilancia. En paralelo, la firma desarrolla nuevas variantes, como el Scourge, un sistema aéreo autónomo, y herramientas para optimizar los datos de entrenamiento. Esta rápida iteración, basada en prototipos, pruebas de campo y retroalimentación militar, refleja la estrategia de un ecosistema de defensa que busca acortar los plazos tradicionales de adquisición. El Ejército de Estados Unidos confirmó que evalúa adjudicar un contrato prototipo antes de finalizar el año fiscal, con el fin de validar la integración del Bullfrog en plataformas ya existentes. Estos contratos son esenciales para comprobar interoperabilidad y rendimiento en condiciones operacionales reales. El reto tecnológico es amplio, desde garantizar detecciones confiables incluso con señuelos, proteger el software frente a ciberataques, prever contingencias mecánicas y mantener trazabilidad en las decisiones de los sistemas autónomos. Como advierten expertos, una falla en cualquiera de estos puntos podría tener consecuencias severas en combate. La trayectoria de Allen Control Systems ejemplifica cómo el capital de riesgo y el marketing tecnológico se combinan con el desarrollo de armas inteligentes. La rapidez de estas startups para iterar y atraer atención contrasta con las preguntas abiertas sobre seguridad, ética y control humano. En lo estrictamente técnico, el debate seguirá centrado en encontrar el equilibrio entre eficacia en la derrota de drones y la confiabilidad de sistemas que, cada vez más, toman decisiones por sí mismos. Le puede interesar: Líderes globales piden establecer “líneas rojas” para la IA antes de 2026

  • La paradoja de la productividad: cuando la IA no libera tiempo, sino que impone nuevas demandas

    La adopción de la inteligencia artificial en el ámbito creativo prometía liberar tiempo y potenciar la innovación, pero en la práctica está generando más iteraciones, mayores expectativas y una presión constante por producir más rápido, lo que obliga a repensar el verdadero papel de estas tecnologías en los procesos creativos. Las herramientas de inteligencia artificial se presentan como aliadas indiscutibles de la productividad, capaces de automatizar tareas y liberar tiempo para la creatividad. Sin embargo, un análisis reciente publicado en It’s Nice That  pone en evidencia la otra cara de esta promesa: lejos de simplificar la vida laboral, en muchos casos la IA está generando nuevas cargas, expectativas y tensiones en el mundo creativo. Diseñadores, artistas y redactores consultados explican que la implementación de IA ha transformado la dinámica de trabajo, pero no siempre en la dirección esperada. Lo que antes era una tarea única ahora se multiplica: los clientes exigen más versiones, los plazos se reducen porque se asume que “con IA es más rápido” y el volumen de entregables crece sin que aumente el tiempo disponible. En consecuencia, la eficiencia técnica se convierte en un arma de doble filo. Otro hallazgo clave es que el uso intensivo de IA requiere un nuevo tipo de esfuerzo invisible: limpiar y seleccionar resultados, ajustar prompts, descartar material irrelevante y gestionar una cantidad creciente de archivos digitales. Esto significa que, aunque el tiempo de ejecución de una tarea puntual puede reducirse, la carga general de coordinación y curaduría termina siendo mayor que antes. El artículo también subraya una dimensión cognitiva preocupante: depender de herramientas como ChatGPT para respuestas inmediatas puede disminuir la actividad cerebral del usuario, reduciendo los espacios de reflexión profunda. En lugar de servir como complemento, el riesgo es que la IA fomente una relación pasiva con el conocimiento, reemplazando la exploración crítica por una confianza excesiva en la inmediatez de lo generado. Algunos expertos señalan que la llamada “labor tediosa”, aquella que muchos buscan eliminar, tiene un valor intrínseco en los procesos creativos. Estas tareas permiten que las ideas maduren lentamente, que surjan conexiones imprevistas y que el creador interiorice el camino recorrido. Suprimir por completo estas fases puede empobrecer el pensamiento creativo, generando resultados superficiales y repetitivos. Este fenómeno, definido como la “paradoja de la productividad”, refleja cómo la tecnología no siempre cumple con la narrativa optimista de liberar tiempo. Al contrario, puede imponer nuevas exigencias y alimentar una cultura de hiperproducción, donde lo que importa no es la calidad de lo creado, sino la velocidad y la cantidad de entregas. De ahí surge la necesidad de replantear cómo y para qué se usa la IA en los entornos laborales. Más que un instrumento para exprimir eficiencia, debería concebirse como un socio estratégico que apoye la capacidad de pensar mejor, enriquecer perspectivas y dar espacio a la innovación genuina. No se trata de producir más, sino de producir con sentido. El desafío, entonces, es diseñar flujos de trabajo equilibrados, que combinen lo mejor de la automatización con la profundidad del criterio humano. Moderar el impulso de iterar sin fin, reservar momentos para la pausa y la reflexión, y decidir qué tareas conviene automatizar y cuáles deben preservarse como parte esencial del proceso creativo serán pasos clave para evitar que la promesa de la IA termine transformándose en una trampa de productividad infinita. Le puede interesar: Contenido vacío de IA que frena el trabajo: cómo el "workslop" está afectando a las empresas

