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- La inteligencia artificial no rinde aún, pero los CEOs no frenan el gasto
A pesar de resultados financieros irregulares, la IA se mantiene como eje central de la transformación digital en las grandes corporaciones. Los directores ejecutivos de las grandes empresas globales planean seguir incrementando su inversión en inteligencia artificial, aun cuando los resultados financieros de muchos proyectos han sido irregulares. La persistencia de esta apuesta tecnológica refleja una convicción clara, la IA sigue siendo vista como un habilitador clave de transformación digital y competitividad futura, aunque sus beneficios no siempre sean inmediatos, asi lo informó un nuevo análisis del Wall Street Journal, basado en una encuesta reciente a altos ejecutivos. De acuerdo con los datos recopilados, una mayoría significativa de CEOs prevé aumentar el gasto en IA durante 2026, pese a que menos de la mitad de las iniciativas actuales logra generar retornos superiores a sus costos. Desde el punto de vista tecnológico, esto pone en evidencia las dificultades que enfrentan muchas organizaciones para pasar de proyectos piloto a implementaciones escalables, integradas de forma efectiva en sus sistemas existentes. La complejidad de los entornos corporativos, la fragmentación de datos y la necesidad de infraestructura especializada siguen siendo obstáculos frecuentes. Los casos de uso que muestran mejores resultados se concentran en funciones de interacción digital, como marketing y atención al cliente, donde la automatización y el uso de modelos generativos han permitido mejoras graduales en eficiencia y personalización. En contraste, las aplicaciones de IA en áreas más críticas, como seguridad, cumplimiento normativo o procesos legales, avanzan con mayor cautela debido a los riesgos asociados, la necesidad de controles adicionales y la dificultad de validar decisiones automatizadas en contextos sensibles. Otro elemento clave es la diferencia de expectativas sobre los plazos de retorno. Mientras los mercados financieros tienden a esperar resultados en el corto plazo, muchos CEOs consideran que la maduración tecnológica de la IA requiere más tiempo, especialmente cuando implica rediseñar procesos, capacitar equipos y establecer marcos sólidos de gobernanza de datos y modelos. Desde esta perspectiva, la inversión actual se entiende más como una base tecnológica que como una fuente inmediata de ingresos. En términos técnicos, la continuidad del gasto en IA responde también a la necesidad de desarrollar capacidades internas sostenibles, incluyendo arquitecturas de datos más robustas, integración con sistemas heredados y una mejor gestión del ciclo de vida de los modelos. Estos factores son determinantes para que la IA deje de ser experimental y se convierta en una herramienta confiable y recurrente dentro de las operaciones empresariales. Así, aunque los retornos sean desiguales, la decisión de los CEOs de mantener, e incluso aumentar, la inversión en inteligencia artificial sugiere que la tecnología sigue ocupando un lugar central en las estrategias corporativas. Más que un experimento de corto plazo, la IA se consolida como una apuesta estructural cuyo valor se espera materializar de forma progresiva, a medida que las organizaciones superan las barreras técnicas y operativas actuales. Le puede interesar: De la prueba a la integración: la IA se consolida dentro de la infraestructura corporativa
- OpenAI desafía al App Store de Apple: ¿un cambio de paradigma en la economía de las aplicaciones?
La empresa impulsa una ambiciosa transformación de ChatGPT hacia una plataforma completa de servicios, con miras a disputar el control que Apple ejerce sobre el ecosistema de aplicaciones móviles. Aunque aún enfrenta limitaciones técnicas y de adopción, el movimiento podría reconfigurar cómo interactuamos con nuestros dispositivos. En el corazón de Silicon Valley se libra una nueva batalla por el futuro de las interfaces digitales. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, ha comenzado a transitar un camino que va más allá de ser un simple modelo de chatbot: está construyendo un ecosistema de aplicaciones dentro de su propia plataforma con el objetivo de competir, a largo plazo, con gigantes como Apple y su App Store . Hasta ahora, la experiencia predominante de los usuarios de smartphones sigue dependiendo de aplicaciones nativas descargadas desde tiendas como la de Apple. Pero OpenAI ha introducido un “directorio de aplicaciones” dentro de ChatGPT que permite integrar servicios populares como Spotify, DoorDash, Booking.com o Zillow directamente en las conversaciones del asistente de IA, sin necesidad de abrir una app externa. Este nuevo enfoque no sólo busca simplificar la interacción —convirtiendo tareas que normalmente requieren múltiples pasos en un proceso conversacional unificado—, sino también reconfigurar el rol que los asistentes basados en IA pueden tener en nuestras vidas digitales . La visión, según analistas, es transformar ChatGPT en algo parecido a un “sistema operativo de inteligencia artificial”, donde los usuarios acceden a servicios integrados sin salir del flujo conversacional. Sin embargo, este ambicioso plan enfrenta desafíos importantes. En pruebas recientes, algunas integraciones funcionan con fluidez —como la compra de comestibles con Instacart—, pero otras, como reservas en restaurantes o viajes, son todavía rudimentarias o retroceden al uso de servicios web tradicionales, evidenciando que la transición no será inmediata ni sencilla. Además de lo técnico, OpenAI tendrá que navegar cuestiones regulatorias y de negocio. Apple ha defendido históricamente su modelo de tienda de aplicaciones con estrictos criterios de control y monetización, convirtiendo su plataforma en una fuente de ingresos colosal. Desafiar este statu quo requerirá no sólo innovación, sino también una reconfiguración del valor económico de los servicios de inteligencia artificial. La propuesta de OpenAI de crear un ecosistema de servicios dentro de ChatGPT podría significar un punto de inflexión en la manera en que usamos los dispositivos móviles . Si tiene éxito, los asistentes de IA podrían desplazar a las apps tradicionales como el centro de nuestras interacciones digitales. Pero el camino es largo, y el dominio de plataformas bien establecidas como la App Store continúa siendo sólido por ahora. Le puede interesar: Resistencia a la IA: 35% de las empresas la consideran un desafío
- Resistencia a la IA: 35% de las empresas la consideran un desafío
