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  • RACSA fortalece la ciberseguridad y la gestión de riesgos en Costa Rica con estándares de nivel global

    En el marco de su 104 aniversario, la empresa da un paso decisivo en la esfera tecnológica internacional al consolidar la ciberseguridad y la gestión de riesgos como ejes de su propuesta de valor al mercado. Con un panorama nacional impactado por más de 40.000 denuncias por delitos informáticos contabilizados por el Organismo de Investigación Judicial entre 2018 y 2025, RACSA responde con una oferta tecnológica alineada a la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2023-2027. Por ejemplo, a través de soluciones biométricas de vanguardia como BIOmetric ID, RACSA ofrece mecanismos robustos de autenticación y trazabilidad en trámites, protegiendo de manera integral la información de la ciudadanía, las instituciones y las empresas ante eventuales fraudes. Ciberseguridad y fortalecimiento del rol como integrador del Estado Esta etapa de madurez empresarial en ciberseguridad se alinea con la visión del Gobierno de la República que, mediante el Decreto Ejecutivo N.° 45804-MP-MIDEPLAN, incorporó formalmente a la empresa al Sector de Ciencia, Tecnología, Innovación y Telecomunicaciones (coordinado desde el MICITT), consolidándola como el habilitador tecnológico esencial de la institucionalidad costarricense. Muestra de que la gestión de riesgos y la seguridad operativa son pilares de la gestión interna en RACSA son los reconocimientos obtenidos por la empresa en el marco de su 104 aniversario. En el contexto conmemorativo, la empresa recibió la acreditación de la norma de calidad ISO 9001:2015 -respaldada por la red global IQNET con sede en Suiza-, un histórico hito que corona tres años de profunda transformación interna. Esta certificación estandariza procesos y mitiga riesgos para prevenir fallas en plataformas de misión crítica, garantizando la continuidad del negocio y elevando la excelencia en el servicio. A nivel externo, ubica a RACSA a la altura de los integradores más exigentes del mercado. Este respaldo internacional le abre de forma automática las puertas comerciales a más de 30 países, otorgándole validez normativa para competir en licitaciones complejas y establecer alianzas bajo los más altos estándares de gobernanza y transparencia, sin requerir de reevaluaciones locales. Asimismo, le otorga acceso a una base de datos pública internacional donde clientes, gobiernos y socios tecnológicos pueden verificar al instante y en tiempo real la vigencia de sus credenciales operativas. Vanguardia en conectividad y arquitectura segura de última generación La solidez normativa de RACSA coincide con su liderazgo en infraestructura de nueva generación, un ámbito donde la empresa rompió el paradigma de las telecomunicaciones nacionales al desplegar la primera red pura 5G Stand Alone (SA) del país, oficializada el 25 de julio de 2024. Al operar sobre una arquitectura nativa e independiente de las redes 4G, esta tecnología garantiza ultra baja latencia y alta capacidad de conectar múltiples dispositivos de forma simultánea y segura sin perder calidad en la conexión. En este escenario, la implementación de soluciones como el Acceso Inalámbrico Fijo (FWA) y servicios de conectividad empresarial basada en software (redes SD-WAN) para administrar, optimizar y asegurar las redes de forma inteligente y centralizadas democratiza la banda ancha para comunidades, empresas y el sector productivo, impulsando el desarrollo de aplicaciones en facilidades clave como Internet de las Cosas (IoT) y la automatización industrial en zonas estratégicas del país. Un modelo sostenible para el próximo siglo El impacto de RACSA también destaca por su alcance ciudadano a través de soluciones como la plataforma de Servicios al Ciudadano 1311, las Ventanillas Electrónicas de Servicios (VES) con su sistema de citas en línea, que han permitido poner a disposición de toda la población nacional trámites para pasaportes, DIMEX y ControlPas bajo un modelo de atención ágil, seguro y confiable. Todo este avance se ejecuta bajo un claro compromiso socioambiental, evidenciado en la calificación de 96,04% en el Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI 2025) del MINAE (Franja Verde +) y la distinción del Sistema de Reconocimientos Sociolaborales (SIRESOL) otorgada en el presente año por el Ministerio de Trabajo por su modelo ejemplar de Teletrabajo en condiciones de Seguridad y Bienestar. Al proyectarse hacia el futuro, las acreditaciones ISO 9001 e IQNET y su robusta oferta de valor demuestran que la amplia trayectoria institucional puede traducirse en agilidad, adaptación al cambio y liderazgo. RACSA se reafirma no solo como un competidor internacional de alto nivel, sino como el socio tecnológico maduro, seguro y sostenible que Costa Rica requiere para liderar la transformación digital del próximo siglo. Le puede interesar: Kimi K3 encontró la puerta de salida: el modelo chino expuso una falla en las pruebas de seguridad de la IA

  • Tech Day El Salvador 2026: plataformas digitales más flexibles, seguras e inteligentes