  • Cameos, voz y realismo: así es Sora 2, el nuevo generador de video de OpenAI

    La actualización promete superar las limitaciones de la primera versión y llega acompañada de una app que combina creación audiovisual y red social bajo control algorítmico. La inteligencia artificial da un nuevo salto en generación multimedia. OpenAI anunció el lanzamiento de Sora 2, un modelo capaz de crear videos y audios con mayor realismo que su predecesor, junto con una aplicación social que permitirá a los usuarios compartir, descubrir y hasta aparecer en producciones generadas por IA. La novedad más destacada de Sora 2 es la función de “cameos”, que permite insertar la imagen y voz de una persona en videos creados por IA. Para habilitar esta opción, los usuarios deben realizar una grabación única de sí mismos como verificación de identidad, con la posibilidad de revocar ese permiso en cualquier momento. Durante la presentación, el investigador de OpenAI Gabriel Petersson demostró esta capacidad al mostrar un clip en el que aparecía montando un dragón, buceando desde un barco y corriendo junto al propio CEO Sam Altman. En términos técnicos, Sora 2 corrige limitaciones de la primera versión lanzada en 2024, como la dificultad para representar movimientos realistas. La compañía aseguró que el nuevo modelo “obedece mejor las leyes de la física”, con ejemplos de acrobacias gimnásticas y maniobras de skate generadas con un nivel de detalle cercano a lo fotográfico. Otra mejora clave es la incorporación de voz generada directamente por el modelo, algo que el primer Sora no lograba por sí mismo. La aplicación Sora App, disponible inicialmente en iOS con acceso bajo invitación, integra un sistema de recomendaciones algorítmicas y un ranking personalizable para adaptar el contenido a los intereses de cada usuario. Todas las producciones estarán marcadas con metadatos y marcas de agua para garantizar que se identifiquen como contenido generado por IA. Además, se incorporan controles parentales en cuentas adolescentes y sistemas de seguridad que bloquean material sensible antes de que se produzca, desde contenido sexual hasta propaganda violenta. El lanzamiento también refleja los desafíos técnicos que implica la generación de video en gran escala, pues el proceso requiere un consumo intensivo de cómputo. OpenAI indicó que, por ahora, los usuarios tendrán límites generosos en la creación de videos, aunque eventualmente podrían introducir un modelo de pago para manejar la demanda. En su anuncio, la compañía enmarcó a Sora 2 como un paso hacia sistemas más avanzados: “Los modelos de video están mejorando muy rápido. Simuladores de mundos de propósito general y agentes robóticos remodelarán fundamentalmente la sociedad y acelerarán el progreso humano”, señaló OpenAI. Le puede interesar: Del chat al carrito: así funciona el Instant Checkout de ChatGPT