El 77% de los trabajadores mexicanos opinan que las tareas creativas, como la redacción de contenido y el diseño, son las más reemplazables por la IA; 45% espera un reemplazo significativo y 50% una automatización total. Con el auge de la Inteligencia Artificial en diversas industrias, una pregunta común para los profesionales de recursos humanos y empleadores es cómo estas herramientas pueden mejorar los procesos. Sin embargo, un aspecto igualmente importante es cómo los empleados interactuarán e integrarán la IA en su trabajo diario. Factores como la competencia tecnológica, el campo laboral, las pautas existentes e incluso las diferencias generacionales impactan la curva de adopción en el lugar de trabajo. A medida que la IA continúa transformando el mercado laboral, introduciendo tanto beneficios como nuevos retos, resulta relevante entender cómo la fuerza laboral está respondiendo a estos cambios. De acuerdo con una encuesta realizada en septiembre de 2025 por Indeed, la plataforma de empleo #1 del mundo, la resistencia de los empleados a adoptar herramientas de IA se posiciona como la principal preocupación para las empresas mexicanas que integran estas tecnologías, seleccionada por el 35% de los encuestados, mientras que el 28% de los empleadores destacó dificultades para integrar la IA con los procesos y sistemas existentes. Otros desafíos clave incluyen: Riesgos para la privacidad y la seguridad de los datos (32%). Falta de claridad regulatoria o preocupaciones de cumplimiento (29%). Experiencia interna limitada para gestionar soluciones de IA (28%). “La Inteligencia Artificial está abriendo nuevas oportunidades de eficiencia y productividad, pero también es importante reconocer la incertidumbre que genera, no solo para los empleados sino también para los empleadores. Al entender qué tareas pueden transformarse, las empresas pueden planificar de manera eficiente la capacitación, el reskilling y las estrategias de comunicación para asegurar una adopción fluida en el lugar de trabajo”, señala Nelson Gómez, Director de Indeed México. Las empresas también tienen expectativas claras sobre los tipos de tareas que podrían verse más afectadas por la IA. Cuando se preguntó qué responsabilidades podrían ser reemplazadas o automatizadas por estas herramientas, 77% de los trabajadores mexicanos señaló el trabajo creativo, como la redacción de contenido, la generación de imágenes o el diseño básico, como la función más reemplazable. De ellos, 45% considera que estas tareas serán reemplazadas en gran medida y 50% cree que serán completamente reemplazadas por la Inteligencia Artificial. Otro campo laboral visto como altamente vulnerable al reemplazo por IA es el análisis de datos y la elaboración de reportes (por ejemplo, tableros de desempeño y pronósticos financieros), identificado por el 75% de los mexicanos. Además, la mitad espera que estas tareas sean ampliamente reemplazables, mientras que el 25% cree que el reemplazo por IA será total. Los empleados pueden adaptarse a los cambios impulsados por la IA adoptando asistentes basados en estas herramientas y aumentando su productividad, lo que les permitirá destacar en sus trabajos. Al mismo tiempo, los trabajadores no deben dudar en pedir a sus empleadores recursos para comprender mejor las herramientas de IA. Por otro lado, para permitir una integración efectiva de la IA, las empresas pueden tomar una serie de medidas para disminuir la oposición a su adopción. Por ejemplo, pueden establecer pautas claras y comunicar de manera transparente cuáles serán las políticas internas para la IA. Los empleadores también pueden involucrar a los trabajadores durante el proceso de integración pidiendo retroalimentación y generando confianza. “La IA no se trata únicamente de automatizar, sino de permitir que las personas se concentren en el trabajo que requiere criterio humano, creatividad y colaboración. Las empresas que acompañen a sus equipos durante este cambio desbloquearán el máximo potencial de la IA mientras empoderan a su fuerza laboral”, concluye Gómez. Le puede interesar: La adopción de la banca digital está en desaceleración: caída del 63,6% en tres años
- La brecha oculta de seguridad en los centros de datos: hacia una custodia continua y auditable
En los centros de datos, donde cada milímetro y cada transacción se calibran con precisión quirúrgica, persiste una vulnerabilidad que rara vez se mira de frente: la seguridad física. La dispersión de registros, llaves y dispositivos crea un punto ciego que debilita auditorías, compromete la trazabilidad y pone en riesgo la continuidad del negocio. Por Diego Cota, gerente regional de Ventas para Traka Imaginemos el recorrido de un técnico autorizado dentro de un centro de datos. Al llegar presenta su credencial y accede al recinto, y antes de ingresar al pasillo de servidores necesita una llave para abrir el rack asignado. Esa llave no está en manos de un supervisor ni guardada en un cajón sin control, sino en un armario electrónico que solo la libera cuando la credencial del técnico coincide con los permisos definidos. En ese momento, el sistema registra quién tomó la llave, a qué hora y por cuánto tiempo podrá retenerla. En los centros de datos, la precisión lo gobierna todo. Los sistemas de enfriamiento se calibran al milímetro, los servidores procesan millones de transacciones y las arquitecturas digitales se diseñan bajo principios de zero trust. Sin embargo, detrás de esta aparente perfección tecnológica persiste una brecha oculta que rara vez se menciona: la seguridad física. El acceso a instalaciones y dispositivos compartidos suele depender de soluciones aisladas que se desarrollan por separado como registros de visitantes, pasillos de control o gabinetes de llaves con software propio; cada sistema cumple su función, pero ninguno dialoga con los demás, y el resultado es una visión fragmentada. Rastrear el recorrido de un técnico, desde la entrada hasta el núcleo del servidor, obliga a revisar bases de datos distintas y a unir piezas de forma manual. Esa falta de integración amplifica riesgos en un entorno distribuido y regulado. Las auditorías se vuelven más lentas, las investigaciones pierden precisión y la rendición de cuentas se diluye y, en este escenario marcado por operaciones remotas, personal reducido y exigencias normativas crecientes, la incapacidad de unir accesos físicos y digitales compromete la seguridad y también amenaza la continuidad del negocio, además de la confianza institucional. Una cadena de custodia, desde el perímetro hasta el núcleo La seguridad física de un centro de datos no puede depender de registros dispersos ni de rutinas manuales, dado que cada acceso debe transformarse en una operación auditable y vinculada a la identidad del usuario, y hoy existen soluciones de gestión de llaves y activos que permiten extender el control desde el perímetro hasta el núcleo operativo. Cuando un técnico utiliza un dispositivo compartido, el sistema registra automáticamente quién lo tomó, a qué hora y por cuánto tiempo puede retenerlo. Al devolverlo, la transacción queda confirmada y el historial de auditoría se actualiza y si el recurso no regresa en el tiempo estipulado, se genera una alerta inmediata a la administración. Bajo este mismo principio, portátiles, discos duros y otros equipos se gestionan con acceso controlado, registro automático y trazabilidad completa. Así, cada movimiento físico dentro del centro de datos se integra en una cadena de custodia continua, y la misma credencial que habilita el acceso también regula el uso de llaves y recursos, eliminando puntos ciegos y asegurando que la seguridad física y digital hablen el mismo lenguaje. Para lograrlo, es necesario contar con plataformas de coordinación que centralicen la gestión. A través de una interfaz web, estas soluciones permiten administrar permisos, supervisar transacciones y generar reportes en tiempo real y así, lo que antes obligaba a comparar registros dispersos, se convierte en un historial único y coherente. Ese registro está disponible para auditorías, investigaciones o monitoreo operativo, y garantiza que la protección física se mantenga alineada con los mismos principios de continuidad y transparencia que rigen la infraestructura digital y de esta manera, cada acción dentro del centro de datos pasa a formar parte de una narrativa de control unificada. Continuidad y confianza a través de la trazabilidad La integración de la gestión de llaves y activos en una estructura integrada aporta beneficios que trascienden la seguridad operativa. En primer lugar, cada interacción queda registrada, fortaleciendo la rendición de cuentas y facilitando auditorías más ágiles y precisas. La responsabilidad ya no depende de protocolos manuales, sino de evidencia verificable que muestra con claridad quién accedió, cuándo y