    Marcela Payés, Digital Business & Growth Strategist y Fabricio Quintanilla, de Tek Factori, analizaron los elementos que deben priorizar las empresas al diseñar o modernizar plataformas digitales. En el marco de Tech Day El Salvador 2026, organizado por Connecta B2B con Tigo Business como main sponsor y el respaldo de su comunidad tecnológica IT NOW, se desarrolló el panel “Construyendo la próxima generación de plataformas digitales: seguridad, escalabilidad e inteligencia”. La conversación reunió a Marcela Payés, Digital Business & Growth Strategist y Fabricio Quintanilla, CTO de Tek Factori, quienes analizaron los elementos que deben priorizar las empresas al diseñar o modernizar plataformas digitales. Uno de los primeros consensos fue que la tecnología no debe definir por sí sola la estrategia. Antes de seleccionar herramientas, arquitecturas o modelos de inteligencia artificial, las organizaciones necesitan comprender qué problema buscan resolver y cómo esa solución aportará valor al negocio y a sus usuarios. Payés señaló que una plataforma debe ser flexible, abierta y orientada a las personas. Esto implica facilitar su integración con otras soluciones, permitir la incorporación de nuevas tecnologías y garantizar que tanto los equipos internos como los clientes finales puedan utilizarla de forma sencilla. Quintanilla añadió que las plataformas actuales también necesitan gobierno de la información, seguridad e interoperabilidad. Para el especialista, proteger los datos y administrarlos correctamente son tareas distintas, aunque ambas resultan indispensables para responder a las necesidades futuras de las organizaciones. Datos, personas y procesos antes que tecnología aislada Durante el panel se discutió la importancia de avanzar con metodologías ágiles, pero sin confundir agilidad con velocidad. Trabajar de forma ágil no significa terminar un proyecto más rápido, sino entregar funciones útiles en menor tiempo y mejorarlas progresivamente. Este enfoque permite introducir nuevas capacidades por etapas, aplicar controles de seguridad en distintas capas y ajustar las plataformas conforme cambian las condiciones del negocio. Para los panelistas, innovación, rapidez y seguridad no deben verse como objetivos opuestos, sino como elementos que deben avanzar en paralelo. Marcela Payés, Digital Business & Growth Strategist. Otro de los temas centrales fue la gestión de datos. Payés advirtió que muchas empresas cuentan con grandes volúmenes de información, pero no necesariamente con datos organizados, conectados o útiles para tomar decisiones. Por ello, recomendó que cualquier nueva plataforma se desarrolle junto con una estrategia de datos, reglas de gobernanza, responsables definidos y criterios de calidad. Sin estos elementos, incluso las soluciones más avanzadas pueden ofrecer resultados limitados. Quintanilla utilizó la figura de un lago para explicar el concepto de data lake. Una organización puede concentrar toda su información en un mismo espacio, pero eso no garantiza que sabrá qué extraer, cómo utilizarlo o quién será responsable de administrarlo. La reflexión apuntó a que acumular datos sin una estrategia puede generar más complejidad que valor. La capacidad de aprovecharlos dependerá de la calidad de la información, de la trazabilidad y de los objetivos que la empresa haya definido previamente. Los panelistas también abordaron los retos que aparecen cuando se intenta modernizar plataformas ya existentes. Entre ellos mencionaron arquitecturas cerradas, sistemas que no se comunican entre sí, información fragmentada y módulos añadidos sin una visión integral. Fabricio Quintanilla, CTO de Tek Factori A estos desafíos técnicos se suma la resistencia de las personas. Quintanilla señaló que muchos proyectos fallan no por la herramienta elegida, sino porque los usuarios continúan aferrados a procesos anteriores o no comprenden los beneficios de la transformación. En ese sentido, insistió en que personas, procesos y tecnología deben trabajar de forma coordinada. Comprar una plataforma avanzada no resolverá por sí sola un problema si los equipos no cuentan con formación, procesos claros y disposición para cambiar la manera en que trabajan. La IA amplía capacidades, pero también eleva los riesgos Al hablar sobre las tendencias que marcarán el futuro, Payés destacó el crecimiento de las arquitecturas abiertas y modulares, capaces de adaptarse rápidamente a nuevas necesidades empresariales. La especialista también anticipó una mayor inversión en ordenamiento, calidad y gobierno de datos, debido a que la inteligencia artificial solo puede generar resultados confiables cuando trabaja con información estructurada y relevante. Quintanilla compartió un ejemplo relacionado con una prueba de inteligencia artificial que logró acceder a credenciales almacenadas en caché y conectarse a sistemas para completar una conciliación bancaria. El caso ilustró cómo un modelo puede encontrar rutas no previstas para alcanzar un objetivo. La experiencia evidenció que la autonomía de la IA debe acompañarse de controles estrictos, límites de acceso y supervisión humana, especialmente cuando existe información financiera, credenciales o infraestructura sensible involucrada. El panel también planteó que la inteligencia artificial no necesariamente eliminará todos los empleos, pero sí transformará numerosas tareas repetitivas y operativas. La adaptación dependerá de que los profesionales comprendan estas herramientas y desarrollen nuevas competencias para utilizarlas de manera productiva y segura. Al cierre, ambos especialistas coincidieron en que una plataforma preparada para el futuro debe priorizar flexibilidad, interoperabilidad, estándares, seguridad, calidad de datos y experiencia de usuario. La conclusión fue que construir la próxima generación de plataformas digitales exige algo más que adquirir tecnología. Las organizaciones necesitan alinear estrategia, información, procesos y talento para que la innovación pueda escalar sin comprometer la seguridad ni la utilidad para las personas. Le puede interesar: Así fue el Tech Day El Salvador 2026: IA, ciberseguridad y resiliencia digital en la agenda del país

  • Tech Day Puerto Rico 2026: gobernanza de la lA para una economía digital inclusiva