  • Meta convertirá tus chats de IA en combustible para anuncios dirigidos

    La compañía usará conversaciones con Meta AI, gafas inteligentes y generadores de contenido para enriquecer su sistema publicitario en Facebook e Instagram. Meta comenzará a aprovechar la información generada en las conversaciones de sus usuarios con productos de inteligencia artificial para alimentar su sistema de publicidad dirigida. La compañía actualizará su política de privacidad a partir del 16 de diciembre para reflejar este cambio, que tendrá aplicación global excepto en la Unión Europea, Reino Unido y Corea del Sur, donde las regulaciones de privacidad lo impiden. La decisión supone que las interacciones con Meta AI y otros productos de la compañía, incluyendo funciones integradas en las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, el generador de imágenes Imagine y el feed de video con IA, Vibes; pasarán a formar parte de las señales que determinan qué anuncios se muestran en Facebook e Instagram. En la práctica, si un usuario conversa con el asistente sobre excursionismo, podrá recibir publicidad de equipos relacionados en sus redes sociales. Emil Vazquez, vocero de Meta, explicó que la actualización de privacidad “es más amplia que solo Meta AI” y cubre todo el ecosistema de inteligencia artificial de la empresa. A ello se suma que, de acuerdo con cifras de la propia compañía, más de mil millones de personas interactúan cada mes con su asistente, lo que significa una nueva fuente masiva de datos. Christy Harris, responsable de política de privacidad en Meta, señaló que aún se encuentran construyendo los sistemas que aplicarán esta información al modelo publicitario, pero aclaró que conversaciones sobre temas sensibles, como salud, religión, orientación sexual, opiniones políticas o afiliación sindical, no serán utilizadas para segmentación comercial. Meta no contempla por ahora incluir anuncios dentro de los propios productos de IA, aunque Mark Zuckerberg ha sugerido que esa posibilidad podría materializarse en el futuro. Con este paso, la compañía sigue la misma ruta que otros gigantes tecnológicos que exploran formas de monetizar la interacción con sus asistentes de inteligencia artificial, consolidando así un nuevo terreno en la economía digital. Le puede interesar: Meta apunta a Oracle para asegurar más poder de cómputo en inteligencia artificial

  • Publicidad millonaria, críticas masivas: la estrategia de un polémico wearable de IA

    Friend, la startup de IA, apostó por una fuerte campaña en el metro de Nueva York, pero el dispositivo antisoledad enfrenta dudas sobre privacidad y críticas sobre su real utilidad. La startup de inteligencia artificial Friend decidió invertir más de un millón de dólares en una arriesgada campaña de anuncios en el metro de Nueva York para promocionar su dispositivo portátil, un colgante que promete acompañar a los usuarios con conversaciones generadas por IA. La estrategia, considerada por su propio fundador como “una gran apuesta”, fue recibida con una mezcla de curiosidad y rechazo en una ciudad donde la percepción hacia la inteligencia artificial suele ser especialmente crítica. El dispositivo, con precios que oscilan entre US$99 y US$129, se presenta como un asistente empático capaz de escuchar el entorno del usuario y responder a través de mensajes de texto. Para Avi Schiffmann, fundador de 22 años conocido por haber creado un sitio de rastreo de COVID-19 en su adolescencia, el objetivo es ofrecer una “compañía constante” en medio de la creciente soledad urbana, valiéndose de modelos avanzados de lenguaje. La magnitud de la campaña es inédita para un emprendimiento de este tipo: más de 11.000 tarjetas en vagones, 1.000 carteles en andenes y 130 paneles urbanos han convertido estaciones como West 4th Street en un escaparate casi exclusivo de Friend, según informó TechCrunch . La simplicidad de los afiches, fondos blancos con frases mínimas como “Tu amigo está aquí”, buscaba abrir un espacio de comentario social, pero también ha provocado reacciones adversas. Varias piezas fueron vandalizadas con mensajes que tildan al producto de “capitalismo de vigilancia”, y en redes sociales se multiplicaron las críticas sobre su privacidad y utilidad. "Consigue amigos reales", se puede leer escrito en varios de los afiches. El modelo de negocio detrás del colgante también levanta dudas. La empresa, que obtuvo US$2,5 millones en financiamiento semilla este año, ya destinó US$1,8 millones a la compra del dominio friend.com, lo que deja poco margen de maniobra en el desarrollo del producto. Schiffmann sostiene, no obstante, que la exposición del metro ofrece una audiencia cautiva y masiva, justificando así la inversión. Más allá del ruido mediático, el caso de Friend ilustra un fenómeno más amplio: las startups de inteligencia artificial comienzan a experimentar con estrategias de marketing de alto impacto en espacios físicos, en un intento de traducir la expectación por la IA en adopción real. Como recordó WebProNews , esta táctica puede convertirse en referencia para un sector que busca consolidar modelos comerciales en un contexto de desconfianza pública y escrutinio regulatorio. El desenlace de esta apuesta será revelador, si los usuarios abrazan el dispositivo, podría marcar un precedente en la forma en que las empresas de IA se posicionan ante el consumidor masivo; si fracasa, quedará como un ejemplo de exceso publicitario en un mercado todavía inmaduro y repleto de escepticismo. Le puede interesar: Líderes globales piden establecer “líneas rojas” para la IA antes de 2026