bajo qué condiciones. La automatización también reduce tiempos de inactividad al eliminar procesos administrativos que antes ralentizaban la operación; así, los técnicos acceden a los recursos que necesitan sin depender de supervisión constante, mientras la administración conserva visibilidad total en tiempo real, eficiencia que se traduce en continuidad del negocio, un aspecto esencial donde cada minuto de caída representa pérdidas significativas. El cumplimiento normativo se refuerza con la capacidad de demostrar control sobre accesos físicos y digitales dentro de un sistema verificable que responde a las exigencias regulatorias más estrictas y aporta confianza frente a clientes y socios. Además, la escalabilidad de los gabinetes electrónicos y casilleros para la gestión de llaves, permiten custodiar tanto llaves físicas como dispositivos compartidos. Gracias a esta flexibilidad, los centros de datos pueden mantener estándares homogéneos de seguridad y asegurar la misma consistencia en todas sus operaciones. En conjunto, estos beneficios convierten la gestión de llaves y activos en un componente estratégico, con el cual la seguridad deja de ser un conjunto de herramientas independientes y se transforma en una narrativa cohesionada, donde lo físico y lo digital comparten la misma lógica de control y continuidad. La seguridad en los centros de datos ya no puede concebirse como un conjunto de soluciones desconectadas. La integración de la gestión de llaves y activos en un entorno trazable demuestra que la solidez operativa depende tanto de la infraestructura digital como de la custodia física y al transformar cada acceso en un registro verificable y cada movimiento en una trayectoria completa de custodia, se elimina la brecha oculta que antes comprometía la visibilidad. El resultado es una operación más confiable, capaz de responder a las exigencias regulatorias y de sostener la continuidad del negocio con una narrativa de confianza y coherencia. Le puede interesar: La adopción de la banca digital está en desaceleración: caída del 63,6% en tres años
- Ricoh impulsa un nuevo modelo de seguridad electrónica basado en datos y servicios
Gabriel Pineda García, especialista en soluciones de Seguridad Electrónica de Ricoh Costa Rica, explica cómo las soluciones de videovigilancia inteligente, IoT, analítica avanzada y modelos “Security as a Service” están transformando la operación, la productividad y la continuidad del negocio en toda la región. La seguridad dejó de ser un asunto puramente técnico para convertirse en un habilitador clave de productividad, eficiencia y protección de los activos más críticos de una organización. En un ecosistema donde convergen oficinas híbridas, dispositivos IoT, datos sensibles y procesos distribuidos, las empresas necesitan mucho más que cámaras y alarmas: requieren visibilidad total, trazabilidad, control de accesos inteligente y una gobernanza digital robusta. Gabriel Pineda García, especialista en soluciones de Seguridad Electrónica para Ricoh Costa Rica, analiza los desafíos actuales, la brecha tecnológica en la región y las oportunidades que trae la modernización basada en la nube, la analítica y la inteligencia artificial. Con un enfoque centrado en servicios gestionados y seguridad adaptativa, Pineda García describe cómo Ricoh acompaña a las organizaciones en la construcción de entornos de trabajo seguros, eficientes y preparados para el futuro. Ricoh habla de la seguridad electrónica como un pilar estratégico para las empresas modernas. ¿Por qué hoy la seguridad dejó de ser solo un tema técnico para convertirse en un factor de productividad y continuidad operativa? Hoy la seguridad electrónica dejó de ser un componente aislado de la infraestructura tecnológica y pasó a ser un habilitador estratégico. En un entorno hiperconectado, donde la información fluye a gran velocidad y los espacios de trabajo son híbridos, la seguridad garantiza la continuidad operativa, la protección de datos y la integridad de los procesos. Cuando una organización cuenta con una estrategia de seguridad, reduce tiempos de inactividad, evita pérdidas económicas y mejora la productividad, porque los colaboradores pueden trabajar con confianza en entornos protegidos y eficientes. Menos del 1% de las cámaras instaladas recientemente están conectadas a la nube. ¿Qué nos dice esta cifra sobre el estado actual de la seguridad electrónica en la región y qué oportunidades abre para la modernización? Esa cifra refleja que aún existe una brecha importante entre la infraestructura tradicional y las nuevas capacidades digitales. Muchas organizaciones siguen operando con sistemas analógicos o con plataformas desconectadas. Sin embargo, esto abre una gran oportunidad para avanzar hacia soluciones basadas en la nube, que permiten una gestión centralizada, actualizaciones automáticas, escalabilidad y un análisis de datos más profundo. La nube no solo moderniza la infraestructura, sino que transforma la seguridad en un servicio inteligente, ágil y adaptable a los cambios del negocio. Cuando pensamos en “seguridad en el espacio de trabajo”, solemos imaginar cámaras o alarmas. Pero hoy el concepto es mucho más amplio. ¿Qué nuevos riesgos están enfrentando las empresas y cómo Ricoh las ayuda a anticiparse? La seguridad actual abarca mucho más que la videovigilancia. Implica proteger la información, controlar los accesos físicos y digitales, gestionar los dispositivos IoT y asegurar la trazabilidad de los activos. Los riesgos van desde ciberataques y fugas de datos, hasta accesos no autorizados o incidentes en tiempo real. En Ricoh ayudamos a las empresas a anticiparse a estos escenarios con soluciones integradas que combinan analítica avanzada, inteligencia artificial y monitoreo remoto, permitiendo prevenir y responder antes de que un incidente afecte la operación. Nuestro enfoque de Managed Services (servicios gestionados) marca una clara diferenciación: no solo implementamos tecnología, sino que acompañamos a cada cliente en la gestión continua de su entorno digital y físico. Esto incluye monitoreo, mantenimiento preventivo, soporte especializado y optimización constante de la infraestructura. Esa combinación entre servicio, tecnología y acompañamiento humano es lo que nos permite ofrecer seguridad inteligente, adaptable y centrada en las personas. Uno de los grandes problemas que ustedes señalan es la falta de visibilidad y control. ¿Qué diferencia puede hacer una solución integrada que combine videovigilancia, IoT y analítica en tiempo real? La diferencia es total. Cuando una organización integra videovigilancia, IoT y analítica en tiempo real, obtiene una visión completa de lo que ocurre en sus instalaciones y operaciones. Esto le permite detectar anomalías, optimizar recursos y actuar con inmediatez. Por ejemplo, un sistema que analiza el flujo de personas, temperatura o movimientos puede anticipar un riesgo operativo o de seguridad y activar protocolos automáticamente. La integración convierte la seguridad en una herramienta proactiva, no solo reactiva. La trazabilidad de activos se ha vuelto crítica en muchos sectores. ¿Cómo ayudan las soluciones de Ricoh a saber exactamente dónde está cada equipo, recurso o documento dentro de una organización? Con nuestras soluciones de trazabilidad basadas en IoT y analítica, las empresas pueden identificar en tiempo real la ubicación, estado y uso de cada activo, ya sea físico o digital. Desde equipos de cómputo hasta documentos confidenciales, todo puede ser monitoreado con sensores inteligentes y plataformas de gestión. Esto no solo mejora la seguridad, sino también la eficiencia operativa, evitando pérdidas y optimizando la utilización de recursos. El