    El consultor y exministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, Luis Adrián Salazar, abogó por una transición hacia una "gobernanza inteligente" que priorice el bienestar humano y la ética por encima de la simple digitalización, advirtiendo que, en un ecosistema de tecnologías convergentes, el éxito radica en la capacidad de las organizaciones para entender el contexto y no solo el producto. En el marco del evento Tech Day Puerto Rico 2026, Luis Adrián Salazar, reconocido consultor y exministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, presentó una visión disruptiva sobre el futuro de la inteligencia artificial (IA). Lejos de los temores apocalípticos sobre una IA que actúa autónomamente al estilo "Terminator", Salazar planteó una hoja de ruta donde la tecnología debe ser tratada como una herramienta subordinada al propósito humano, destacando que el verdadero desafío no es la máquina, sino las reglas y la visión estratégica con la que los seres humanos la implementan. Salazar inició su exposición desmitificando la percepción pública sobre la "peligrosidad" autónoma de la IA. Utilizando como analogía las decisiones arbitrales en el fútbol (donde un fuera de juego se mide al milímetro), el experto argumentó que la IA funciona de manera perfecta al capturar datos con precisión extrema. El problema, enfatizó, no reside en el algoritmo, sino en las reglas que los humanos definen para él."El tema no es la inteligencia artificial, el tema son las reglas que nosotros les damos", sentenció. Esta premisa le permitió introducir su concepto central: la gobernanza no debe ser un mecanismo de freno, sino un marco que potencie la innovación inteligente. Del "tsunami tecnológico" a la transformación real Durante su charla, Salazar alertó sobre el fenómeno de las tecnologías convergentes (IA, 5G, ciberseguridad, Cloud) que están golpeando a las empresas como un "tsunami". Advirtió que, ante esta avalancha, muchas organizaciones cometen el error de intentar digitalizarse sin un rumbo claro."Cuando pensamos únicamente en digitalizar, podemos terminar digitalizando el desorden e incluso la corrupción", advirtió. Para el consultor, el enfoque debe migrar de una mera digitalización hacia una verdadera transformación institucional. La clave, según Salazar, es cambiar el discurso de ventas: las empresas no deben intentar vender el "producto" tecnológico, sino el "contexto" de la solución para sus clientes, centrándose en cómo la tecnología mejora procesos, amplía mercados y soluciona necesidades reales. Gobernanza, Ética y Confianza Ante la disparidad global sobre cómo regular la IA, Salazar propuso un enfoque basado en la "gobernanza flexible y centrada en el riesgo". Su visión aboga por: Innovación Inteligente: Implementar sandboxes (espacios de prueba) regulatorios que impulsen la creatividad en lugar de estrangularla con burocracia excesiva. Gobiernos Corporativos: Destacó la necesidad imperativa de contar con perfiles expertos en tecnologías emergentes dentro de las juntas directivas, más allá de los roles tradicionales de tecnología (CIO o CTO). La Ecuación Digital: La propuesta de Salazar integra conectividad, datos de calidad, ciberseguridad, alfabetización digital y, sobre todo, confianza. "Si no existe confianza, el negocio se cae", subrayó. El ser humano como eje de desarrollo El punto final y más crítico de la exposición de Salazar fue una defensa a ultranza de la humanidad. En un mundo donde la IA puede generar código, programar y tomar decisiones, el experto llamó a no perder de vista que el objetivo final de cualquier desarrollo tecnológico es el bienestar, la dignidad y la equidad. Salazar concluyó que la verdadera ventaja competitiva del futuro no residirá exclusivamente en la potencia del algoritmo, sino en la capacidad humana de potenciarse a sí misma a través de la inteligencia artificial. "Hoy es cuando, como seres humanos, debemos potenciar más la inteligencia humana como un precepto de desarrollo", finalizó el consultor, dejando un llamado claro a los líderes empresariales presentes: es momento de diseñar estrategias donde la tecnología sea un medio, y nunca un fin, para construir una economía digital inclusiva. Vea también: Tech Day Puerto Rico 2026: la IA agéntica obliga a reinventar el liderazgo tecnológico

  • Tech Day Puerto Rico 2026: la IA agéntica obliga a reinventar el liderazgo tecnológico

    Marcelo Burman, gerente general de Connecta B2B, sostuvo que la llegada de agentes capaces de planificar, ejecutar tareas y tomar decisiones está cambiando la función tradicional de los líderes de tecnología. El desafío ya no es administrar servidores y aplicaciones, sino orquestar una fuerza de trabajo formada por personas y agentes de inteligencia artificial, con nuevos controles, métricas y responsabilidades. La inteligencia artificial empresarial está entrando en una etapa en la que el principal cambio ya no ocurre en la pantalla del usuario, sino detrás de ella. Los sistemas empiezan a recibir objetivos, diseñar los pasos para cumplirlos, conectarse con herramientas, ejecutar acciones y decidir cuándo continuar o cuándo pedir intervención humana. Para Marcelo Burman, gerente general de Connecta B2B, ese salto también está transformando a uno de los cargos más tradicionales de las organizaciones. Su propuesta es provocadora: el CIO, Chief Information Officer, debería comenzar a pensarse como un Chief Intelligence Orchestrator, un ejecutivo encargado de coordinar la inteligencia humana y la artificial dentro de la empresa. “Ya llegamos al momento donde empezamos a tener agentes que trabajan solos”, señaló Burman. En ese escenario, el liderazgo tecnológico deja de concentrarse exclusivamente en infraestructura, servidores, redes, almacenamiento, aplicaciones y continuidad operativa. Ahora debe decidir qué autonomía tendrán los agentes, dónde podrán actuar y en qué momentos deberá intervenir una persona. El cambio es significativo porque la IA empresarial está dejando atrás la etapa en la que su función principal era responder preguntas o ayudar a un empleado a completar una tarea. El siguiente paso es delegar objetivos completos. De asistentes a agentes Burman sitúa el punto de inflexión en el 30 de noviembre de 2022, fecha que identifica como el inicio de la popularización masiva de la IA generativa con ChatGPT. Desde entonces, las empresas han utilizado modelos para construir asistentes capaces de apoyar a ventas, marketing, recursos humanos, programación y otras funciones. Pero esos sistemas todavía dependían de una interacción directa con una persona. El usuario preguntaba y la IA respondía. El usuario pedía una tarea y el asistente ayudaba a ejecutarla. La IA agéntica cambia la lógica. “Le voy a dar un objetivo y le voy a decir, decime cómo lo vas a hacer”, explicó Burman. A partir de ahí, el sistema puede planificar la tarea, decidir los pasos, conectarse con diferentes herramientas, ejecutar acciones y coordinar procesos con el nivel de autonomía que la organización haya autorizado. La diferencia parece semántica, pero tiene implicaciones profundas para las empresas. Un asistente genera una respuesta. Un agente puede actuar sobre el mundo digital. La investigación reciente sobre IA empresarial apunta precisamente hacia ese problema. Los agentes que pueden planificar, invocar herramientas externas y ejecutar cadenas de acciones con menor intervención humana están introduciendo nuevas exigencias de supervisión, transparencia, seguridad y trazabilidad. Burman lo experimentó personalmente. Aunque se define como administrador de empresas y no como desarrollador, explicó que en aproximadamente cuatro meses comenzó a construir una plataforma interna para Connecta B2B utilizando herramientas de IA. El sistema integra elementos similares a Slack y Trello, además de un dashboard de gestión conectado con el ecosistema de la compañía. Lo relevante no es solamente que una persona sin formación tradicional en programación pueda construir software. Es que el agente utilizado para desarrollarlo empezó a tomar decisiones sobre cómo alcanzar el objetivo planteado. “Quiero hacer esto”, fue la instrucción. El agente, según relató Burman, respondió con el plan tecnológico, las herramientas, la base de datos y la arquitectura que utilizaría. El programador dejó de ser únicamente una herramienta que ejecuta instrucciones y empezó a comportarse como un colaborador capaz de proponer alternativas. La autonomía tiene límites El problema aparece precisamente cuando la tecnología comienza a tomar decisiones. Burman introduce un concepto que será cada vez más relevante en las organizaciones: human in the loop, es decir, mantener supervisión humana dentro del proceso. “La autonomía tiene que ser controlada”, afirmó. La idea no consiste en entregar todas las decisiones a los agentes, sino establecer misiones, permisos y límites claros sobre aquello que pueden hacer. La pregunta, entonces, cambia. Ya no se trata solamente de qué puede hacer una IA, sino de qué debería permitírsele hacer sin autorización humana. Esa frontera tampoco puede ser idéntica para todas las industrias. Burman señala que los niveles de autonomía y control deben variar según el impacto y el riesgo del negocio. Un agente utilizado en banca o seguros, por ejemplo, tendrá exigencias diferentes a uno desplegado en una industria menos regulada. La discusión está cobrando relevancia a nivel internacional. Investigaciones recientes sobre agentes empresariales plantean que los sistemas autónomos requieren mecanismos de control basados en permisos, restricciones de dominio, niveles de autonomía, monitoreo y trazabilidad antes y durante su despliegue. El riesgo es que la autonomía crezca más rápido que la capacidad de supervisarla. Podría interesarle: El gasto global en infraestructura en la nube para IA se duplicará este año impulsado por la inferencia