  • El auge de la IED en IA y semiconductores anticipa el futuro industrial global

    Según un informe de McKinsey Global Institute, los anuncios relacionados a este indicador económico ocurren cada vez más entre países geopolíticamente más cercanos, pero con variaciones. En medio de un entorno global marcado por tensiones económicas y geopolíticas, la inversión extranjera directa (IED) avanza con apuestas ambiciosas que se apartan de los sectores tradicionales para impulsar las industrias del futuro. Son unos pocos megacuerdos, valorados en miles de millones de dólares, los que concentran el crecimiento y están transformando con fuerza ámbitos como los semiconductores y los centros de datos. Según el reciente informe del McKinsey Global Institute (MGI), “El cambio en la IED: cómo la inversión extranjera directa de hoy puede dar forma a la industria y el comercio del mañana”, entre las industrias que darán forma al futuro se incluyen los centros de datos que impulsan la inteligencia artificial (IA), las instalaciones de fabricación de semiconductores (fábricas), las instalaciones de fabricación de vehículos eléctricos (VE) y baterías, y una amplia gama de otras industrias manufactureras avanzadas, desde la farmacéutica hasta la robótica. El análisis de MGI, que abarcó unos 200,000 proyectos de IED anunciados entre 2015 y mayo de 2025, indica que los anuncios de IED ocurren cada vez más entre países geopolíticamente más cercanos, pero con variaciones. China pasó de ser un receptor neto a un inversor prominente aumentando los anuncios hacia Oriente Medio, América Latina y Europa en más de dos tercios.  El informe enfatiza que América Latina, Oriente Medio y África han concentrado una proporción significativa de la inversión transfronteriza en el sector energético, por encima de otras regiones, tendencia que se ha acentuado desde 2022. En todos los mercados, los proyectos de energía aportaron más del 18% al incremento de la IED anunciada en comparación con los niveles observados en el período 2015- 2019.  En lo que va de 2025, la tasa global de anuncios de IED se ha estabilizado en medio de una atención mundial aún mayor hacia las industrias que darán forma al futuro. El mayor crecimiento de las inversiones anunciadas, incluidas las de 2025, corresponde a la infraestructura de IA y los semiconductores.  Los anuncios en estas áreas están en camino de alcanzar los $840 billones de dólares, frente a la media anual de $490 billones desde 2022, impulsados en su totalidad por el aumento de los centros de datos a nivel mundial y de las fábricas de semiconductores, especialmente en Estados Unidos. Desde 2022, menos de 200 megacuerdos —cada uno superior a los $1.000 millones— han representado casi la mitad del valor de los 20.000 acuerdos transfronterizos que se anuncian anualmente. Estos megacuerdos han sido el motor de prácticamente todo el crecimiento reciente de la inversión, tanto en industrias que dan forma al futuro como en industrias de recursos. McKinsey ha identificado que, las inversiones han seguido cada vez más las líneas geopolíticas. En ese sentido, el comercio mundial se ha desplazado hacia socios geopolíticamente más cercanos, una tendencia que podría acelerarse, dado los nuevos aranceles de Estados Unidos y las preocupaciones en materia de seguridad.  El análisis del McKinsey Global Institute da a conocer que, los anuncios de inversión transfronteriza señalan la dirección futura de las industrias, los corredores comerciales y las economías. De esta forma, más del 30% del comercio mundial en 2035 podría oscilar entre corredores comerciales, dependiendo del escenario. El seguimiento de las tendencias impulsadas por la inversión puede ayudar a las empresas a planificar su infraestructura y capacidad con anticipación a los cambios en el volumen comercial.  Le puede interesar: Del contrato al algoritmo: la cruzada de los CIOs por acelerar la IA