monitoreo de colaboradores siempre genera debate: ¿cómo equilibrar la productividad con la privacidad? ¿Qué tipo de herramientas ofrecen ustedes para lograr ese equilibrio en el entorno laboral? La clave está en la transparencia y en el uso ético de la tecnología. En Ricoh diseñamos soluciones que priorizan la privacidad de las personas colaboradoras, enfocándose en indicadores de eficiencia y cumplimiento, no en la vigilancia individual. Nuestras herramientas analizan patrones operativos de forma anónima y agregada, ayudando a las organizaciones a mejorar la productividad y la seguridad sin comprometer la privacidad. Creemos que la tecnología debe estar al servicio del bienestar del colaborador, no convertirse en una fuente de presión. Además, actuamos como un socio estratégico que acompaña y asesora a nuestros clientes en la correcta implementación de estas tecnologías. Entendemos que los marcos legales varían según cada país, por lo que nuestro enfoque es transversal y adaptable a las distintas realidades normativas. Al abordar los temas de monitoreo y privacidad, nuestras soluciones también apoyan el cumplimiento de las normativas de protección de datos, añadiendo un componente clave de compliance para las empresas. En el ámbito del control de accesos, ¿qué innovaciones permiten gestionar mejor los horarios, zonas restringidas o credenciales y, al mismo tiempo, mejorar la seguridad general de la empresa? Las soluciones actuales integran tecnologías biométricas, credenciales digitales y control remoto desde la nube. Esto permite una gestión más ágil y segura de horarios, permisos y zonas restringidas. Además, gracias a la analítica avanzada, es posible detectar comportamientos inusuales (por ejemplo, un acceso fuera de horario) y generar alertas automáticas. Con esto, las empresas pueden proteger mejor sus espacios y garantizar que solo las personas autorizadas tengan acceso. Desde la experiencia de Ricoh, ¿de qué forma una buena estrategia de seguridad electrónica puede ayudar no solo a proteger los bienes e información, sino también a optimizar procesos y reducir costos? Una estrategia de seguridad bien diseñada tiene un impacto directo en la eficiencia operativa. Al centralizar la gestión y automatizar procesos de control, se reducen costos de mantenimiento, tiempos de respuesta y pérdidas por incidentes. Además, la información generada por los sistemas de seguridad se convierte en datos valiosos para la toma de decisiones, permitiendo optimizar el uso de energía, recursos humanos y activos. Uno de los conceptos más interesantes que proponen es la Seguridad como Servicio. ¿Qué implica pasar de un modelo de inversión tradicional (CAPEX) a uno operativo (OPEX) y qué beneficios concretos han visto en las empresas que adoptan este enfoque? El modelo OPEX permite a las organizaciones acceder a tecnología de última generación sin realizar grandes inversiones iniciales. La seguridad se ofrece como un servicio gestionado, escalable y actualizable, con soporte continuo y pagos mensuales predecibles. Esto libera presupuesto para otras áreas estratégicas y garantiza que la infraestructura esté siempre actualizada. En los clientes que ya lo implementaron, hemos visto una reducción significativa en costos de mantenimiento y una mejora en la capacidad de adaptación ante nuevos riesgos. La inteligencia artificial y la analítica avanzada están transformando el sector. ¿Cómo están incorporando estas tecnologías para ofrecer soluciones de seguridad más inteligentes y predictivas? La inteligencia artificial es el corazón de nuestras soluciones más avanzadas. Gracias al análisis predictivo y al aprendizaje automático, los sistemas pueden reconocer patrones, anticipar incidentes y generar alertas antes de que se produzcan. Esto cambia completamente el paradigma: pasamos de reaccionar ante los eventos a prevenirlos. Además, la analítica avanzada permite optimizar la asignación de recursos, detectar anomalías operativas y mejorar la toma de decisiones en tiempo real. Le puede interesar: La automatización como estrategia de productividad: el camino de Ricoh hacia la gestión 100% digital
- La adopción de la banca digital está en desaceleración: caída del 63,6% en tres años
Según una reciente encuesta de Akamai, el 70% de los mexicanos tiene cuentas únicamente en bancos tradicionales. El 64% de los consultados afirma utilizar tarjetas de débito para sus transacciones diarias, evidenciando así la demanda de opciones de pago accesibles y convenientes. Akamai Technologies ha realizado una encuesta detallada para analizar el comportamiento y las percepciones de los usuarios mexicanos respecto a los servicios bancarios, la seguridad y la adopción de nuevas instituciones digitales. El estudio analiza los canales y servicios más populares entre los mexicanos, así como su opinión sobre la protección digital y los criterios que tienen en cuenta a la hora de elegir una institución financiera. También examina las razones que podrían motivarlos a cambiar de banco. En los últimos años, el sector bancario mexicano ha experimentado una profunda transformación impulsada por la digitalización acelerada, el crecimiento de las fintech y la evolución de las expectativas de los consumidores. Estos factores han cambiado la forma en que los mexicanos gestionan sus finanzas. Sin embargo, a pesar del aumento de la conectividad y del uso generalizado de los dispositivos móviles, la adopción de cuentas exclusivamente digitales cayó del 11% en 2022 a poco más del 4% en 2025. “Hoy en día, los consumidores mexicanos están más informados y esperan más de sus bancos. Ya no se trata solo de tecnología; la confianza y la experiencia general son igualmente importantes. Para mantenerse relevantes, las instituciones financieras deben seguir innovando y ofrecer servicios seguros, transparentes y personalizados”, afirma Claudio Baumann, Managing Director para América Latina en Akamai Technologies. Panorama actual de la banca digital en México Los hábitos financieros de los mexicanos están estrechamente ligados a factores demográficos y socioeconómicos. Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que las tarjetas de débito son el método de pago más utilizado, con un 64% de los participantes que declararon usarlas regularmente. El uso aumenta notablemente entre los adultos mayores, especialmente en el grupo de 55 a 64 años, donde alcanza el 73%. Este patrón refleja una preferencia por métodos de pago que ofrecen facilidad y accesibilidad para administrar los gastos cotidianos. Las transferencias electrónicas son el método de pago digital más popular (52%), superando a las tarjetas de crédito (40%) y a los pagos móviles (29%). Aunque el uso de efectivo continúa disminuyendo, aún conserva relevancia: el 22% de los encuestados lo utiliza, ligeramente por debajo del uso de tarjetas de crédito (24%). Estos resultados muestran que los hábitos de pago se están desplazando gradualmente hacia soluciones más diversas y digitales. Percepción de la seguridad La seguridad es uno de los factores más influyentes al decidir cómo administrar el dinero y qué herramientas utilizar. Para la mayoría de los mexicanos, la confianza está asociada con métodos tradicionales y familiares. Las tarjetas de débito son consideradas las más seguras (34%), seguidas por las transferencias electrónicas (26%) y las tarjetas de crédito (16%). Incluso el efectivo mantiene un nivel importante de confianza (14%). En cambio, las aplicaciones financieras y los métodos más recientes aún generan escepticismo. En cuanto a los métodos de autenticación, existe una clara preferencia por las opciones biométricas: casi la mitad de los consumidores (49%) prefiere el reconocimiento de