  • El gasto global en infraestructura en la nube para IA se duplicará este año impulsado por la inferencia

    Un informe de Gartner revela que la infraestructura como servicio (IaaS) optimizada para inteligencia artificial alcanzará los 42.000 millones de dólares este año, marcando un giro definitivo hacia el despliegue operativo de modelos empresariales. El mercado de la tecnología en la nube atraviesa un crecimiento acelerado. Según las últimas proyecciones publicadas por la firma de investigación y consultoría Gartner, Inc., el gasto mundial en Infraestructura como Servicio (IaaS) optimizada para Inteligencia Artificial registrará un incremento del 96 % hacia el cierre de 2026, consolidando un volumen de mercado de 42.000 millones de dólares. Hardeep Singh, analista principal de investigación en Gartner, este crecimiento exige también una demanda más alta de infraestructura. “Este crecimiento está impulsado por la continua demanda de infraestructura para respaldar el entrenamiento de modelos de lenguaje grande (LLM) y la rápida operacionalización de la IA en aplicaciones y flujos de trabajo empresariales”, afirmó Hardeep Singh De acuerdo con datos de Gartner, este impulso sostendrá un ritmo elevado durante los próximos años, proyectando que la cifra alcance los 66.143 millones de dólares para 2027. El punto de inflexión: La inferencia supera al entrenamiento Uno de los hallazgos más destacados del análisis de Gartner para 2026 es el cambio en las prioridades de consumo informático. Por primera vez, el gasto destinado a la inferencia de IA, la ejecución continua y en tiempo real de los modelos, superará al gasto invertido en el entrenamiento previo de los mismos. “A medida que las organizaciones pasan del desarrollo de modelos al despliegue a escala de producción, los modelos ajustados (fine-tuned) y específicos de dominio (DSM) se integran cada vez más en los sistemas operacionales y de atención al cliente, lo que requiere una ejecución continua en tiempo real en lugar de un entrenamiento periódico”, afirmó Singh. Agregó que, este cambio está acelerando los patrones de consumo en la nube y creando una demanda sostenida de infraestructura optimizada para IA. Este cambio de paradigma desplaza el foco empresarial desde el desarrollo conceptual hacia la escala de producción masiva, reconfigurando de manera definitiva las prioridades de inversión en la nube a nivel global. Se prevé que la inferencia absorba 23.300 millones de dólares (el 55 % del presupuesto en IaaS de IA) frente a los 19.000 millones de dólares asignados al entrenamiento. Para 2027, la cuota de la inferencia escalará hasta el 59 %. Le puede interesar: La arquitectura heredada está siendo expuesta por la adopción de la IA

  • Spotify pondrá etiqueta a los artistas creados por IA y limitará sus recomendaciones

    La plataforma comenzará a identificar perfiles cuya identidad artística sea generada por inteligencia artificial y, por defecto, dejará de incluirlos en sus recomendaciones editoriales y algorítmicas. La medida busca diferenciar el uso creativo de IA de la creación de identidades artificiales que aparentan ser humanas. Spotify comenzará a incorporar una etiqueta “AI Persona” en perfiles de artistas cuya identidad pública haya sido generada por inteligencia artificial. La medida empezará a verse a mediados de septiembre y busca informar a los usuarios cuando el personaje detrás de un perfil no representa a una persona real. La compañía permitirá que los propios artistas declaren que son una AI Persona, pero también realizará revisiones para detectar perfiles que utilicen nombres e imágenes fotorrealistas generados por IA. La etiqueta aparecerá en el perfil del artista, en las búsquedas y junto a las canciones dentro de las listas de reproducción. Además, Spotify excluirá por defecto a las AI Personas de sus recomendaciones editoriales y algorítmicas, incluidas las recomendaciones personalizadas. La excepción serán los casos en que el usuario siga explícitamente a uno de estos perfiles. Los artistas podrán apelar una clasificación que consideren incorrecta, mientras que Spotify planea incorporar posteriormente una herramienta para que los propios usuarios reporten perfiles que parezcan representar identidades artificiales. Spotify aclara que la etiqueta no determina si una canción fue creada con inteligencia artificial. Su objetivo es identificar la naturaleza de la identidad pública del artista, mientras que otros mecanismos, como AI Credits y SongDNA, ofrecen información sobre el uso de IA durante la creación musical. La decisión forma parte de una política más amplia para combatir el contenido generado masivamente y de baja calidad, al tiempo que la plataforma sigue incorporando herramientas y servicios basados en IA. Le puede interesar: Google pone fecha de caducidad a Assistant y acelera la era Gemini en Android