  • Del chat al carrito: así funciona el Instant Checkout de ChatGPT

    OpenAI lanzó un sistema de pago dentro de su modelo conversacional, respaldado por Stripe. La iniciativa plantea un nuevo estándar abierto de comercio que desafía la hegemonía de Amazon y Google. OpenAI dio un nuevo paso en la integración del comercio electrónico dentro de sus sistemas de inteligencia artificial con el lanzamiento de Instant Checkout, una función que permite a los usuarios de ChatGPT en Estados Unidos realizar compras directamente en la conversación. La novedad está impulsada por el Agentic Commerce Protocol (ACP), un estándar abierto desarrollado junto con Stripe que promete reconfigurar la experiencia de compra digital. La herramienta ya está disponible para usuarios Free, Plus y Pro en compras a vendedores de Etsy en EE. UU., mientras que más de un millón de comercios de Shopify, incluidas marcas como Glossier, Skims, Spanx y Vuori, se sumarán próximamente. De momento, las transacciones se limitan a productos individuales, aunque OpenAI planea habilitar carritos múltiples y extender la cobertura a más regiones. El ACP, base de esta innovación, establece un lenguaje común para que agentes de IA, comerciantes y usuarios colaboren en la concreción de una compra. Según explicó la compañía, el protocolo fue diseñado para operar sobre distintos procesadores de pago y plataformas sin que los negocios tengan que modificar sus sistemas de back-end. Stripe, uno de los principales aliados tecnológicos, lo describe como un rediseño de la infraestructura económica adaptada a la inteligencia artificial. “Significa reestructurar los sistemas de comercio actuales y crear nuevas experiencias potenciadas por IA para miles de millones de personas”, señaló Will Gaybrick, presidente de tecnología y negocios de Stripe, citado por TechCrunch. Desde la perspectiva del usuario, el proceso busca ser tan directo como posible: al preguntar por un producto, ChatGPT despliega resultados no patrocinados y, si el artículo es compatible, basta con presionar Buy para confirmar envío y pago con tarjeta, Apple Pay o Google Pay. El sistema no almacena la operación, sino que actúa como intermediario seguro entre comprador y vendedor, manteniendo a los comercios como responsables de la facturación, la logística y la atención al cliente. Más allá de la innovación tecnológica, este movimiento coloca a OpenAI en competencia directa con gigantes como Google y Amazon, que durante años han controlado la visibilidad de productos y las pasarelas de compra en línea. La apertura del ACP como estándar de código abierto también revela la intención de consolidar un ecosistema de comercio agentic donde la interacción conversacional desplace a los buscadores y marketplaces tradicionales como punto de partida de la compra. La pregunta de fondo es si los chatbots conversacionales lograrán convertirse en los nuevos intermediarios del e-commerce global, reordenando el equilibrio de poder en un sector donde la inmediatez y la personalización comienzan a pesar más que la mera amplitud de catálogo. Le puede interesar: De responder preguntas a anticiparse: así funciona ChatGPT Pulse

  • Contenido vacío de IA que frena el trabajo: cómo el "workslop" está afectando a las empresas