huellas dactilares y un 24% el reconocimiento facial. En contraste, medidas más tradicionales como las contraseñas en dos pasos o los tokens físicos son las menos populares, lo que refleja una tendencia hacia métodos de seguridad simples pero altamente confiables. La dependencia en productos bancarios establecidos, como las tarjetas y las transferencias, resalta la importancia de la confianza y la seguridad en la adopción de servicios financieros digitales. “Incluso con medidas de protección, un entorno digital seguro debe ofrecer experiencias positivas de forma constante para preservar la reputación de marca y fomentar la lealtad del cliente. Aunque la protección de datos personales es muy valorada, el 30% de los participantes aún considera que la seguridad es una vulnerabilidad importante en la banca digital”, explica Baumann. Frecuencia de uso de canales de servicio En México, la forma en que las personas acceden a los servicios bancarios también está cambiando. Las aplicaciones móviles se han convertido en el canal más utilizado, con un 32% de los encuestados que las prefieren para realizar transacciones y consultas. Aproximadamente uno de cada tres usuarios accede a ellas diariamente, y más de un tercio varias veces por semana, lo que demuestra una fuerte preferencia por la conveniencia y accesibilidad que ofrecen estas herramientas digitales. No obstante, la adopción no es universal en todos los grupos demográficos. “Los nativos digitales dependen casi exclusivamente de los teléfonos inteligentes y las tabletas, mientras que las personas mayores de 60 años suelen mostrarse más escépticas ante la tecnología móvil y evitan usar apps bancarias por desconfianza”, agrega Baumann. Para 2025, el panorama bancario mexicano no será una batalla entre modelos tradicionales y digitales, sino una transición hacia un ecosistema híbrido y dinámico. Los bancos consolidados están acelerando su transformación digital, mientras que las instituciones exclusivamente digitales amplían sus servicios y fortalecen su presencia regulatoria. Además, Baumann señala que “comunicar altos estándares de seguridad impulsará la confianza del consumidor y, por lo tanto, el éxito. Como resultado de esta transformación, los consumidores tendrán más opciones y acceso a soluciones financieras más inclusivas y de mayor calidad. En última instancia, el éxito pertenecerá a las instituciones, tradicionales o digitales, que logren combinar de manera efectiva confianza, innovación y accesibilidad para atender diversas necesidades”. Le puede interesar: Bancos y fintechs siguen avanzando hacia un modelo integrado
- IA clona a doctores reales y viraliza consejos de salud falsos
Investigadores identificaron cientos de deepfakes que manipulan voz e imagen de médicos para dirigir usuarios a sitios de venta de suplementos no comprobados. La proliferación de videos hiperrealistas que imitan a profesionales de la salud está exponiendo una nueva vulnerabilidad en el ecosistema digital. Según The Guardian, plataformas como TikTok, X, Facebook y YouTube están alojando deepfakes generados con inteligencia artificial que suplantan a médicos y especialistas para difundir recomendaciones falsas y dirigir tráfico a sitios de venta de suplementos. El mecanismo detrás de esta táctica se basa en modelos de generación audiovisual capaces de reconstruir rostros, gestos y patrones de voz a partir de grabaciones auténticas disponibles en línea. Estas redes neuronales ajustan fotogramas y audio para sincronizar expresiones, modular tonos y producir clips que replican con precisión a los expertos originales, incluso si el contenido no guarda relación con su área de trabajo. Full Fact, la organización de verificación que rastreó cientos de estos videos, explicó que los creadores reutilizan transmisiones de conferencias, comparecencias públicas y presentaciones académicas como materia prima para sintetizar declaraciones completamente nuevas. Leo Benedictus, investigador de Full Fact, señaló que los responsables emplean modelos de clonación facial y de voz para que “alguien bien respetado o con una gran audiencia parezca estar respaldando suplementos para tratar una amplia gama de dolencias”. Esta manipulación permite insertar información fabricada, como supuestos efectos secundarios o beneficios inexistentes, sin alterar la coherencia visual del material, lo que incrementa su credibilidad en entornos de consumo rápido como los feeds verticales. Uno de los casos identificados involucró la clonación del profesor David Taylor-Robinson, cuyo rostro fue replicado para simular que discutía síntomas asociados a la menopausia, pese a que su especialidad es la salud infantil. El deepfake utilizó grabaciones reales de un evento de Public Health England en 2017 y una audiencia parlamentaria reciente, combinando segmentos para generar nuevas frases mediante modelos generativos de voz. Según el académico, incluso se detectaron videos en los que su versión sintetizada emitía expresiones que él nunca pronunció. Las plataformas tardaron semanas en retirar el material. TikTok, que finalmente eliminó los clips tras la denuncia, afirmó que la circulación de contenido sintético dañino es un reto “a escala de industria” y que continúa invirtiendo en sistemas automatizados para detectarlo. Estas herramientas, basadas en técnicas de análisis forense digital, comparan patrones de compresión, irregularidades de parpadeo y artefactos en la sincronización labial para identificar ediciones generadas por IA. Full Fact también detectó contenido manipulado del exdirector de Public Health England, Duncan Selbie, y de especialistas como Tim Spector. En todos los casos, los videos mostraban un alto nivel de coherencia visual y vocal, reflejo de la madurez alcanzada por los modelos de síntesis audiovisual, capaces de reconstruir texturas, microgestos y prosodia con mínimos puntos de referencia. La dimensión tecnológica del problema ha reactivado llamados para exigir mayor trazabilidad en el contenido generado por IA. Voceros consultados por el medio advirtieron que, sin mecanismos robustos de etiquetado y autenticación, los deepfakes seguirán diluyendo la confianza en los expertos y saturando las plataformas con mensajes imposibles de distinguir de material legítimo. Mientras crece la presión hacia las empresas tecnológicas, los verificadores coinciden en que la capacidad de la IA para imitar identidades en video avanza más rápido que las herramientas de detección, lo que convierte estas falsificaciones en una de las amenazas emergentes más complejas del entorno digital actual. Le puede interesar: ¿Curas para todas las enfermedades? Alphabet acelera el diseño de medicamentos con IA
- Cinco tecnologías que dominarán 2026, según el CTO de Amazon