  • Grok Bot: la IA que deja de responder y empieza a trabajar

    xAI presentó Grok Bot, un sistema de agentes capaces de operar aplicaciones, sitios web y herramientas digitales desde un computador propio en la nube. La propuesta apunta a convertir a la IA en un compañero de trabajo que recibe tareas y las ejecuta de principio a fin. xAI presentó Grok Bot, una nueva generación de agentes de inteligencia artificial diseñados para ejecutar tareas completas en lugar de limitarse a responder instrucciones. La compañía los define como una suerte de compañeros de trabajo digitales: cada Bot dispone de su propio computador en la nube, puede iniciar sesión en las herramientas que utiliza el usuario y operar entre distintas aplicaciones sin necesidad de supervisión permanente. La diferencia frente a un chatbot tradicional está en el grado de autonomía. Grok Bot puede trabajar con correo electrónico, CRM, sitios web y otras aplicaciones, incluso cuando no existe una API o integración específica. xAI señala que sus equipos internos ya los utilizan para tareas como investigar cuentas comerciales, actualizar sistemas CRM, procesar facturas, reproducir errores de software y preparar campañas de marketing. Además, varios Bots pueden trabajar simultáneamente y compartir información, con un agente que puede coordinar el trabajo de otros. La compañía también busca que el sistema aprenda los procedimientos habituales de cada usuario. Un Bot puede observar cómo una persona realiza una tarea, convertir esos pasos en una rutina y repetirla posteriormente sin necesidad de recibir nuevamente todas las instrucciones. El acceso inicial está disponible para determinados suscriptores de SuperGrok Heavy y planes de Cursor, mientras que los usuarios empresariales pueden incorporarse a una lista de espera. Con Grok Bot, xAI apuesta por un cambio de modelo: de pedirle cosas a una IA a delegarle trabajo. Le puede interesar: xAI lanza Imagine Image 2.0 y convierte a Grok en una herramienta más cercana al trabajo creativo profesional

  • Tech Day Puerto Rico 2026: los agentes de IA obligan a replantear la seguridad empresarial

    Juan del Valle Vázquez, Ingeniero en Soluciones de Seguridad de Microsoft, y Giovanni Carpentti, Senior Security & Compliance Specialist de Microsoft, abordaron los controles que las organizaciones necesitan ante la creciente incorporación de agentes autónomos en sus operaciones. En el marco del Tech Day Puerto Rico, Juan del Valle Vázquez, Ingeniero en Soluciones de Seguridad de Microsoft, y Giovanni Carpentti, Senior Security & Compliance Specialist de Microsoft, analizaron en la charla “La nueva fuerza laboral digital: cómo gobernar y proteger” los controles que las organizaciones deben implementar para gestionar y proteger la creciente presencia de agentes autónomos en sus operaciones. Uno de los principales planteamientos de los especialistas fue cambiar la manera en que las empresas entienden estas herramientas. Un agente que accede a datos, utiliza credenciales, invoca aplicaciones o ejecuta acciones ya no debería administrarse únicamente como software, sino también como una identidad digital. Esta perspectiva implica responder preguntas similares a las utilizadas para administrar usuarios: quién controla al agente, qué información puede consultar, cuáles son sus permisos, qué herramientas puede utilizar, qué acciones está autorizado a realizar y cuándo debe eliminarse su acceso. De Shadow AI a una superficie de riesgo más amplia La expansión de la llamada Shadow AI, es decir, herramientas de inteligencia artificial utilizadas sin suficiente conocimiento o supervisión de las áreas responsables de tecnología y seguridad, adquiere una nueva dimensión con los agentes. Del Valle explicó que estos sistemas pueden interactuar simultáneamente con servicios SaaS, aplicaciones, endpoints, archivos, credenciales, APIs y recursos alojados en la nube. Por ello, el riesgo ya no se encuentra concentrado en una sola aplicación, sino que puede extenderse a diferentes componentes de la infraestructura tecnológica. El criterio para establecer los controles, según los especialistas, debe considerar principalmente el impacto potencial de las acciones del agente y no únicamente el modelo de IA sobre el cual fue desarrollado. Un sistema utilizado para resumir información pública representa un escenario muy diferente de otro capaz de consultar información confidencial o ejecutar pagos. Para determinar ese nivel de exposición, las empresas deberían evaluar aspectos como la sensibilidad y volumen de los datos utilizados, los privilegios concedidos, el grado de autonomía y el alcance de las acciones permitidas. A mayor capacidad para intervenir en procesos críticos, mayor tendría que ser la intensidad de los controles. Carpentti señaló además que, según evaluaciones presentadas durante la charla, las identidades no humanas pueden superar en una proporción de 45 a 1 a las identidades humanas, una diferencia que evidencia la complejidad que puede adquirir la administración de accesos dentro de las organizaciones. También advirtió sobre permisos excesivos y herramientas conectadas mediante credenciales corporativas. La falta de inventarios y visibilidad puede provocar que una organización desconozca qué agentes están operando, quién es responsable de ellos y a qué información tienen acceso. Gobernanza desde el diseño hasta el retiro del agente La propuesta presentada contempla administrar la seguridad durante todo el ciclo de vida del agente, combinando ingeniería y operaciones. La primera busca diseñar comportamientos y restricciones antes del despliegue, mientras la segunda permite supervisar lo que ocurre una vez que el sistema comienza a funcionar. En la etapa inicial pueden incorporarse modelado de amenazas, revisión de dependencias y pruebas de seguridad. Una vez desplegado, los controles pasan por la administración de identidades, protección de información, privilegio mínimo y mecanismos capaces de detener o aislar al agente cuando presenta un comportamiento inesperado. Durante su funcionamiento, la organización necesita además telemetría, registros de auditoría, alertas y mecanismos de investigación y respuesta. Cuando el agente deja de ser necesario, su retiro también debe contemplar la revocación de permisos, credenciales y tokens asociados. Los especialistas insistieron en que una buena arquitectura no sustituye el monitoreo permanente y, de igual manera, la supervisión no corrige un agente diseñado de forma insegura. Ambos componentes deben funcionar de manera complementaria. Otro riesgo abordado fue la posibilidad de que instrucciones externas alteren el comportamiento esperado de un agente. Incluso cuando el modelo, la identidad y los permisos hayan sido configurados correctamente, una instrucción maliciosa o no prevista podría manipular una decisión o desencadenar una acción no deseada. Frente a estos escenarios, la recomendación pasa por incorporar controles en distintos momentos: validar las instrucciones recibidas, revisar las decisiones, autorizar el uso de herramientas, controlar la ejecución y evaluar el resultado antes de permitir acciones de mayor impacto. La intervención también destacó la importancia de mantener verificación humana en procesos sensibles, registros de prompts y respuestas, autenticación multifactor, acceso condicional, clasificación de información y controles de cumplimiento, especialmente cuando los agentes cuentan con suficiente autonomía para actuar directamente sobre sistemas empresariales. Como ruta inicial, los especialistas plantearon comenzar por crear un inventario de agentes, identificar responsables, determinar qué datos y herramientas utiliza cada uno, clasificarlos según su nivel de riesgo y realizar pilotos en ambientes controlados antes de ampliar su implementación. La adopción de agentes de IA, señalaron, probablemente continuará incluso cuando las organizaciones todavía estén definiendo sus políticas internas. El reto empresarial será evitar repetir experiencias anteriores en las que nuevas tecnologías comenzaron a utilizarse antes de establecer una gobernanza adecuada. Saber qué agentes existen, qué pueden hacer y cómo detenerlos se perfila como una nueva prioridad de la estrategia de ciberseguridad. Vea también: Tech Day Puerto Rico 2026: gobernanza de la lA para una economía digital inclusiva