    Investigadores advierten que los documentos generados por inteligencia artificial consumen casi dos horas de jornada. El 18% de quienes usan estas herramientas admite enviar material de baja calidad. La inteligencia artificial prometía simplificar el trabajo, pero en la práctica está generando un nuevo problema: documentos artificiales que sabotean la productividad. Un estudio publicado en Harvard Business Review define este fenómeno como “workslop”, es decir, contenido de baja calidad producido por sistemas de IA, memos, reportes o correos, que aparentan estar bien elaborados, pero carecen de sustancia real. Según un análisis de Stanford Research, en una encuesta realizada en agosto y septiembre a 1.150 trabajadores de oficina en Estados Unidos, el 40% dijo haber enfrentado este tipo de textos en el último mes, perdiendo casi dos horas laborales cada vez que se topaban con ellos. En promedio, el 15,4% del trabajo se considera descuidado, principalmente compartido entre compañeros, y el 18% proviene de subordinados directos a los gerentes. Enviar trabajos así perjudica la percepción de los trabajadores: aproximadamente la mitad son percibidos como menos creativos, capaces y fiables, el 42% como menos confiables y el 37% como menos inteligentes. “Si alguna vez ha sentido frustración tras leer un documento y sospecha que fue escrito por IA, probablemente ha sido víctima de workslop”, apuntó Jeffrey Hancock, director del Social Media Lab de Stanford. El impacto no es menor. Los investigadores calcularon que el costo por empleado puede rondar los US$186 mes y, en grandes organizaciones, escalar hasta más de US$9 millones anuales en productividad perdida. Más allá del tiempo desperdiciado, el workslop erosiona la percepción entre colegas: casi la mitad de los encuestados considera a quienes envían estos contenidos como menos creativos y confiables, aunque un 18% de los usuarios de IA admitió haber enviado textos generados que eran poco útiles o de baja calidad. El fenómeno, según los expertos, refleja que la adopción de la inteligencia artificial no siempre se traduce en eficiencia real. De hecho, un reporte reciente del MIT reveló que el 95% de los proyectos piloto con IA en empresas terminan fracasando. Para Kate Niederhoffer, vicepresidenta de BetterUp Labs, la tecnología puede elevar la calidad del trabajo, pero también puede usarse para “aparentar productividad” y trasladar la carga a otros. Le puede interesar: La nueva métrica del software: cómo las empresas tecnológicas miden el impacto de la IA en el desarrollo

  • China tiene más robots industriales que todo el resto del mundo combinado

    El país instaló casi 300.000 robots en un año y ya opera con más de dos millones, cinco veces más que Estados Unidos. China logró posicionarse como el país con mayor número de robots en funcionamiento dentro de sus fábricas, superando al resto del mundo combinado. Según The New York Times , basado en datos de la Federación Internacional de Robótica, actualmente operan en el país más de dos millones de robots, con 300.000 nuevas instalaciones solo el año pasado, mientras que Estados Unidos, en comparación, sumó apenas 34.000. Este avance no solo refleja la velocidad con la que China adopta la automatización, sino también su creciente capacidad de fabricar sus propios equipos. Por primera vez, la mayoría de los robots instalados en su territorio fueron producidos localmente, un cambio significativo frente a años anteriores en los que predominaba la importación. El impulso forma parte de la estrategia de largo plazo del gobierno chino, que en 2015 incluyó la robótica como prioridad dentro de la iniciativa Made in China 2025. “El éxito de esta estrategia muestra que sin un plan nacional, cualquier país queda en desventaja”, afirmó Susanne Bieller, secretaria general de la Federación Internacional de Robótica. La política pública permite a empresas locales acceder a créditos blandos, comprar competidores extranjeros y beneficiarse de inversiones estatales, lo que consolidó un ecosistema de fabricantes de robots y proveedores de componentes especializados. China no solo lidera en volumen, también en integración tecnológica. La industria combina la robótica con inteligencia artificial para supervisar y optimizar el rendimiento de los equipos en tiempo real. “Las compañías chinas están usando IA para detectar qué máquinas funcionan mejor y cuáles necesitan ajustes”, explicó Cameron Johnson, consultor de cadenas de suministro en Shanghái. En contraste, en otros países la aplicación de la IA en la manufactura aún es incipiente. Aunque en áreas como los robots humanoides China sigue dependiendo de componentes extranjeros de alta gama, la magnitud de su despliegue industrial marca un cambio en la balanza global. Hoy, el país cuenta con cinco veces más robots en fábricas que Estados Unidos y produce un tercio de la oferta mundial de estas máquinas, desplazando a Japón del liderazgo histórico. Le puede interesar: Robots tambaleantes, goles reales: así fue el primer torneo de fútbol con IA

  • Claude Sonnet 4.5 trabaja 30 horas seguidas y eleva el estándar de la IA autónoma