Werner Vogels proyecta un año donde la compañía humana-robot, la programación ampliada por IA, la protección ante ataques cuánticos, la innovación militar dual y el aprendizaje adaptativo marcarán la agenda global. La tecnología está entrando en una nueva fase donde la inteligencia artificial, la seguridad cuántica, la automatización y los modelos híbridos entre humanos y máquinas comenzarán a redefinir infraestructura, software, educación y asistencia personal. Según el análisis publicado por All Things Distributed, Werner Vogels, CTO de Amazon.com, proyecta que el 2026 marcará un punto de inflexión en cinco áreas críticas donde la innovación ya no avanza por ciclos lentos, sino por iteraciones aceleradas que llegan al usuario final en cuestión de días. Vogels advierte que una de las transformaciones más profundas ocurrirá en la interacción entre humanos y sistemas autónomos. La robótica emocional impulsada por IA está alcanzando niveles de respuesta y presencia que modifican la experiencia tradicional con dispositivos. La movilidad, la percepción contextual y la capacidad de expresar intenciones mediante interfaces visuales convierten a estos sistemas en agentes capaces de sostener vínculos continuos con sus usuarios. El CTO explica que esta evolución no se basa en la sustitución del acompañamiento humano, sino en una arquitectura tecnológica que combina sensores, modelos multimodales y comportamiento autónomo para cubrir vacíos donde antes no existía soporte constante. En el ámbito del desarrollo de software, Vogels sostiene que la disciplina está entrando en una etapa similar al Renacimiento, las herramientas más potentes no eliminan al desarrollador, sino que elevan la complejidad del entorno y exigen una combinación de creatividad, pensamiento sistémico y comprensión profunda del negocio. La IA generativa acelera la producción de código, pero su eficacia depende del criterio humano para interpretar restricciones, prioridades y consecuencias técnicas. En este nuevo ciclo, los ingenieros deberán dominar ecosistemas donde la automatización coexiste con la responsabilidad de garantizar calidad, seguridad y coherencia en sistemas distribuidos cada vez más dinámicos. La seguridad es otro frente donde 2026 traerá cambios drásticos. Para Vogels, “quantum-safe será la única forma segura”, porque los avances en corrección de errores, nuevas arquitecturas y chips experimentales están reduciendo de manera significativa el tiempo que falta para que un computador cuántico pueda quebrar los algoritmos actuales de cifrado. La transición exige adoptar criptografía post-cuántica, rediseñar hardware incapaz de soportar nuevos estándares y formar talento especializado en un campo donde la demanda crecerá de forma exponencial. La gravedad del desafío radica en que los datos que hoy se cifran con RSA o ECC podrían ser vulnerables retroactivamente cuando lleguen máquinas con capacidad suficiente. Vogels también anticipa que la innovación militar será uno de los mayores motores tecnológicos de impacto civil. El acortamiento de los ciclos de desarrollo en escenarios de conflicto, donde los sistemas autónomos, la visión nocturna, la computación en el borde y las actualizaciones ultrarrápidas de software se prueban bajo presión real, está acelerando la llegada de estas tecnologías a sectores como energía, logística, rescate, agricultura y salud. Los sistemas diseñados desde cero como plataformas de doble uso están eliminando décadas de retraso entre prototipo militar y adopción civil, creando una convergencia inédita entre infraestructura crítica y capacidades de defensa. Finalmente, el CTO proyecta que la educación vivirá una expansión masiva de tutores basados en IA que adaptan el aprendizaje al estilo cognitivo de cada estudiante. Los modelos conversacionales permitirán responder preguntas ilimitadas, ajustar explicaciones, explorar intereses y generar materiales a bajo costo, creando un soporte personalizado que antes solo era accesible para quienes podían pagar tutorías privadas. Para Vogels, esta transición no reemplaza al docente, sino que redistribuye su tiempo, automatiza tareas repetitivas y amplía su capacidad de atender a más estudiantes con mayor precisión pedagógica. Las cinco predicciones comparten un hilo conductor: sistemas más autónomos, seguros y adaptativos que integran la inteligencia artificial como capa fundamental en todos los procesos. Para 2026, concluye Vogels, la tecnología dejará de ser un conjunto de herramientas aisladas para convertirse en una infraestructura sensible al contexto humano, capaz de anticipar, aprender y responder en tiempo real a escala global. Le puede interesar: La IA ya puede asumir casi el 12% de las tareas laborales en Estados Unidos
- Bancos y fintechs siguen avanzando hacia un modelo integrado
Los límites entre banca y fintech se están desdibujando. Con usuarios que exigen experiencias simples, seguras y personalizadas, el ecosistema avanza hacia un modelo digitalizado impulsado por nuevos hábitos y tecnologías más humanas. La colaboración entre ambos sectores se vuelve clave para construir el futuro del dinero en la región. La transformación digital atraviesa a todo el sistema financiero latinoamericano. El crecimiento del sector fintech y la aceleración tecnológica de la banca tradicional están configurando un escenario donde ambos actores convergen para responder a usuarios que exigen inmediatez, simplicidad y experiencias consistentes. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , la región ya supera las 3.000 fintechs, lo que representa un crecimiento mayor al 340 % en seis años, mientras que los bancos incrementan de forma sostenida su inversión en digitalización impulsados por cambios regulatorios y nuevas expectativas de los clientes. Los usuarios ya no diferencian entre bancos o fintechs: circulan entre ambos según la experiencia ofrecida. Plataformas como Mercado Pago, Ualá, Banco Galicia, o BBVA, consolidan un ecosistema híbrido donde pagos, inversiones, préstamos y microahorros conviven en interfaces móviles que operan en tiempo real y sin fricciones. “El usuario espera que todo funcione en un mismo ritmo digital, sin importar quién lo provea. Esto se explica por tres motores que hoy reconfiguran el sistema financiero: accesibilidad, educación financiera y confianza digital. La accesibilidad creció con soluciones que permiten operar desde el celular en minutos; la educación financiera se volvió parte de la experiencia gracias a contenidos y guías integrados en las apps; y la confianza digital se fortaleció con mejores estándares de seguridad, impulsando que más usuarios adopten servicios financieros online.” explicó Facundo Umansky, UX Leader en Flux IT, empresa especializada en acompañar a entidades financieras en el diseño y construcción de sus canales digitales. Los usuarios más jóvenes están acelerando esta transformación. Millennials y centennials priorizan servicios inmediatos, información clara y personalización total. Tanto bancos como fintechs incorporan simuladores, asesoramiento automatizado y recomendaciones contextuales que ayudan a reducir barreras históricas y democratizan el acceso a productos financieros, lo que antes era un tema reservado a especialistas hoy es parte de la vida diaria. Aun así, la evolución del sistema financiero presenta desafíos. América Latina enfrenta exigencias crecientes en ciberseguridad, transparencia algorítmica, protección de datos y regulación de activos digitales. Países como Brasil, México y Argentina avanzan en marcos de transformación que buscan garantizar estabilidad mientras impulsan la innovación. La interoperabilidad entre actores será clave para evitar nuevas brechas. En este escenario, la personalización se consolida como el estándar emergente. Los usuarios buscan productos adaptados a sus hábitos y expectativas. Facundo Umansky define esta etapa como “la fase de la experiencia empática”, en la que las plataformas deben anticipar decisiones, ofrecer opciones contextualizadas y construir relaciones de confianza real. “Estamos ante un cambio estructural: la tecnología dejó de ser un fin para convertirse en el medio que habilita experiencias financieras más humanas. En Flux IT impulsamos la digitalización financiera desarrollando plataformas centradas en las personas, porque creemos que el futuro del dinero no está en los bancos ni en las fintechs, sino en facilitar la vida de los usuarios”, señalan desde la compañía. La evolución del sistema financiero latinoamericano ya es un hecho. En un escenario donde bancos y fintechs colaboran cada vez más y donde el usuario se convierte en el punto de partida, el futuro del dinero estará definido por la capacidad del sistema de ofrecer experiencias integradas, seguras y significativas. La digitalización promete reformular la forma en la que la región entiende, gestiona y se relaciona con su economía diaria. Le puede interesar: La revolución invisible: IA que conecta sistemas