  • Proteger los datos de millones de ciudadanos: el gran desafío de los gobiernos en la era digital

    Los gobiernos administran algunos de los activos más valiosos de la economía digital: la información personal de sus ciudadanos. Desde historiales médicos hasta datos tributarios y biométricos, la protección de esa información se ha convertido en un requisito indispensable para garantizar la confianza pública, fortalecer los servicios digitales y preservar la seguridad nacional. Cada vez que una persona solicita un pasaporte, realiza una declaración de impuestos, se atiende en un hospital público o accede a un programa social, deja una huella digital. Durante años, esa información permaneció dispersa entre expedientes físicos, oficinas y bases de datos aisladas. Hoy, en cambio, la transformación digital de los gobiernos está integrando millones de registros en plataformas cada vez más conectadas. Este proceso abre enormes oportunidades para mejorar la eficiencia del Estado, reducir la burocracia y ofrecer servicios públicos más ágiles. Pero también plantea uno de los mayores desafíos de la administración pública contemporánea: proteger la información de millones de ciudadanos frente a un escenario de amenazas que no deja de crecer. Ya no se trata únicamente de evitar filtraciones de datos. Lo que está en juego es la confianza de la sociedad en el gobierno digital. El dato se convirtió en un activo estratégico Los datos son el combustible de la transformación digital. Permiten diseñar mejores políticas públicas, identificar necesidades sociales, automatizar procesos, optimizar el uso de los recursos y ofrecer servicios personalizados. Gracias al análisis de datos, por ejemplo, un gobierno puede anticipar brotes epidemiológicos, mejorar la movilidad urbana o detectar intentos de fraude en programas sociales. Sin embargo, cuanto mayor es el volumen de información administrada, mayor es también la responsabilidad de protegerla. Los gobiernos concentran algunos de los conjuntos de datos más sensibles que existen: registros civiles, información financiera, expedientes judiciales, historiales clínicos, datos biométricos, catastros, licencias, información tributaria e incluso credenciales utilizadas para acceder a múltiples servicios públicos. Para un ciberdelincuente, pocas organizaciones resultan tan atractivas como una entidad estatal. Una amenaza en crecimiento La presión sobre las administraciones públicas continúa aumentando. El informe Cost of a Data Breach 2025, elaborado por IBM, señala que el costo promedio global de una filtración de datos alcanzó los 4,44 millones de dólares, mientras que las organizaciones que implementan inteligencia artificial y automatización en sus procesos de seguridad logran detectar y contener los incidentes significativamente más rápido que aquellas que aún dependen exclusivamente de procesos manuales. Más allá del impacto económico, las consecuencias para un gobierno suelen ser mucho mayores. Una brecha de seguridad puede dejar expuesta la identidad de millones de personas, comprometer investigaciones judiciales, afectar sistemas sanitarios o interrumpir servicios esenciales. En algunos casos, la recuperación puede extenderse durante meses. El ciudadano espera mucho más que servicios digitales La digitalización del Estado no consiste únicamente en ofrecer trámites por Internet. También implica generar confianza. El Digital Government Outlook 2026 de la OCDE advierte que la confianza de los ciudadanos constituye uno de los principales factores que determinan el éxito de la transformación digital del sector público. Cuando las personas dudan sobre el tratamiento que recibirán sus datos personales, disminuye la utilización de los servicios digitales y aumenta la resistencia a compartir información con las instituciones públicas. En otras palabras, la protección de datos dejó de ser un requisito legal para convertirse en un elemento fundamental de la experiencia ciudadana. La confianza se construye antes de que ocurra un incidente. Más datos, más inteligencia artificial La expansión de la inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al desafío. Los gobiernos comienzan a utilizar modelos de IA para agilizar trámites, asistir a funcionarios, responder consultas ciudadanas, detectar fraudes o apoyar procesos de toma de decisiones. Pero estos sistemas requieren grandes volúmenes de información para funcionar correctamente. Eso obliga a establecer mecanismos claros de gobernanza de datos: definir quién puede acceder a la información, bajo qué condiciones, durante cuánto tiempo puede conservarse y con qué finalidad puede utilizarse. La UNESCO, en sus recomendaciones sobre ética de la inteligencia artificial, sostiene que los organismos públicos deben garantizar que el uso de IA respete principios de privacidad, transparencia, proporcionalidad y protección de los derechos fundamentales. La tecnología puede mejorar la gestión pública, pero solo si el tratamiento de los datos mantiene estándares adecuados de seguridad y gobernanza. El desafío no es únicamente tecnológico Cuando ocurre una filtración de información suele atribuirse el problema a un fallo técnico. La realidad es bastante más compleja. Diversos estudios muestran que buena parte de los incidentes se origina por errores humanos, configuraciones incorrectas, credenciales comprometidas o deficiencias en los procesos internos. Un funcionario que utiliza una contraseña débil, un proveedor con privilegios excesivos o una base de datos mal configurada pueden convertirse en la puerta de entrada para un ataque de gran escala. Por eso, proteger los datos ciudadanos requiere una estrategia integral. No alcanza con instalar nuevas herramientas de seguridad. Es necesario desarrollar políticas claras de gobierno de datos, programas permanentes de capacitación, mecanismos de autenticación robusta, gestión de identidades, monitoreo continuo y protocolos de respuesta frente a incidentes. La privacidad desde el diseño Uno de los conceptos que más fuerza ha cobrado en los últimos años es el de Privacy by Design. El principio es sencillo: la protección de los datos personales debe incorporarse desde el momento en que se diseña un servicio digital, y no agregarse como una capa adicional una vez que la plataforma ya está en funcionamiento. Esto implica minimizar la recopilación de información, cifrar los datos sensibles, limitar los accesos según las funciones de cada usuario y mantener registros auditables sobre quién consulta cada base de datos. Cada nuevo proyecto de transformación digital debería incorporar la privacidad como un requisito funcional, al mismo nivel que la disponibilidad o el rendimiento. Un marco regulatorio que evoluciona La protección de datos personales también ocupa un lugar cada vez más importante en las agendas regulatorias. En América Latina y el Caribe, numerosos países avanzan en la actualización de sus leyes de protección de datos para alinearlas con estándares internacionales y responder a un ecosistema digital mucho más complejo que el de hace apenas una década. Al mismo tiempo, organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsan iniciativas para fortalecer la gobernanza de datos, promover la interoperabilidad segura entre instituciones públicas y mejorar las capacidades nacionales de ciberseguridad. El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre dos objetivos igualmente importantes: facilitar el intercambio de información entre organismos para ofrecer mejores servicios públicos y, al mismo tiempo, garantizar que ese intercambio se realice bajo estrictos criterios de seguridad, privacidad y control. La confianza será el verdadero indicador del éxito Durante años, la transformación digital del Estado se midió por la cantidad de trámites disponibles en línea o por el porcentaje de procesos automatizados. En la próxima etapa, el indicador más importante probablemente será otro: la confianza. Solo una estrategia integral permitirá que la transformación digital avance sin poner en riesgo el activo más valioso que administran los gobiernos: la confianza de sus ciudadanos. Precisamente este será uno de los temas centrales de GovTech Forums, el encuentro regional para debatir los principales desafíos de la modernización del Estado que tendrá lugar el 3 de noviembre en el Centro de Convenciones de Costa Rica y el 12 de noviembre en el Santo Domingo Marriott, República Dominicana. Bajo el lema “Where Government Transformation Meets Innovation”, el evento reunirá a representantes gubernamentales, organismos internacionales, expertos en políticas públicas y empresas tecnológicas para analizar los desafíos y oportunidades del gobierno digital. A través de conferencias magistrales, paneles especializados, fireside chats, casos de éxito y espacios de networking, los asistentes podrán conocer experiencias reales de modernización estatal y estrategias para acelerar la innovación pública. Asimismo, las Innovation Roundtables permitirán desarrollar propuestas colaborativas sobre interoperabilidad, inteligencia artificial aplicada al sector público, modernización institucional y nuevas políticas digitales. Los ejes temáticos incluirán Gobierno Digital, Inteligencia Artificial y Automatización, Open Data, Ciberseguridad, Smart Cities, Compras Públicas Innovadoras y Transformación Digital. Además, un área de exhibición tecnológica reunirá a proveedores de soluciones que hoy están ayudando a gobiernos de todo el mundo a mejorar sus servicios, fortalecer la transparencia y aumentar la eficiencia operativa. Dirigido a ministros, viceministros, CIOs, CTOs, responsables de innovación, autoridades regulatorias, municipalidades, organismos multilaterales y empresas tecnológicas, GovTech Forums busca consolidarse como el principal escenario para impulsar la evolución del sector público en América Latina y el Caribe. Más información sobre la agenda, los speakers, las oportunidades de networking y la compra de entradas está disponible en www.govtechforums.com. Vea también: ¿Qué hace diferente a un gobierno digital de uno simplemente digitalizado?