    El nuevo modelo de Anthropic lidera en benchmarks de uso real de computadoras, genera miles de líneas de código sin intervención humana y llega con un SDK para que los desarrolladores construyan agentes avanzados. Anthropic presentó Claude Sonnet 4.5, un modelo que marca un salto importante en el uso de inteligencia artificial para programación, agentes autónomos y operaciones complejas en computadoras. La compañía asegura que se trata de su sistema más avanzado hasta la fecha, capaz de mantener tareas activas durante más de 30 horas y generar hasta 11.000 líneas de código de forma continua, según reportó The Verge. Entre las mejoras más destacadas está su desempeño en evaluaciones de uso real de software, donde lidera el benchmark OSWorld con un 61,4% de efectividad, frente al 42,2% que alcanzaba su versión previa, Claude Sonnet 4. Según Anthropic, esta capacidad le permite ejecutar flujos completos de trabajo, como crear aplicaciones similares a Slack o Teams, manipular hojas de cálculo, producir presentaciones o automatizar análisis de datos sin intervención humana. El modelo también introduce nuevas funciones para desarrolladores a través del Claude Agent SDK, un conjunto de herramientas que replica la infraestructura usada por la propia empresa para Claude Code. Esto incluye manejo de memoria en tareas de larga duración, control de permisos y coordinación de subagentes, lo que abre la posibilidad de diseñar agentes más robustos y especializados en distintos sectores como finanzas, ciberseguridad o investigación científica. Dianne Penn, directora de gestión de producto en Anthropic, reconoció en entrevista con The Verge que incluso el equipo se sorprendió con los avances en el uso del modelo como operador de computadoras. Scott White, responsable de producto de Claude.ai, lo describió como un asistente de “nivel jefe de gabinete”, capaz de coordinar calendarios, elaborar reportes y extraer insights de tableros de datos. Además de su potencia técnica, la compañía afirma que Claude Sonnet 4.5 incorpora mejoras en alineamiento y seguridad, con defensas reforzadas contra ataques de inyección de prompts y mecanismos de filtrado diseñados para prevenir riesgos en áreas críticas. Con estas capacidades, Anthropic busca reforzar su posición en un mercado donde la competencia con Google y OpenAI se intensifica con actualizaciones casi semanales. Claude Sonnet 4.5 no solo incrementa la autonomía de los modelos de IA, sino que también redefine cómo las máquinas pueden integrarse en los procesos de desarrollo y operación tecnológica. Le puede interesar: Claude estrena memoria para equipos de trabajo

  • De responder preguntas a anticiparse: así funciona ChatGPT Pulse

    La herramienta de OpenAI evoluciona hacia un asistente proactivo que realiza investigaciones en segundo plano y entrega recomendaciones puntuales al usuario. La inteligencia artificial avanza hacia un modelo más proactivo: en lugar de esperar a que el usuario formule una consulta, ahora puede anticiparse a sus necesidades. En esa línea, OpenAI presentó ChatGPT Pulse, una experiencia que ofrece actualizaciones personalizadas basadas en la memoria de uso, el historial de conversaciones y aplicaciones conectadas como el calendario. Según explicó OpenAI, la herramienta está disponible en vista previa para usuarios Pro en dispositivos móviles y busca convertirse en un asistente que investiga de forma autónoma para entregar información puntual en tarjetas visuales fáciles de explorar. Cada actualización se genera una vez al día, sintetizando datos relevantes que pueden abarcar desde seguimientos de proyectos hasta sugerencias para la vida diaria. Pulse permite al usuario curar el tipo de información que recibe mediante reacciones rápidas o solicitudes específicas, como un resumen de eventos locales o avances en temas profesionales. El sistema incorpora también integraciones opcionales con Gmail y Google Calendar, lo que abre la puerta a funciones como agendas de reuniones o recordatorios inteligentes, siempre bajo control del usuario. Además, OpenAI destacó que los contenidos pasan por filtros de seguridad para evitar la exposición a material dañino y que la retroalimentación continua es clave para mejorar la precisión. La compañía subrayó que Pulse es todavía un piloto y que, aunque puede equivocarse en sus recomendaciones, está diseñado para aprender con el uso real. El lanzamiento de Pulse marca un primer paso hacia un nuevo paradigma de interacción con la IA, pasar de responder preguntas a convertirse en un asistente que planifica, investiga y actúa de manera anticipada. Con futuras integraciones y acciones más complejas, OpenAI visualiza un sistema capaz de entregar información en el momento justo y acelerar el trabajo de los usuarios en segundo plano. Le puede interesar: GPT-5-Codex: el modelo de OpenAI que redefine el tiempo de cómputo en programación

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