- La revolución invisible: IA que conecta sistemas
Un estudio muestra cómo la IA generativa está transformando la gestión tecnológica en procesos autónomos y predictivos, con crecimientos de hasta 80% en plataformas clave. La automatización está dejando de ser una herramienta auxiliar para convertirse en el eje estructural de la gestión tecnológica moderna. Según el estudio AI Global: Global Sector Trends on Generative AI de Similarweb, las plataformas de Automation basadas en inteligencia artificial están redefiniendo cómo las organizaciones conectan sistemas, ejecutan procesos y escalan operaciones sin necesidad de código. El informe muestra que la categoría de automatización registró un crecimiento acumulado de hasta 18% en el último trimestre, impulsado principalmente por la expansión de plataformas como n8n, Make, Zapier y Gumloop. De todas ellas, n8n destaca con un incremento sostenido superior al 80% en su punto más alto, mientras que Make alcanzó un aumento de 9% en su mejor periodo antes de estabilizarse. Por contraste, Zapier mantiene una base sólida, aunque su tráfico descendió un -13%, reflejando la madurez de una herramienta ya ampliamente adoptada. Gumloop, en tanto, mostró una caída parcial de -21%, pero con señales de recuperación gracias a sus integraciones de IA para automatización de datos. Lejos de mostrar una caída, los números reflejan un ecosistema que se está consolidando en torno a la automatización generativa, donde los algoritmos ya no solo ejecutan flujos, sino que aprenden de los patrones de uso y toman decisiones operativas. En los entornos corporativos, esto se traduce en mayor eficiencia, menor intervención humana y una optimización continua de los procesos internos. Desde el punto de vista tecnológico, estas herramientas funcionan como un sistema nervioso digital que conecta aplicaciones y servicios dispersos. Su arquitectura se apoya en modelos de IA que observan, predicen y recomiendan mejoras automáticas dentro de los flujos de trabajo. De esta manera, un proceso que antes dependía de scripts o programación manual ahora puede construirse visualmente y adaptarse dinámicamente según el comportamiento de los datos o los usuarios. El impacto operativo es profundo. Equipos de atención al cliente, marketing, finanzas o análisis de datos ya utilizan automatización impulsada por IA para coordinar tareas entre múltiples plataformas. Por ejemplo, un flujo puede detectar una solicitud, generar una respuesta automática, actualizar bases de datos y notificar a los responsables, todo sin intervención humana. Esta capacidad de orquestar información entre sistemas reduce costos y aumenta la velocidad de respuesta empresarial. El estudio también identifica que los sectores más propensos a la disrupción son los servicios de IT, la gestión de procesos y las plataformas SaaS, donde la automatización inteligente se está convirtiendo en un estándar competitivo. La tendencia apunta hacia un entorno donde los sistemas no solo ejecutan, sino que aprenden y se adaptan, anticipando necesidades y corrigiendo errores antes de que ocurran. La automatización ya no se trata de reemplazar tareas, sino de transformar la forma en que las organizaciones operan. En esta nueva etapa, los algoritmos no esperan órdenes: las generan. La inteligencia artificial se consolida así como el nuevo lenguaje operativo que conecta cada capa de la economía digital. Le puede interesar: Slack convierte su clásico bot en un asistente de IA con cerebro propio
- 2026: el año en que la IA atacará sola
WatchGuard anticipa brechas autónomas, caída del VPN y una nueva era de defensas basadas en inteligencia artificial. El panorama digital entra a 2026 con un nivel de complejidad sin precedentes, marcado por el avance acelerado de técnicas ofensivas impulsadas por inteligencia artificial. Según WatchGuard, las tendencias identificadas por su Threat Lab adelantan un año en el que los sistemas autónomos, la presión regulatoria y la obsolescencia de tecnologías heredadas redefinirán la forma en que las organizaciones se protegen. Una de las señales más contundentes es la posibilidad de que la primera brecha totalmente ejecutada por herramientas de IA agénticas ocurra en 2026. De acuerdo con Marc Laliberte, director de operaciones de seguridad, este tipo de sistemas ya son capaces de operar toda la cadena de ataque a velocidad de máquina, desde el reconocimiento inicial hasta la exfiltración de datos. El especialista advierte que la evolución de estas plataformas transformará la IA de una simple herramienta de apoyo a un operador autónomo capaz de orquestar ataques completos, poniendo en evidencia que solo defensas automatizadas y basadas en IA podrán responder al mismo ritmo. Otro cambio significativo es la extinción efectiva del crypto-ransomware. Con mejores prácticas de respaldo y recuperación, el modelo de cifrado deja de ser rentable para los atacantes, que ahora se concentrarán en el robo de datos y la extorsión. “El cifrado ya no es rentable; la verdadera palanca de presión será ahora la exposición de la información”, señala Laliberte, anticipando un aumento de tácticas que incluyen amenazas de filtración e incluso reportes forzados a reguladores. La cadena de suministro de software sigue en riesgo, especialmente en los repositorios de paquetes de código abierto como NPM y PyPI. Corey Nachreiner, CISO de WatchGuard, anticipa que en 2026 estos índices adoptarán defensas automatizadas basadas en IA que funcionarán como mini-SOC capaces de detectar y responder en tiempo real. Para la comunidad de código abierto, este cambio marcará un punto de inflexión: el uso de sistemas que actúan de forma continua, adaptativa y sin intervención humana directa. El componente regulatorio también elevará la exigencia global. La entrada en vigor de la Ley de Resiliencia Cibernética (CRA) de la Unión Europea obligará a los fabricantes de software a reportar vulnerabilidades explotadas e incidentes graves en 24 horas, estableciendo un ritmo de transparencia sin precedentes. Laliberte y Nachreiner coinciden en que, aunque la implementación será caótica y expondrá debilidades, creará un incentivo real para integrar seguridad desde la concepción del producto. Este enfoque, impulsado desde Europa, tendrá impactos prolongados en mercados como América Latina. Mientras tanto, el declive del VPN tradicional avanza. WatchGuard prevé que al menos un tercio de las brechas de 2026 estarán relacionadas con accesos remotos heredados y configuraciones débiles. Con ataques centrados en el robo de credenciales y en vulnerabilidades de productos VPN, las pymes se moverán hacia arquitecturas Zero Trust Network Access, que aíslan el acceso por usuario y eliminan la necesidad de exponer un puerto VPN a internet. Finalmente, la demanda de talento cambiará de forma radical. El dominio de IA dejará de ser un diferenciador para convertirse en un requisito técnico indispensable. Los atacantes ya experimentan con herramientas automáticas y autoaprendizaje, y quienes no puedan igualar ese ritmo serán superados sin advertencias tempranas. Las entrevistas en ciberseguridad se orientarán hacia el uso práctico de IA para detección, respuesta y anticipación de vulnerabilidades creadas por la misma tecnología. Le puede interesar: Rediseñando los empleos en ciberseguridad en la era de la IA: un llamado a CTOs y CISOs
- ¿Se derrumbó el costo de construir software un 90%?