  • Ciberseguridad y resguardo de datos: una de las claves para acelerar la transformación digital en Costa Rica

    La ciberresiliencia y la capacidad de respuesta impulsadas por Inteligencia Artificial son los pilares esenciales para garantizar la continuidad operativa de los negocios ante ataques e incidentes cibernéticos. La seguridad de los datos se consolidó como uno de los pilares estratégicos para acompañar el desarrollo tecnológico del país. En la actualidad, los datos han dejado de ser un insumo secundario para convertirse en un verdadero motor estratégico de las empresas, pero también del sector público y la población civil, en medio de un proceso de digitalización. Durante el evento Liberty Empresas Presenta (LEP) 2026, Layard Terrero, vicepresidente de Ingeniería de Sistemas para Centroamérica y el Caribe en Fortinet, abordó la creciente complejidad del panorama cibernético y la urgencia de resguardar el activo más valioso de las organizaciones: su información. Según explicó Terrero, la información se considera «el combustible del siglo XXI», ya que permite tomar mejores decisiones, consolidar ventajas competitivas y resguardar la reputación institucional. No obstante, proteger este activo plantea un reto inicial fundamental: la visibilidad y la identificación. "Lo que no se ve o no se puede medir es más complejo de proteger. Uno de los pasos principales es la identificación: tener un inventario claro de las herramientas y datos que posee la organización para estructurar estrategias integrales de protección y respuesta", indicó Terrero. Agregó que, cuando se tiene esa información, se pueden crear estrategias no solamente para proteger la data, sino también para dar respuesta en caso de una eventualidad. “Es muy importante todo ese ciclo porque no es solamente identificar y proteger; también eventualmente puede haber una brecha de seguridad, puede haber una avería y es importante también ser ciberresilientes frente a las mismas”, aseguró Terrero. Para abordar la exfiltración de información y el costo global de las brechas de datos, Fortinet impulsa soluciones especializadas como FortiDLP (Data Leak Prevention), las cuales aprovechan herramientas de Inteligencia Artificial para monitorear y prevenir que los activos críticos de las empresas queden expuestos. De la protección tradicional a la ciberresiliencia De acuerdo con Terrero, durante años, la estrategia de seguridad corporativa se centró en la protección perimetral mediante herramientas como firewalls o antivirus. Sin embargo, en el entorno digital dinámico actual, la posibilidad de enfrentar un ciberataque es una realidad constante. Frente a este escenario, Terrero enfatizó que las organizaciones deben evolucionar hacia esquemas de SecOps (Operaciones de Seguridad) y ciberresiliencia que abarquen tres fases esenciales: Continuidad del negocio y respaldos: Contar con copias de seguridad de los datos es la primera línea de defensa frente a amenazas como el ransomware, permitiendo a las organizaciones recuperarse sin depender del chantaje de los atacantes. Respuesta e investigación: Implementar procesos forenses para determinar el alcance exacto del incidente. Servicios de Incident Response and Readiness: Preparar playbooks estructurados para saber cómo actuar antes, durante y después de un ataque, acelerando los tiempos de recuperación bajo las mejores prácticas globales. Sobre este enfoque, Layard Terrero destaca la importancia de estar preparados metodológicamente antes de que ocurra una eventualidad. "El paso fundamental es que debe existir un plan de continuidad de negocio y que ese plan de continuidad de negocio debe incluir también el respaldo de los datos (...). Nosotros tenemos un servicio de Incident Response and Readiness que básicamente prepara a una organización en qué hacer cuando hay un ataque de ciberseguridad y en definir esos playbooks para poder tener un proceso de recuperación basado en las mejores prácticas", puntualizó Terrero. Terrero reconoció la importancia de la alianza entre Liberty y Fortinet, con la que se fortalece esta visión al integrar infraestructura y capacidades de seguridad de nivel mundial. La alineación entre ambas organizaciones concibe a la ciberseguridad no como un obstáculo operativo, sino como un verdadero habilitador de negocios que permite a las empresas públicas y privadas de Costa Rica innovar, escalar sus servicios digitales y proteger la confianza de sus usuarios. Le puede interesar: Uno de sus modelos de IA de Meta hackeó a otra empresa durante una fase de pruebas