Los agentes de código están acelerando procesos que antes ocupaban semanas en pocas horas. El efecto no es sólo técnico: redesigna la economía del desarrollo, aumenta la demanda por productos digitales y obliga a los ingenieros a subirse rápido al nuevo paradigma si no quieren quedar relegados. ¿Qué hay de real y qué de hiperbole en la promesa de “software mucho más barato”? El salto que se siente en los equipos hoy no es tanto una mejora incremental de autocompletado como una reconfiguración del flujo de trabajo. Herramientas como Claude Code han mostrado que un conjunto de agentes coordinados puede tomar especificaciones de negocio, generar APIs, crear suites de pruebas y desplegar funcionalidades con mínima intervención humana, tareas que históricamente absorbían la mayor parte del tiempo y del presupuesto de un proyecto. Esa compresión del tiempo de implementación —de semanas a días, según usuarios y pruebas públicas— es la raíz de estimaciones agresivas sobre ahorros de costo (que en algunos casos los proponentes sitúan en el orden del 80–90%). Sin embargo, la afirmación “90% menos coste” necesita matices: la economía del software tiene al menos tres variables que no desaparecen con una mejor IA. Primero, la pensación estratégica —diseñar la solución correcta, entender restricciones legales, integraciones y riesgos— sigue siendo trabajo humano intenso. Segundo, la verificación y la seguridad : las nuevas cadenas donde los agentes operan han mostrado vectores de riesgo inéditos; investigaciones recientes documentan vulnerabilidades en IDEs y flujos de trabajo asistidos por IA que pueden exponer datos sensibles o permitir ejecución remota si no se reescriben controles de seguridad. Dicho de otro modo: la factura puede bajar, pero el coste de fallar (o de remediar agujeros) puede subir si no se robustecen procesos. Tercero, la calidad a largo plazo . Los agentes son excelentes generadores de primera versión y de pruebas masivas; también tienden a reproducir patrones y a introducir deuda técnica cuando se usan sin criterio. Las encuestas recientes muestran que, pese a las ganancias de productividad declaradas, la confianza de los desarrolladores y la opinión sobre la calidad sigue siendo cautelosa: muchos equipos reportan ahorros de tiempo del 30–60% en tareas concretas, pero menos consenso sobre mejoras estructurales inmediatas. Es decir: el tiempo de hacer se comprime, pero el tiempo de pensar bien y de gobernar la plataforma —arquitectura, seguridad, compliance— mantiene su precio. El fenómeno económico que mejor explica lo que puede venir es clásico: la paradoja de Jevons . Cuando algo se abarata, su uso no disminuye, sino que se expande —y muchas veces de manera exponencial— hasta crear nuevas demandas. Si desarrollar una app interna pasa de costar US$50.000 a US$5.000, desaparecen las barreras para transformar cientos de hojas de cálculo, procesos manuales y servicios aislados en productos digitales. Eso genera más trabajo para crear software (y más valor capturable), pero también redistribuye dónde y cómo se gasta el capital humano: menos codificación repetitiva, más diseño de producto, automatización de procesos y mantenimiento evolutivo. ¿Entonces qué valoran las empresas y qué deben hacer los equipos técnicos? La respuesta práctica que emergió en entrevistas y pruebas de campo es que la ventaja competitiva pasa de “saber programar” a “saber cómo aplicar y supervisar agentes” . El verdadero moat hoy es el conocimiento del dominio (finanzas, salud, logística) y la capacidad de traducir ese conocimiento en especificaciones robustas, así como la habilidad para auditar y gobernar el software generado. Un desarrollador que domina herramientas agentic y entiende el negocio puede multiplicar su impacto: no desaparece la necesidad de ingenieros, cambia el perfil y sube el valor de quienes combinan técnica y dominio. También hay riesgos que no conviene subestimar: dependencia de proveedores de modelos, costes operativos de inferencia a gran escala, vulnerabilidades en pipelines autónomos y la necesidad de nuevas prácticas de QA y seguridad “pensadas para agentes”. Empresas que piensen en ahorrar simplemente sustituyendo equipos enteros por agentes sin invertir en gobernanza, pruebas continuas y protección de datos corren alto riesgo de sufrir fallos costosos. Al mismo tiempo, quienes adopten una estrategia prudente —equipos pequeños, humanos en lazo (human-in-the-loop), métricas de calidad y mapas de riesgo— pueden convertir la reducción de coste por unidad en una ventaja estratégica real. En resumen, no es una "Segunda Venida" instantánea que borre puestos ni que haga innecesaria la ingeniería; es, más probablemente, la mayor reorganización del flujo de trabajo de software desde la era del Open Source y la nube. Habrá proyectos que efectivamente cuesten una fracción de lo que costaban, nuevos mercados y mayor accesibilidad para equipos pequeños —pero también habrá fricciones técnicas, legales y de seguridad que demandarán nuevas habilidades. Para las empresas y los profesionales de TI la pregunta ya no es si la IA codificadora afectará al sector, sino cómo se preparan para gobernar, auditar y sacar provecho ético y sostenible de ella. El 2026 será el año en que muchos comprobarán si se subieron al tren a tiempo. 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