  • La arquitectura heredada está siendo expuesta por la adopción de la IA

    A medida que la inteligencia artificial pasa de ser un proyecto piloto para convertirse en el eje operativo de las organizaciones, el tráfico constante, masivo e impredecible exige infraestructuras de ultra baja latencia que los sistemas tradicionales ya no pueden sostener. La acelerada adopción de la inteligencia artificial (IA) agéntica, los flujos de datos en tiempo real y la inferencia continua están poniendo a prueba los límites de la arquitectura de red tradicional. Lo que antes funcionaba como un transporte pasivo de datos hoy se ha convertido en el principal cuello de botella operativo para las empresas globales. Un estudio reciente de Bloomberg encargado por Tata Communications y difundido por VentureBeat revela una marcada brecha entre las ambiciones tecnológicas y la realidad técnica: aunque el 75% de los ejecutivos considera la IA como una prioridad de nivel directivo, el 65% de las organizaciones continúa operando con infraestructura de red heredada o transitoria. Las aplicaciones empresariales tradicionales solían operar de manera aceptable con latencias de entre 100 y 500 milisegundos. Sin embargo, los entornos de IA de misión crítica, como la detección de fraude en tiempo real o la optimización logística de la cadena de suministros, exigen tiempos de respuesta por debajo de los 10 milisegundos. "Esto no es solo una mejora incrementa. Es un paradigma de rendimiento completamente diferente que rompe las suposiciones tradicionales del diseño de redes, donde una latencia tan extremadamente baja nunca fue una consideración primaria", afirmó Kapil, vicepresidente de Servicios de Red Globales en Tata Communications a VentureBeat. Ese cambio en el estándar de rendimiento rompe las suposiciones de diseño de las últimas décadas, donde la latencia extrema nunca fue un factor prioritario. Cada milisegundo de retraso provocado por la congestión de la red se traduce directamente en pérdidas financieras o fallas operativas. A medida que los componentes de IA se distribuyen entre la nube, el borde (edge) y los centros de datos corporativos, se genera un alto volumen de tráfico interno que colapsa la infraestructura existente si esta carece de gestión dinámica. A esto se suma la seguridad: Kapil señala que el tráfico malicioso generado por bots impulsados por IA representa actualmente alrededor del 37% del tráfico global en línea, dificultando la diferenciación entre usuarios legítimos y amenazas automatizadas. Ante esta dispersión, las empresas están migrando hacia arquitecturas unificadas en la nube como SASE (Secure Access Service Edge) para garantizar políticas de seguridad consistentes sin sacrificar escalabilidad. "SASE ayuda a mitigar estos riesgos al converger las redes y la seguridad en una arquitectura unificada entregada desde la nube. Esta convergencia está permitiendo una aplicación uniforme de políticas en entornos de nube, locales y de borde, al tiempo que proporciona la escalabilidad y proximidad necesarias para proteger las interacciones impulsadas por IA en tiempo real", señala Kapil. La red como plataforma inteligente y estratégica El consenso entre los líderes de infraestructura apunta a que la red debe evolucionar de ser una "fontanería pasiva" a convertirse en una plataforma inteligente, orientada a software y APIs. A través del enrutamiento determinista y la automatización autorreparable, la red puede redirigir el tráfico en segundos ante una interrupción y ajustar el ancho de banda bajo demanda. Este enfoque no solo garantiza la estabilidad de las aplicaciones más exigentes, sino que evita el sobrecosto de mantener capacidad ociosa e ineficiente, posicionando a la red no como un centro de gastos, sino como una inversión estratégica para proteger el retorno de inversión en IA. En VentureBeat indicaron que la hoja de ruta para los CIOs debe ser por fases. La transición no requiere reconstruir todo desde cero, sino evaluar las ineficiencias actuales, priorizar conectividad AI-ready (como enlaces de alta capacidad 800G) y consolidar capacidades de autosanación frente a cortes de servicio. Le puede interesar: La IA solo se usa para el 21% de las tareas laborales

  • Google Maps incorpora IA para pedir comida, planificar viajes y consultar el transporte en tiempo real

    Google amplió las capacidades de Ask Maps para transformar Google Maps en un asistente conversacional para resolver tareas cotidianas. La compañía añadió nuevas funciones que permiten realizar pedidos de comida, encontrar hoteles, descubrir eventos locales y acceder a información de transporte público en tiempo real. Entre las novedades más destacadas se encuentran las funciones "agénticas", que permiten a Ask Maps ejecutar tareas complejas de varios pasos. Por ejemplo, el usuario puede solicitar un plato específico para retirar camino a casa y la aplicación localizará restaurantes disponibles, tendrá en cuenta preferencias personales o restricciones alimentarias e incluso añadirá automáticamente el pedido al carrito antes de finalizar la compra. Inicialmente, esta función funciona con plataformas como Square y Toast, mientras que la integración con Uber Eats llegará próximamente. La plataforma también incorpora Personal Intelligence, una función opcional que permite conectar Gmail y, próximamente, otras aplicaciones como Calendar para ofrecer recomendaciones contextualizadas según reservas, vuelos o eventos del usuario. A esto se suma un nuevo panel de transporte público con información en tiempo real sobre buses, trenes, metros y ferris, así como la posibilidad de retomar conversaciones anteriores para continuar la planificación de viajes sin comenzar desde cero. Le puede interesar: xAI lanza Imagine Image 2.0 y convierte a Grok en una herramienta más cercana al trabajo creativo profesional

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